domingo, 16 de septiembre de 2012

LA MUJER DE TOM HARPER

Los apenas trescientos metros que separan la Isla de la Península de Balboa son cruzados por un ferry que lleva funcionando desde 1919. Frente a sus costas se divisa tanto Newport Beach como toda la parte más occidental del Condado de Orange County, uno de los más turísticos de California.
En ese trayecto, pocos días antes de Navidad, muy temprano, una barca de motor hace ese recorrido hacia la ínsula llevando a bordo una mujer y un cadáver.
Ella trata de cortar cualquier conexión de su hija con un tipo despreciable que la rondaba y que ha muerto accidentalmente al caerse del embarcadero donde se vio con la chica por última vez.
Lleva gafas negras, como tres años antes Gene Tierney en una escena terrible de "Leave her to heaven", pero ningún crimen ha sido cometido. Aquellas gafas sirvieron para ocultarnos una mirada, ahora se trata de que nadie la identifique en el caso de que la puedan llegar a ver.
Con un notable parecido físico e idéntica determinación, puede venir a la mente con la misma facilidad la futura Ingrid Bergman de "Europa 51" y "Viaggio in Italia". Como esos personajes claves, desoye la tranquilidad y la pasividad.
Un detalle o una casualidad más bien pero lo cierto es que, hasta sin saber su fecha de estreno, es en ese momento donde los cines más populares de los 40 (negro y melodrama, del cual ese Stahl es un ejemplo alucinado y extremo) están a punto de dejar paso a nuevas direcciones y corrientes donde mejor se ubica "The reckless moment", cuarta y última película americana de Max Ophüls antes de regresar a Europa, que hasta justo ese momento parecía un melodrama tipo "Mildred Pierce" y que vira sorprendentemente en esa escena muda y sorda. Desde entonces ya no será previsible ni uno sólo de sus planos y hasta costará creer que arrancó dieciocho minutos antes con una idílica voz en off.
Ella arrastra trabajosamente por la arena al tipo, que yacía ensartado sobre un ancla, lo sube como puede al bote y trata de alejarse. La cámara registra sus acciones subjetivamente, alerta por si algún vecino la divisa.
Luego sabremos que el motor de la barca tenía mal las bujías y pudo haberse parado en cualquier momento, un elemento de suspense que es significativamente descartado porque será clave que no haya identificaciones, sólo se trata de una mujer que trata de salir adelante como puede, sola, abrumada por aparentar normalidad.
La mayoría de los maridos han regresado después de la guerra, pero el de Lucia Harper (Joan Bennett) anda reconstruyendo puentes en Alemania, prolongando varios años una asunción de roles por parte de ella que antes habría sido un heroico esfuerzo patriótico. Ella nunca quiere preocuparlo.
El asombroso entramado estilístico del film, de una claridad argumental meridiana, sirve básicamente para hablar de algo tan importante como la moral.
No necesita para ello plantear abstracciones ni elevar el drama a clases sociales con valores "especiales" ni hace a los personajes recorrer escenarios ajenos o irreales donde cultivar metáforas: sólo una simple y por lo demás corriente familia.
Una familia vista por los ojos de quien observa lo que sucede pero no de quien cómodamente se rinde a evidencias y derivas. Si muta invisiblemente el estilo es porque ha mutado brutalmente la ética.
Su hija, Bea (la prometedora Geraldine Brooks), desencadenante del drama por su terquedad en seguir saliendo con el "marchante de arte" está abandonando la adolescencia con lo que se proyecta hacia el exterior y por tanto ahí fácilmente topa con los aprovechados que proliferaban por doquier, hasta si su aspiración es ser pintora. Es el único nexo con la gran urbe, Los Angeles.
Su suegro, campechano, crédulo, con la bonhomía de los años escrita en el rostro y su hijo, aún un niño, viven de puertas para dentro.
A ninguno de ellos los sigue la cámara de Ophüls con sus característicos travellings y paredes movibles, que se reservan para envolver a Lucia, como había hecho hace quince años con la Isa Miranda de "La signora di tutti" o hacía sólo uno con la Joan Fontaine de "Letter from an unknown woman".  
El gangster Martin Donnelly (James Mason) que quiere chantajear a Lucia, parece el más desarbolable de los matones, casi un nuevo "miembro" de la familia; fácilmente puede convertirse en compañero de copas del suegro de ella, que congenia con él, ser padre adoptivo del chico y hasta entablar una relación cordial con ella, que en el fondo nadie encontraría tan extraña vista la ausencia pertinaz del arquitecto que se casó con ella y está siempre de viaje.
Ophüls, que ha tratado de ser preciso y aséptico al captar - acompañar es la palabra justa, pues la conoce, no duda de sus intenciones - las acciones de ella (la que prende la mecha antes descrita, la de la casa de empeños, la del banco... todas perfectamente hitchcockianas, incluso anunciando al que aún no había llegado, el de "The wrong man") adopta frente a él un comportamiento totalmente distinto, mirándolo con raro candor, tratando de comprenderlo, encuadrándolo a la espera de saber qué dirá o hará, como a la vuelta de la esquina tantas veces veremos en Nicholas Ray, Ida Lupino y compañía.
En una escena prodigiosa filmada en un coche detenido, transportado por el ferry, hace adoptar a Mason una posición corporal llamativa. Con el brazo apoyado en la ventanilla, la mano alzada, reduce y ahoga el espacio por donde vemos a ella darle la réplica. Continúa la conversación y poco a poco él advierte que ella es más valerosa de lo que pensaba, que no se derrumba y que es en el fondo mucho más dura que él. El encuadre pierde la tensión, él baja el brazo y hasta habla patéticamente de su jefe, su Mr Nagel, un extorsionador sin entrañas que es su única familia. 
La emoción del film, con fotografía extraordinaria de Burnett Guffey, explosiona sin embargo en dos pequeñas y oscuras escenas, con él ya malherido tras haber asesinado a su jefe, que no quería cejar en su empeño de sacarle dinero a ella pese a que un delincuente habitual ha sido detenido y acusado, librando a la familia de sospechas.
En la primera, Mason, con las manos de ella por primera y última vez cogidas, se sincera y en un par de frases se "presenta". Juventud extraviada, desapegos... y ella que de repente le ha hecho ver que puede dar marcha atrás, desandar el camino equivocado. Su rostro y su gesto encorvado es idéntico al del revolucionario idealista moribundo por los callejones de Belfast en "Odd man out" y es lógico que Ophüls aproveche tal conexión. ¿Qué mayor hazaña que la de vencerse a uno mismo?
En la segunda, la escena final, con un plano "robado" a "They live by night", las cabezas de ambos se juntan en direcciones opuestas. Ophüls, esta vez sí, cierra cuanto puede el objetivo y capta un amago de beso de ella, uno de los más emocionantes que se han rodado, que comprende, agradece, se compadece y se despide de un hombre al que no ha querido, pero que sabe que es capaz de morir para protegerla.

44 comentarios:

Mario Vitale dijo...

Tal vez, seguramente, es difícil elegir entre cinco o seis, mi favorita de Ophüls, la que combina perfectamente sencillez y hondura, emoción y reflexión. Los ya famosos, y muchas veces manoseados, travellings de Ophüls conservan su misterio y su hondura, su elegancia y su alcance infinito, pero hay dos momentos aquí en los que la cámara se hace cómplice de ambos y, por unos instantes, los enlaza. Como bien destacas, el momento en que Mason agarra amparado en la delicadeza de la confesión y la despedida la mano de Bennet es uno de los grandes instantes del cine negro, del melodrama, del Cine. Es muy atinada y curiosa la cita a Hitchcock en el periplo recaudador de Bennet. Siempre me ha parecido esta película una prima hermana de otra con la que se lleva poca más de un lustro: “Shadow of a doubt”. Ambas son historias de amor imposibles donde el mero chantaje queda trascendido. En ambas esa historia íntima se vive y/o padece de espaldas a una familia crédula que tiene sus propias y renovadas tensiones más o menos banales. En ambas hay un objeto absolutamente asociado a las parejas (por lo menos a las de entonces…) que enlaza intima y dolorosamente a los protagonistas -unas cartas en la que nos ocupa, un anillo en la de Hitchcock. Y en ambas los chantajistas mueren aplastados lejos del hogar al que soñaron pertenecer. Quizás las diferencias entre una y otra estén en sus protagonistas: pragmática Bennet, soñadora Wright; a ellos les enlaza el peso del pasado que no han podido o querido superar, pero uno tiene un evidente complejo de superioridad (Cotten), mientras que a Mason le lastra uno de inferioridad.

Jesús Cortés dijo...

Hay conexiones, pero el punto de vista es muy diverso. "Shadow..." es uno de los muchos cruces de caminos interesantes en la carrera de Hithcock en los 40, reconducida con oficio y precisión de ser una de sus películas menos sutiles y más superficiales.
Lo admiraba mucho, y cualquiera sabe si hubiese sido capaz de hacer todo un "Notorious" tan pronto de haber seguido con Thorton Wilder, pero yo creo que no, que le vino bien cambiar. Hasta con Selznick de guionista superó nuevos problemas en esa carrera de obstáculos, retrocesos y avances que conduce a "Rear window" y abre su época más esplendorosa.

Mario Vitale dijo...

Sí, forzosamente el punto de vista es diferente, porque a Ophüls no frecuentaba casi nada los planos subjetivos (aunque recuerdo uno impactante: el intento de suicidio de Simone Simon en el tercer episodio de "Le plaisir")y Hitchcock es todo lo contrario. Yo me refería con la comparación al tema y al ambiente.

Rodrigo Dueñas dijo...

Tras leer vuestras referencias a Hitchcock, la he vuelto a ver con éste en mente y lo primero que he de decir es que sospecho que Hitch (que veía bastante cine) debió conocerla y apreciarla. La película está llena de pequeños detalles que sabía valorar y que procuraba, si atinaba a idearlos, incluir en sus obras.
El malo, como tantos de Hitchcock, es educado y encantador, aunque resulta ser también el protagonista (como también sucede en “Shadow of a Doubt” y “Psycho”). Pero, a medida que va apareciendo, va resultando cada vez menos amenazante y acaba mostrándose frágil e inseguro y revelándose un pobre hombre. Esto (un malo en absoluto peligroso y que es cuestionado, reñido y minusvalorado por la chantajeada) creo que a Hitchcock le debió gustar, precisamente porque se apartaba de los lugares comunes, algo para él primordial.
Su primera aparición (por cierto, avanzada ya la película) es perturbadoramente hitchcockiana: está en el hogar de la protagonista y la sensación de intrusión y amenaza que ello provoca es desasosegante. Y antes de empezar, se vuelve y cierra las puertas del salón… un detalle ominoso muy propio de Hitchcock (y, ya puestos, más propio aún de Lubitsch, quien tres años antes había criticado una escena de disputa matrimonial rodada por Mankiewicz: le dijo que, para que hubiese tenido más fuerza, antes de empezar a discutir, el marido debía haberse vuelto y cerrado la puerta).
Instantes antes se ha producido el primer encuentro entre los protagonistas, con este diálogo al entrar ella en el salón: -“Quiero hablar con la señora Harper” –“Soy la señora Harper” –“¡Ah!” Esta genuina sorpresa (pues debía esperarse encontrar con otro tipo de mujer), como anteriormente la duda que asalta a la protagonista cuando termina de discutir con el indeseable amigo de su hija y, al marcharse, toma una dirección, se detiene y luego toma la contraria (ese momento, tan lógico, de desorientación, lo retomará Hitchcock en “The Man Who Know Too Much” –aunque también aparece en películas como “The Great McGinty” o “An American in Paris”-), son detalles de realismo dramático que a Hitchcock le gustaban muchísimo, tanto como los detalles de realismo documental (en los interiores, muy cuidados, y en los exteriores, rodados en las localizaciones). Buena parte de este realismo, que Hitchcock consideraba fundamental (como muestra en sus escritos de los años 30) ya que el verismo hace que nos introduzcamos más en la historia, lo consiguió en Estados Unidos precisamente con “Shadow of a Doubt”. Es una de las razones por las que la apreciaba tanto (al contrario que tantos hitchcockianos que, no termino de comprenderlo, la minusvaloran).

Humm, veo que, más que de Ophuls, de quien hablamos es de Hitchcock.

Jesús Cortés dijo...

El personaje de Mason diría que es más bien gris, solitario, nada elegante ni refinado, un gregario que ya dejó atrás hace mucho los veinte años y que antes de conocerla a ella probablemente ya se habría planteado alguna vez si iba a seguir con esa vida para siempre.
Todos sus movimientos están pensados por Ophüls para filtrar una personalidad más compleja de lo habitual en este tipo de papeles, que rara vez evolucionan. Tan bien medidos están que no extraña que le compre a ella las boquillas esas para el tabaco como si fuese un amigo o su novio y parece hasta natural que llegue a los extremos a los que llega en el tercio final.
Hubiese sido interesante ver a Glenn Ford en ese papel y quizá un gran error habérselo dado a un actor más dado a gesticular. Esa parálisis que comunica por encontrarse en situaciones que no conoce o no esperaba es difícil que muchos actores no la "rellenen" con muecas.
En cuanto a "Shadow of a doubt" adolece para mi gusto precisamente de ser muy esquemática en la descripción de personajes aunque es estupenda en planificación y ritmo. Excluyendo "Notorious" no hay para mi gusto ningún film de Hitchcock previo a "Under capricorn" que resista el "abuso", que revele sorpresas tras varios visionados, que parezca distinta cuando la ves al cabo de años sin acercarte a ella.
Incluso la soberbia "Rebecca" es bastante limitada y menos personal y sentida (esto es una suposición, porque rara vez reveló lo que pensaba y cuando lo dijo o no quedó claro del todo o no pudo darse por seguro) que otras posteriores menos perfectas o con alguna debilidad pero apasionantes como "I confess".

Rodrigo Dueñas dijo...

Sin lugar a dudas, el Hitchcock más grande (“Notorius” aparte) es el posterior a los 40. Pero dicho así, parece una época menor aquella en la que hizo obras tan grandes como “Suspicion” y “Rope”, y también “Under Capricorn” y “Rebecca”. Y el resto son, como mínimo, muy buenas. Habría que ver con qué se compara (fuera de con las suyas) “Shadow of a Doubt” o “Lifeboat” para que los personajes de estas obras resulten esquemáticos. Por las mismas (y pongo como ejemplo dos películas que acabo de volver a ver), el desarrollo de los personajes de “Along the Great Divide” o “Man Hunt” es parejo, o inferior. ¿Son esquemáticos entonces los personajes de Walsh y Lang?
Respecto a las revisiones, está claro que una gran obra es la que continúa despertando interés e incluso ofrece descubrimientos con nuevos visionados, pero, me pregunto si no somos injustos con el cine clásico revisitándolo en unas condiciones (en casa, en monitores, en muchos casos con malas copias) que lo desmerecen. El cine clásico en general (y el de Hitchcock en particular) se hizo para ser exhibido en una pantalla grande y visto en compañía de muchas personas. Los que hemos visto “Psycho” o “Rear Window” o “North by Northwest” (sobre todo por primera vez) en una sala repleta de espectadores, disfrutamos de una experiencia física difícil de comunicar a quienes sólo las conocen a través de la pequeña pantalla. Los grandes directores se preocupaban de que sus películas pudieran volverse a ver una vez conocido el argumento y el final. Hitchcock también, pero, a la vez (rizando el rizo), la primera ocasión debía ser para el espectador una sorpresa continua, en la que jugaba sin tregua con sus expectativas. Todos estos valores, tanto narrativos como de juego (luego de disfrute) con el espectador, que poseen Hitchcock y pocos más, me parece que los olvidamos cuando vemos sus películas varias veces.

Jesús Cortés dijo...

Veo una enorme diferencia ya desde los mismos planteamientos entre dos gemas como "Along the great divide" y "Man hunt" y "Shadow of a doubt" y otros buenos Hitchcock de los 40.
"Man hunt" es muy conocida y está en esa fase prestigiosa de la carrera de Lang, pero "Along..." es aún mejor, una auténtica barbaridad, un western tan bueno (y más nítido) como "Yellow sky".
Creo que "Shadow..." no está depurada y que T. Wilder quiere un poco volver a meter con calzador esas pinceladas costumbristas que tan bien le funcionaron (a nivel de éxito, el film me parece sólo interesante) en "Our town" de Sam Wood.
Le sobran para mi gusto casi todas las subtramas (cada vez que aparece el padre de T. Wright - Henry Travers - que ralentiza e insufla un innecesario elemento sobredramatizado o cómico a cada una de sus escenas, la de la hermana, el arranque, que años después hubiese definido en un plano mudo o mucho más breve como el sublime que abre "Strangers on a train" , varias centrales...), debió durar como veinte o veinticinco minutos menos por muy bien engarzado que esté todo y por mucho que brille su maestría narrando hasta si se distrae.
Lo mejor de "Notorious", un film increíblemente sencillo, una línea recta inmaculada, es que se desprende de todo lo accesorio.

Anónimo dijo...

Jesús no entiendo si en uno de tus mensajes anteriores cuestionas un poco la interpretación de Mason que para mí es absolutamente excepcional, perfecta; lo que dices de que la hubiese interpretado Glen Ford no lo acabo de ver, y eso que Glen Ford me parece una gran actor, normalmente (e injustamente) infravalorado, tremendamente versátil capaz de está perfecto en un western, en una comedia, en un melodrama o en un film negro, pero la ambigüedad y la fragilidad (cuando se enamora de Joan Bennett) que le da Mason en su interpretación no sé si hubiese podido dársela Ford en esos momentos, sobre todo lo segundo.
Para mí este Ophuls es extraordinario uno de los tres mejores que ya es decir, junto a Letter (que además es mi película favorita de la historia del cine) y Madame de...; una prueba más de lo infravalorada que está la etapa americana de Ophuls (Letter aparte) que francamente no tiene nada que envidiar a la etapa final francesa. Últimamente gracias a la red ha podido ver títulos como Yoshiwara (1937), Le roman de Werther (1938), Sans lendemain (1939), De Mayerling à Sarajevo (1940), unidas a la magnífica Liebelei (1933) y a la sublime La signora di tutti (mi cuarto Ophuls preferido) demuestran que estamos ante uno de los más grandes directores de la historia.
Rodrigo coincido contigo en que a veces exigimos a Hitchcock una perfección (usando como bases de comparación joyas como Rear Window, North By Northwest, The Birds, Vertigo o incluso para quien lo quiera ver Topaz y The trouble with Harry) y creo que no somos justos, Notorius es quizá su mejor obra de los 40 pero no sólo porque sea una obra maestra absoluta sino porque es una de las obras más perfectas y depuradas de la historia del cine, pero yo creo que no es su única obra maestra esa década, y en este sentido siento una gran admiración por Rope y Rebecca (de la que sólo eliminaría la confesión final sobre la enfermedad de Rebecca), Saboteur (que parece que no es de vuestro agrado pero que encuentro superior a los filmes ingleses de la misma temática), también lamento que Spellbound sea tan irregular porque tiene fragmentos maravillosos.
Roberto B

Cinéfilus López dijo...

¿Topaz una joya?
¿Los pájaros una joya?
Debí haberme perdido algún capítulo.

Rodrigo Dueñas dijo...

Roberto, Mason tal y como está es perfecto: no concibo a nadie que pudiese hacer mejor ese personaje. En principio nunca hubiera pensado en Glenn Ford como sustituto, pero estoy seguro de que si Ophuls se hubiese visto obligado a trabajar con él, el resultado hubiese sido también perfecto pues hubiera adaptado los recursos y el carácter del actor al personaje. Creo que todos los grandes directores (en la mayoría de los casos y por eso, entre otras cosas, son grandes) supieron adaptarse al cambio de un actor. Los productores de “Cheyenne Autumn”, por ejemplo, exigieron a Ford una semana antes del rodaje la sustitución de, creo, Jane Darwell, una anciana, por Carroll Baker (lo que implicó además importantes cambios en el guión al dar lugar a un romance con el protagonista). No creo que nadie que haya visto la película haya notado el menor desajuste respecto a esto, ni que haya pensado que Baker no fuese la actriz idónea.

Jesús Cortés dijo...

Suscribo lo que dice Rodrigo. Mencioné a Glenn Ford porque hizo muy poco o nunca (ahora no lo recuerdo) de "malo" y hubiese sido perfecto este papel para probarlo. Creo que hubiese estado muy bien ahí.

Anónimo dijo...

Curiosos estos tiempos donde ya se cuestiona hasta Los pájaros, lo de Topaz no es nuevo desgraciadamente, pero qué se puede esperar de una época donde Amenábar es considerado un director de cine y no un ilusionista barato o donde El árbol de la vida es considerada una obra maestra, pronto llegará el día en que Vértigo, Psicosis o Con la muerte en los talones también sean cuestionadas, no digamos ya Marnie, La Trama, Cortina rasgada, Atormentada, Falso culpable o la segunda versión de El hombre que sabía demasiado entre otras joyas; miedo me da de preguntar, Cinéfilus López, tu opinión sobre El Tigre de Esnapur y La Tumba India de Lang.

Cinéfilus López dijo...

Pues La tumba india me parece una bonita estampa de aquellos lares. De El tigre de Esnapur lo honesto por mi parte es callarme porque me quedé roque.

Luis S. dijo...

Ophuls es un cineasta especial, sin duda (a mí no me encanta, por lo general). Pocas veces en las famosas listas ha aparecido a la altura de otros grandes más (por lo que parece) indiscutibles.
Una cuestión: ¿algún director de los últimos años (diez, veinte años) que pueda considerarse "influido" por Ophuls? ¿O que pueda decirse que tiene un estilo similar o estrategias artísticas, narrativas, etc. parecidas?
Quizá parezca un disparate, no sé, pero hay momentos de películas de Garci (Tiovivo o Sangre de mayo) que, en mi humilde opinión, contienen rasgos ophulsianos, por así decirse.

Jesús Cortés dijo...

Quizá Guiguet o algún otro de los Diagonale tenían algo ophülsiano.
"Tiovivo...", que me parece el mejor film de Garci, sólo por similitudes con "La Ronde". Menos lo veo en "Sangre de mayo" o esta última "H&W, madrid days", que puede traer a la memoria sin embargo más a Jacques Becker.

Anónimo dijo...

Ahora que se cita a Garci, que te ha parecido su "Holmes"?, no se si fue por mi estado de animo pero me ha decepcionado un poco, ha abusado mucho del fundido en negro cerrando escenas que me dejaban indiferente.
Creo que el problema reside en que contaba con una idea interesante que al final no ha sabido pulir, no hay para mi una "historia" y se ha limitado hacer un retrato de un Madrid "Victoriano"( quiza aqui ese citado parentesco con Ophuls(?) ,puede ser por que para ellos cualquier tiempo pasado fue mejor)
Antonio Muñoz

Jesús Cortés dijo...

A mí no, a mí me pareció un buen film, con algunos defectos quizá importantes.
El tratamiento que ha tenido en prensa por lo que he podido leer es intolerable.
Todo se ha reducido a destacar la retahíla habitual de burlas al cine de este director, con el campo abonado por haberse atrevido a tocar (de repente hay "expertos" en Conan Doyle por todas partes) un icono de la literatura inglesa y hacerlo comer cocido (que es precisamente lo que no hace, porque pide verduras), sin pararse un segundo a mirar las cosas interesantes o logradas que el film tiene.
De los fundidos suele abusar - le resultan evocadores y lo son, pero cuando se sabe administrarlos - y es una lástima que no aplique más esa solución tan bonita de las postales y los mapas que además tanto dinero ahorran.
Me gustaron casi todas las interpretaciones, no ví lentitud ni inverosimilitudes (excepto la patética, por postiza, intervención del señor Ministro: el gran problema de Garci, sus extrañas amistades en foros varios, tan poco recomendables como palcos de estadios de fútbol y sanedrines de poder y la testarudez en querer que todos vayan cogidos de la mano en sus películas entonando el "Shall we gather at the river"), encontré adecuada la historia (con la genial versión de Wilder en mente en muchas ocasiones, quizá en demasiadas ocasiones para no terminar por optar abiertamente por hacer un film tan romántico) y no me sacaron de quicio las bromas ni las libertades tomadas, muchas menos en todo caso que las que se les permiten a otros.
Con casi total probabilidad será el último film de Garci

Carlos C. dijo...

¿Qué películas de Garci son las que te gustan, Jesús?

Jesús Cortés dijo...

Pues la verdad es que muy pocas. "Tiovivo c 1950" sobre todo, "Canción de cuna", algo menos "El abuelo" y ya más lejos "El crack", esta de la que hablábamos y alguna otra. Mejoró de repente con "Canción de cuna", donde por fin le salió un lado McCarey-Stahl que llevaba dentro, pero no ha sido regular desde entonces.
La más premiada, "Volver a empezar" me parece casi la peor.

Anónimo dijo...

Garci es malísimo. A ver si no se va a poder decir, Jesusito.

Jesús Cortés dijo...

No siempre.

Observador dijo...

Garci es un apasionado cinéfilo, aunque demasiado clasicista, por ejemplo frente a su contertulio Marías, que es más ecléctico. Pero ser cinéfilo no te garantiza ser buen cineasta. Garci rueda como si estuviera haciendo melodramas en los años cincuenta. Deja la cámara estática y ¡venga!, los actores a soltar sus parlamentos... Le haría la competencia a Rohmer en dormir a las ovejas. Además lo que dice Jesús de que pretende siempre que todos los bandos se cojan de las manos y canten felices es cierto, y me parece pueril y hasta ridículo. Huele un poco a alcanfor, el cine de Garci. Demasiado meloso y complaciente y hablado y falto de poder visual. Garci me cae bien como persona, se ve que es buen tío, pero como cineasta, la verdad, me parece bastante regularcillo.

Ricar2 dijo...

Coincido en que Volver a empezar sea probablemente su peor película, junto con Historia de un beso. A mí me gustó bastante su primera película, Solos en la madrugada, una película a bote pronto, testimonio de un momento y de una generación.

Me ha dejado, no obstante, preocupado tu comentario acerca de que sea su último film. ¿Por qué lo crees? ¿te suena a testamento?

Jesús Cortés dijo...

No es que lo vea testamentario, pero cada vez le cuesta más terminar un film, se acerca a los 70 años (con los consiguientes problemas con aseguradoras) y pese a que mantiene su público y proclama que no mira internet ni le importan gran cosa estos tiempos y sus modas - que es de lo más criticado, que ande anclado en otra época -, imagino que no es inmune al desprecio generalizado que genera lo que hace.

Rodrigo Dueñas dijo...

De Garci me parece extraordinaria “Tiovivo c. 1950”, me gustan bastante “Sangre de mayo” y “Canción de cuna” y también me parecen buenas algunas de las que hizo después de esta última. Y además se encargó de que existiesen “¡Qué grande es el cine!” y “Nickelodeon”.
Me parece bien que se critique (en algunos aspectos) el cine de Garci pero, eso sí, siempre que se tenga en cuenta que no sólo se sitúa, claro está, por encima de la media del cine español (lo cual no tiene mucho mérito), sino por encima (incluso bastante por encima) de la media de lo considerado (y aplaudido y babeado) lo mejor del cine español actual.
Garci ha tenido tesón para hacer lo que ha querido (en su filmografía no encuentro encargos) y además ha conseguido, seguro que sin proponérselo, que su cine sea muy personal y original (lo cual, si bien se ve, no es habitual, y menos hoy). La crítica, con cobarde unanimidad, le ha machado (por rancio, considerándose ella muy moderna).
Habla –o ha hablado- sólo de lo que le interesa: el pasado, la gente buena, el paso reposado del tiempo, el melodrama sosegado, la conversación afable, Madrid, la provincia… Nada, absolutamente nada, de lo que se lleva.
Bien hecho.

Contribuyente dijo...

Sangre de mayo es malísima, por favor... La película más cara del cine español es un film lento, acartonado y deslabazado. Había que exigirle que devolviera la subvención.

Tomas Sanchez dijo...

Como ya sucediera hace tiempo n l blog d dave kehr, miguel marias ha huido espantado ante el aluvion de comentarios con escaso criterio, riesgos de la masificacion de los blogs. Animaria a don Miguel a que se animara a comentar de nuevo, los lectorea tradicionales del blog seguimos atentos y discernimos el grano de la paja. Y frente a quienes se limitan a afirmar tonterias, la mejor respuesta es la indiferencia.

Anónimo dijo...

Tomás: No creo que Marías haya dejado de participar en el blog de Kehr debido al "aluvión de comentarios con escaso criterio", sino a un lamentable malentendido con el propio Kehr en ocasión de la muerte de Eric Rohmer: Marías argumentaba que muchos críticos tenían preparados sus obituarios sobre cineastas o actores mucho antes de que estos fallecieran, y Kehr se sintió aludido y le dedicó una frase excesiva: "Miguel, just because you are too lazy to revise your work before it is published, please don’t think that is true of all journalists". Una lástima, porque ahí Marías era uno más entre muchos críticos de nivel, como Coursodon, McBride, Saada, Jones o el propio Kehr, y sus comentarios podían ser compartidos con matices o directamente rebatidos, lo que nunca ha ocurrido en este blog, en el que lo dicho, o más bien escrito, por Marías es poco menos que palabra sagrada. Se puede arguir que es más probable que Marías ya no participe en este blog debido a que es muy aburrido tener siempre la razón.
Alex

Miguel Marías dijo...

Qué afición a la ficción, sólo porque llevo 5 o 6 artículos de Jesús sin escribir nada ya salen las hipótesis más cómicas a relucir... Aclaro que mi silencio se debe a que estuve 8 días en Bolonia, 4 en Locarno, 12 en Santander, 8 en Portimao, 2 en Soria, y nunca cargo con mi PC, por muy portátil que sea, ni uso mi "smartphone" (serán presuntuosos...) más que para lo urgente o imprescindible, como contar la muerte de Marker o recibir la noticia de la muerte de Marcel Hanoun (¿la ha contado algún periódico español?).
Estando, misteriosamente, básicamente de acuerdo con los textos de Jesús, no tenía gran cosa que añadir o puntualizar, y sí, he de reconocer que prefiero callarme a decirle a alguien que me parece una grosería, una impertinencia o una bobada lo que ha dicho. Y cuando se acumulan muchos cmentarios, es fatigoso leerlos...si no son muy interesantes (problemas, sin duda, de la edad).
No es cierto que dejara de escribir en el blog de Kehr (un tipo simpático al que conocí en Bolonia este año y con el que no he tenido ningún roce; no me pico por malentendidos, ya que nada tenía que ver mi comentario con la pereza - puesto que nada tenía que revisar sobre ningún muerto - sino con lo que entiendo yo por honradez, sin duda un concepto poco periodístico), en el de Girish y en varios más, unas veces por (presumible) fatiga de los responsables (un mal que aqueja a casi todos los blogs) o por multitud de intervenciones, entre las cuales muchas me parecían infumables o caprichosas, o soporíferas, qué se le va a hacer. También porque no me sobra tiempo, sigo escribiendo, viendo películas, leyendo, escuchando música, etc., y no puedo dedicar mucho a navegar y encima comentar; el exceso de información, como se sabe, causa entropía y provoca interferencias. Y como esto va ya largo, dejo para otro día unas palabritas sobre Garci, dentro de que, tal como van (desde hace tres años ya por lo menos) y como se anuncian las cosas, de cualquier cineasta español con algún interés (sobre todo si tiene alguna edad)se puede temer que no vuelva a hacer películas.

Anónimo dijo...

Lo que escribes Miguel, sobre tus merecidas vacaciones no invalida lo que comenta Alex sobre que en este blog tú siempre sueles o tienes que tener la razón, y no niego que currículum como uno de los mejores críticos de este país ayuda a que así sea. En otros blog participan otros críticos que a nivel mundial tiene más prestigio que tú, no digo que merecidamente ni lo contrario, y en dichos blog a veces se ponen en tela de juicio o se cuestionan tus intervenciones, eso es innegable, incluso se dio el caso sobre aquel incidente en el blog de Girish en el que tu afirmaste que Philippe d'Hugues era Straub bajo seudónimo y un tal Caboose con datos objetivos e incuestionables demostró tu error. No me imagino que algo así pudiese suceder en este blog, ya haría Jesus Cortés algo para disfrazar un hipotético patinazo tuyo o no publicaría un comentario que pudiera molestarte, dada su admiración hacia ti, admiración que compartimos casi todos, todo hay que decirlo, pero sin dejarse obnubilar y entendiendo en cualquier caso que TODOS, incluso Miguel Marías, aunque en menor proporción, PODEMOS EQUIVOCARNOS. La grandeza a veces está en saber admitir nuestras equivocaciones con humildad y deportividad.

Matilde.

Anónimo dijo...



http://vimeo.com/44795283

Rodrigo Dueñas dijo...

No entiendo lo que dices, Matilde.
Comienzas afirmando que Marías siempre tiene que tener la razón. Dime un caso: por más que lo intento, no recuerdo ninguno en ninguna de sus entradas. Y además ¿cómo podría? Él da sus razones, y si alguien las rebate (como yo alguna vez he hecho) él las rebate a su vez o las matiza o desarrolla su primera explicación. Sólo tendrá razón (él y cualquiera) si sus juicios son correctos, no porque él lo diga.
Constato que no se le caen los anillos por intervenir en un blog en el que los participantes no son críticos con prestigio a nivel mundial (como más o menos dices, Matilde). Afortunadamente: gracias a ello podemos debatir con toda libertad y de tú a tú con alguien con quien ya nos gustaría a muchos encontrarnos con frecuencia.
Me parece muy injusto con Jesús Cortés que digas que disfrace un patinazo de Marías o que no publique algo que pueda molestarle. ¿Acaso lo ha hecho contigo? Entonces ¿cómo lo sabes? Precisamente lo único que podría reprocharle a Cortés es que durante mucho tiempo haya permitido todos los comentarios, incluyendo los anónimos insultantes, intervenciones que desvirtúan y, en muchos casos, destruyen el debate.
Al final dices que también Marías puede equivocarse. Por supuesto. Y si lo ves así, resulta que aquí tienes el medio para responderle. Hazlo, es muy sencillo.

Anónimo dijo...

Este blog es una de mis referencias cinéfilas. Simplemente dejo este mensaje como una palmadita para su autor, que es JESÚS CORTÉS.

Miguel Marías dijo...

Matilde, yo, como todo quisque, me equivoco, cometo errores, hago deducciones que pueden no resultar acertadas, etc. Y no veo que Jesús omita comentarios discrepantes, que los hay y basta con recorrerse el blog, ni "camufle" mis errores, si acaso me los corrige, como yo a veces a él, cuestón por la que nadie puede ofenderse, cuando se escribe una mera observación, con prisas, sin consultar papeles, a veces a horas muy tardías. Sí te puntualizo que jamás he afirmado que Philippe d'Hughes fuese Straub, sino conté que tuve tal sospecha; y si lees la crítica de "Two Rode Together" de CduC cuando su estreno (única de tal firmante en CduC) y conoces un poco a Straub, verás que la hipótesis no era nada descabellada, está hasta Corneille (que no se solía citar mucho en revistas de cine por entonces); y, por lo demás, que P.d'H. exista realmente no prueba nada, yo mismo he escrito tres o cuatro veces artículos firmados por personas que existen (bueno, dos ya no; eran amigos los tres) y alguno con pseudónimo, y como Straub era por entonces un desertor en Francia, hubiera tenido bastante sentido que alguien lo hubiese firmado en su nombre. Y evidentemente, siempre que discrepas discrepan de ti, lo cual no ha sido nunca razón de que yo dejara de intervenir en ningún sitio; lo que sucede es que las discusiones muy largas sin ningún terreno en común no conducen a ninguna parte y son aburridísimas - sobre todo para los no debatientes, pienso yo -, y peor aún si no son educadas y razonadas, ¿no crees? Por lo demás, yo no creo que un crítico sea bueno simplemente porque estoy de acuerdo con él (o él conmigo), sino porque escribe o habla y razona correctamente; me paso la vida "discutiendo" mentalmente con críticos y autores de libros con los que estoy parcial o totalmente en desacuerdo, o de acuerdo en unas cosas y nada en otras, y eso es un buen ejercicio, es sano, es divertido, puede ensanchar nuestra perspectiva y hasta cambiar o relativizar nuestra valoración - con nueva visión de por medio - de una película, aunque es difícil que alguien me pueda convencer de que "Der Tiger von Eschnapur-Das indische Grabmal", "Le Testament du Docteur Cordelier","Marnie", "Topaz" o "Strangers When We Meet" no son maravillosas, o de que "Rio Bravo" es el mejor "western" y "Scarface" el mejor film de gangsters o "Citizen Kane" el no va más de la historia del cine, o de que son muy buenas las películas de los últimos años (entre las primeras las había interesantes) de Lars Von Trier, o de que como Tarkovskií no hay nada en el cine ruso. En cambio, es fácil que un comentario razonable y razonado me pique la curiosidad por un cineasta desconocido o considerado menor o sin importancia alguna, o me impulse a revisar una película vista hace mucho que me pareció mediocre o fallida en su momento, ya que lo hago a menudo por mi cuenta, sin que nadie me espolee.

Mario Vitale dijo...

Yo también alucino con ese extraño fenómeno, por desgracia ya lejano, de animadversión contra Miguel Marías por parte de algunas personas. Coincido en todo con Rodrigo. No veo por ninguna parte prepotencia o berrinches en Marías, me temo que no van con su carácter. Constato que hay mucha gente a la que le pone de los nervios su caudal de conocimientos, que para algunos es un caudal desbordado. Pero es de los pocos críticos -y él ahora creo que prefiere no tenerse por tal- que revisa sus planteamientos y opiniones, es decir, que no sienta cátedra de nada a pesar de tener sus preferencias y sus fobias. De ahí que vea y vuelva a ver películas para constatar o relativizar su excelencia. Me temo que lo que no se le perdona, y pasa tres cuartas partes con Jesús, es que no sea tendencioso o se arrime a una corriente mayoritaria y complaciente. Para cualquiera que lleve años leyéndolo conocerá su eclecticismo en la búsqueda y análisis del cine. Ignoro si es algo exclusivamente español pero se tiende a personalizar la disensión, pasando, pensando o concluyendo a partir de una opinión diferente en "Eso vd. no me lo dice en la calle..." Por desgracia en este blog hemos tenido algún que otro ejemplo. Me interesa todo lo que hable o escriba Miguel Marías, aunque haya veces que no coincida con él, como sucedió a proposito de una voz en off en este mismo blog. Y no pasa nada.

Anónimo dijo...

A la vista del interés que te has tomado para responderme, Miguel, no puedo menos que agradecértelo y escribirte que si te he molestado te pido perdón, de corazón, en mi comentario convivían, cierto, algunos reproches, no conozco todas las entradas del blog que sigo desde hace un año y algunos meses y es posible que me haya precipitado en algunas de mis afirmaciones.

No obstante te recuerdo que dichos reproches coincidían con muestras de admiración a tu labor como crítico, sincera, al margen de que a menudo o bastantes veces, discrepe de tus opiniones o de las de Jesús Cortés, por el que también siento respeto y admiración, he de reconocer que llegué a este blog, como a los de Girish y Kehr, y algunos otros, buscando artículos tuyos (y el vocativo va dirigido a Miguel Marías) en la web: artículos en revistas digitales, artículos de El Mundo y finalmente entradas en blogs, esto prueba que siento gran respeto por lo que escribes y dices desde que te conocí (con las comillas pertinentes) en Qué grande es el cine en el año 1995.
Después de la bronca de Rodrigo, que me mereceré, sin duda, porque Rodrigo parece, o así deduzco de sus intervenciones, una persona bastante sensata y hasta, si se me permite, encantadora y de las matizaciones que me haces, Miguel, me tomo la palabra del mensaje, reconozco mi error y pido disculpas por el mismo. Lo hago con sinceridad pero avisando de que mi espíritu es crítico y combativo cuando creo que la ocasión lo merece.
Me cito con vosotros hasta esa ocasión en este blog, esperando no volver a meter la pata y os mando, Rodrigo y Miguel, un beso muy fuerte.

Mati

bruno andrade dijo...

A suspeita do Miguel não é, em si, totalmente descabida; mais até do que fazer pensar em Straub, a impressão imediata que uma leitura do (excelente) texto do Philippe d'Hughes dá é a de que Straub em algum momento deve tê-lo lido, e de que parte considerável da apreciação straubiana do Ford e do classicismo americano vem de uma leitura straubiana desse texto.

Straub sabidamente era um leitor ávido dos Cahiers amarelos - basta ler suas declarações durante os anos 60 a respeito de cineastas como Boetticher, Walsh, Lang, ou mesmo Bertolucci, Rouch e Skolimowski -, e a compreensão do classicismo americano que a revista teve nesse período é fundamental para a dialética straubiana.

Dito isto, o Philippe d'Hugues parece ser um sujeito interessante.

abbascontadas dijo...

Retomando la película de Ophuls, y un poco como muestra de homenaje a Jesús y su admirable ojo para los detalles de la puesta en escena y dirección de actores, quisiera comentar una escena que me impresionó cuando la vi hace unos meses: el momento en que Lucia Harper dona su abrigo de piel a su hija, echándoselo por los hombros, un gesto de protección a la par que de confinamiento (un muro frente a la amenaza de lo Real y una coraza frente al goce, por traducirlo a mi vocabulario).
En esta relación entre madre e hija se juega la estructura en aspa de la película: si la hija se entrega a la tentación de lo demoníaco (en el sencillo sentido de lo que está más allá de las protectoras paredes de la casa familiar), ese más allá regresa en lo que podríamos llamar la fascinación por lo angelical, o por el bien, en el personaje de Mason por la protagonista del film (como apuntas, en el centro de esa estructura está la marcada ausencia del padre). Es, yo creo, lo que hace este film tan sorprendente aún hoy día, cuando cada semana tenemos que soportar un nuevo estreno en el que un espacio doméstico es invadido por destroyers ansiosos de arrasarlo.

Jorge dijo...

Maravilla de película siempre está entre mis tres favoritas junto a "The Lusty Men" de Nicholas Ray.

Jorge dijo...

Me gusta mucho el blog y los aportes que hacen todos. Les comparto mi lista de películas preferidas :)...un saludo desde Perú....

1. Corrientes de amor (Cassavetes)
2. Hombres errantes (Ray)
3. Almas desnudas (Ophüls)
4. Carretera asfaltada en dos direcciones (Hellman)
5. Vértigo (Hitchcock)
6. Como un torrente (Minnelli)
7. El rastro de la pantera (Wellman)
8. Confidencias (Visconti)
9. La noche se mueve (Penn)
10. El salón de música (S. Ray)
11. El hombre que mató a Liberty Valance (Ford)
12. Días sin vida (King)
13. Gertrud (Dreyer)
14. Un ladrón en la alcoba (Lubitsch)
15. Los nuevos centuriones (Fleischer)
16. Al borde del río (Dwan)
17. La gran pasión (Borzage)
18. La saga de Anatahan (Sternberg)
19. Su juego favorito (Hawks)
20. Trágica información (Karlson)
21. Diario de un cura rural (Bresson)
22. India (Rossellini)
23. Al borde del mar azul (Barnet)
24. El río (Renoir)
25. El otoño de la familia Kohayagawa (Ozu)
26. La aurora desnuda (Ulmer)
27. Cenizas de amor (Vidor)
28. Tiempo de amar tiempo de morir (Sirk)
29. Nubes dispersas (Naruse)
30. Un extraño en mi vida (Quine)
31. Picnic (Logan)
32. El destino de la señora Yuki (Mizoguchi)
33. Los contrabandistas de Moonfleet (Lang)
34. La mujer pirata (Tourneur)
35. Viento en las velas (MacKendrick)
36. Narciso negro (Powell & Pressburger)
37. Navidades en julio (Sturges)
38. Mentira latente (Leisen)
39. El callejón de las almas perdidas (Goulding)
40. Río salvaje (Kazan)
41. Nosotros no envejeceremos juntos (Pialat)
42. Boda blanca (Brisseau)
43. El rayo verde (Rohmer)
44. El viento nos llevará (Kiarostami)
45. Pierrot el loco (Godard)
46. La habitación verde (Truffaut)
47. Accidente sin huella (Chabrol)
48. La bella mentirosa (Rivette)
49. El fuego fatuo (Malle)
50. Two lovers (Gray)

Jorge dijo...

La otra parte de la lista :)...

51. Deseando amar (Kar-Wai)
52. Un mundo perfecto (Eastwood)
53. Blade Runner (Scott)
54. Taxi Driver (Scorsese)
55. La conversación (Coppola)
56. Impacto (De Palma)
57. Videodrome (Cronenberg)
58. Una historia verdadera (Lynch)
59. El gran carnaval (Wilder)
60. Secretos de un matrimonio (Bergman)
61. El ángel exterminador (Buñuel)
62. El año pasado en Marienbad (Resnais)
63. El reportero (Antonioni)
64. Las noches de Cabiria (Fellini)
65. Suspense (Clayton)
66. El cuarto mandamiento (Welles)
67. Dersu Uzala (Kurosawa)
68. La noche de Halloween (Carpenter)
69. La matanza de Texas (Hooper)
70. Louisiana Story (Flaherty)
71. Amanecer (Murnau)
72. Luces de la ciudad (Chaplin)
73. Soledad (Fejos)
74. Noche en la ciudad (Dassin)
75. El fantasma y la señora Muir (Mankiewicz)
76. Perro blanco (Fuller)
77. Quiero la cabeza de Alfredo García (Peckinpah)
78. Hasta que llegó su hora (Leone)
79. La noire de... (Sembene)
80. La pirámide humana (Rouch)
81. Mikey y Nicky (May)
82. Wanda (Loden)
83. El silencio de un hombre (Melville)
84. El hombre del oeste (Mann)
85. Cabalgar en solitario (Boetticher)
86. Camino de la horca (Walsh)
87. Buenos días tristeza (Preminger)
88. Last Chants for a Slow Dance (Jost)
89. The Scenic Route (Rappaport)
90. La caja oscura (Newman)
91. Pandora y el holandés errante (Lewin)
92. Ha nacido una estrella (Cukor)
93. Los amantes de Montparnasse (Becker)
94. Amor de perdición (Oliveira)
95. Crónica de Anna Magdalena Bach (Straub & Huillet)
96. Carrie (Wyler)
97. Ansia de amor (La Cava)
98. Reflejos en un ojo dorado (Huston)
99. El buscavidas (Rossen)
100. El resplandor (Kubrick)
101. Campamento sangriento (Hiltzik)
102. Aquel excitante curso (Heckerling)
103. Sueños eléctricos (Barron)
104. La gran revancha (Cunningham)
105. A toda marcha (Kiersch)
106. Locuras de medianoche (Nankin & Wechter)
107. Chicas modernas (Kramer)
108. Locos por ellos (Zemeckis)
109. Fiebre del sábado noche (Badham)
110. Inocencia rebelde (Duigan)
111. Depredador (McTiernan)
112. Contacto sangriento (Arnold)

Bonus:
Sangre en el rancho (Arnold)
Han matado a un hombre blanco (Brown)
Su milagro de amor (Cromwell)
El día de los forajidos (De Toth)
Fiebre en la sangre (Daves)
Sueño de amor eterno (Hathaway)
Jennie (Dieterle)
Amigos apasionados (Lean)
El sospechoso (Siodmak)
De amor también se muere (Negulesco)
La noche del cazador (Laughton)

Jesús Cortés dijo...

Es una lista con la que coincido en un alto porcentaje, Jorge. Me alegro que este sublime Ophüls esté entre los primeros, porque no suele levantar esas pasiones.

Jorge dijo...

Jesús a ver si puedes escribir algo sobre "The Lusty Men" de Ray siempre he adorado esa película y he encontrado muy poco texto escrito en internet. Un saludo y gracias por la acogida en tu fantástico blog.

Jesús Cortés dijo...

He escrito ya un par de veces sobre Ray. "The lusty men" es de las más difíciles.
La editorial Shangrila editó aquí en España un tomo sonbre Ray hace pocos meses. Tal vez ahí haya algo interesante sobre el film.