sábado, 26 de marzo de 2011

THIS LAND IS YOUR LAND

Su voz en la narración de las historias que conformaban el tríptico "The rising of the moon" en 1957, un año antes de su repentina muerte acaecida en Madrid, fue la última colaboración de Tyrone Power con John Ford. Tenía 44 años.
Sus nombres no suelen asociarse, estando el de Ty más vinculado lógicamente al de Henry King y también a los de Edmund Goulding, Mamoulian o Hathaway con quienes cuantitativamente tuvo una mayor presencia.
Por suerte, juntos, ya dijeron todo lo que tenían que decir en una obra que abre el inigualable turno de despedidas fordianas, orillada del grupo más renombrado de películas de su filmografía, etiquetada aún despectivamente con una serie de calificativos que usados en otro contexto han servido para definir y singularizar el cine del maestro: nostálgica, jocosa, más irlandesa que el Tullamore Dew, a vueltas con las historias de militares, llena de "understatements" convertidos en marcas de fábrica para regocijo de sus incondicionales y tortura de quienes miran de reojo su grandeza y que se hace la remolona cuando parece a punto de ser transcendente.
Y no sólo por sus ancestros, pocos actores mejores que Tyrone Power (o incluso, por qué no, quien nunca trabajó con él, Errol Flynn, que hubiese sido a Ford lo que Cary Grant a Lubitsch, un teórico anillo al dedo que el destino nunca permitió lucir) para encarnar lo fordiano.
Es indignante que a veces parece que no haya nada especialmente memorable en la carrera de Ford entre las muy famosas "The quiet man" y "The searchers". Para mi gusto ese periodo contiene, junto a otras cintas estupendas, dos de sus más grandes obras maestras: "The sun shines bright" y esta "The long gray line".
En términos estrictos de emoción y qué mejor criterio que ese por muy poco "empírico" que resulte, "The long gray line" no sólo es uno de los más grandes y esenciales Ford, sino además junto a "The quiet man" y una parte de "The wings of eagles", probablemente su mejor comedia.
Y también una película con un extraño e imparable crescendo, con inesperadas rimas para pertenecer a la parte final de la filmografía de Ford, plagada de obras que desde su apertura son ya especialmente impresionantes, rotundas, sostenidas.
La mirada al escenario, la Academia de West Point, como tantas veces en él, retrospectiva, cariñosa, idealizada si se quiere (pero nunca atolondrada ni "de oídas": siempre supo muy bien de lo que hablaba), y a la formación de cadetes, es tan cerrada - en el sentido de terminada, suficiente - como un drama shakespeariano. Es, me temo que el atributo que ha condenado generalmente a "The long gray line" a ese segundo o tercer grupo de películas del de Maine, a lo que se añade el tema en sí que aborda.
A Ford, bendito achaque de la edad, no parecían interesarle demasiado las aproximaciones ni las tangentes y no se dedica ni a incardinar el drama en el presente para acercarlo al público o a extrapolar al futuro lo allí narrado vaya a ser que resultara "pequeño", pero tampoco a exteriorizar - Edward Hope no es Brecht ni falta que hace- su punto de vista.
Esta suspensión de la narración - afeada, ralentizada o envejecida, para sus críticos, que ya no oirían ni la música - y su consecuente deriva en abundantes interiores o exteriores que se dirían (sin serlo muchos de ellos) todos de estudio y su tranquila exposición sin otra base que el deleite puro de la dirección de actores, parecen, tras la mala acogida inicial, haber superado la prueba del tiempo para "The man who shot Liberty Valance" o "Seven women".
No ha ocurrido así respecto a "The long gray line", que tendrá aún que esperar como "Cyrano et D'Artagan" o "Satan never sleeps" (por nombrar contemporáneas, pero pasa lo mismo ahora con la genial "O estranho caso de Angélica") a una mejor ocasión para ser restituída a su verdadero lugar.
Asideros no faltan.
Lo cierto es que hasta que la Academia no se convierte en ese segundo hogar, esa familia adoptiva que para Ford y sus personajes solía ser el ejército, la inexperiencia y la patosidad del joven Marty Maher en toda la introducción del film dan como resultado probablemente lo más cercano al cine de Edgar Sedgwick y Buster Keaton que nunca rodó Ford, siempre ubicado entre Griffith y Murnau a pesar de "Riley the cop" y tantos ejemplos mudos y sonoros de eclecticismo.
Ford respeta y entiende - que son a mi entender cualidades, capacidades, que nada tienen que ver con las manidas acusaciones sin fundamento que sobre él se han hecho de reaccionario, machista o fascista, lacras que cualquiera acumula sin reflexionar un segundo y copiando lo que dicen los más tontos y cobardes de entre los que le rodean -  la institución y sus habitantes dentro del orden moral que su educación y su experiencia le habían enseñado, como hizo antes y después con la Iglesia o los centros de poder de Washington, sin mirarla con embeleso pero tratando de centrarse en los valores que admiraba, combatiendo cualquier atisbo de solemnidad o hagiografismo con sus armas favoritas: la rebeldía y el sentido del humor.
Y desde luego, desde que conoce Marty a Mary O'Donnell (Maureen O'Hara) se difuminan progresivamente los fondos, las rutinas y Ford centra su interés en qué ocurre entre dos personas que se enamoran y quieren compartir su vida.
A pesar de que, con calma pero con numerosas y a menudo sorprendentes, inusitadas elipsis, se nos cuenten todos los avatares de una vida, son, en primer lugar los tres o cuatro  muy divertidos momentos en que se conocen y después su convivencia allí lo que verdaderamente importa y lo que termina situando al film al lado de todas las grandes películas - "History is made at night", "Heaven can wait", "An affair to remember"... - que, entre bromas y veras, han explorado y tratado de captar lo más auténtica y fielmente esos momentos inasibles en que dos personas se dan cuenta de que no son gran cosa sin la otra, ya fuese su máximo deseo como si se trata de una inevitable y quizá nada querida "inconveniencia" del destino, tanto si acaban de conocerse como si llevan una vida en común, ha pasado el tiempo y sobreviene el drama y la tragedia.
Momentos de cine sublimes en varios inenarrables planos generales o tan complejos y emocionantes como aquel en que Mary acaba de perder a su hijo y ha recibido la noticia de que no podrá tener más. Marty se acerca adonde yace ladeada por el sufrimiento, se postra ante ella, que le pide sin que medie explicación acerque la cama a la ventana desde donde se ven desfilar a los cadetes de la nueva promoción. Desde un plano exterior, a través de las ventanas, vemos como él cumple su deseo.
En ese momento él, por la forma de mirar al patio, cae rendido al argumento que ella a continuación le da: Mary habla orgullosa, incorporándose y sacando fuerzas de donde no las tiene, de esos chicos, pero no porque vayan a ser los hijos que nunca tendrán sino porque necesitan que Marty continue con su trabajo, sabedora de que la noticia de la muerte de su hijo lo ha hecho casi decidirse a marcharse - sin que hayamos tenido noticia de ello - de un lugar que ya consideran será siempre el suyo. Es tan fácil malinterpretar la escena y pensar que Ford somete a sus personajes al deber patriótico.
Y qué decir de las dos escenas finales, la primera Navidad de Marty sin ella, que sin duda elegiría entre las cinco mejores de su carrera y el desfile final donde reapearecen sus seres queridos, su padre, su mujer, los cadetes que fueron sus amigos muertos en la Gran Guerra...
Precisamente su padre, un gran Donald Crisp, resulta uno de los más divertidos y queridos del film, sencillamente porque cualquiera que se deje llevar por su buen juicio puede y debe entender el autoritarismo paternal de aquellos años y las tradiciones férreamente interiorizadas de las que hace gala en unas pocas escenas donde dice más bien poco, canta un par de viejas canciones y guarda varios conmovedores silencios, personificando en un sólo personaje toda la dignidad del emigrante.

26 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, efectivamente, uno de los más conmovedores y maravillosos Ford(su primer Scope, formato que no le gustaría, pero que, al igual que otros reticentes, y a pesar de ser tuerto, usó como pocos en esa fecha), pero que temo condenado - mala fama de más de medio siglo, prejuicios y una de las fuentes de éstos, la pereza) a la oscuridad o al menos a la penumbra a la que es fácil que la vastedad y la grandeza de la obra fordiana relegue a muchas de sus obras maestras: son tantas - en cualquier periodo o género - y tan emocionantes que resulta casi imposible elegir la que se prefiere; eso, de paso, reduce las posibilidades de Ford en casi cualquier votación: puede ser el cineasta más mencionado, pero el reparto hace que difícilmente destaque lo bastante ninguna de sus películas, salvo las que, con el correr del tiempo, se han tornado misteriosamente "consensuales", como "The Searchers" o "Liberty Valance", en perjuicio de las cercanas y no menos gigantescas "The Suin Shines Bright", "The Long Gray Line", "The Wings of Eagles", "Two Rode Together", "Donovan's Reef" o "7 Women". Lo cierto es que cabría hacer una lista de 10, 15, 20 o 25 mejores películas sólo a base de Fords.
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

Intentaré listar mis diez favoritos, pero sin orden claro: "7 women", "The searchers", "How green was my valley!", "The long gray line", "The wings of eagles", "The man who shot Liberty Valance", "The grapes of wrath", "They were expendable", "Donovan's Reef" y "The quiet man". Pero debe haber como quince más, intercambiables casi por cualquiera de ellas. Qué nivel.

Sergio Sánchez dijo...

Una de las obras maestras de Ford, sólo "The wings of eagles" es tan inmensa y tan menospreciada al mismo tiempo. Si intentas encontrar una explicación fácil supones que es su ambientación en el estamento militar lo que repele (sin que medie antibelicismo a lo Paths of glory), pero es que ni la Trilogía de la Caballería está tan desconsiderada.

Anónimo dijo...

Hola

Pues yo siento discrepar, creo, que sobre todo en los últimos años, The wings of Eagles es uno de sus trabajos que más reputación y adeptos ha ido ganando, no hago más que verla en primeros puestos de listas fordianas , y encuanto a The long grey line, pues sí que quizás esté más olvidada o en la penumbra, pero hay que reconocer que son precisamente películas que los no Fordianos, o los que tienen aún ciertos reparos, aunque esta etiqueta huela ya a musgo, y aunque también haya que reconocer que haberlos, haylos, suelen aborrecer terriblemente, como suelen aborrecer toda la temática militar y tabernaria de Ford, y sin embargo suelen tener bastante aprecio a otra serie de obras como Las uvas de la Ira, Qué verde era mi valle o Seven Women.

Esta claro que este hombre nunca llegará a poner ni unos ni otros de acuerdo.Lo que se estará descojonando desde allá arriba.

Yo creo que Ford tiene alguna obra aún más maldita, como They were expendable,Tobacco Road o The Long voyage home.
Me niego a hacer una lista de preferencias, porque sería escandalosamente larga.

J.R.

Un Saludo

Anónimo dijo...

Pasan las modas, se olvidan los cineastas, se ajan las efímeras glorias. Pero John Ford queda.
(J.-P. Coursodon y B. Tavernier)

Cambio la programación de esta noche: veré "The Long Gray Line".
Rodrigo Dueñas

Roberto Amaba dijo...

Muy divertida y emocionante, estoy de acuerdo. Siempre me lo pareció a pesar de que durante mucho tiempo solo había visto una copia infame.

Difícil escoger con Ford. Las 10 a las que hoy les tengo más aprecio serían (orden cronológico): 3 Bad Men, Lost Patrol, Tobacco road, How green was my valley, My darling Clementine, She wore a yellow ribbon, The Searchers, The last hurrah, Liberty Valance, 7 Women.

Un saludo Jesús, y compañía.

Jesús Cortés dijo...

Yo Roberto, de los 30 me quedo con "Young Mr Lincoln", "Steambout round the bend" y "Doctor Bull". De los 20 con "Riley the cop" y "Kentucky pride". De los 10 con "Straight shooting".

Anónimo dijo...

Hola

De los "10" imagino que no habrás tenido acceso a muchas de sus películas, porque me parece que de las 32 en las que está acreditado solo sobreviven Straight Shooting, que debe ser la única más o menos visible, Rustler y Gun law, hablo de lo que se dice completo y un poco de memoria, por lo menos hasta donde yo sé. Según tengo entendido todo lo demás estaba perdido o en bobinas incompletas.


J.R.

Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

No, de los 10 he podido ver muy pocas, sólo conozco "Straight shooting", "By Indian post" (el fragmento viviente), "Bucking Broadway" y "Just pals", que me hace dudar particularmente sobre cuál prefiero. No sé si sobreviven más pero no he podido encontrarlas de todas formas. Estas cuatro tienen en mis copias muy buena calidad de imagen, mejor que muchas de los 20, aunque quizá se han pasado con los tintes en las restauraciones.

Anónimo dijo...

Hola Jesús

No había metido Just Pals en los 10, yo la tengo en el pack Ford 20'silent era, de la fox, junto a Iron Horse, Hangmans house, 3Bad Men y Four Sons.
Y ahora que lo mencionas ese fragmento de Indian Post
¿ es el que se puede ver por ahí de 13 minutos?
Sigo pensando que las listas Fordianas son injustísimas, como probablemente sean las de otros directores, por poner un ejemplo nadie ha mencionado "Drums along the Mohawks" y virtudes fordianas no le faltan.

J.R.

Un Saludos

Jesús Cortés dijo...

Sí, claro, "Just pals" es de 1920, o sea de la década de los 10.
El fragmento conservado de "By Indians post" efectivamente dura trece minutos.
"Drums along the Mohawk" nunca ha sido de mis favoritas, pero es desde luego muy buena, no mejor que las de muchos colegas y tampoco demasiado diferenciable de las de ellos, como le pasa a tantas de esos años y hasta que llegan "The grapes..." y "How green...", que ya nadie pudo haberlas hecho así.

Anónimo dijo...

Buenos días, Jesús. Tu texto es tan sugerente que da lugar a bastantes reflexiones. Anoto alguna.
1. Es excelente la idea, tan inesperada, de incluirla entre las comedias. Tras verla, y cuando la recordamos, nos queda una sensación de tristeza y de intensa emoción. Y sin embargo si se alcanza esto con tanta fuerza es porque la primera mitad ha sido una comedia y, en muchos momentos, una farsa. Lo que poco después se iba a proponer hacer en "The Searchers" ("Me gustaría hacer una tragedia, la más seria del mundo, que cayera en el ridículo") ya lo había hecho aquí (y lo volvería a hacer en "The Wings of Eagles"), pero en vez de entreverar esos géneros dramáticos, primero utilizó uno y luego otro (por supuesto hablo de forma general, hablar de Ford exige continuamente recurrir a matizaciones).
2. Me gustaría señalar que si "The Long Gray Line" es a menudo olvidada u orillada, hay otra entre las más grandes de las grandes películas de Ford que es menospreciada y difamada hasta extremos intolerables, sobre todo por la crítica estadounidense. Me refiero a "Two Rode Together" (por cierto, si la incluyo, coincido por completo con tu lista de favoritas de Ford).
3. En principio me sorprende que consideres a Power como uno de los actores ideales para representar lo fordiano. Primero porque no me lo imagino interpretando a casi ninguno de sus protagonistas (y menos los que encarnaron Wayne y Fonda); Power es un actor que no termino de creerme en alguno de los papeles que hizo, pues exigían una fuerza, una determinación, un brío propios de un héroe que él no tenía. Por eso pienso que sus mejores interpretaciones son aquellas en las que encarna a alguien herido, desplazado, alguien que no es un héroe, como las de "The Sun Also Rises", "Nightmare Alley", "The Eddy Duchin Story" o, efectivamente, "The Long Gray Line". Cuando Ford coincidió con Power en la Fox (siendo considerado el principal director del estudio) no hizo ningún esfuerzo por trabajar con él. Dicho esto, estoy convencido que si hubieran vuelto a coincidir, el resultado hubiera sido magnífico pues a actores en principio poco fordianos, Ford los hacía suyos. Y si se veía obligado a usar a un actor que incluso no tenía nada que ver con el papel (como la inclusión a una semana del comienzo del rodaje de Carroll Baker para un personaje de una solterona de mediana edad), Ford modificaba el papel en función del actor. Ya sé que es hablar por hablar, pero creo que habría conseguido extraordinarios resultados hasta con Marlon Brando, Montgomery Clift o Cary Grant. No olvidemos que el mismo Ford quería que protagonizase "The White Company", uno de sus últimos proyectos (una superproducción de aventuras medieval) a... Laurence Olivier.
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

"Two rode together" es una de las tres o cuatro que más me duele dejar fuera de esa lista; no tengo ningún gran ni siquiera un mínimo argumento al respecto. En otro momento la habré metido o la volveré a incluir.
Tyrone Power creo que habría encajado, en papeles importantes, en muchos Ford, desde "Stagecoach" a "Sergeant Rutledge" pasando por "How green..." (donde W. Pidgeon y donde también habría encajado perfectamente Olivier), "My darling Clementine" (como Mature), "The last hurrah" (donde Tracy, a pesar de la diferencia de edad; en "The long..." está perfecto en la última media hora) o "The horse soldiers" (donde Holden).
En su cine todo parece tan definitivo que cuesta imaginar alternativas pero tú mismo señalas que se adaptaba muy bien a cualquier cambio. De haber seguido con "lo que funcionaba" tras "Young Mr Lincoln" y "The grapes..." deberían haber venido siete más con Fonda, con el que no se reencuentra por los problemas conocidos hasta bastantes años después. Y quizá nunca hubiésemos visto a Jeffrey Hunter en su cine.
Ford ni siquiera tenía muy buena opinión de Duke hasta que lo vio en "Red River" y eso que ya había estado magnífico en "They were expendable", donde por cierto ¿no imaginas a Tyrone Power donde estaba Robert Montgomery?.
En cuanto a Brando, me cuesta más imaginarlo en su cine. Me gusta bastante poco y me fastidia bastante que se le tenga en los altares por seguramente sus más insufribles interpretaciones con Kazan, Bertolucci o Coppola.
Cary Grant en los 30 estaría adecuado en varias.

Anónimo dijo...

Muy bien señalados los papeles que podría haber interpretado Power. Ford los habría amoldado perfectamente a la personalidad cinematográfica del actor.
Es una pena que, a causa de su carácter o de discusiones, no volviera a trabajar con Henry Fonda y que con Harry Carey, George O'Brien y Ben Johnson después sólo lo hiciera esporádicamente (y con papeles secundarios). Y da la impresión de que con Jeffrey Hunter hubiera querido trabajar más (incluso haberlo convertido en estrella como Wayne, como sospecho tenía pensado con Johnson).
Rodrigo Dueñas

Anónimo dijo...

De los 10, está también "Hell bent", extraordinaria película llena de movimiento y acción. Pero prefiero "Straight shooting" por la hondura de sus imágenes.

Anónimo dijo...

Hay grandes películas de Ford (como "Pilgrimage", "When Willie Comes Marching Home" o "Gideon's Day") de las que raramente se habla (aunque al menos, cuando se hace, se celebran como merecen). Pero hay una que (que yo sepa) nadie reivindica: "Submarine Patrol". La recuerdo (la vi dos veces hace, ay, más de veinte años) llena de vitalidad, ingenio y sobre todo mucho humor, construída a base de viñetas y sin claros protagonistas (todos los miembros de la tripulación tenían importancia). ¿Alguien la ha podido ver hace poco? En su momento me pareció la primera de la ininterrumpida (con cuatro excepciones) serie de largos geniales que hizo Ford hasta el fin de su carrera.
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

Yo la recuerdo vagamente (sólo la he visto una vez y hace como diez o doce años) y no me pareció de las mejores de ese periodo y eso que andaba por allí Faulkner si no recuerdo mal.
De los 30 hay otras también poco nombradas que me gustan más, como "The world moves on", "The prisoner of Shark Island" o "The brat", con probablemente su primera protagonista, habría que verificarlo, de ascendencia irlandesa, Sally O'Neill.

Anónimo dijo...

Vaya por Dios, Jesús, coincidimos en las que más nos gustan de Ford, pero no en las que más valoramos de los años 30.
Aunque considero a "The Prisoner of Shark Island" una buena película, veo en ella a Ford demasiado plegado al guión. Pero las otras dos me parecen de lo menos interesante que hizo en los 30, encargos realizados con eficiencia pero sin implicación personal. Me sorprendió la crítica tan favorable de "The World Moves On" que hizo Miguel Marías en Nickelodeon; aunque Ford era excesivamente parco a la hora de valorar su obra, lo que le dijo a Bogdanovich de esta película me parece bastante exacto. En una entrevista (no recuerdo cuál) contaba Ford que en los años 30, harto de las injerencias y las críticas de los productores, decidió en una ocasión rodar una película tal y como venía el guión, sin aportar él nada. Siempre he pensado que se trataba de esta obra.
Mis favoritas de los 30, aparte de las hechas con Will Rogers y las del fin de la década, son "Submarine Patrol", "Pilgrimage", "Arrowsmith" y otra de las que tampoco nunca se habla: "Air Mail". Los 30 es la época más irregular de Ford: junto a obras geniales, hizo por un lado otras muy académicas (pero también, en buena parte, muy fordianas) y por otro, obras de encargo.

P.D. Repasando la entrevista con Axel Madsen, cuando éste le pregunta por las películas de las que tiene mejor recuerdo de comienzos del sonoro, rápidamente señala a "Submarine Patrol". Claro que a continuación habla de "The Plough and The Stars"... así que quizás sólo esté hablando de películas que recuerda de esa época.
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

"The world..." se me cayó un poco la última vez que la ví, pero estaba lo suficientemente alta para seguir siendo de las que me gustan de esos años. Es un film complejo, algo envarado.
Lo que Ford dijera a mí me sirve de poco, la verdad. Lo que para él era rodar rutinariamente lo que le ponían por delante seguían siendo cientos de decisiones tomadas en favor del film, su continuidad, su buena marcha al menos.
A "Pilgrimagw" no la nombré porque ya lo hiciste tú, pero me gusta más que las tres que puse.
Finalmente "Shark Island" es un film muy apegado a esos años donde el libreto parecía iba a marcar todo el sonoro. Por suerte no fue así. Me parece uno de los más disfrutables de todas formas de una época como dices irregular, llena de pequeños avances y raros retrocesos. Si su carrera hubiese finalizado con "Stagecoach" ahora sería un cineasta muy inferior a Walsh o King. Hasta Leisen llegó más lejos en esa década.

Anónimo dijo...

¿Leisen llegó en los 30 más lejos que Ford? Como no he visto todas las que hizo Leisen entonces, no puedo rebatirlo, pero me parece difícil. Pienso que Ford hizo once obras maestras (las citadas, las tres del 39 y "The Grapes of Wrath") y que ninguna de las mejores de Leisen ("Midnight", "Arise, My Love") les hace sombra.
El sonoro y la consolidación del sistema de estudios afectó (y desestabilizó) la carrera de en ese momento prometedores directores (por ejemplo, hay que ver qué diferencia hay entre el Capra de "The Matinee Idol" y el de "The Miracle Woman"). Y si afectó a Ford, lo hizo aún más a otros grandes, como a Walsh, quien a lo largo de todos esos años asombrosamente hizo pocas obras memorables.
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

No era mi intención dar la nota, Rodrigo.
Debería haber puesto preferible y asunto arreglado, supongo.
"Midnight", "Death takes a holiday", "Remember the night", "Arise my love", "Easy living", "Four hours to kill" o "Hands across the table" me parecen mejores o equiparables a muchos Ford de esa década. El pobre Leisen cogió muy mala fama por lo que de él dijo Wilder pero a mí me parece tan bueno o mejor que él o Sturges.
"The grapes..." es obviamente mejor que cualquiera de ellas, no discutiré eso.
Walsh en los 30 hizo maravillas como "Artists and models", "The big trail" o "They drive by night".
Y yo hablaba de llegar más lejos básicamente. "Death takes a holiday", "State fair" o "Artists and models" son hitos para esos directores, mayores que las de los 30 lo son para Ford. A eso me refería.

Anónimo dijo...

No te respondo por llevarte la contraria, Jesús, pero es que me da la impresión de que si me callo, parece que estoy aceptando lo que dices. Y aunque no digas ninguna sandez, todo lo contrario, me gustaría hacer algunas matizaciones.
Leisen me parece un excelente director (casualmente he visto todas las películas que citas menos una y todas las considero bastante buenas -añade a ellas "Swing High, Swing Low"-) pero, por mucho que me interese, no dudo en ponerlo por detrás de Sturges y de Wilder (y a las descalificaciones de éste último no hay que hacer caso: las opiniones de los directores sólo tienen interés si son válidas, y siempre hay que confrontarlas con la obra). De Leisen lo que más me gusta es obra suya posterior. En cualquier caso he de aclarar que no he visto sus tres primeras películas, ni tampoco las muy valoradas "Lady in the Dark" ni "No Man of Her Own"; seguramente cuando las vea mi opinión de él mejorará aún más.
En cuanto a Ford, por muy irregular que fuera en la década, lo veo muy por encima de los tres grandes citados también en esos años.
Seguro que nuestra forma de valorar es distinta. Yo no tengo tanto en cuenta los hitos en una carrera (incluso tampoco mucho las carreras, entendidas éstas claro está como trayectorias) como las grandes obras realizadas, y si junto a ellas hay obras mediocres o malas (y Ford en los 30 hizo bastantes obras sin involucrarse o fallidas o académicas) olvido a estas últimas.
Pero, en fin, adoptando tu punto de vista, he de decir que los 30 fueron decisivos en Ford. Gustándome mucho la etapa muda (con obras extraordinarias como "Straight Shooting", "Three Bad Men" o "Riley the Cop"), que me parece encantadora, la considero ante todo una etapa de aprendizaje. El genio estaba latente (la belleza plástica, el cariño a los personajes, la dirección de actores, el humor, el dinamismo) pero sólo tras el encuentro con Murnau primero y el sonoro a continuación no comienza Ford a crear obras maestras. Y eso (primer hito) lo hace a comienzos del sonoro y a lo largo de estos años hará películas en las que se implique (tanto las que considero magistrales como las que se celebraron mucho entonces) y otras (a veces de forma ostentosa) en las que no. Pero a partir de 1938 (no sé por qué razón) decidió (y éste es el segundo hito en su carrera) que en todas las películas que aceptase realizar se iba a implicar de forma absoluta (y sólo en cuatro casos para mi gusto no logró obras maestras absolutas, bien porque recayó en el academicismo -"The Long Voyage Home" y "The Fugitive"- o simplemente porque erró -"Tobacco Road" y "What Price Glory?"-).
Una última acotación, Jesús. Releyendo lo escrito da la sensación de que soy yo el que defiendo a Ford... cuando todo esto es resultado de tu escrito, un escrito rico, inteligente y lleno de sugerencias. Escrito que sé que nunca podría hacer.
Gracias por hablar de Ford, y por haberme dado pie a que yo también lo hiciera.
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

Bueno, no te equivoques, tus opinones enriquecen esto y yo al menos las leo con el interés que merecen.
Tres cosas.
"No man of her own" me parece uno de los tres mejores Leisen, una obra maestra del melodrama como "To each his own" o "Hold back the dawn".
Me pillas en plena revisión de su obra, así que quizá se me va la mano porque me están mejorando todas.
"The long voyage home" me parece espléndida.
Y por último, yo también tiendo a valorar más los logros que las carreras en su conjunto, pero es un hecho que al final cada uno deja el legado que puede o le permiten y como tal hay que mirarlo.

Mario Vitale dijo...

Ford fue grande siempre, supongo. En los diez, cuando sólo necesitaba 6 caballos, dos actores y una chica; en los veinte con y sin grandes producciones, con y sin Murnau; en los treinta, demostrando versatilidad y ya veteranía; en los cuarenta, cincuenta y sesenta llega a una madurez apabullante, inimitable. Supongo que el peso del tiempo, de la guerra de la que fue testigo, de la propia madurez de su familia actoral... Es difícil elaborar una lista de 10 grandes de Ford, pues son continuamente intercambiables. El artículo de Jesús prueba algo básico en el universo fordiano: su amor por los personajes humildes, capaces de engrandecer y llenar de matices el entorno en el que están. No soy original si digo que mi Ford favorito es "The searchers" y "7 women". Experimento una sensación casi eléctrica en los 45 primeros minutos de "The searchers", pues en el caso de que la película se hubiese perdido y sólo llegase hasta que Ethan y Martin están bajo la nieve parados, seguramente sería el mejor mediometraje del mundo. Pero es que además sigue... y es capaz de combinar el ruido y la furia con la ternura, el humor, el estudio de personajes...

Y el bueno de Leisen en medio. Te aconsejo, Rodrigo, que no pares hasta encontrar "No man of her own", que es grandiosa. Mis Leisen favoritos serían "Remember the night" y esa maravilla que es "To each his own", con 15 minutos finales de un casi insoportable suspense emocional hasta llegar a la última frase, una de las más bonitas que yo he oído en el cine.

Y recordemos que SÓLO cinco de sus películas fueron escritas por Wilder o Sturges. Considero a Brackett más decisivo -era el productor- para la joya de "To each his own".

Jesús Cortés dijo...

Creo Mario que Rodrigo tiene bastante razón en lo que decía de Leisen y Ford. Yo comparaba a un hipotético Ford que hubiese desaparecido a finales de los 30 con TODO Walsh y King, pero luego (duermo tres horas al día, que no será excusa pero algo influye) me puse a defender quijotescamente a Leisen, que vale bastante más de lo que se dice, pero no llega a Ford, ni siquiera al de los 30, pero sigo pensando que hizo cosas fantásticas en esos años y que como Guitry respecto a Lubitsch, suena raro que se prefiera.
Rodrigo tenía todo el derecho a atizarme.

Roberto Amaba dijo...

Andaba por ahí colgando alguna referencia a Drums along the Mohawk. Pensé meterla en las diez, me sorprendió mucho en su momento y me pareció divertidísima a ratos. También se ha mencionado The Plough and the Stars y personalmente la prefiero antes que El Delator. The plough... es la "peli irlandesa" buena de Ford en los 30.

Del Walsh de los 30 me gustan mucho esas películas arrabaleras, casi groseras, que no suelen tener buena prensa, como The Bowery o Under Pressure. Y maravillas como Me and my gal y Big Brown eyes, sobre todo la primera, que son películas hermanas prácticamente.

Un saludo a todos, muy interesante la discusión.