lunes, 6 de junio de 2011

EL OTRO

La variación acometida por Terence Fisher sobre una de las grandes novelas de finales del siglo XIX, "Strange case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde" escrita por Robert Louis Stevenson en 1886, llega en el momento de máxima creatividad del gran cineasta inglés, coincidiendo con el apogeo o el ecuador de los ciclos sobre otros personajes míticos de la literatura fantástica.
Lejos quedaban ya los años en que Fisher fue un hacendoso todoterreno, donde a una comedia ligera sucedía un pequeño thriller, un film de aventuras o un drama, donde ya se apreciaba su gusto por el diseño de personajes, la ambientación, el montaje.
No fue hasta mediados o finales de los 50 cuando empezó a atreverse con todo.
En 1960 sin ir más lejos y junto a "The two faces...", rueda la muy poco recordada y excelente "The stranglers of Bombay" y la famosa "The brides of Dracula", punto álgido de su rica visión sobre el vampiro de Bram Stoker y su gran film de aventuras.
Un par de años antes habían llegado consecutivamente las dos primeras cintas del ciclo sobre el monstruo imaginado por Mary Shelley, que se interrumpiría casi diez años hasta finales de la década que entonces empezaba hasta culminar en 1969 con la que seguramente es (quizá con "The devil rides out") la mejor película de su carrera: "Frankenstein must be destroyed".
Imagino que animado por el éxito de esas sagas emprendidas, Fisher aborda a Stevenson desde el ángulo más "inapropiado", quizá invalidante para algunos.
El orden victoriano que se resquebraja ante la atenta mirada del abogado Utterson de la novela es dinamitado en "The two faces of Dr Jekyll" trasladando el punto de vista al propio doctor obsesionado con sus experimentos, fuera de control e introduciendo los personajes de su mujer y Paul Allen, un estupendo (muy George SandersChristopher Lee.
La ausencia de ese punto de vista externo de Utterson - Fisher lo elimina y sólo queda el colega de Jekyll, el Dr Ernst Litauer, trasunto del Dr Lanyon de Stevenson, que apenas aparece en el film para certificar los hechos consumados - tan recto, sobrio y en el fondo comprensivo de las cuitas que atormentan la mente de Jekyll, aventurado temerariamente en un territorio que tantos han fantaseado transitar sin atreverse, cercena el misterio y da via libre a la amoralidad.
Esta indecencia, planteada desde la primera escena y que alcanza a casi todos los secundarios, tan ajena al texto original y a su autor,  no es utilizada sin embargo y ahí está quizá el mejor asidero para entender el film, para ahondar ni enfangar efectistamente los aspectos y claves que otorgaron un eterno interés a esta historia: la exploración del lado oculto del subconsciente reprimido por la socialización.
Antes bien, Fisher se dedica a investigar, como tanto le gustaba, el conflicto, pero diseminando, repartiendo el peso entre cualquier personaje que entra en contacto con Jekyll, que pasa a ser protagonista y espectador al mismo tiempo, gravitando el relato sobre el drama de tres parejas: Jekyll y su mujer, que apenas coinciden y cuando lo hacen, ella le ignora aprovechando su enclaustramiento, que lleva tiempo utilizando para disfrutar de una animada vida social, ella con Paul Allen, siempre agobiado por deudas de juego y conviniendo en ser su amante para que le saque de apuros y Hyde con la liberada bailarina María, que confunde el brutal desapego de él a los sentimientos con irresistible masculinidad.
La mayoría de ellos son tan poco escrupulosos y dignos de ninguna confianza como el propio Edward Hyde, que no parece meramente un factor oculto en la personalidad de Jekyll, sino su exagerada reacción ante lo que lleva tanto tiempo rodeándolo pese a sus intentos por apartarse de todo y sin embargo, irónica y aparentemente, un perfecto caballero, mucho menos raro a los ojos de un desconocido que el propio Jekyll.
No son desde luego mejores su mujer, que lo engaña sin disimulo delante de todo el libertino Londres del turn of the century, su "amigo" Paul Allen que lo explota a sus espaldas mientras se divierte con ella, ni por supuesto los timadores, prostitutas y tahúres que pueblan los fumaderos de opio, salas de fiestas o locales clandestinos de lucha, prestos a sacarles los ojos a todos los hijos de la noche...
Los aspectos de la personalidad de Jekyll que salen incontrolablemente a la luz con la pócima que ha formulado, tan certeramente analizados tanto por Stevenson como por Renoir en su suprema "Le testament du Dr Cordelier", para Fisher apenas alcanzan para transformarlo en un espejo desinhibido de la degradación y la corrupción que a su alrededor todo lo pudre.
Para ello y como siempre en su cine, y por muy impura que sea su aproximación, hay una ausencia total de caricaturas.
Toda la planificación, el estilo de interpretación (excepto unas escenas aisladas de Paul Massie), iluminación, musicalización o resolución son tan lógicas, rigurosas y sencillas que casi podría haber suprimido, como sucede en el resto de sus grandes películas, los elementos más inverosímiles y seguiría quedando un gran film, esta vez sobre el engaño y la traición, como varios de la serie de Frankenstein giraban en torno a cómo la religión y las convenciones sociales frenaban a la ciencia, aún si en manos de outsiders.
Decantada estrepitosamente la batalla del lado del mal, el bien aún presente en la bailarina María que se enamora inocentemente de Hyde y que muere a manos de él o en el Dr. Litauer, que rastrea sus acciones pero al que sólo le queda asistir inerme a la destrucción de su amigo, queda muy mal parado.
Pero apenas se recrea Fisher (como tampoco lo hicieron sus "mayores", Murnau, Lang o Tourneur) en tamaña victoria, que no sirve para anunciar apocalipsis alguno ni motivo de regocijo para nadie inteligente, quedando el final más triste de su carrera.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Comparto tu aprecio e interés por este notable trabajo de Fisher. Yo tampoco lo sitúo entre sus mejores obras, para mí The Devil Rides Out y The Brides of Dracula y un poco por debajo de éstas Horror of Dracula, The Hound of Baskerville, The Gorgon,y Frankenstein Must Be Destroyed. De Fisher siempre me llama la atención que las películas que rodó en los 60 fuera de Hammer fueran tan rematadamente malas, y eso aún reconociendo que nadie alcanzó el la compañía de Michael Carreras unos resultados tan óptimos como los de Fisher ni siquiera el a veces muy interesante Roy W. Baker o el malogrado Selt Holt, y es que creo que el cine de la Hammer fue un cine de equipo en el que los actores, los decorados, los músicos, guionistas... tenían buena parte en los éxitos, eso sí un director con cierto talento e inteligencia como Fisher destacó más que otros con habilidades mucho menores en la dirección como el fotógrafo F. Francis o el curioso J. Gilling. Mejor olvidar la producción de los 70 donde ni siquiera Fisher con su última y decepcionante obra pudo detener la decadencia absoluta de la productora. Queda para el recuerdo (y el disfrute) un cine de terror serio, riguroso e inteligente y con proyecto sumamente ambicioso de tratar todos los mitos y variantes del cine de terror sin excluir elementos innovadores o poco tratados por el cine hasta entonces. Vamos todo lo contrario que el paupérrimo cine de terror actual.
Roberto

Jesús Cortés dijo...

En los 60, fuera de Hammer hizo "Night of the big heat", que es espléndida para mi gusto.
Cierto talento me parece decir poco de Fisher, es uno de los grandes del cine inglés, mejor que otros de más fama amtes y después del free cinema.
Su último film, ya sin Bernard Robinson, es tal vez fallido, innecesario quizá, pero lleno de buenas ideas.

Anónimo dijo...

Cierto corrijo tu apreciación y sustituyo cierto por gran. La película de Fisher fuera de la Hammer que citas no la he visto, por lo tanto mi afirmación realizada por las que he visto la ridícula The horror of it all(además hace poco), la pobre (en todos los aspectos) Island of Terror o por las decepcionantes The Earth Dies Screaming y Sherlock Holmes und das Halsband des Todes, de ésta última esperaba mucho más, mi afirmación queda abierta a una posible reconsideración. En cualquier caso las que sí he visto está a gran distancia del mejor Fisher incluso de su obra postrera.

Anónimo dijo...

Recuerdo mi decepción con los primeros Frankenstein y Drácula, no me parecían comparables a los clásicos de la Universal. Sin embargo las continuaciones enriquecían el original en trama, atmósfera, sensualidad y ambigüedad. Y otras películas de Fisher de los 60 tenían esa riqueza, indudablemente tenía más talento que nadie en la Hammer.
Por el contrario, ninguna de las adaptaciones de la novela de Stevenson, ni siquiera la de Mamoulian, estaban en mi lista de cabecera. Así, las variaciones ofrecidas por Fisher, Lewis e incluso Baker siempre me parecieron razonables y altamente disfrutables.
Ángel

Jesús Cortés dijo...

A mí lo que hizo Mamoulian me parece muy convencional.
La de Renoir en cambio es mi film favorito suyo junto a "The river".

Anónimo dijo...

Sí, claro, la contemporánea de Renoir aparte (jugaba en otra categoría). Aunque como THE RIVER ninguna...
Ángel

Anónimo dijo...

Jesús, celebro que defiendas a Fisher como merece: como uno de los más grandes cineastas británicos, y eso que los ingleses están mucho más dotados para el cine de lo que pretendieron Truffaut y en general los críticos de "Cahiers" y que lo que parecen creer los propios ingleses. No conozco su filmografía íntegra, pero hay por lo menos 20 películas que me parecen muy buenas, lo que no puede decirse de muchos otros. Tampoco pienso que dependiese en exceso de la Hammer, ni que la Hammer fuera una maravilla de productora (fuera de Fisher, veo pocas grandes producciones suyas; interesantes sí, pero no comparables a las de Fisher). Y veo entre los comentarios mucho menosprecio de obras de Fisher anteriores al "ciclo Hammer", cuando por ahí andan "So Long at the Fair", "Stolen Face"; hasta "Sword of Sherwood Forest" me parece muy notable. Y "Night of the Big Heat" me parece una de sus
obras maestras, y encuentro fascinante "Island of Terror". Claro que "Frankenstein and the Monster from Hell", aunque inferior a las restantes de su serie frankensteiniana, menos redonda y precisa, me parece también muy interesante, y con momentos magníficos. Se han mencionado casi todas las que prefiero - "Frankenstein Must Be Destroyed", "The Devil Rides Out", "Frankenstein Created Woman", "The Gorgon", "Night of the Big Heat", "The Brides of Dracula" -, menos curiosamente una que para mí es de las más emocionantes y cercanas (como otras varias) a Lang, "The Curse of the Werewolf". Y no conviene olvidarse de "The Curse of Frankenstein", "The Revenge of F.", "The Hound of the Baskervilles", "Horror of Dracula", "The Two Faces of Dr. Jekyll", "The Stranglers of Bombay", "The Phantom of the Opera", "Dracula, Prince of Darkness" y "The Mummy", todas ellas admirables de misterio, precisión, inventiva plástica y elegancia (que no es lo que caracteriza a la Hammer).
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

Sí que es extraño el "antichauvinismo" del cine inglés, que podría presumir - ya quisieran muchas cinematogafías - de tener, aparte de Chaplin y Hitchcock, a Fisher, Humphrey Jennings, Michael Powell, Bill Douglas, Alexander Mackendrick, Alan Clarke, Herbert Wilcox (y de paso se descubriría a la maravillosa Anna Neagle), David Lean (quizá el único bien o hasta sobrevalorado por algunas de las más famosas), Carol Reed, Frank Launder, Harry Watt o Maurice Elvey, a los que podríamos añadir a Stephen Dwoskin y Joseph Losey.

Anónimo dijo...

Y Terence Davies. Y, si me apuras, hasta Val Guest, John Gilling, Seth Holt, Robert Hamer, Michael Reeves,J. Stuart Blackton, Zoltan y Alexander Korda, Harry Watt, Jack Clayton, Basil Dean, John y Roy Boulting, Basil Dearden, Charles Crichton, Charles Frend, Vernon Sewell,Victor Saville, Arthur Crabtree, Compton y Charles Bennett, Anthony Asquith, Thorold Dickinson, Roy Ward Baker, Peter Watkins, Henry Cornelius, John Lemont,Sidney Hayers, Peter Duffell, Derek Twist, Ken Annakin, Noel Langley, Ralph Richardson, Guy Hamilton, Terence Young, Wendy Toye, Muriel Box, Sydney Gilliatt, Ronald Neame, Laurence Olivier Berman & Baker, Ken Hughes, Bryan Forbes, Guy Green, J.Lee-Thompson, Lewis Gilbert, Jack Cardiff, Cyril Frankel, Leslie Arliss, Richard Eyre, Albert Finney, Gavin Millar, Roger Young, D. Drury, John Guillermin, Michael Carreras, Freddie Francis, Michael Radford, Don Sharp, Peter Sasdy, Lionel Jeffries, Michael Hodges, Simon Langton, Michael Anderson, Charles Sturridge, John Irvin, John Schlesinger, Karel Reisz, John Boorman, John Mackenzie, Nicolas Roeg, Don Chaffey y algunos más (que olvido o desconozco), que de ser americanos o italianos tendrían (aunque fuera por un par de películas) fanáticos en algún lugar. Todo eso sin contar a los que trabajaron ocasional o permanentemente en inglaterra, desde Stanley Donen y Stanley Kubrick hasta Flaherty, Cavalcanti, Greville, Dassin, Dmytryk, Skolimowski, Polanski, Endfield, Fregonese, de Toth, Rilla, Clavell, Fleischer, y que a menudo hicieron películas tan inglesas como las que más.
Miguel Marías

Teo Calderón dijo...

Estoy de acuerdo con Miguel Marías en que existía un notable salto cualitativo dentro de la producción media de la Hammer cuando la película de turno era encomendada a Fisher. El exquisito cuidado conque dibujaba los personajes, el control ejercido sobre el color y los decorados y su elegancia formal no exenta de turbadoras sugerencias, no solía verse cuando el realizador era otro de los pupilos de la Casa.
Lo que he vuelto a comprobar leyendo las anteriores entradas es la escasa atención que se le ha prestado al que considero su mejor trabajo: "EL CEREBRO DE FRANKENSTEIN" (Frankenstein Must Be Destroyed, 1969). Un film no muy apreciado en su día, tal vez porque defraudaba las expectativas de paladares adictos al terror de "choque". Sin embargo, es innegable la belleza y profunda tristeza que destilan secuencias como la del pobre trasplantado (Freddie Jones) espiando -con el cuerpo ajeno- el sueño nocturno de su esposa, condenado a que su presencia sea ignorada Una muy apreciable cinta, nada acomodaticia, del veterano Fisher en los últimos destellos de su carrera.

Anónimo dijo...

Tanto Jesús como yo hemos situado a Frankenstein Must Be Destroyed entre las 5 ó 6 mejores obras de Fisher, por lo tanto sí que hemos tenido en consideración; por lo demás veo que mis palabras de otro mensaje deben ser explicado porque no he logrado expresarme bien, yo no niego que Fisher haya sido el mejor director de la Hammer y unos de los grandes directores de cine de terror de la historia, ni niego que sus obras más interesantes estén por encima de las mejores de otros cineastas interesantes de la Hammer como Roy Baker, Holt o Gilling simplemente recuerdo que éstos dirigieron películas interesantes como El sabor del miedo, A merced del odio, Qué sucedió entonces, El reptil, La máscara submarina, El Dr. Jekyll y su hermana Hyde, The vampire lovers, El experimento del Dr. Quatermass o La plaga de los zombies por citar unas cuantas. Y que en los mejores momentos de la productora observo un cierto parecido de familia al margen del director que firme (y filme) la obra, es verdad que Fisher logró como nadie trascender las limitaciones de la productora y darle un toque muy personal y específico a la puesta en escena así como tener una visión muy personal sobre los principales mitos del cine (y de la literatura) de terror, además creo que desde el músico James Bernard hasta los guionistas principales como Peter Bryan,Jimmy Sangster(o Matheson en su colaboración en The devil rides out) pasando por actores como Cushing, Lee o secundarios como Michael Gough, Andrew Keir, Barbara Shelley, André Morell, decoradores, responsables de vestuario, directores de fotografía(memorable resulta casi siempre el uso del color en las mejores obras de la productora) todos ellos y otros más que no recuerdo ahora contribuyeron no poco a hacer que las obras de Fisher en particular y algunas películas de otros directores como las que he citado se encuentren entre lo mejor del cine de terror de finales de los 50 y de los años 60. Por lo demás nadie le niega la grandeza a Fisher ni que ocupe un lugar importante entre los más grandes directores del casi siempre infravalorado cine británico en general (y no sólo de terror), ni nadie (o al menos yo) niega que El cerebro de Frankenstein sea una obra maestra del cine.
Roberto

Peter dijo...

Renoir's "Le testament du Dr Cordelier" is one of my favourites.