lunes, 3 de octubre de 2011

TIFFANY'S, CARTIER, STARR...

Cuando su cine vuelva al siglo XX y a situarse en su país, diez años después, todo habrá cambiado.
Lamentará entonces, por primera vez, que no se reconozca lo que tanto gustó y tan bien se entendió años atrás. 
Sí, está Howard Hawks pensando ya en embarcarse en la aventura del desierto y jugarse su prestigio en la vieja Europa, camino por donde muy pocos pensaron que le llamaría la providencia y con tanto placer,  rueda el último musical de su carrera - ninguno lo es totalmente en cualquier caso - y la película en la que se despide del champagne, los escenarios, los clubs, New York (literalmente, hacia París), la más subvalorada de sus comedias y el film que prende la mecha del cambio definitivo del género en el que había triunfado desde los años 30, sin sospechar cúanto estaba contribuyendo a "envejecer" su propio legado.
"Monkey business", filmada el año anterior, surrealista, imprevisible, incontenible, amada por la nueva crítica  - para caer hoy día en parecido olvido - se supone que es lo opuesto a esta perfectamente burbujeante "Gentlemen prefer blondes" que, junto a "The big sleep" es la más influyente, imitada vamos, de sus películas desde el mismo momento en que se estrenaron y durante muchos años, a pesar de que ambas han sido siempre catalogadas como "poco hawksianas" y superficiales.
Sin ser una muestra especialmente temprana, la sombra de "The big sleep", más divertida, irreverente y relajada que todas sus herederas, es de todas formas una de las más alargadas dentro del cine negro,  Y desde luego ensancha, siendo canónica, el mismo concepto de ese género, poniendo ironías y dobles sentidos donde suele haber - irreflexivamente, porque así debía ser - cinismos y traiciones.
Precisamente la pureza de sus líneas son el mejor ejemplo del magisterio de Hawks, que no vacía de contenido - nunca se preocupó por tales retos y por eso sus victorias son inapelables -, sino que esculpe y elimina todo lo añadido por otros para dejar a la vista las entrañas: la noche, el misterio, las mujeres, la zozobra.
"Gentlemen prefer blondes" por su parte, basada como se sabe en la pieza de Anita Loos (alabada por Faulkner, que iba a estar junto a Hawks en su  periplo egipcio), anticipa todo Tashlin, Jerry Lewis, los dos Norman: el reconvertido Taurog y PanamaBlake Edwards (que luego incorporaría por su cuenta la clave Tati) y toda la explosión  de vulgaridad sublimada que llega de la mano de la irrupción del impetuoso Rock n' Roll - igualmente vulgar, bastardo, pero que llegará a ser realmente elegante - y que también será muy distinto, quemando etapas a velocidad de vértigo, cuando Hawks ruede la aludida al comienzo "Man's favorite sport?".
No es para tomarlo a la ligera. Sin la presencia de este film y si Jerry Lee Lewis no hubiera llegado a convertirse en la encarnación del mismo diablo para el americano medio, quizá la comedia americana hubiese conocido su particular crepúsculo antes que el western.
Es interesante constatar, como en "The big sleep", que las posibles absoluciones y remisones que de alguna manera presiden o terminan por aparecer en el cine de Hawks desde que el mundo puso sus ojos en las constantes que solían repetirse en su obra (el amor, el compromiso, la amistad, incluso, cuando se dan las circunstancias propicias, la paz y la justicia), no sirven esta vez de asideros.
¿El cineasta natural por excelencia, el pensamiento hecho acción, entregado a la vanidad de la caza del millonario? 
Me pregunto qué puede esperarse de dos chicas "en el lado equivocado del camino" como dicen en la canción que antecede a los créditos, para que nadie se lleve a engaño.
Nada mundanas, las mira el maestro como a los atolondrados corredores de coches de "Red line 7000", como a los absortos enamorados de "Today we live", como a los muy profesionales periodistas de "His girl Friday" o como a los jóvenes gangsters de "Scarface".
Ahh, tratar de comprender, ese valor tan poco estimado en el cine.
Calzar los zapatos de otros pero no distorsionarlos, dejar que quien sea poco inteligente, un canalla o un ingenuo parezca exactamente lo que es.
Resultan incluso conmovedoras, por la autenticidad y la falta de pretensiones, las contadas veces en que el personaje que interpreta maravillosamente Marilyn Monroe, le pone palabras a su particular filosofía vital, tan actual por otra parte.
No sirven de mucho en Hawks, el creador de Universos más terrenal que haya existido, los análisis encaminados a encontrar dónde está su punto de vista, subversivo desde el planteamiento.
Sucede siempre en su cine que algún elemento del film contradice el discurso. La complejidad de sus películas, que parecen tan sencillas, no está asentada en la puesta en escena ni depende para nada de la cámara, una grúa o cualquier otro aspecto "mecánico", sino en la concepción de cada personaje, en la construcción de cada diálogo y en la utilidad de cada escena respecto al conjunto.
El film no es una dicotomía, sino un ente casi matemático, una intersección.
Porque desde luego no es Dorothy (Jane Russell) el contrapunto recto, "honrado" y conformista a la chiflada pero muy lista Lorelei (Marilyn), que no se detendrá hasta cazar a un tonto con la cartera llena.
No con el equipo olímpico acechándola en el barco (basta un número musical en la piscina para derribar códigos y desenmascarar ñoñerías: pocos film más abiertamente sexuales en su obra), no si termina disfrazándose de ella en el juzgado - travestismo dinamitando expectativas y apocamientos - no con sus dudosas inclinaciones hacia el detective sin moral que se fija en ella.
Quizá sea "Gentlemen prefer blondes" el film más chapliniano de Hawks (que le devuelve algunos guiños en "A Countess from Hong Kong"), una perla de la sincronía y la medición de ritmos para alcanzar el estado ideal del deleite.

29 comentarios:

Miguel Marías dijo...

Muy acertada la conexión con "A Countess from Hong Kong" (que sólo podremos ver los admiradores del último Chaplin) y muy bien visto lo del espíritu de contradicción que instintivamente guía al "lineal" Hawks, y que hace que muchas películas suyas parezcan "equivocadas", simplemente porque cambian de rumbo, o hacen, en definitiva, inútiles grandes empresas, esfuerzos y enfrentamientos ("Red River" o "Land of the Pharaohs" o "To Have and Have Not" o "-only Angels have wings" o "The Big Sky"...); por eso pienso que el más hawksiano (aunque el que más aprendio de "GPB" fue Rivette) de sus admiradores de la "Nouvelle Vague" fue el Rohmer de "Le Signe du Lion".

Mario Vitale dijo...

Excelente artículo que se aleja de los lugares comunes y ya cansinos que han rodeado al director y que, no por ser ciertos pueden explicar o abarcar a un director tan moderno y contemporáneo (y espero que no se lean estos dos adjetivos como redundantes, si no como complementarios y/o sucesivos)como Hawks: la vitalidad, los profesionales, la amistad, la mujer independiente... Logras que conceptos teoricamente alejados del universo hawksiano salgan a la luz: contradicción, divagación... y una cierta mirada elegíaca. Por qué no. Como apunta Jesús la modernidad de Hawks creo que reside en sus planteamientos, a que su puesta en escena empieza ya en el guión y en el casting, además de su desconcertante manera de dirigir secuencias. Supongo que un buen ejemplo de esto, porque se vio abortado a mitad de rodaje, fue COME AND GET IT. O ese maravilloso elogio del amateurismo que es MAN'S FAVORITE SPORT? O rozar y prefigurar THREE COMRADES de Borzage rodando cinco años antes TODAY WE LIVE con la mitad de sus protagonistas.

Recuerdo algo muy interesante que Miguel Marías dijo o escribió (no recuerdo si con Garci o en Casablanca) sobre Hawks: RED RIVER suponía la película que cerraba una etapa de Hawks en la que el sentimiento era preponderante. A partir de ahí sería otra cosa, a pesar de las varias obras maestras que vendrían. Me gustaría, Miguel, que desarrollaras un poco más eso, pues me pareció y me sigue pareciendo, esencial para comprender a Hawks y su evolución.

Anónimo dijo...

Muy buenas Jesús tus apreciaciones sobre el rejuvenecimiento que para la comedia supuso "Gentlemen Prefer Blondes". Es cierto: la comedia americana de los 50 y 60 nace ahí.
No termino de ver la relación con "A Countess from Hong Kong" (fuera de que ambas se desarrollan en buena parte en un lujoso crucero). Una es frívola, exultante, juvenil; la otra es romántica, melancólica en ocasiones, madura. Quizás te refieras a que la película de Hawks, contrastando (sin que se perciba) con su jovialidad, posee también un ritmo sereno y a que en su narrativa y puesta en escena no hay precipitaciones de ningún tipo. ¿O te refieres a otra cosa?
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

Sí, por el ritmo y el balance musical (Chaplin sustituye, como siempre, canciones por coreografías), por la irrupción a toda velocidad de gags "fuera de carta", por el paralelismo de malentendidos, y por no dudar en dedicar esfuerzo y aguzar la mirada (sin dejar de ser afectuosa, compartida incluso) sobre personajes nada admirables y menos admirados, que cualquiera valoraría en función únicamente de las apariencias.
También el "frontal" y "primitivo" Chaplin es más penetrante que todos los Malick de este mundo.

Anónimo dijo...

Es curioso cómo una película que desde el primer plano (las protagonistas aparecen en el escenario y comienzan a cantar) logra que, hablaré por mí, alcance un llamaré “estado de felicidad” completo y lo mantenga hasta el plano final, cómo una película celebrada (con justicia) como irreal, frívola y chispeante… también tenga (aunque apenas se les cite) sus momentos serios. Narra de forma divertida la amistad entre dos chicas, pero ni ellas ni la película se toman a broma dicha amistad: cuando Jane Russell defiende a su amiga ante el que se está convirtiendo en su novio y cuando Marilyn trata de convencer a ésta, con sus particulares pero fundadas razones, de con quién ha de casarse, notamos el respeto y el aprecio que se tienen y en esos instantes no hay bromas, ni ironías, que valgan.
El respeto a esa amistad y a estas dos mujeres (dos personajes menores y atolondrados, pero llenos de vida) es quizás para mí la principal razón de la grandeza de Hawks.
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

Es la misma fórmula - sencilla, pero nada fácil de hacer entender como valiosa - que aplicaron Aldrich en "...All the marbles", Verheoven en "Showgirls" o Ferrara en "Go Go Tales" y que el cine americano olvida a pasos agigantados.

Miguel Marías dijo...

Mario, es complicado de desarrollar, e ignoro las razones (quizá biográficas, y no estoy muy al tanto de las intrigas conyugales o amorosas de los directores que no las publicitan, y eso que pueden ser fundamentales), pero veo evidente que (por ejemplo) en "Today We Live", "The Road to Glory", "-only Angels have wings", "Sergeant York", "To Have and Have Not" y la primera parte de "Red River" (en realidad su prólogo) hay una intensidad emocional y afectiva, que bordea argumentalmente el melodrama (sin caer nunca en el sentimentalismo) que a partir de ahí prácticamente desaparece, como si Hawks se plantease en clave de comedia hasta las situaciones más dramáticas ("The Big Sky" o "Rio Bravo", no digamos "El Dorado" y "Rio Lobo"); la única clara excepción (un film en presente, basaso en sus experiencias como corredor de coches, argumento suyo) es la ridiculizada y menospreciada (y a mi entender lúcida y conmovedora) "Red Line 7000", que quizá por eso me gusta tanto, lo mismo que la introducción de un cierto dramatismo (en el personaje de impostor involuntario de Rock Hudson) me hace preferir "Man's Favorite Sport?" a "Bringing Up Baby": creo que Hawks se revela más.
Me hace gracia que se haya insistido tanto en el tema (harto manido y deformado) de la "amistad/camaradería" entre hombres en Hawks, cuando también lo hay (y más explícito y creíble que la masculina, por ejemplo, en "A Girl in Every Port", película que he llegado a detestar y que encuentro mucho más irritante que divertida) entre mujeres, en especial en "Gentlemen Prefer Blondes", pero también entre Paula Prentiss y Maria Perschy en "Man's" y entre varias de las en principio desconocidas entre sí de "Red Line", o las de "Rio Lobo".

Anónimo dijo...

Hola, Jesús.
Hawks ha sido, es y será siempre mi cineasta favorito, quizá no en número de películas que adoro, pero sí en temas y narrativa. Da miedo pensar quien se acordará de él cuando Sight & Sound haga su encuesta en 2012, ahora que las nuevas generaciones han adoptado a Kubrick como EL cineasta americano de referencia y elogian más y más cada película de Malick, PT Anderson y demás "genios".
Pero Hawks no era un megalómano sino que se rodeaba de un equipo de confianza, guionistas (Brackett, Furthman), montadores (Nyby), actores (Wayne), directores de fotografía (Harlan), de segunda unidad (Rosson), para manejar todo tipo de materiales. Supongo que aquí delegaría responsabilidades en los números musicales por los que, creo, no estaba especialmente interesado. Desde luego yo la veo mejor comedia que musical.
Por otra parte, si tú encuentras GPB chapliniana yo siempre he pensado que si Renoir hubiese hecho un western se habría parecido mucho a "The Big Sky".
Ángel

Jesús Cortés dijo...

Sí, para mí también es muy cercano, de los que más junto a Renoir, pero no necesariamente superior a otros que me quedan más lejos por afinidad de temas o intereses y que sin embargo encuentro aún más impresionantes, como por ejemplo Mizoguchi.
Ya que mencioanaba Miguel a Rohmer, fíjate que tampoco ese film suyo, "Le signe du Lion" se parece demasiado al resto de su obra y es frecuentemente orillado por ser "poco representativo" de lo "rohmeriano" - que reducido a lo que cualquiera resumiría en dos líneas sobre lo que es su cine me repele bastante y me importa muy poco - cuando es para mi gusto una de sus dos o tres mejores películas.

Ícaro Castrojeriz dijo...

Primero, quiero felicitarles por el buen ambiente que se respira aquí, así como por el rigor y respeto que observo en el intercambio de opiniones. También en este sentido (el otro tiene que ver con el gran número de buenas recomendaciones que se hacen) resulta ejemplar este blog.

Segundo (y aquí me tomo la libertad de abrir un camino para la disensión) creo que no está de más el diferenciar entre el talento de Hawks a la hora de desarrollar las relaciones que se dan entre sus personajes y el carácter caótico de sus narraciones. Tratándose de "cine clásico", estos descuidos narrativos me parecen cuanto menos reprochables, toda vez que la tradición hollywoodiense se ha plegado siempre a la "historia argumental" (a diferencia del cine europeo, tanto el occidental como el de los países eslavos), por lo que, en un contexto así, improvisar acaba siendo en ocasiones sinónimo de frivolizar.

Excluyendo SCARFACE y algún que otro título, la personalidad de Hawks bien hubiera justificado que, al modo de los clubes deportivos, en un equipo de filmación se consolidaran dos figuras: la del director propiamente dicho (equivalente del entrenador) y la del director de actores (equivalente del preparador físico), rol idóneo para el Sr. Hwaks.

Saludos

Anónimo dijo...

Hola, Ícaro. A mí también me gustaría abrir una polémica sobre Hawks pero como hoy no tengo tiempo para exponerla, la dejaré para mañana o pasado. Pero en cuanto a lo que criticas de Hawks, no estoy de acuerdo.
Hablas de cine clásico hollywoodense como si fuera algo delimitado, claro e inamovible, cuando fue un cine diverso y complejo. Incluso si tiene algún rasgo muy propio (por ejemplo, el gusto por la narración o la concisión) puede que sea el saltarse esa digamos regla una de las razones que hacen grandes a gentes como Ford, Chaplin, McCarey, Capra… o Hawks. La improvisación como tú la llamas (aunque a ninguno de estos grandes se le ocurriría incluir una ocurrencia de último momento: lo que hacían era, partiendo de un guión que conocían muy bien y en función de los actores y de las condiciones del rodaje, desarrollar, modificar, condensar, enriquecer el punto de partida) o la digresión no son en absoluto sinónimos de frivolidad.
En cuanto a Hawks, por supuesto que es un excepcional director de actores, pero también es excepcional como narrador de historias (su forma de contar no se parece a la de nadie) y como maestro de la puesta en escena (su planificación, en principio “invisible” es clara, elocuente y sobria, de una rara belleza sin florituras).
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

Hawks no es buen ejemplo de clacisismo efectivamente. Yo si lo veo como un gran narrador porque consigue siempre (o casi siempre, que no todo está al mismo nivel) interesarme sin recurrir a artificios ni efectos por el desarrollo de lo que cuenta, otra cosa es que lo narrado no sea ni lógico, ni lineal ni satisfactorio desde un punto de vista digamos académico.
Pero ¿a quién le importan las Academias?
"Scarface", de las más concienzudamente compuestas es una de las que menos me gustan y un en teoría dislate narrativo (no avanza, se para a descansar, pierde de vista el asunto, se apoya en cualquier recodo, remonta para a continuación cuando parecía iba a llegar a un sitio "importante", entregarse a la comedia...) como "Rio Bravo" me parece sublime.
Lo que no entiendo es que no se diga que el totémico Kubrick es mucho peor narrador - y no por abstinencia - y que ahora Malick acabe de rodar un bodrio cósmico, the great rn'r swindle en términos mcclarenianos, y lo están colmando de premios y se lean cosas para no creérselas en cualquier parte.
Si el cine es lo que los cineastas hagan de él, como dijo creo que Rivette, a Hawks se le queda pequeño un rol secundario ¿no crees?

TOMA ALISTAR dijo...

Buenas tardes, noches ya. Me sumo a los elogios vertidos por Ícaro Castrojeriz. En comparación con otros espacios similares, este blog parece un pequeño osasis, propicio para conversar y debatir sobre cine. He estado echándole una larga ojeada (por cierto, de paso he apuntado algunos títulos que desconocía) y con vuestro permiso me pasaré por aquí a buscar algo de sombra de vez en cuando.

Por otra parte, tal vez suene impertinente la siguiente sugerencia, pero me he fijado en que no hay un actualizador de comentarios, de esos que permiten estar al tanto de las últimas observaciones, que a menudo suelen dejarse en "posts" antiguos. En mi opinión eso imposibilita reanudar debates anteriores o simplemente rescatar artículos olvidados, lo que es una pena...

En cuanto a H. Hawks, es verdad que poco tenía de "clásico", más allá de que, sinceramente, la frivolidad y digamos... la improvisación, la "anarquía" narrativa, no son forzosamente consecuencia la una de la otra. Con esto no digo que no haya habido en la historia del Cine innovaciones que por momentos parecieran juegos, que llevaran a una película a convertirse en una especie de divertimento (todavía veía yo hace poco, haciendo algunas muecas, 'Zazie en el metro'), pero lo frívolo atañe más que nada a las cuestiones que abordas, y, cómo no, al modo en que las abordas, o mejor dicho, al "tono", a tu postura al tratarlas.

PD: Como no deja de resultar extraño (o al menos a mí me lo parece) intercambiar pareceres con entidades virtuales (si bien vosotros os identificáis abiertamente), y algo descortés irrumpir en casa ajena sin presentarse siquiera, diré algo de mí mismo: supongo que soy, aparte, claro, de un cinéfilo, o sea, de un necrófilo, un pobre descreído, algo "rodador", como dicen en la Pampa (regreso ahora de otra frustrada tentativa de perderme en tierra de nadie) y, en definitiva, y como diría el viejo Philippe Marlowe, un coleccionista de facturas sin pagar.

Jesús Cortés dijo...

He tratado de configurar esa utilidad de los comentarios y me sale una pantallita negra. Debo ser más torpe de la cuenta porque cada vez que cambio algo del aspecto de esta página, se estropea otra cosa, de ahí que salvo el color de fondo y un par de mejoras sea igual desde que empezé.
Aparte del silencio, que nada se escuche armonizes o discutas con alguien, sí que es extraño intercambiar opiniones con gente que no has visto ni sabes la edad que tienen, ni a qué se dedican y si son fans de Wilco o de Son Volt.

TOMA ALISTAR dijo...

Pues me temo que no puedo asesorarte porque tampoco yo soy muy diestro en esto de blogger.

En cuanto al debate con entidades virtuales (no identificadas), en cierto modo ofrece la ventaja de atender a los argumentos antes que al sayo de quien los emite. Ello, claro, en espacios poco transitados, a salvo del tráfico masificado, de los clanes y los amiguismos.

Los blogs pequeños como éste son como esos restaurantes o tascas donde siempre vas a encontrar una mesa libre y algo de conversación.

Saludos

Anónimo dijo...

Hay un aspecto de Hawks que no me gusta y, como no lo he visto reseñado en las críticas negativas a su obra (la mayor parte de las cuales me parecen ciegas o injustas), quiero exponerlo aquí por si lo queréis debatir.
Hawks (como todos los grandes) siempre procuró contar de forma original tanto las historias como las relaciones entre los personajes, huyendo de convenciones, tópicos, clichés, y de lo que se llevaba, estilaba o convenía. Sin embargo, y al contrario que otros grandes, él no siempre (aunque sí muy a menudo) buscaba o conseguía veracidad: en ocasiones obtenía algo chispeante o sorprendente, pero artificioso. Es algo que percibo de cuando en cuando en sus películas (en ellas no incluyo a sus comedias –a las que esta artificiosidad o esta irrealidad les viene precisamente como anillo al dedo- ni a “To Have and Have Not” –para mí la cumbre de su arte-).
Pongo un ejemplo tomado de una de sus grandes obras. En “Hatari!” dos jóvenes cazadores pugnan por conseguir a Brandy (Michele Girardon); la rivalidad entre ellos crece hasta que, inopinadamente, ella opta por uno que no la perseguía: el encantador Pockets. Esto da lugar en principio a una agradable sorpresa… que luego no se sustenta: no me creo (y no sólo yo, otros me dicen lo mismo, sobre todo mujeres) que alguien como Brandy (no digo que otra chica pudiera no hacerlo) se encandile de un payaso como Pockets; en una escena de grupo posterior Pockets toca la armónica y baila como un ganso y Michele Girardon hace que le mira encantada y embelesada: lo finge, porque nadie (¡ni siquiera la actriz!) se lo cree.
Otro momento puede ser el beso de despedida, tan rebuscado y artificioso, de Wayne a Charlene Holt en “Eldorado”. Mucho más estilizado (y “coreográfico”) es el abrazo y beso de Wayne y O’Hara en “The Quiet Man” y sin embargo resulta creíble y sentido frente al de Hawks, que parece un numerito hecho para terceros. Y esta es la objeción que le pongo (repito: sólo en ocasiones) a Hawks: esos momentos brillantes pero artificiosos hechos como para deslumbrar a un espectador (que a veces está en la misma escena) pero que no emanan, de verdad, de los personajes.
¿Estáis de acuerdo?
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

A mí no me parece extraño que siendo Pockets un hombre poco atractivo para muchas mujeres y Brandy sea muy guapa lo prefiera, es otra más de las relaciones poco probables (más que en su imaginación) de las está repleto su cine.
Hombres y mujeres enamorándose de la persona "equivocada" y el romanticismo no aparece, si lo hace, más que cuando ya casi no queda otra opción
con lo que queda vaciado de contenido al eliminarse los elementos previos. No hay flechazos, ni flores, ni superación de obstáculos, sólo accidentes.
En Buster Keaton era el mayor reto imaginable y en Hawks el amor es el mayor inconveniente conocido y cada cual se escapa como puede del mismo.
Los elementos personales a lo que aludía Miguel algo tendrán que ver porque abundan sobremanera las mujeres locas de atar y las que se encaprichan de un tipo raro (no con la vehemencia encantadora en busca de su dinero que hay en Preston Sturges y otros).

Anónimo dijo...

No discuto como algo imposible el que se formen parejas improbables o “equivocadas”, parejas que, para nuestra sorpresa, vemos en nuestra vida cotidiana y, por el contrario, raramente en el cine, en el que pesa mucho la lógica (y es que, como decía Stevenson, “la vida es monstruosa, ilimitada, absurda, profunda y áspera; en comparación con ella, la obra de arte es ordenada, precisa, independiente, racional, fluida y mutilada”). Lo que discuto es que esa pareja sea veraz en esa ficción: pienso que existe porque lo ha decidido el director. Y a lo largo del resto de la historia no veo que entre ellos exista nada que, de verdad, señale que son una pareja, fuera de que en algún momento Hawks, por ejemplo, le pida a Girardon cuando el chico baila que le mire con ojos embelesados, y ella, muy profesionalmente, lo haga (como irónicamente respondía Hitchcock a las preguntas que le planteaba Ingrid Bergman “si no consigues sentirlo, finge que lo sientes, actúa”; aunque en Hitchcock el resultado era veraz).
El problema con Hawks (para mí, claro, porque constato que los hawkianos no lo veís así) es que por conseguir un efecto o una escena estupenda sacrifica la lógica de un personaje o la de las relaciones entre unos personajes. Otro ejemplo de otra de sus grandes películas: en “Rio Bravo” la última escena, aunque en sí es brillante y memorable, no tiene ninguna otra lógica que la de crear un artificial enfrentamiento entre los protagonistas para resolverlo, eso sí, de forma deslumbrante. En la escena anterior entre Wayne y Dickinson, los malentendidos y las reticencias habían sido superados de manera firme y clara.
Rodrigo Dueñas

Igor dijo...

Yo estoy de acuerdo en que lo de Pockets no es verosímil se mire como se mire, a mí en realidad siempre me han disgustado todas las escenas en que aparece y por eso no puedo considerar Hatari entre las mejores de Hawks.
Me parece un personaje insoportable, sin ninguno de sus pretendidos encantos, al que dan más ganas de dar un puñetazo que otra cosa.
Igor

Jesús Cortés dijo...

Yo entrecomillaba "equivocada" y me refería a la lógica de la vida, de la de hoy sobre todo, donde todo es blanco o negro, no a la del cine, que no tiene una muy definida y que desde el mudo está repleta de parejas improbables, con lo que no es algo para nada sólo hawksiano.
El giro más o menos sorprendente de emparejar a Kruger con Girardon es un gozoso "capricho" narrativo de Hawks, pero nada más, tiene su lógica, que será privada y poco comprensible si sólo ves el aspecto físico de ambos, pero que está ahí y permite escenificar el asunto.
Ella es muy joven, lo conoce de toda la vida, él no se interesa por ella como los otros dos gallitos (se pensará que porque no puede, pero quizá también porque la mira aún como a una niña y porque no quiere comportarse como ellos y ella lo advierte; a muchas mujeres atractivas e inteligentes les molesta que se compita por ellas puerilmente), baila bien, tiene sentido del humor...
Por supuesto hay que ver a Pockets en versión original, sin el doblaje de dibujos animados que le pusieron aquí.

Anónimo dijo...

Aunque el romance de Brandy y Pockets pueda, sí, resultar arbitrario a posteriori, a la salida del cine -o, bueno, en estos tiempos más bien al apagar la televisión-, durante el metraje de la película se me hace difícil aceptar que dicha relación pueda afectar significativamente una obra tan rica como Hatari! Hawks en realidad no se detiene demasiado en ella, y la encadena con muchas otras relaciones afectivas -amorosas o amistosas- entre las dos mujeres y los seis hombres del grupo (de las que sólo el latino Luis parece al margen, y ahí sí encontraría una pequeña mácula en la película). Y es cierto, Pockets resulta un personaje exasperante, por momentos insoportable, pero dentro de la lógica de la película, "algo debe tener" para merecer el respeto de todos sus compañeros y la proverbial paciencia de Sean ("Some day, Pockets, some day..."); y esa condición se manifiesta más que en despertar el amor de Brandy, en la camaradería que surge naturalmente con Dallas (su primera conversación fuera de la sala donde se divierten los demás, es espléndida y ya de por sí justifica y dispensa a Pockets del puñetazo que no sólo Igor le querría dar). Y debo decir de paso que prefiero imaginar a la lindísima Brandy envejeciendo con dignidad y muy divertida junto a ese pesado de físico insípido y maneras de Brooklyn, que recordar que de este lado de la pantalla Michele Girardon se suicidó por un vivales buenmozo con título nobiliario y bronceado permanente.
Por otro lado, personalmente agradezco que algunos cineastas se desatiendan en alguna medida de la "verosimilitud" con el fin de conseguir una escena sugestiva y/o deslumbrante. En cambio, si hay un problema en el cine de Haws, lo localizo en la falla en el ritmo (y no falta de ritmo) de algunas de sus cintas (sobre todo War Bride, Monkey, Pharaons y Blondes, las más débiles de las que conozco): en algunos momentos es como si la acción y el juego entre los personajes se detuviera abruptamente después de un crescendo aceitadísimo, casi como para permitir un respiro (al director, a los actores, a los personajes, a los espectadores y al propio ritmo), y todo tuviese que volver a reiniciarse, inevitablemente de modo muy trabajoso, lo que implica un desgaste funcional y un distanciamiento en el espectador. Acabo de revisar dos películas de Hawks que durante años me han gustado casi por igual: His Girl Friday y Man's Favorite Sport. ¿Por qué prefiero por largo desde hace un par de días la segunda a la primera? Precisamente por ese continuo desequilibrio de ritmo que afecta a HGF y que en anteriores visiones había soslayado tal vez por el encanto del accionar conjunto de Grant y Russell.
Y ya que detesto amablemente GPB, no me queda clara la gran influencia que, según el titular del blog, pudo tener sobre la comedia gringa posterior. Me parece que se olvida o menosprecia el despegue de la televisión durante la postguerra, y que programas como The Jack Benny Show (del cual se puede ver varios sketches de situación en internet que revitalizan el vodevil a lo Marx Bros.) y, sobre todo, los del gran Ernie Kovacs, en activo desde 1951 (es imprescindible la colección de dvds de reciente aparición), fueron en gran medida los que señalaron los caminos que transitarían por entonces Tashlin, Taurog, Edwards, Weis y, acaso con mejores resultados que ningún otro, Richard Quine (pienso en Operation Mad Ball y Bell, Book and Candle).
Ignacio.

TOMA ALISTAR dijo...

Bueno, Pockets es, si no me equivoco, el plural de "bolsillo" en inglés, por lo que se comprende que la chica opte por ese personaje, que tiene un nombre tan significativo.

Chistes aparte, a menudo el hombre gracioso "conquista" a la dama, tanto en la realidad como en el cine. Más, supongo, en un mundo como el nuestro, tan hedonista, donde se promueve la diversión por encima de todas las cosas. Es posible que los hombres graves, "profundos", asusten hoy a un creciente número de mujeres, más que nada porque las pasiones, cuanto más violentas, más riesgos conllevan. Mejor entonces reír que llorar... total, para dos días que estamos aquí -se dice.

En cierto modo, el tipo "varonil" de antaño, tan propicio a la tragedia por lo extremo de su gestualidad, también a los dramas, hace tiempo que está en extinción, y es que el cine refleja(ba) la realidad circundante, ya fuera de un modo más o menos comprometido o simplemente haciéndose eco de las tendencias y modas sociales.

Ahora bien, si lo que se insinúa es que Hawks, en ocasiones, parece improvisar con tal de sorprender (resultando quizá no del todo creíble), entonces sí que estoy de acuerdo.

Respecto a 'Hatari', también se le puede reprochar que rodara en África una historia en la que los nativos suponen apenas una pincelada más del paisaje. Esto que digo va, de hecho, más allá del carácter cómico o dramático de una película.

Saludos

Anónimo dijo...

Toma Alistar, reprochas a Hawks que “rodara una historia en la que los nativos suponen apenas una pincelada más del paisaje”. ¿Puedes explicar por qué se lo reprochas?
Rodrigo Dueñas

TOMA ALISTAR dijo...

En el sentido de que se les concede apenas algunos roles, ni siquiera secundarios, a unos cuantos africanos a lo largo de toda la película, concretamente en las escenas de caza.

No creo que fuera un prejuicio exclusivamente nortemericano (Hemingway se enamora de una negra en 'Al romper al alba', por ejemplo), sino mundial, pero sí que resulta curioso observar el trato digamos... fantasmal, que recibe la negritud en el cine estadounidense hasta los años sesenta (por supuesto, con notable excepciones).

En mi opinión, un argumento que se desarrolla en África, y más en una reserva, exige cuanto menos algún papel para algún nativo.

Sería interesante, ya que sale el tema, discutir un día el papel de la negritud en Hollywood, por ejemplo en contraposición con el tratamiento de la raza o etnia judía. El otro día revisaba 'High sierra (El último refugio)', que está entre mis preferencias del cine nortamericano, y me salían algunas muecas espontáneas durante las breves escenas en que un negro (de nombre Algernoon) hacía el payaso para deleite de la pareja Lupino/Bogart.

Saludos

Anónimo dijo...

Buenas noches, Alister, voy a tratar de responderte.
A un director hay que juzgarle por lo que decide hacer y no reprocharle que no haga algo que no despierta en él ningún aliciente. A Hawks le interesan los individuos y los grupos (y las parejas) pero las cuestiones sociales, políticas o históricas le son indiferentes. No busques en sus películas verdadero color local o descripción de las diferentes clases sociales o el peso de conflictos históricos o acercamientos a la situación racial; si lo hace, lo hará de forma muy somera, lo suficiente como para que el fondo sobre el que transcurre la acción no resulte abstracto y podamos concentrarnos en la historia que cuenta y, sobre todo, en los individuos (o el grupo) que la protagonizan. Esto sucede tanto en “Hatari!” como por ejemplo en “Rio Bravo”, donde no se mencionan acontecimientos históricos, ni se toca la cuestión india, ni se pretende mostrar cómo era en verdad la vida en esa época: la mentalidad de los personajes está muchísimo más cerca de la de los Estados Unidos de 1959 que la de la gente de la frontera de fines del XIX.
Si un director decide tratar el tema racial o ahondar en una cuestión social se podrán juzgar los resultados. Lo que no se le puede exigir es que aborde esos temas.
Dices que si una película transcurre en África “exige cuanto menos algún papel para algún nativo”. ¿Por qué? ¿Por qué hacerlo si, como en este caso, lo que le interesa contar al director no exige el protagonismo de un nativo?
Rodrigo Dueñas

TOMA ALISTAR dijo...

Naturalmente, se trata de "su" película, por lo que es muy libre de desarrollar exclusivamente aquello que le interesa (o que, según el caso, interesa a los productores, es decir, a quien pone el dinero, pensando en lo que le interesa o puede interesar al gran público).

Ahora bien, en "mi" opinión, velar el contexto social, histórico, etc., al desarrollar un argumento, además precisamente ambientado en el extranjero, limitándose al "tratamiento" de los personajes, le resta realismo a una historia, por más comedia que sea. Respecto a esto, simplemente constato que, hasta cierta época, la negritud fue un decorado más en el cine de Hollywood, independientemente de la postura que pudiera adoptarse, favorable, contraria o crítica (como en aquella película de Brooks -no recuerdo ahora el título- sobre el "mau-mau").

Y ya que he sacado la cuestión, lo cierto es que aprecio un desdén (para mí reprochable) en el cine de Haws (y otros coétaneos suyos) hacia los ambientes, culturas, etc., de aquellos países o continentes extranjeros en que ocasionalmente se desarrolla la acción de estas películas.

Con todo, y ya al margen de 'Hatari', formulo yo ahora una pregunta: ¿por qué no se le puede exigir que aborde ciertos temas o cuanto menos retrate o refleje ciertos ambientes a quien sitúa su película en un contexto extranjero, ajeno a su cultura? Pregunto, puesto que yo tampoco afirmé o negué nada tajantemente.

Saludos

Anónimo dijo...

Vuelvo a decir que un artista ha de tener libertad para tratar los temas que quiera y hacerlo de la forma que estime conveniente. Lo que se le podrá exigir es que haga bien lo que ha decidido hacer.
Desarrollar más o menos el contexto social, político o histórico de una historia puede estar bien si lo que se busca es el realismo (sobre todo el realismo social, político o histórico). Pero a muchos artistas no les interesa el realismo. ¿Se juzgan las comedias de los Marx por su acercamiento al momento histórico o por su reflejo de las cuestiones sociales? ¿Es “An American in Paris” una obra que representa perfectamente la verdad histórica y social del París de 1951 y a la que en función de ello debemos valorar?
El contexto (que no sé Alistar por qué hay que respetar más cuando la historia transcurre en el extranjero) no es algo que desprecie Hawks, es algo que no le interesa especialmente. Tampoco desprecia otras culturas (no veo menosprecio expreso en ningún momento); son asuntos que Hawks ni se plantea… porque lo que se plantea son otras muy distintas cuestiones (que son las que debemos valorar).
En fin, Alistar, llevando hasta el final tus presupuestos, "Notorius" debe ser una obra fallida porque, entre otras carencias, ¡ninguno de sus personajes es un nativo brasileño!
Rodrigo Dueñas

Anónimo dijo...

Sin negar en absoluto lo que comenta Toma Alistar creo que Rodrigo está en lo cierto, simplemente entre las preocupaciones de Hawks no se encuentran llevar a cabo una reflexión (ni siquiera mínima) sobre el contexto social y cultural donde se sitúan las historias, es más yo diría que a Hawks ni siquiera le preocupa realizar una descripción especialmente realista de dichos contextos. El universo de Hatari, al final, es el mismo que en Sólo los ángeles tienen alas( o muy parecido), son los mismos personajes, los mismos temas y motivos, las mismas relaciones y el hecho de que una se sitúe en la cordillera de los Andes y otra en África influye en algunas cuestiones pero no es la esencia de película. Es más en Hawks rara vez se verá una gran preocupación por el mundo histórico y social de sus personajes sea la 1ª Guerra Mundial (The Road to Glory o Today We Live), hay pocas películas de propaganda donde la misma tenga menos relevancia que Air Force, igualmente sus westerns no tienen una preocupación etnográfica especial, ni siquiera Red River o The Big Sky, como pueden tener algunos de Daves. Naturalmente hay excepciones como To Have and Have Not pero hasta en este caso habría que preguntarse si los intereses de Hawks no son la lealtad y la amistad a una persona o a unos ideales en abstracto o el deseo de libertad y la defensa del mismo antes que una diatriba contra una ideología en concreto, por más que esos valores que Hawks trata de defender combatan contra una ideología muy concreta.
Creo que cuando uno se adentra en su cine tiene que tener claros cuales son los intereses e intenciones, cuales son sus límites aunque estos vengan autoimpuestos, y en ningún caso deberían influir esencialmente en la valoración de su obra; resulta curioso como dos hawksisanos como Cabrera Infante y Robin Wood fueron modificando su aprecio por Hawks en función de cuestiones de carácter ideológico: al primero le llegue a preguntar en una ocasión los motivos (en una coferencia-charla a raíz de su Cervantes) y argumentó que la lectura de la entrevista de J. McBridge y de alguna biografía le había revelado a un Hawks racista, misógino y xenófobo, para Wood (y a pesar de que siguió admirándolo mucho y considerando Rio Bravo su película favorita de la historia del cine) fue un problema de que sus intereses sobre el cine cambiaron, y la preocupaciones de estilo y autoría (heredadas de Leavis) fueron sustituidas por preocupaciones más ideológicas y sexuales (el feminismo y la crítica gay pasadas por un postbarthesianismo mal digerido, en mi opinión) esto lo llevo a valorar menos Red River o a detestar Eldorado y a admirar más GPB precisamente).
Yo nunca he entendido estos cambios de opinión Hawks podría ser un perfecto cretino (que no lo sé ni creo que sea muy relevante para apreciar su cine) pero fue un director excepcional con sus limitaciones y defectos, ninguna de sus obras me parece perfecta ni falta que le hace porque casi todas (salvo la interesante Rio Lobo o la las sólo notables Sargento York, Rivales, Nace una canción, La ciudad sin ley y alguna más) logran alcanzar el más alto nivel posible.

Roberto

TOMA ALISTAR dijo...

Estimado Rodrigo Dueñas, no pretendo establecer un canon, ni mucho menos. Ya digo que resulta evidente que los que hacen (o financian) las películas están en su derecho de abordar los temas que les venga en gana, de la forma que quieran. Ahora bien, en "mi" opinión, el cine norteamericano pecó en ocasiones de, cómo decirlo... egocentrismo, en el sentido de que, repito, a veces, todo se subordina al argumento, o mejor dicho, a los norteamericanos mismos, a su visión particular de las cosas: del mundo, la historia, etc.

No recuerdo si fue el propio Hakws (creo que sí) quien llegó a decir que le importaba poco si debían ser dromedarios o camellos los animales de carga que habían de aparecer en no sé qué escena (me suena esto a propósito de 'Tierra de faraones'). La anécdota no supone una excepción a la regla: otro va y se fija en España y rueda una historia ambientada en la guerra civil como si los españoles vivieran entonces en las cavernas... Todavía recuerdo a un exiliado, republicano, que me contaba cómo abandonó la sala (sucedió esto en Buenos Aires) indignado con la imagen que se daba de España en la película aludida, cuyo título no mencionaré. No es que pretenda yo hacer un comentario antiamericano, pero, atendiendo a su filmografía, muchas veces da la impresión de que ellos son los protagonistas de la Historia (con H mayúscula) y los demás unos comparsas, cuando no meras caricaturas.

De todos modos, y volviendo al hilo, cuando dice Miguel Marías que "hace [Hawks] que muchas películas suyas parezcan equivocadas, simplemente porque cambian de rumbo, o hacen, en definitiva, inútiles grandes empresas, esfuerzos y enfrentamientos" precisamente está definiendo (valoraciones aparte) el carácter voluble de su narrativa, que probablemente se debiera a subordinarlo todo a los personajes, o a las relaciones entre éstos. El caso de 'Tener y no tener' parece bastante evidente (nada que ver con la novela homónima de la que parte, chapucera pero fatalista, es decir, en la que los hechos, la "acción"... aplasta al protagonista, acaso como en el mundo real). El de 'Hatari' quizá no tanto, por más que pueda sorprender la elección erótica de una de las protagonistas femeninas, u otras cosas por el estilo. A fin de cuentas no había otra "acción" que la caza y la convivencia entre los protagonistas.

Saludos

PD: No creo que se trate de catalogar una película como "lograda" o "fallida". Es una cuestión que quizá ataña a una mayor profundidad en la visión del mundo y de la historia, en la "mirada". Tampoco creo que todos los directores norteamericanos poseyeran (o posean) una mirada "superficial". Lo que sí me parece innegable es que en un discurso, en cualquier discurso (lingüístico, cinematográfico, etc.) resultan tan relevantes los elementos que lo integran como su previa selección. Es decir, las relaciones "in praesentia" tanto como las relaciones "in absentia". En los "noirs" de los cuarenta, por ejemplo, aunque no se hable de la guerra, su influencia, el mayor espepticismo que supuso respecto a la condición humana, los viejos ideales, etc., está ahí, es casi respirable. Pero no, pondré otro ejemplo: si mañana recreo una historia sobre la II G. M., situándome en Japón, y me centro en las consecuencias de los bombardeos sobre población civil, pero focalizo únicamente el sufrimiento de los japoneses, porque sí, porque me da la gana, estoy sesgando la realidad, indudablemente. Más allá de la inevitable subjetividad, de mi posicionamiento ideológico, etc., estoy reduciendo el alcance de mi mirada. Así lo veo yo. Y podré hacerlo muy bien, es decir, podré manejar con gran maestría esos elementos "in praesentia", pero quizá llegue un espíritu crítico y diga de mí: tiene un talento, una habilidad, indudable, pero su visión es más bien achatada...