lunes, 25 de abril de 2011

ELOGIO DEL ABRAZO

Cuando Grégoire Colin lee a modo de prólogo ese hermosísimo y demoledor extracto de Séneca, "De la brevedad de la vida", queda la duda del ángulo con que Claire Denis se aproximará a los años de su juventud.
¿Será una mirada pedante, trufada de citas cultas, con el retrovisor siempre limpio de coyunturales pasos en falso, entonando la canción de la madurez?
A poco que se conozca su cine se pensará que no y un detalle que puede hasta pasar desapercibido ya ayuda a saberlo: él se sabe el texto y sólo mira al libro para recordarlo, decirlo más rápidamente.
Al fin y al cabo, nos lo dice a nosotros y además por primera vez, nervioso. No es ella la que se expresa por su boca (podía haberlo hecho en off o haber plantado a su actor ante el objetivo declamando), antes bien, le ha invitado a aprender, sentir esas palabras.
Este sublime episodio "US Go Home" rodado para la serie televisiva "Tous les garçons et les filles de leur âge" en 1994, es un certero ejemplo de aquello que decía el lider de los Black Crowes, Chris Robinson cuando hablaba de las influencias musicales que habían forjado su personalidad: que veía a demasiados músicos en entrevistas decir, para impresionar, que habían crecido escuchando a Son HouseBlind Willie McTell.
Era mentira, apostillaba.
A pesar de su profundo conocimiento de la música a lo largo y ancho del siglo XX, no tenía problemas en admitir que cuando era un adolescente y empezaba a desplegar las alas, apenas tuvo tiempo para otra cosa que no fuese pensar en divertirse, experimentar cosas, equivocarse, vivir.
Las vocaciones y las pasiones llegaron a través de lo inmediato, filtrándose por las rendijas de lo que le resultaba atractivo o placentero.
Afortunadamente Claire Denis pertenece a la misma estirpe y rememora sin ventajismos porque es capaz de mirar desde el mismo punto de vista de sus personajes, con lo que se torna contagioso compartir las emociones que desprenden las imágenes de este breve film. A pesar de que nuestra experiencia vital en nada se parezca a la de Martine, Marlene y Alain y sin importar si las canciones que se escuchan lo sean por primera vez o se hayan pasado tardes y noches con la cabeza recostada en los bafles del hifi oyéndolas sin descanso.
Canciones que articulan como en ningún otro film que conzoco el tono del relato.
Ahí está ese bonito "These days" de Jackson Browne final (pero la versión sacada del "Chelsea girl") mientras pasan los títulos de crédito o sobre todo el divertido, espasmódico baile de Alain con el carrusel del "Hey gyp" de los Animals de fondo, que podría ser la imagen complementaria al relajado momento en que suena - anacrónicamente - "This time tomorrow" de los Kinks en "Les amants réguliers" de Garrel y que tan justamente famoso se ha hecho.
El todavía feliz 1966 previo al verano del amor, frente al conflictivo 1968. Los extrarradios de París, donde como se dice en off, apenas se ve a lo lejos la gran urbe en verano si hace un día luminoso y el París de las barricadas. Los prolegómenos de otra fiesta más y el último baile.
Es el film una de las mejores plasmaciones en imágenes no ya de una época o un momento en la vida, sino de una condición del cineasta, la de observador retrospectivo de su propia memoria, fuente de tantos platos indigestos cocinados en la historia del cine.
Filma Claire Denis los silencios, ese momento que exaspera a una Martine ansiosa por perder su virginidad y que la lleva a reirse cuando un chico la besa en la fiesta porque seguramente no es lo que esperaba o ese otro elocuente momento en que el meditabundo soldado incorporado por Vincent Gallo - "Paisà" en el recuerdo - intima con ella sin tocarla y sin perspectivas de futuro, y lo hace como si sus pensamientos se hubiesen adherido a la memoria colectiva de unos años en que cambió el mundo.
Claire Denis inspecciona con alegria sus contradicciones.
Pasa por ejemplo en la última bobina Gallo con su coche delante de la pintada que titula el film, tan popular en estos lares, y no cabe duda que de ese país viene buena parte de la música que ella escuchaba y disfrutaba (Otis ReddingYoung Rascals, la alemana "warholizada" Nico o los citados The Animals, ya abducidos por el blues desde la british invasion), los modelos de coches que veía rodar, los de peinados y hasta las marcas de chicle, de refrescos y tabaco que conoció y contra las que no puede ni quiere oponer nada. Una lección para todos los Adam Curtis de este mundo.
Afortunadamente algo parece haber aprendido alguien de ellas, Denis y su obra maestra.
El propio Vincent Gallo filma en su extraordinaria "The brown bunny" algunos momentos que parecen sacados de los clímax de este film, trasladando el acento a la intimidad entre derrotados. 

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuidado que me entusiasma, como pocas de la última década, "L'Intrus", pero dentro de la obra de Claire Denis - de un nivel altísimo, lo que es prueba de exigencia e intuición, y de sabiduría, como demuestra en todas sus entrevistas, sobre todo las FILMADAS - todavía prefiero las dos que rodó (buen año) en 1994, "J'ai pas sommeil" y "U.S. Go Home", modesto mediometraje alargado (a más de una hora) de una excelente serie televisiva "de autor" de cuyos episodios mi preferido a continuación es el de Chantal Akerman, aunque el más famoso y casi único exhibido en cines fue el de Téchiné. Y eso que es peligroso y está muy hollado ya el tema de la adolescencia, que la serie abordaba en diversas décadas, pero, como observa Jesús, aquí la música de la época no está utilizada como recurso fácil de ambientación no lujosa, ni para suscitar la nostalgia del espectador (aunque podría hacerlo, por sus elecciones personales), ni siquiera para dar un ritmo que la película ya tiene, modulado y cambiante, hasta hacer de ella, con perdón del admirable y hoy sospecho que olvidado o incomprendido Jacques Demy, el mejor y más emotivo "musical" francés de todos los tiempos.
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

Sí, quizá sean las tres mejores, gustándome mucho todas, incluída la última, "White material", que parece haber rebajado bastante la expectativa por la siguiente. Es alguien de quien siempre espero algo por lo menos muy interesante y que me ha hecho escuchar a unos Tindersticks que casi me mataron de pie en directo - cuando ya habían hecho "Nénette et Boni" creo recordar que tras sus dos primeros discos - con algo parecido al placer.

Anónimo dijo...

Hola!!

Excelente tu blog; lo vengo leyendo desde hace tiempo y hoy dejo por primera vez comentario.
Aquí también tenemos la suerte de poder leer a Miguel Marías.
Gracias a este blog vi y/o reveo muchas películas.
Me gusta mucho Claire Denis. Esta película en particular se consigue en la web con subtítulos?

Saludos
Sergio

Jesús Cortés dijo...

Gracias.
Que yo sepa en español, no, pero en inglés sí y creo que en francés también.

Anónimo dijo...

Y el episodio de Patricia Mazuy, "Travolta y yo", no estaria también entre los mejores de la serie?

No lo he visto, pero me encantaria verlo, sobre todo desde que descubri Peaux de vaches.

Manuel

Jesús Cortés dijo...

Yo no lo conozco.
"Peaux de vaches" era muy buena, como casi cualquier cosa donde estuviera por entonces Sandrine Bonnaire.
No sé qué ha pasado con ellas, una por ausencia, otra por inesperada presencia, desde mediados de la década pasada.

Renata dijo...

muy bueno tu blog!!!

Mario Vitale dijo...

¡Uf! La he visto tres veces. La bajé hace un par de días (creo que no se programó en el ciclo de Denis que se puso en la Filmoteca Valenciana). Menos mal que está KG. Vale la pena perder ratio por esta maravilla. Tiene en poco más de una hora todo lo que uno puede esperar de Denis después de ver sus películas anteriores y posteriores. Y, de todas formas, Denis nunca toma el camino trillado, supongo que se lo impide su propia sensibilidad, su asombrosa manera de relacionar sensaciones, espacios, miradas, expectativas o silencios. Al fin y al cabo una vez leí que dijo en una mesa redonda (creo que en torno a Pialat): "Creo que todos venimos de 'They Live by Night'". Cuando el solitario, apartado, soldado yankee Capitán Brown le dice a Martine "¿Tienes novio?" es inevitable relacionar esa conmovedora ingenuidad y franqueza con la de Bowie cuando le hace la misma pregunta a Keechie en su primer momento auténticamente íntimo en la ópera prima de Nicholas Ray. Y, por supuesto, mención aparte merece no sólo la selección musical ni su perfecto acople a las diversas situaciones, si no algo bastante más difícil y sólo al alcance de los que verdaderemente poseen una rara mezcla de sensibilidad y técnica, ese sutil pulso de saber transmitir a través del transcurso de notas y melodías junto con el movimiento de los actores -en Denis es inevitable hablar de danza- y sus miradas toda una gama de emociones fugitivas o sucesivas. Coincido con Miguel en cuanto a la valoración del mejor musical del cine francés, pero añadiría a la lista, además del genial Demy, aquella otra maravilla donde juventud, música y destino armonizaban a la perfección: "Adieu Philippine".

Gracias por el artículo, Jesús.

Jesús Cortés dijo...

Sí, "Adieu Philippine" también y algún Resnais de los últimos años.
De "They live by night" vienen tantas cosas... creo que Ray nunca pudo imaginar que su tentativa, tan temblorosa y frágil (y el pensaría que privada, buscando el equilibrio a ciegas) podría ser tan influyente y podría servir de espejo para tantos cineastas.

Anónimo dijo...

Que yo sepa, "Travolta et moi" no formaba parte de esa serie, pero en cualquier caso a mí me parece una maravilla, mejor aún que "Peaux de vaches", y que todas las posteriores (que en los últimos años, dedicadas en exceso a los caballos, me han ido dejando de interesar).
Y sí, siempre se olvida (en exceso) "Adieu Philippine".
Miguel Marías