viernes, 25 de septiembre de 2009

TWO LOVERS

La poliomielitis asoló Estados Unidos desde finales de los años 40 hasta principios de los 50 causando miles de muertes, 3000 sólo en 1952, y no fue erradicada hasta finales de la década de los 70.
El virus que la origina (ojalá se pudiese decir originaba, pero aún hay casos en zonas subdesarrolladas de Asia), cuando pasa del tracto intestinal al torrente sanguíneo, provoca problemas nerviosos, respiratorios y parálisis muscular. Puede ser asintomática, indetectable.
En pleno apogeo de la epidemia, debuta en solitario en el cine la actriz Ida Lupino, que ya había finalizado en 1948 el (excelente) film “Not wanted”, que había escrito ella, cuando el director Elmer Clifton sufrió un ataque al corazón. Clifton, un veterano del mudo, dirigió la primera versión de “Down to the sea in ships” allá por 1922, rehecha por Hathaway precisamente en 1949, el año que Ida dirige “Never fear”.
En el lustro más o menos que Ida Lupino se entrega a su faceta como directora, antes de pasarse a la televisión, dirige siete películas, más otra más de una década después, en 1966.
Sus personajes, sus relatos, son realmente atípicos, distintos de los de los demás. Asuntos espinosos, fuera de la norma, mirados sin adornos, de frente: la madre soltera de “Not wanted”, los dos amigos que encuentran un asesino en la carretera de “The hitch-hiker”, la chica que sufre una violación en “Outrage”, el ciudadano corriente que se enamora de otra mujer en sus viajes y vive una vida paralela en “The bigamist”… a los que deberíamos añadir a la chica ciega que se enamora del violento policía Robert Ryan de “On dangerous ground”, donde ella filmó unos planos y quedó marcada por la sensibilidad de otro cuasidebutante, Nicholas Ray.
En “Never fear”, Carol y Guy son pareja de baile. Tras muchos esfuerzos consiguen su primera gran oportunidad en un club. La vida les sonríe y van a casarse. Carol se siente mal y le detectan polio. Se distancian y ella conoce en el proceso de rehabilitación a Len, otro enfermo.
A pesar del asunto tan de actualidad que enmarca la historia, “Never fear” es lo más opuesto que hay a un film oportunista o didáctico sobre un tema candente. Ni en ésta ni en ninguna de las películas que conozco de su filmografía (todas excepto “Hard, fast and beautiful” del 51) hay la menor voluntad pedagógica ni nada parecido a un propósito documental. No aporta un solo dato y definitivamente no serviría para ilustrar un reportaje sobre el impacto de la enfermedad en esos años,
Al contrario; a Ida Lupino parece que lo que le interesa de sus personajes es que les toca (quizá por azar, quizá por simple lógica vital, por muy injusta que pueda ser) vivir una circunstancia que pone a prueba su fuerza de voluntad y la capacidad de los demás - allegados que deben afrontar el problema como pueden y desconocidos que están muy tranquilos con los mecanismos aceptados para no sentir que no abandonan a su suerte a los demás- para entenderlos, sin que ese aspecto puramente sociológico sea percibido por el espectador muchas veces más que tangencialmente: un detalle de puesta en escena, un secundario sin especial relevancia o un diálogo perdido darán el, a veces mínimo, pero siempre presente elemento que delata cómo de socialmente “especiales” ven a los personajes.
Never fear” no podría ser más discreta y privada. También hay debuts en el cine americano de los 40 sin la menor huella de “Citizen Kane
Hugh O´Brian, que tiene un gran parecido físico con el joven Vittorio Gassman incorpora al personaje clave del film, Len. La única vez que aparece en el mismo plano que Guy, en un ascensor, Lupino hace un bonito corte al encuadre, equiparando sus alturas, a pesar de que obviamente Len va en silla de ruedas.


Es el único personaje realmente fuerte y lúcido de la historia y enseñará a Carol, con su buen humor y su fortaleza mental, que se puede vivir (y amar) a pesar de su fatalidad (mayor para él, que parece desahuciado, ella sólo debe hacerse a la idea de que será imposible volver a bailar) y, como es de justicia, protagoniza dos de las tres mejores escenas del film, todas en la parte final, para mí, tres de las más extraordinarias de todo el cine americano de esos años.
La primera es en la fiesta del 21 cumpleaños de Carol. Reaparece Guy, que ha tenido un flirt con la secretaria de la oficina donde trabaja y viene a decirle que se marcha. Ella se acerca a recibirlo. Se levanta (ha mejorado mucho de sus dolencias y puede caminar no sin dificultad) y pasa detrás de Len para encontrarse con él. El rostro de Len, descompuesto, calladamente enamorado de ella, es recogido sin el menor subrayado, fugazmente, por la cámara, reflejando por primera vez una mezcla de desilusión y aplastante lógica. Si no se observa con atención, casi ni se percibe.
La segunda y tercera son consecutivas y tienen lugar justo con la despedida de Carol del hospital. En la primera de ellas, Len corta a Carol con un seco “Goodbye” ante la menor posibilidad de que ella sienta lástima por él. Es demasiado inteligente para saber que no podrían tener un futuro y prefiere dejarla marchar, antes que atarla a su destino. La expresión de Carol en ese momento refleja que ha comprendido. Como la hermana Mary Benedict en “The bells of St. Mary´s” de McCarey, Carol siente alivio y al mismo tiempo desamparo: está sola.
Por último, la escena final debería figurar en la antología del uso del travelling. Y no por espectacularidad, sino por ser un sencillo pero sublime momento de cine. Carol sale del hospital con un bastón y prácticamente apoyada en la pared. Los transeúntes pasan a su lado y ella empieza a caminar. La cámara permanece quieta. Por un momento somos uno más de los que la miran con disimulada curiosidad, ajenos a su drama. Se encamina torpemente al borde del encuadre, que parece un abismo por el que se va a despeñar. Contraplano de Guy que aparece al final de la calle; ha recapacitado y vuelve a por ella. Ella acelera el ritmo y es entonces cuando se pone en funcionamiento el travelling, que la acompaña hasta que se encuentra con él.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien, espero que anime a conocer la obra de LA mejor directora americana (para mí LA mejor de cualquier lugar tras Tanako Kinuyo). Y espero que veas pronto "Hard, Fast and Beautiful", para mí una de las mejores de una carrera tan breve como extraordinaria. La última que hizo está bien, pero ya es otra cosa, no está al mismo nivel.
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

No conozco nada de Kinuyo Tanaka, me ha sido imposible localizar ni uno solo de sus films de momento. De todas formas y conociendo que fue una gran estrella en Japón y por las fechas en que dirigió esos films, me impresiona comprobar que tuviese la humildad de hacer papeles tan poco lucidos (una criada mayor, obligada por las circunstancias a servir como si todavía el negocio de geishas en que sirve fuese próspero a pesar de que es patente su decadencia) como el de "Nagareru". Y no es un caso tipo Joan Crawford, que hizo lo que pudo a partir de cierta etapa y hasta renegó de algunos grandes papeles que hizo en "Johnny Guitar" y alguna más; estoy seguro que puso lo mejor de ella en ese rol - dentro de una de las más extraordinarias y complejas películas de Naruse, la que juega más a fondo con la multiplicidad de puntos de vista hasta el extremo de poner en marcha ¡hasta cinco simultáneamente! con toda la naturalidad del mundo -

Anónimo dijo...

I've to admit that i typically get bored to read the whole thing however i think you may add some value. Bravo !

Jorge dijo...

Muy buena película de Lupino aunque desgraciadamente no hay subtítulos por ningún lado así que me la tuve que tragar en V.O. y aunque mi conocimiento del idioma inglés es de intermedio tirando a básico es la única forma de disfrutar de estos clásicos escondidos.

Jesús Cortés dijo...

Sí que los hay, Jorge:
http://www.subdivx.com/X6XNDE1MDgx

Jorge dijo...

Muchas gracias Jesús vaya parece que ya le crearon porque el 24 de Febrero del 2011 que fue cuando la vi según figura en la ficha que le abrí en el foro Cinépatas aún no existían esos subtítulos por ningún lado. Soy feliz ahora sólo falta que aparezcan los subtítulos de La vie d'un honnête homme de Guitry y de La pyramide humaine de Rouch que a pesar de haber sido lanzada por Intermedio nadie ha querido extraer y subir los subtítulos en español a la web.