domingo, 26 de agosto de 2012

EL SUR

Aunque desde un principio estaremos de acuerdo en que no fue la película más estimada para la mayoría de los contados admiradores de Paul Newman, lo cierto es que “The glass menagerie” no ha dejado de crecer en los veinticinco años transcurridos desde que en 1987 clausurara sin el menor ánimo testamentario la carrera de uno de los grandes realizadores norteamericanos de los últimos cincuenta años.
Se ensancha y se ahonda su tenue aspecto (aún sin edición en DVD ni presumible copia más ancha), vibra más… difícil, cuando no imposible, contagiar ese entusiasmo si hablamos de un film de esos en los que nadie querría “vivir dentro”.
Poco debe por tanto el alza de valor constante que ha experimentado para algunos de nosotros el film al habitual plus añadido de ser el último esfuerzo de cineastas ya mayores, cansados o vencidos o tal vez encontrando in extremis un impulso particularmente intenso. Un esplendoroso ejemplo, huelga decirlo, aconteció ese mismo año con “The dead” de John Huston.
La carrera de Newman claramente no debía haber acabado ahí. Con Cassavetes muerto y Bergman semirretirado, su partida dejaba al cine sin otro de los pocos auténticos (quiero decir por construir todo a partir y en función de posiciones corporales, movimientos, palabras y gestos, llevando a un plano puramente cinematográfico la mera adaptación física del texto) directores de actores y actrices que permanecían en activo.
Muy lejos quedaba ya el cambio de rumbo definitivo - y rápido: es su obra más cercana en el tiempo a la que le antecede - dado por Paul Newman cuando viró al intimismo doméstico - con un elemento temporal siempre en juego, “atrapado” en un instante apetecible para mirar y conocer mejor -, de la admirable “The effect of Gamma Rays on man-in-the-moon-marigolds” allá por 1972, tan importante tras un film que bien pudo haberlo llevado por un camino muy diverso al efectivamente andado a partir de entonces.
Tan diverso de su debut, “Rachel, Rachel” (también claramente mucho más que un borrador o un tiro al aire de actor famoso con ganas de destacar al otro lado de la cámara y que tan poco tenía en común ni en lo ofrecido ni en lo economizado con el de su ídolo Brando, siete años antes), “Sometimes a great notion”, es el único film de su obra que en cierto modo ha quedado estancado. Siendo el que menos le pertenece, pudo haber constituido, extrapolando o “pensando mal” sobre ciertas tendencias que acechaban, tal vez un primer paso en una dirección blanda, trillada, sin riesgo (en el sentido de algo personal o sentido expuesto sin rubor, el económico era más que asumible), de temas importantes y estrellas de renombre, celebrado y olvidado, carne de temporada mainstream.
Este portentoso “The glass menagerie”, para el que pareciera que no han existido versiones anteriores ni novela famosa a la que deba su retórica, deslumbrante a media luz y hasta languideciendo por falta de oxígeno, es el más estilizado y sinuoso de sus films, encapsulado en ese círculo vicioso de dependencia familiar que no vislumbra ninguna salida gloriosa.
Una concentración desacostumbrada de elementos, un sencillo control mediante encuadres de la "presión" ejercida por los decorados (diseño de producción de Tony Walton, en la línea de un par de grandes Lumet de principios de década y foto de Michael Ballhaus, volviendo a los días de viejos triunfos con Fassbinder, y que supongo que Newman debió conocer en el rodaje de "The color of money" de Scorsese), dejando siempre suficiente espacio para ver y escuchar antes que para que se sienta agobio o se obligue a compartir el abatimiento de quienes tratan de olvidar lo que son y un uso modélico de la bella banda sonora creada por Henry Mancini no sé si contradicen pero al menos ponen en cuestión los adjetivos que reiteradamente acompañan a la labor de Newman como cineasta: impersonal, teatral, tibio. 
Es cierto que apenas hay drama, nuevo drama, en “The glass menagerie”.
Newman, como solía, se “engancha” a los acontecimientos - y sospecho que puede ser uno de los talones de aquiles de la apreciación de su cine, por supuesto no exclusivo, compartido con gigantes como Mizoguchi o Mann - en un momento ni particularmente tenso ni decisivo, casi parece que rutinario, de una historia que intuímos habrá tenido episodios peores, más virulentos, que han cimentado al quedar irresueltos la obcecación de cada uno de estos personajes, pero donde va a haber cambios importantes.
Ese es precisamente uno de sus grandes valores.
Estamos acostumbrados a ver muchas, incluso muy buenas y hasta maravillosas películas que ponen en marcha conforme comienzan, muy patentemente, un mecanismo.
Es fácil encontarlo por ejemplo en comedias o dramas donde haya personajes "dispuestos a enamorarse". De repente lo hacen como si fuese la primera vez y nunca antes se les hubiera ocurrido ponerlo en práctica. Hasta el mismísimo Errol Flynn encarnó alguno.
Al contrario que la práctica totalidad de sus colegas americanos, contemporáneos y venideros, Paul Newman no plantea y resuelve - mala cosa en el país del pragmatismo, tenido en cuenta con especial énfasis por parte sus críticos; una lástima, ya que la ocasión es propicia, que con distinto rasero y sensibilidad que el que se tuvo con Tennessee Williams -, sino que extrae y trata de mostrar a través de detalles (rara vez sólo con la palabra pero cuando es el vehículo más utilizado, incluso recurriendo a una llamativa anulación de contextos: ahí está "The shadow box", anormalmente repleta de fondos neutros inquietantemente tourneurianos) lo que tiene que decir de entre lo que sucede.
Interesante resulta para un cineasta acostumbrado a ahorrarse antecedentes siempre que es posible, cómo resuelve en "The glass menagerie" el problema de que hay que resituarse en el tiempo (primera y última vez en su filmografía) para contar esta historia. Escoge para ello un raro anfitrión intermitente (John Malkovich, que repetirá parecido rol con Antonioni años después), narrador-protagonista que es además en buena medida el propio escritor, tan lírico en su presentación y engarce de bloques como ciclotímico cuando le corresponde interpretar a su personaje.
Todo el pasado se concentra en la madre, interpretada en una clave intencionadamente exasperante por Joanne Woodward, objeto de críticas furibundas en su día, que como hace muy poco otra actiz de parecida belleza seca y misteriosa, Laura Soveral, en la excepcional "Tabu" de Miguel Gomes, resulta patética y al mismo tiempo digna de ser escuchada en sus desvaríos aunque sólo sea porque alguna vez vivió de verdad.  

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Veo que estamos coincidiendo en algunas de las películas que estamos viendo este verano, tanto en el caso de Makavejev como en este sublime zoo de cristal, yo lo único que puedo decir es que la vi por primera vez (en una copia horrible) la noche del 13 de Julio y supuso un verdadero shock para mí del que tarde en recuperarme una semanas (al día siguiente compré la obra de Williams que para mi vergüenza tampoco había leído y que leí con devoción, para mí supera con creces otras más famosas como la gata o el tranvía, se nota que es una de esas obras como el Largo viaje hacia la noche de O`Neill en el que sus autores nos sumergen en lo más íntimo de sus universos personales . No he visto The shadow Box de la que tú y Miguel Marías habláis maravilla y debe serlo (sin duda) pero recomiendo a todos los que visitan este blog y que no la hayan visto que la busquen, es una de las obras más emocionantes (ambas la película y la obra de Williams) que recuerdo. Las interpretaciones de Malkovich y Woodward son perfectas pero lo de Karen Allen en mi opinión va más allá, cierto es que el personaje es de una complejidad inaudita pero no resulta fácil encarar estos papeles sin bordear el ridículo, Allen hace sencillamente la mejor interpretación que he visto en una actriz en últimos 40 años y una de las 4 ó 5 mejores de la historia.
Roberto.

Jesús Cortés dijo...

Muy infravalorada Karen Allen, sí, que se asocia a muchos blockbusters de los 80 por su facilidad para la comedia, pero que ya estaba muy bien en "The wanderers" de Kaufmann o "Cruising" de Friedkin antes de llegar a Spielberg y su Indiana Jones.
No es difícil imaginarla en los 50 con Ray o Minnelli.
Aquí está perfecta, en un papel durísimo, interpretando sin moverse ni decir nada, con la mirada, acelerando la respiración, sonriendo tímidamente... pequeños detalles que apuesto a que Newman aprovechó y controló uno por uno.

Rodrigo Dueñas dijo...

Muy bueno, Jesús, tu comentario, y precisa la frase donde señalas que es una película de la que difícilmente podemos contagiar entusiasmo. Seria, amarga y lúcida, uno no sale con ganas de encontrarse con nadie ni, menos aún, de parar en frivolidades. Cierto, las de Newman no son películas para querer vivir en ellas.
Por otra parte, quisiera romper una lanza a favor de “Sometimes a Great Notion”. No es tan original ni tan personal como las otras suyas (es la única que no partió de él y, como además, llegó a sus manos cuando había empezado a rodarse, no pudo –o ni siquiera se planteó- modificarla en profundidad) pero es en cualquier caso una película extraordinaria. Ya me hubiera gustado que los productores (ciertamente reticentes ante la radicalidad de sus otras obras) le hubiesen hecho algún encargo en esta onda. Pero ni eso.

Jesús Cortés dijo...

Me gusta también "Sometimes...". Sólo señalaba que es la que menos se me revaloriza y que en cierto sentido pudo ser el inicio de un sendero complaciente.
Y ciertamente ojalá hubiese cinco o seis "encargos" más en su filmografía, que si algún pero tiene es ser demasiado escasa para semejante potencial y posibilidades de acometer proyectos.
Aún meses antes de morir hablaba de volver a rodar algo con Joanne, pero no pudo materializarse.

Anónimo dijo...

Me falta por ver Harry and Son que no la encuentro por ningun lado. Alguien sabe dónde puedo descargarla pero que no sea el emule porque no lo puedo utilizar preferiría descarga directa. Se los agradeceré bastante. Gracias. Estupendo blog y estupenda reseña de una maravillosa película.

Anónimo dijo...

Top Newman hasta el momento:
1. El zoo de cristal
2. Rachel rachel
3. The shadow box
4. El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas

Anónimo dijo...

Ya encontré "Harry and Son", ya la tengo descargada ahora sólo necesito los subtítulos en español a ver sí alguien se apiada y me los proporciona se los agradeceré mucho.

Jesús Cortés dijo...

Yo no los localizo. Mi copia es en V.O.
Si veo algo te lo señalo por aquí.