miércoles, 31 de agosto de 2011

ÁRBOLES ALEGRES, ÁRBOLES TRISTES

Ni siquiera su última escena, fordiana, renovadora y antielegíaca - como la de "Wagon master": todo sigue, el futuro nace donde muere el presente, que ya es pasado - conseguía relajar el golpe recibido por el trágico desenlace de "La pyramide humaine", de todas formas el film más optimista con la raza humana filmado después de la guerra; una escena que contrastaba poderosamente con el tono habitual de la parte de su vasta obra más relevante y conocida.
Difícil parece disociar el nombre de Jean Rouch de ese concepto-disciplina, tan poco atractivo para muchos, la etnografía.
Siempre alineado junto a Flaherty, Peter Nestler, Shirley Clarke, Michel Brault incluso Joris Ivens o Jean-Claude Rousseau - cuando no empaquetado junto a Vertov y hasta enlazarlo con un cine eminentemente de tesis - Rouch  y sus vitalistas, expansivas películas quizá necesitarían, independientemente de lo mucho o poco que se parezcan a las de alguno de los citados, un enfoque, otro enfoque, por qué no desde un lado Tati, IosselianiDemy o Renoir, para vencer una serie de obstáculos.
Su tono contagioso.
No hay más que contemplar cualquier film de Ousmane Sembene, con su voz en off, sus diálogos superpuestos, su rítmico y cambiante hilo musical, su narrativa avanzando a base de anécdotas y sketches, para constatar el sinsentido de su confrontación con Rouch, del que desconfiaba y no acababa de entender cómo pretendía decir de dónde viene y hacia dónde camina un hombre sólo mostrándolo y atreviéndose a inventarse una historia; África mítica, que no miraba el futuro.  
En realidad eran dos acepciones de la pureza, sociológica y cinematográfica, no demasiado distantes, enfrentadas en un punto: el intervencionismo, alterar o no lo filmado y hasta qué punto se distorsiona lo que se cree realista con el sólo hecho de inmortalizarlo en celuloide.
Un intervencionismo aceptado por Rouch como inevitable y reconstruído para enrriquecerlo, rehuído escrupulosamente por Sembene, mil teorías comunistas en la cabeza después, una buena ironía.
No deja de ser curioso si se piensa un momento que ya con la independencia en la mano, llegasen en varios países (el más conocido, "The river" de Renoir en el cine indio y muy especialmente en el de Satyajit Ray) algunas de las más perdurables muestras de lo que aquel poema, "The white man's burden" de Rudyard Kipling, proclamaba.
Quizá la gran comedia de Rouch y una de las obras capitales de los 70 sea "Petit à Petit", su "Playtime" particular y uno de los films más hilarantes, excéntricos, atrevidos y originales de esos años.
Y uno de los más certeros retratos, entre bromas y veras, de la realidad de un país.
Dice en un momento hacia el final del film uno de los personajes que el objetivo de su pueblo (Níger) no es alcanzar a Europa sino que los conozcan, que sepan que existen y que son así y no quieren cambiar.
Cuarenta años después y si un milagro no lo remedia, ya abandonada hace muchos la idea de revertir la suerte del continente, imagino que el film debe ser visto como una provocación. Comedia convertida en tragedia.
Y pudo haber sido fácilmente "Petit à Petit" (y eso parece en sus primeros minutos, con la llegada y toma de contacto del "empresario" Doumaré con París y los parisinos, tan feos, extraños y mal vestidos para su gusto) un inofensivo y cómico relato acerca del choque cultural, que a lo sumo advirtiera del alejamiento que los europeos habíamos experimentado de las "fuentes de la vida".
Pero se empeña Rouch, con esa retahíla de imágenes en bruto, que no se protegen del sol, del viento o de la lluvia, sin aspiración perfeccionista alguna y como siempre, no calzando los zapatos, sino transmutado plenamente en africano, en plantear, futurista o utópicamente, qué será de los inocentes que aún piensan estén donde estén, en su tierra, en sus costumbres, que no quieren saber nada de la modernidad o la globalización si les va a arrancar el alma, cuando ya no tengan la opción de ELEGIR, cuando las opciones se reduzcan a lanzarse al mar - como Cristóbal Colón, alguien señala, sin saber dónde arribarán - o soportar dictaduras, pandemias, sequías; una escena desgraciadamente visionaria.  
Un explorador sin equipaje, Rouch, afanándose, como Godard en llegar hasta las últimas consecuencias de sus planteamientos, por muy desesperanzadores o contradictorios que fuesen los puntos de llegada, por muy poco interés que pudiera concitar hablar de lo que molesta o de lo que nadie más se ocupa.
Pocos dividendos reportaba, vista la conveniencia entonces y ahora de abrir abanicos interpretativos a lo narrado, para quizá enmascarar que nada nuevo ni propio se está diciendo.
No es por ello la imposible transposición de las costumbres parisinas a Niamey, por muy divertidas o agudas que sean las situaciones creadas, ni el reverso ni el complemento de la primera parte del film, sino el quid de la cuestión.
En algunas de las más bellas escenas de su carrera, Rouch, se aleja dos pasos como Eustache en "La rosière de Pessac" y simplemente filma confiado en que se advierta el inmaculado hálito que todo lo envuelve.  

22 comentarios:

Miguel Marías dijo...

Como ya comentabas a propósito de Sirk, nada hay tan obstructivo como la tendencia al encasillamiento y etiquetado (precipitado casi siempre) de un cineasta; Rouch ha sido una víctima muy señalada (documentalista, africanista, etnográfo; racista para unos y anti-racista para otros), con lo cual imagino imposible convencer a nadie actualmente de que fue uno de los grandes cineastas. Que la realidad africana sea todavía hoy esencialmente dramática ha hecho que se considerasen frivolidades y bromas de mal gusto sus incursiones en la comedia de observación, ciertamente emparentables con Tati, y también, por supuesto, con Sembène (por ejemplo, "Mandabi" o "Le Mandat"). Por lo demás, sus films más europeos, más franceses ("La Punition", "Les Veuves de quinze ans"), son también bastante desoladores.

Anónimo dijo...

Miguel puedes estar tranquilo la reciente edición de intermedia de buena parte de la obra de Rouch ya ha dejado bastante claro a quien se ha querido acercar a ella de que estamos ante un cineasta excepcional, en todos los sentidos de esta palabra.
Jaguar, Les Maîtres Fous, La Chasse au Lion à l'arc, la extraña Dionysos y por encima de todas La Pyramide Humaine son argumentos de una convicción que hace innecesarias e insuficientes todas la palabras. Lástima que Chronique d'un été no se haya incluido en el pack aunque lo mismo (pese a su fama) no se encuentra a la altura de los mejores títulos de Rouch.
Ojalá otros cineastas tengan la suerte de Rouch y podamos contemplar tener ediciones en nuestro país de cineastas tan imprescindibles como Tsai, Denis, Yang, Eustache, Raúl Ruiz y tantos otros.

Antón

Anónimo dijo...

Efectivamente: no estaría de más acercarse a la obra de Rouch (o a parte de ella) buscando algo más que el documental y la etnografía. "Petit à Petit" comienza, sí, como documental etnográfico, pero enseguida deriva a la comedia. Y desemboca en la fábula. Que un documental (género "serio", "objetivo" y de no ficción) se meta en territorio desconocido, incluso prohibido y que, contra todo pronóstico, funcione... es un milagro.
Veo que la filmografía de Rouch consta de ¡105 películas! No sería mala idea el que Intermedio sacase un nuevo pack con, entre otras, "Cocorico, Monsieur Poulet" (la obra que cierra la trilogía empezada en "Jaguar" y seguida con "Petit á Petit), la renombrada "Chronique d'un été" y la impresionante "Gare du Nord".
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

Para mi gusto "Chronique d'un été" no está por poco al nivel de mis preferidas. Es más claramente nouvelle vague, más teórica y estéticamente más parecida a "Vivre sa vie", "Comizi d'amore", "Les godelureaux", etc., lo cual no es para nada un problema.
"Gare du nord" no la he visto, procuraré hacerlo, gracias por la recomendación.

Isak Borg dijo...

Se acerca la cámara a un par de jovencitas y les pregunta:"-¿Son ustedes felices?- Claro, somos jóvenes y hace sol". Jeje, hace muchísimos años que vi "Chronique d'un été" y aún retengo ese momento. Por un momento me has hecho dudar sobre si era de "Comizi d'amore", que también vi hace siglos sin conocer casi nada de Pasolini, pero no, es de Rouch, seguro.

Miguel Marías dijo...

A mí me gustó mucho, cuando se estrenó "Paris vu par..." (se estrenaban esas cosas, que hoy no nos llegarían), "Gare du Nord", que hoy me resulta un tanto gratuita y "tour de force" (trucado, como "Rope", además), creo más importante "Cocorico, Monsieur Poulet", "Les Veuves de quinze ans" y varios cortos y mediometrajes "africanos"; sobre todo, no sé si se ha editado aquí "Moi, un Noir", y desde luego sigue sin salir (ni siquiera en Francia) la apasionante "La Punition". "Chronique d'un été" es un poco sociológico-teorizante, lo que no quita para que sea absolutamente apasionante, aunque su nivel esté un poco por debajo de los Rouch máximos. Pero dudo que llegue a editarse una gran parte (cuantitativamente, la mayor) de su ingente obra, por lo demás a menudo inacabada (rodada, pero no montada ni sonorizada).

Anónimo dijo...

Me gustaría poder defender "Gare du Nord", pero no puedo hacerlo porque la vi sólo una vez y hace treinta años. Como ya dije, me impresionó (y no sólo por el tour de force estilístico); supongo que una historia así impresiona ("impacta" sería la palabra exacta, a pesar de haberse usado hasta el abuso) más a los veinte años.
Al igual que en "Rope" (que termino ahora de volver a ver: de ésta sí que puedo hablar con seguridad) el conseguir mantener tantísimo el plano sin cortar no es sólo un prodigio (y más en aquellos años) sino que se adecúa al tono de la historia e incluso lo expresa. Al contrario de lo que algunos dicen (y sólo en algún contado momento) el trabajo de Hitchcock no es gratuito.
Rodrigo Dueñas
P.D. Señores de Intermedio: si nos leen, añadan "La Punition" al nuevo pack Rouch.

Mario dijo...

Me parece que es respetable hasta cierto punto la mirada inocente del extranjero en África, que apoya a los autóctonos en su aspecto más nativo, si bien una vista más occidental no permite mucho esa humildad de darles cabida, aunque sea cierto que no hay que ser poco reflexivo frente a las carencias y al modo de vida retrograda, pero me parece que la perspectiva de Rouch según leo en el artículo puede dar cabida a su entendimiento viendo esa "rareza" que no se amolda a los cambios así perviva el lado cómico. Hablo oblicuamente porque no he visto a Rouch, pero con ésta lectura me encantaría hacerlo. Un abrazo.

Mario.

Miguel Marías dijo...

Conste que en modo alguno me disgusta "Gare du Nord"; simplemente, me gusta menos que otras de Rouch, que otras de "Paris vu par..." (Rohmer, Douchet), porque la impresión se diluye y las "trampas" (como en Hitch), al final, se ven: ni una ni otra están rodadas en un plano, "Gare" en tres o cuatro, "Rope" más o menos uno por rollo. Lo que no tiene excesiva importancia, puesto que se ven como si estuvieran hechas "de un solo trazo", pero desencanta un poco, Por lo demás, en "Gare du Nord" sabemos demasiado poco de los personajes como para que sus actos queden suficientemente justificados o explicados.

Anónimo dijo...

Me gustaría romper una lanza por Rope, puede que,a veces, resulte un poco artificioso el empeño de Hitchcock de cortar la toma pero al margen del desafio técnico, que es un tema que tiene fecha de caducidad y que para mí es lo menos importante,yo si veo una intencionalidad muy concreta, las tomas largas refuerzan la angustia y el desasosiego del espectador. Yo he hecho la prueba de poner en un centro de secundaria a mis alumnos la película de Hitchcock y los chavales de 17 y 18 años aficionados al cine si que sentían un malestar especial añadido que era consecuencia de la planificación, era como una novela sin puntos donde el lector no pudiese respirar. la pregunta sería si Hitchcock podría haber logrado la misma sensación con otro tipo de planificación. Hay directores, como Welles en su versión de Kafka, que lo han conseguido pero a consta de recurrir a otros artificios.

Antón

Jesús Cortés dijo...

Creo que es el fondo de "Rope", su tema, que alude a la perfección de la ejecución y trata de rimar con su forma lo que la frena. Eso no sucede en otro film en que trató por momentos de hacer lo mismo, pero con numerosos "desequlibrios" melodramáticos, curiosamente poco o nada defendida por una gran amyoría de fans de Hitchcock, "Under capricorn", una de sus obras máximas.

Anónimo dijo...

“Under Capricorn” sí tiene sus defensores: me vienen al instante a la cabeza los nombres de dos de los más grandes críticos. Y también los tuvo en los 50: los Cahiers la consideraban una de las mejores películas de la historia. Aunque me decepcionó la primera vez que la vi, ha ido creciendo en mi estima tras sucesivos visionados; supongo que, como se sale de la pauta del Hitchcock al que estamos más acostumbrados, cuesta un poco llegar a valorar lo que es la película en sí, algo parecido a lo que sucede con “Topaz” (película ésa sí que, fuera de España, es atacada y despreciada como pocas).
En cambio “Rope” sí que me parece que, al menos aquí, necesita un poco de apoyo: el entusiasmo que despertó cuando se estrenó en los 80 ha ido dando paso al desapego o al olvido o incluso a la minusvaloración de la proeza técnica que supuso (y que supone).
No voy a entrar en el contenido de la película, lo primero porque no sabría glosarla como merece y lo segundo porque muchos lo han hecho ya muy bien, como Robin Wood, que trató los aspectos morales en su libro sobre Hitchcock y que profundizó en ellos en la edición definitiva. Veo injusto reducir el tema a la maquinación de una brillante puesta en escena (sería adoptar el punto de vista de los asesinos) aunque sea, sí, una de las varias formas de acercarse a “Rope”: acercamiento que magistralmente desarrolló Joao Bénard da Costa en un artículo que desvela (bastante más de lo que en principio parece) la responsabilidad del personaje de James Stewart.
Si se tienen en cuenta las dificultades a las que se tuvo que enfrentar Hitchcock (era la primera película de la productora que había fundado; estaba basada en una pieza teatral –es decir, una base muy poco cinematográfica- que transcurre en un único escenario y se desarrolla en tiempo real –y por ello decidió rodarla haciendo los mínimos cortes posibles: los que imponían el cambio de película en la cámara-; los planos -la mayoría de unos 8 minutos- exigen que los actores interpreten –por supuesto, a la perfección- extensas partes del guión y que los técnicos efectúen múltiples movimientos de cámara y desplacen continuamente mobiliario y decorado; los protagonistas -recordemos que estamos hablando de una película del Hollywood clásico- son homosexuales; era su primera película en color -un sistema que aún no estaba perfectamente desarrollado-; la iluminación era muy complicada ya que la acción comienza de día y acaba de noche; cuatro de los actores (la mitad del elenco) son jóvenes con muy poca experiencia cinematográfica; era el primer trabajo de James Stewart tras varios años en el ejército…) y con qué brillantez las resolvió, me parece muy injusto el reproche de considerar trucada o fallida la puesta en escena: en la época era imposible rodar todo de un tirón y aunque se traten de disimular, las uniones de los planos se notan a pesar de las fórmulas que ideó Hitchcock: bien oscureciendo la pantalla porque un personaje pasa por delante del objetivo o (uno de los mejores cortes) cuando al final Stewart levanta la tapa del arcón y descubre el cadáver, bien porque decidió no seguir el parti-pris hasta el final y pasar de un plano a otro distinto (como ocurre en dos de los mejores cortes: el primero –que salta del exterior al interior- y aquel en el que se va de improviso al rostro de Stewart que descubre que algo raro está sucediendo en la fiesta) o bien (y es la única solución un poco tosca), al acabarse el plano, la cámara se desvía ostensible (y gratuitamente) hacia la espalda de uno de los personajes. Sí, es un pequeño fallo, pero ¿es tan grave como para descalificar la técnica de la película?
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

Yo aprecio el film y si de algún director estoy dispuesto a remirar un tour de force ese es Hitchcock, pero el tema no me subyuga, no está a su altura - dos años antes ya había sido capaz de hacer esa maravillosa "Notorious" y ese es el nivel que recupera "Under capricorn" -, como tampoco lo está "The shadow of a doubt"; quizá para John Brahm o Siodmak, que me gustan mucho a veces, sean perfectas, pero hablamos de un gigante que te remueve de la silla o te hace divertirte con el peligro mientras inventa formas como churros. Prefiero "I confess" o "The trouble with Harry" mucho antes, que si tienen auténtica enjundia o responden a un deseo íntimo de exponer algo personal.
Me encanta "Rear window" pero mucho menos que "Topaz", no sé si me explico.

Anónimo dijo...

Creo que no. Y tampoco entiendo las comparaciones entre esas películas de Hitchcock: ni la reducción de “Rear Window” (otra película que veo que empieza a cotizar a la baja) ni situar a “Under Capricorn” (una estupenda película) al nivel de “Notorius” (una de las mejores películas de Hitchcock, luego una de las mejores de la historia).
El tema o los temas de “Rope” (el “derecho” a saltarse las normas de quien se considera por encima de ellas, la distancia y el paso de ideas a hechos, el juego y la moralidad de la puesta en escena, el respeto a la dignidad del ser humano…) a mí sí me parecen subyugantes (y a Hitchcock, es evidente, también). Hitchcock que, aunque se le tendió a encasillar en el suspense, siempre trató de hacer cosas nuevas (y de contar las historias de forma novedosa), se salió de lo que era norma en la inmensa mayoría de sus películas: “Rope” es bastante seria (y severa y profundamente desasosegante), no cuenta una historia de amor (insólito en un creador tan romántico) y, curioso en una historia tan turbadora, no busca la identificación con ningún personaje.
Y por último, reprocharle que aquí no invente formas, me deja perplejo: pero si es pura innovación formal, si incluso desarrolla hasta el límite el plano de larga duración, algo que hasta hacía muy poco era un recurso extraño en su cine (y en casi todo el cine). Idea (“cuanto más se sostenga un plano la intensidad y la verdad será mayor”) que tiene su origen en su participación en “Memory of the Camps” (participación que le marcaría de manera decisiva), que empezará a aplicar en “Notorius”, mantendrá en “The Paradine Case”, llevará a su máximo desarrollo en “Rope” y continuará en menor medida en “Under Capricorn”.
Rodrigo Dueñas

Miguel Marías dijo...

Curioso que se empiece por Rouch o por Sirk, se acabe hablando de Hitchcock, e hilando ya muy fino en las preferencias de cada cual. A mí me parece muy buena "Rope", como me lo parece otro "tour de force" de muy diferente índole, "Lifeboat"; lo que no impide que, dentro de la obra de Hitchcock, sean relativamente "menores" (por comparación con "Notorious" o "Under Capricorn", por no remontarnos a épocas más recientes). Yo creo que les "pesa", de algún modo, que tratan "grandes temas" abstractos, lo que hace unas veces que se sobreestimen frente a obras más "ligeras" ("The Trouble With Harry", "To Catch A Thief"), y otras veces que se reduzcan (inverosímil) al "tema" que supuestamente tratan ("I Confess" es casi cualquier cosa antes que un film sobre "el secreto de confesión"), por otra parte a menudo de forma muy interesante y seria (como en "Lifeboat" los temas de la supervivencia, la dictadura y la eliminación de los que estorban, o en "Rope" los grados de culpabilidad o responsabilidad moral).

Miguel Marías dijo...

Quise escribir "inverosímilmente".

Jesús Cortés dijo...

Cuando dije "el tema", quise referirme a "el crimen perfecto". Y lo que subyuga a cada cual es bastante inexplicable incluso para uno mismo.
A mí el simple planteamiento de las tomas hasta acabar el rollo no me atrae y me pone nervioso, me desvía la atención, qué le voy a hacer.
Y como no me gusta el teatro, me suelen costar los films que guardan unidades de espacio (aunque sean tres o cuatro), no acabando de comprender demasiado bien ni psicoalanlizándome para entender por qué me parece tan maravillosa en cambio "Tva manniskor".
Tampoco sé explicar convincentemente ni nunca encontré a nadie que le sucediera que me emociona al mismo nivel - pero de otra manera obviamente - que Borzage escuchar "Potter's field" o "Killed by death" pero no presumo de ello precisamente, incluso me llena de dudas porque ya no tengo veinte años; debe ser un fallo importante del cerebro.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en lo que se ha dicho en los últimos comentarios de que hay ocasiones en que la mayor o menor cercanía de espectador con respecto al tema principal de una película(o a uno de los muchos que aparecen) influyen en nuestra valoración de la misma. En Rope el tema de la influencia de la enseñanzas de un profesor a sus alumnos, por mucho que en estas enseñanzas no hubiese una mala intención o haya existido una manipulación interesada. Sé que no es el tema principal de la película pero en pocas ocasiones he visto una obra donde se muestre tan claramente el peligro y la responsibilidad moral que conlleva la pedagogía.Descubrir determinados conceptos a jóvenes de 14 a 20 años puede acabar generando monstruos si no se guardan las distancias debidas y a veces ni aún así.Sé que es un tema que a muchos de vosotros os puede resultar distante pero a mí me obsesiona y cada vez más.
Por lo demás estoy completamente de acuerdo en lo comentado por Rodrigo.
Antón

Jesús Cortés dijo...

Yo si pienso en ese tema, Antón, me viene a la memoria "La prima notte di quiete" de Zurlini, "Merlusse" de Pagnol, varios Shimizu, "Selskaia uchitelnitsa" de Donskoi o, ya que estamos o estábamos con Rouch, "la pyramide humaine".

Anónimo dijo...

De las obras que citas lamento no conocer la mayoría (concreta, por favor, los títulos del director japonés ya que me interesaría verlas(dado que el tema me apasiona).
Ciertamente la de Rouch es modélica (de hecho este año pienso proyectarla en 1º de Bachillerato) la de Zurlini no puedo (no podría aunque quisiera_ que quiero_ por razones de su contenido, razones que podrían provocar cierta polémica o ser malinterpretadas y aquí nos acercamos de nuevo a la película de Hitchcock), y es una pena porque es una obra que admiro ilimitadamente. Me parece una de las más infravaloradas, misteriosas y secretas que nunca he visto pese (o quizá gracias) a sus imperfecciones.

En cuanto a Hitchcock es un autor de tal dimensión que nos invita a replantearnos constantemente cuales son nuestras preferidas, por mucho que algunas sean permanentes en nuestra lista. Se ha hablado de Topaz que es sublime y que lamentablemente salvo en España unos cuantos críticos y filósofos (Trías), en Italia (Maurizio Ponzi) o algún critico hispanoamericano como Desiderio Blanco , el resto del mundo la ninguneado irritantemente.

Antón

Jesús Cortés dijo...

Muchas de Shimizu tocan o tratan el tema de la infancia y el aprendizaje, ejemplos se me ocurren así de memoria "Nobuko", "Shiinomi Gakuen" o esa especie de díptico compuesto por "Kaze no naka no kodomo" y "Kodomo no shiki". También vale la pena echarle un vistazo a "El maestro", la última película dirigida (en España y medio española) por el gran actor italiano Aldo Fabrizi.

Anónimo dijo...

Muchas Gracias.

Antón