sábado, 25 de febrero de 2012

UN OCÉANO PACÍFICO

El trío que nunca fue tal.
A comienzos de 1978, John Milius se apuraba en terminar el guión de la que iba a ser la más accidentada película de la década, que debía estrenarse a finales de ese mismo año.
Cuando “Apocalypse now”, sorteando huracanes y mil calamidades, con un récord de nueve productores asociados para poder terminarla, por fin ve la luz un año después, era ya una leyenda y Milius más famoso como guionista que como realizador.
Adelantándose a Coppola, otro cineasta súbitamente crecido y descubierto para la grandeza, Michael Cimino, había presentado el primer gran film sobre la Guerra de Vietnam que había finalizado como el rosario de la aurora para EEUU, “The Deer Hunter”.
Contrastando con las colosales hechuras de ambas y la consiguiente atención masiva de los medios que veían nacer o asentarse a los relevos naturales de los grandes cineastas desaparecidos, desnortados o minados por el paso del tiempo de décadas pasadas, la visión del propio Milius sobre la América de la década de los 60 abocada a otra exótica contienda, “Big Wednesday”, no es extraño que se consumiera sin gran brillo y haya quedado desde entonces sumamente arrinconada y perdida para la causa de las grandes películas americanas de los 70.
Frente a De Niro y Walken jugando a la ruleta rusa, aquel ataque de helicópteros con Wagner de fondo o el semidios Brando ahogándose en los gritos de Jim Morrison ¿quién podía encontrar relevantes los avatares que hacían virar la existencia de tres amigos surfers, empecinados en seguir fantaseando con que llegará la gran ola de sus vidas?
El lapso de tiempo transcurrido desde el final del conflicto no permitía  todavía devolver al público una imagen reconocible de la América en retaguardia que no fuera la de un país preparándose para la partida - esa que tan certeramente había escenificado la primera parte de la obra cumbre de Cimino - o dolido, en recomposición, aún preguntándose cómo había salido escaldado de aquello.
También "Big Wednesday" hablaba, sin retirarse media milla de un paraíso terrenal para veinteañeros, en playas infinitas y con chicas en bañador por doquier, entre bromas, fiestas y buenas peleas, de cosas importantes - y bien que debió extrañar, porque ni las interesantes y prometedoras "Dillinger" o "The wind and the lion" invitaron a pensar en Milius como en mucho más que en un remedo de sus admirados Peckinpah, Lean o Huston -, decisivas, para una generación que no había hecho mas que salir del flower power para ir a caer en la jungla de Indochina, con lo que poner en paralelo esta maravillosa película con las citadas obras de Coppola y Cimino casi diría que es necesario para resituarla.
La famosa escena de "Apocalypse now" donde un exaltado Duvall incitaba a surfear al pelotón bajo su mando mientras arreciaban las ráfagas de fuego no es ni un chiste exagerado, ni un guiño a "Big Wednesday", sino simplemente su visión de la trascendencia que para la juventud de esos años tuvo el surf y no hay más que contemplar la reciente intervención de Milius en el documental "Between the lines" para corroborarlo.
Lejos de entregarse a débiles arquetipos adolescentes, no han trancurrido ni treinta segundos de su metraje y ya es capaz "Big Wednesday" de poner un nudo en la garganta con tres elementos que usa eficazmente para estructurarse: una tranquila y (quizás) derrotada voz en off que evoca en flashback los años felices y los que vinieron después, una hermosa (y fuera de tono, como muchas suyas, pero que sorprendentemente funciona, como casi todas ellas) banda sonora de Basil Poledouris y un apoyo constante en las estaciones, el vigor de esas olas azules que invitan a ser desafiadas, a disfrutar el presente y esas temibles olas grises que amenazan la costa y el futuro.  
Sin mirar desde ya demasiado lejos como Casavettes en "Husbands", Milius tampoco dice nada pero transmite todo el desamparo de quienes eran uña y carne y un día constatan que ya nunca más lo serán.
El país estaba cambiando, la música estaba cambiando, los amigos quizá murieron en combate y se convirtieron en un bonito recuerdo o lo que es peor, se mudaron tierra adentro; un panorama desolador para quienes creyeron ilusamente que podrían vivir indefinidamente el sueño de la juventud, con los Ventures en la radio, el sol en la espalda y otra buena borrachera por la noche, esquivar incluso ser reclutados con las más desternillantes tácticas.
Milius, como demostraría años después en la otra película que prefiero de su filmografía, la muy seria "Farewell to the King" - que en cierto sentido cierra el círculo de su obra, fusionando Kypling y Conrad -, sabía escribir (aunque se le recuerde por eslóganes de camisetas) pero sobre todo sabía dotar de autenticidad y rebajar las pretensiones porque sabía mirar con atención y paciencia a lo que parece intrascendente y dejar en una pincelada lo importante, consciente de que no hace falta gritar para hacerse escuchar si se sabe crear una atmósfera, un entorno propicio.
Así, es extraordinario el peso otorgado a las acciones del cuarto personaje en liza, el veterano artesano Bear, que apenas necesita pronunciar unas palabras en su quehacer diario reparando tablas, respaldarse en el quicio de la puerta de una alocada fiesta, aparecer intempestivo, ajado y tiritando de frío o exultante en la escena final, para transmitir toda la carga emotiva de los good ol' days, ese verano del 50 o del 51, ya nadie lo recuerda bien - del primer lustro feliz en la era Eisenhower -, en que acaeció por penúltima vez el Gran Miércoles, la ola definitiva.

27 comentarios:

Luis dijo...

Qué blog tan estupendo, de verdad, que ahora incluso se permite recordar a Milius...
(pues la mayoría de blogs y páginas se centran más en la actualidad)
Apenas recuerdo sus películas (he visto tres, creo), quizá la que más "Conan el bárbaro". Hace un par de años vi algunos episodios de la serie "Roma", escritos por él, y tampoco es que me emocionaran (eran impactantes, truculentos, enfáticos).
Espero no pecar de simple si digo que lo recuerdo como un cine muy masculino, ¿no?

Anónimo dijo...

Más que masculino, homoerótico.

Miguel Marías dijo...

Yo aconsejaría desconfiar de ciertas cosas que se repiten a menudo, mecánicamente. Creo haber visto todas las películas de Milius no hechas para TV, y no veo ni sombra de homoerotismo. Abundan - como parece más bien frecuente en los géneros de acción que más ha transitado, en particular el de guerra - más los personajes masculinos que los femeninos, pero no creo olvidables los encarnados por Michelle Phillips y Cloris Leachman en "Dillinger"(1973), Candice Bergen en "The Wind and the Lion" (1975), Patti D'Arbanville y Lee Purcell en "Big Wednesday", Sandahl Bergman en "Conan the Barbarian"(1982), Lea Thompson y Jennifer Grey en "Red Dawn"(1984), Marilyn Tokuda en "Farewell To The King"(1989) o Rosanna Arquette en "Flight of the Intruder"(1990). Desde luego, más atractivas, más sanas, más interesantes y más reales (hasta las de "comic" como S.B.) que las que se inventa, pongamos, Lars Von Trier. Lo mismo observaría sobre la reputación de "fascista" que se le etiquetó a Milius, y que hizo que mucha gente ni se atreviera a confesar que le gustaban, al menos, algunas de sus películas, de las cuales la mejor es para mí, sin duda, "Big Wednesday", y eso que ni idea de surf, nado torpemente y nunca me han divertido nada las pandillas de chicos.

Anónimo dijo...

Qué gran película hubiera sido "El viento y el león" si la hubiera dirigido Huston en vez de Milius, ¿no os parece?

Anónimo dijo...

A mí, con todos los respetos, y no lo digo mecánicamente, me parece homoerótico. Y las actrices me parecen más bien pasivas en su cine, exceptuando a la guapa Candice Bergen. Esta película de surferos, que puntúo con un 8, creo que también peca de homoerotismo.

Anónimo dijo...

Con “Big Wednesday” me pasa lo mismo que con “Les Derniéres vacances”: las vi hace ya tanto tiempo que los recuerdos que tengo no son muy precisos. Aunque me gustó, creo que los personajes no me parecieron bien definidos del todo y, sobre todo, me decepcionó que se quedara por debajo de sus ambiciones (pretendía ser una película épica, y muy emocionante).
Cuando Milius empezó sus películas fueron recibidas como un retorno a la aventura y a la narración clásica, pero, para mi desgracia, yo no las veía totalmente conseguidas; con fines semejantes, Bogdanovich sí acertó más. En cuanto a lo de homoerotismo, si por ello se quiere decir que toma como objeto de deseo a los protagonistas, no estoy de acuerdo; por lo que he visto de Milius (desconozco “Conan” y las dos últimas) me parece un creador a quien, sencillamente, le parecen más interesantes (o cercanos) los personajes masculinos, igual que Mizoguchi, Bergman, Rohmer o, sí, Cukor, prefieren, con diferencia, los femeninos.
Recuerdo que en una entrevista Milius decía que, de todo lo que había hecho en el cine, de lo que más orgulloso estaba era de haber colaborado en “Apocalipse Now”. Yo también creo que es su mejor trabajo, aunque procuraré revisar “Big Wednesday” y ver “Farewell to the King”.
Rodrigo Dueñas

Anónimo dijo...

Me gustan mucho 4 películas de Milius: "The Wind and the Lion", "Conan", "Farewell to the King" y "Big Wednesday", aunque esta última es, como dice Rodrigo, la de mayor distancia entre lo que ambiciona y lo que consigue.
Con "Conan" no puedo ser imparcial. De pequeño me leía los cómics (ya sé que no es para presumir, jeje) y la película me parece una adaptación inmejorable.
El problema con Milius es que, a pesar de ser un Hawksiano-Fordiano declarado, es un director bastante enfático y eso provoca rechazo si no eres capaz de entrar en su terreno.
Ángel

Jesús Cortés dijo...

No es épica ni tiene grandes personajes, no.
Es sobre todo emocionante y por ello, frágil. Como "American graffiti", de la que hablábamos hace poco.
Y aunque Tarantino, fan de "Rolling thunder", la reivindica, no tiene nada que ver.
No sé a qué os referís con distancia entre ambiciones y resultado, es un film bastante modesto en planteamiento y nada pretencioso en cómo ni dónde concluye.
"Farewell to the King" tiene que ver con "Apocalypse now".
"Conan the Barbarian" está bastante bien.

Mario Vitale dijo...

No la conocía, pero he podido pillarla con excelentes subtítulos. Yo tampoco veo la épica por ninguna parte. Básicamente habla de la amistad y del paso del tiempo con una sencillez e ingenuidad hoy ya muy difíciles de ver en ninguna parte, creo que ni siquiera en los más mayores, Oliveira, equilibrados, Kiarostami o serenos, Erice. Quizás, para mí la maravillosa sencillez de la película resida en saber combinar un puñado de escenas de pasajera intimidad, y esto es algo ya apuntado por Jesús, fordianamente enmarcadas siempre muy cerca de una puerta o el umbral de una casa -yo cuento tres imprescindibles- y las apabullantes y plétoricas imágenes de unos chavales rodeados de olas.

Anónimo dijo...

Con ambicioso quiero decir que intenta reflejar muchos temas (adolescencia, camaradería, los años 60, la guerra de Vietnam, etc.) a lo largo un generoso metraje, pero no todos bien desarrollados. Sugiere tantas cosas que no me extraña que alguien vea incluso homoeroticismo. "American Graffiti" es, en comparación, mucho más modesta.
Ángel

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con Ángel, lo que no niega que sea buena la película, pero no le saca juego a todas las cartas que echa sobre el tapete.

Jesús Cortés dijo...

Yo la única homosexualidad que veo en el film es de pega, la de Waxer para evitar ser reclutado y cómo le responde el militar, bromeando.
No creo que en 1978, después del éxito de "Dog day afternoon" y otras, un cineasta se anduviera con remilgos si quisiese reflejar algo así. No veo segundas lecturas ni pensé un segundo en ellas las cinco o seis veces que he visto el film.
Y en cuanto a las ambiciones, creo entender ahora a qué os referís con ambicioso y estoy menos de acuerdo aún.
Claro que refleja todo eso, pero no pretende ser más que una historia de amistad. No abandera por ejemplo eso tan americano de la competitividad y que yo sepa el surf es un deporte.
Ambiciosa era "Apocalypse now", que me gusta un poco menos que "Big Wednesday" y que sí creo que deja varios de los caminos que abre - los políticos y psicológicos especialmente - un poco a medias, algo lógico sabiendo cómo se rodó.

Anónimo dijo...

Jesús, la versión no censurada de "Apocalypse now" ata algunos cabos. Está más conseguida que la estrenada en su momento.

Sergio Sánchez dijo...

No sé si me expresaré con precisión porque lo hago a través de otras voces que han estudiado y reflexionado sobre el tema con mayor dedicación de la que le he puesto yo. Creo comprender lo que dicen aunque no sé si sé expresarlo de forma significativa. Cuando se habla de homorerotismo en el cine (difícilmente se peca de ello), no se refiere a que haya una intencionalidad directa en sugerir la existencia de tendencias o relaciones homosexuales en los protagonistas, sino en que la manera de mirarlos la cámara, en lo físico o lo emocional, los convierte en posibles fetiches homoeróticos (fetiches de los que el público heterosexual anda sobrado en la amplia historia del cine, pero no así el homosexual). Así pues los atletas que aparecen en "Gentleman prefer blondes" pueden ser iconos homoeróticos sin sugerir que haya una intencionalidad argumental confesa en Hawks en describir que existen tales tendencias o relaciones entre ellos. O "Esplendor en la hierba" puede ser una película con reminiscencias homoeróticas al poder leerse como un trasunto de las represiones sexuales, prohibiciones y segundas vidas de postín que padece una joven pareja homosexual. Va más allá de la literalidad e incluso de las segundas lecturas, es un asunto de significación de la imagen para otra posible mirada sobre ellas.

Anónimo dijo...

Estoy bastante de acuerdo con lo expresado por Jesús en su interesante comentario y en lo de las ambiciones de esta obra que ,en efecto, trata esencialmente la amistad y el paso del tiempo, no me atrevería a decir como él (o Miguel Marías) que es su mejor obra (las dos primeras estaban al mismo nivel) pero sí que es a nivel personal la que prefiero porque es la que más me emociona. Apocalipse Now sí que era una obra ambiciosa y desequilibrada lo que no impide que sea (en mi opinión) una obra maestra (superior a cualquier película de Milius) , y el nuevo montaje aunque profundice algunos aspectos de carácter político creo que perjudica la película en otros como por ejemplo alargar en exceso la secuencias protagonizadas por Robert Duvall caricaturizando el personaje más de lo que ya estaba en el primer montaje, y la secuencia de la plantación de la familia francesa resulta demasiado larga rompiendo el ritmo de la película.
De todas formas lo que me parece injusto es suponer que Huston habría rodado mejor El viento y león, olvidando que Huston era muy irregular (aunque en sus mejores obras se sitúe muy por encima de Milius) y no siempre obtenía resultados homólogos a los de El hombre que pudo reinar (o mejor aun a los de Fat City y Dublineses) y que muchas de las obras que rodó en aquel tiempo eran muy inferiores a las de Milius e incluso creo que no hay tanta diferencia entre estas dos obras de la trilogía aventurera que protagonizó Connery en aquellos años (la otra es Robin y Marian en mi opinión la mejor de las tres a pesar de venir firmada por el peor director de los tres, Richard Lester). La fama de hpmoerótico (sic) creo que viene más por sus obras televisivas que por las cinematográficas que tienen tanto de esto como las de Hawks (por mucho que le pese al gran Robin Wood) y la fama de otras cosas a Amanecer Rojo obra verdaderamente delirante en lo ideológico aunque poseedora en mi opinión de unos primeros 45 minutos tan buenos como los de cualquier obra de Milius.
Roberto B.

Jesús Cortés dijo...

"A. N. Redux" o como se llame no aporta nada especialmente valioso y resulta prescindible, como por otro lado todos estos alargues de reciente reedición que he podido ver, sean de Wong Kar-wai o de quien sean.
Aspectos mejor desarrollados no tiene por qué equivaler a más desarrollados y de hecho no suele hacerlo.
Fijaos en el montaje "del director" (una presunción implícita, porque los habrá que no sepan hacerlo tan bien como los buenos o grandes montadores con los que contaron) de "Once upon a time in America", que dura unos minutos menos que la versión estrenada.
De acuerdo con lo que dice Roberto respecto a Huston, que solía errar el tiro más de lo que acertaba, si bien a mí también me parece "The man who..." mejor que "The wind...".
"Robin and Marian" me encanta.

Anónimo dijo...

En mi opinión sí aporte, en los monólogos de Brando. Saludos.

Anónimo dijo...

Siguiendo el tema de los nuevos montajes del director en líneas generales comparto lo que dice Jesús, de hecho hay veces que me parece delirante como esa caja de Blade Runner a la que sólo le falta el montaje de la prima de la vecina del director (otro ejemplo de película que pierde más que gana con la ausencia de la voz en off frente a la eliminación de ese final que si bien es cierto que chirriaba con tanta sonrisa, con esas luces de centro comercial y con ese dato sacado de la manga de Dekkard de que Rachel no tenía fecha de caducidad, quién se lo dijo y en qué momento !! no es menos cierto que ya nos habíamos acostumbrado a él) pero hay veces que tiene cierto sentido como el caso de Pat Garret y Billy The Kid que era una obra maestra (algo caótica) en su primer montaje y lo siguió siendo en el nuevo montaje, resultando dos obras diferentes en sentido y concepción pero igualmente hermosas (aunque yo no le perdone en la segunda la eliminación de la voz de Dylan en la muerte del personaje de S. Pickens.
Otro hecho cabreante de estos montajes es que hacen desaparecer de la circulación el montaje anterior, sigo buscando una copia de Sed de mal con los títulos de crédito (y la música de Mancini) al inicio y que alguien recupere la versión de Avaricia de 140 minutos (mutilada pero rodada por Stroheim) y no el actual montaje de cuatro horas perpetrado (con la aquiescencia de Jonathan Rosenbaum, el sabrá por qué, yo no) y en el que se lleva a cabo un extraño potaje de especulaciones, escenas rodadas a lo Stroheim, y otras decisiones discutibles.
Roberto B

Jesús Cortés dijo...

Será "un pirata", pero la palma, Roberto, se la lleva la versión cronológicamente en orden de las dos primeras partes de "The Godfather", que se emitió por TV y desde entonces circula por la red.
"Blade runner" es buen ejmplo de film estropeado por montajes alternativos. Sin la voz en off y ese final tan impensable, pierde gran parte de su encanto.

Sergio Sánchez dijo...

Me sumo a las peticiones de "Touch of evil" con Mancini en los créditos y "Greed" de 140 minutos, y pensar que perdí el vhs del Stroheim y creí que fácilmente se editaría en dvd.

Anónimo dijo...

Espérate a que a ningún iluminado le dé por hacer un montaje cronológico de Érase una vez en América, ya puesto a romper el sentido del orden espacial y temporal elegido por un autor, habrá alguien que lo justifique (no en el blog) pero es como ponerse a ordenar cronológicamente las novelas de Faulkner, Rulfo, Onetti, García Márquez, Fuentes, Woolf, suprimir fragmentos de las piezas de Coltrane, Oliver Nelson, Parker,Dolphy, Davis, partes instrumentales de los temas de King Crison, Van Der Graaf Generator, Soft Machine, ordenar los cómics de Crepax, Chaykin, Steranko, manipular los temas de Pere Ubu, Minor Threat, Captain Beefheart, depurar para hacer más bonito el sonido de las viejas canciones de Hank Williams, Robert Johnson, Woody Guthrie...

Anónimo dijo...

Me fascina la enorme influencia que el estilo de vida americano ha acabado por tener en nuestra concepción de la vida y de la sociedad. Incluso entre los críticos. Se cita "American graffiti", pero una noche de coches, chicas fáciles y música americana tiene en realidad muy poco que ver con la Europa de la época, y mucho menos con la tradición artística y cultural europea. No sé, títulos como "C'eravamo tanto amati" son mucho más emblemáticos o generacionales que las acostumbradas películas de Hollywood de aquella época. Al menos para aquellos que pasamos de los cuarenta y no nos hemos criado viendo videoclips. En mi opinión de historiador del Cine, Hollywood, sin restarle méritos a su producción, goza de una reputación que se debe tanto a sus logros como a la posición preeminente de sus productos en el mercado. Y eso ha determinado nuestra visión del mundo, por desgracia. Quizá Europa murió hace medio siglo.

Antonio G. T.

Anónimo dijo...

Antonio, te preguntas por las razones de la fascinación por el cine americano y la respuesta (ya sé que voy a contar obviedades) puede ser, entre otras, en la maestría con que dicho cine domina la narración y sabe provocar sensaciones. La inmensa mayoría del público está compuesto (siempre ha sido así, aunque desde hace tiempo sea en mayor proporción) por jóvenes, que buscan en el cine disfrute y evasión. Y el cine americano es, con diferencia, quien mejor lo consigue. No creo que esos espectadores pidan cercanía, ni verosimilitud. Por lo demás, este cine ha sabido sobrepasar las cortapisas narrativas y comerciales y dar en bastantes casos, además del exigido entretenimiento, reflexión.
La verdad es que el ejemplo que pones (“American Graffiti”) es una película bastante alejada del prototipo: una película que sigue las andanzas (ciertamente nimias) de unos personajes en absoluto heroicos. Yo la vi cuando se estrenó y tenía entonces precisamente la edad de los protagonistas (así pues, no influyó en mí la nostalgia: era joven, así que no añoraba la juventud y, como es lógico, menos aún esa juventud que no había sido mía; tampoco la música me afectaba: apenas si me sonaban entonces una o dos de las cincuenta canciones que se oyen –entonces, al cabo de pocos años me las sabía todas de memoria-). No era cinéfilo sino un joven que iba al cine a pasar un rato entretenido; recuerdo verla con una mezcla de interés (porque lo que se plasmaba en la pantalla me atañía) y de desconcierto: al rato de empezar constataba que no estaba (para mis parámetros) pasando nada y lo más asombroso es que tenía la pinta, como así iba a suceder, de que no iba a ocurrir nada (es decir nada memorable, extraordinario, sorprendente). Y sin embargo, al salir, confuso ante esta historia menor, amarga, tan poco heroica… me sorprendía reconociendo (¿cómo era posible?) que, sí, me había gustado.
Rodrigo Dueñas

Anónimo dijo...

Te creo, Rodrigo, aunque probablemente no somos de la misma quinta (yo hace mucho que pasé de los cuarenta).

Estoy de acuerdo con que el cine americano tuvo esa capacidad de fascinar al público más joven que quizá le faltó al europeo, pero por ejemplo, en Italia, el cine que se hizo años ha... dejó una profunda huella en la memoria de los italianos (de los que hoy son "viejos", supongo). Y si no lo hizo en otros países, pienso que se debe a su menor difusión, sobre todo a partir de cierto momento, de los años setenta. Porque indudablemente los españoles tenemos mucho más que ver con Italia que con Estados Unidos. En todo. O teníamos, quizá, porque yo ya no entiendo el mundo en que vivo.

Cordiales saludos

Antonio G. T.

Anónimo dijo...

No sé qué decir, Antonio, las generalizaciones me desarman; tiendo a darles la vuelta y fijarme en las excepciones, que me resultan más cercanas, y más interesantes. Nunca he hecho causa común con los, llamémosles así, los “de mi generación” (o quinta, que no es la tuya: cumplí no hace mucho los cincuenta) ni sentí un fervor indiscriminado (o aunque ni mucho menos tampoco lo contrario) por los que habían nacido cerca. Por supuesto que tenemos bastante en común con los italianos, más que con los americanos y bastante más (por lo que supongo) que con los japoneses. Y sin embargo me siento mucho más cercano de los personajes y de lo que me cuentan Ozu o Naruse que de los de, por ejemplo, Pasolini o Moretti, por no hablar de los de Saura o Almodóvar, que me resultan totalmente ajenos, extraños, extranjeros.
Rodrigo Dueñas

Duke dijo...

Volviendo a Milius, es una lástima que Hollywood le haya condenado al ostrascismo, pues sus guiones y películas no tengo duda que hoy en día serían un chorro de agua fresca en el panorama hollywoodiense. Aunque hace poco escuché que Canal Plus le quería producir una serie televisiva sobre el Antiguo Egipto...

El gran miércoles y Adiós al rey no las he visto todavía, pero suyas me gustan mucho Dillinger, El viento y el león, Conan y su miniserie Rough Riders, en la que vuelve a aparecer su fascinación por Teddy Roosevelt.

También rompo una lanza a favor de Gerónimo (Walter Hill), de la que es suyo el guión. Me gusto mucho la estructura de la película de más a menos, equiparándola con el propio declive del pueblo indio.

Anónimo dijo...

AMANECER ROJO del grandullón Milius le hace la competencia a las de Chuk Norris en patrioterismo barato y fascistoide versus USA. Da vergüenza ajena ver lo lejos que llega el fascismo americano.