lunes, 31 de diciembre de 2012

LOS FANTASMAS DEL SÁBADO POR LA NOCHE

Cuando en un Festival de Locarno celebrado en agosto de 1982 se escenifica la tardía - pero al menos en vida - consagración de Douglas Sirk como uno de los grandes cineastas, habían pasado ya cuatro años desde que colgara "los hábitos".
Unas temporadas como profesor de cine en su Hamburgo natal, su regreso ya desde mediados de los años 60 al teatro que había abandonado hacía tres décadas, varias empresas cinematográficas apasionantes malogradas por diversos motivos y tres cortometrajes filmados con la ayuda de alumnos de la Escuela de Cine de Munich y alentados por su amistad con Reiner Werner Fassbinder, habían sido sus últimas actividades profesionales.
Schlußakkord. 1936
Es triste y paradójico que cuando se cierra en alto, por fin, el reconocimiento a su obra, el principal "culpable" del culto, Fassbinder, llevara ya dos meses bajo tierra.
Esos tres cortos mencionados, realizados en su vejez (tenía 78 años cuando terminó el primero) y con graves problemas de visión, pero con autoridad aún para ejercer de guía para las "prácticas" de futuros directores que perpetuarían el dulce momento que por entonces atravesaba el cine alemán - la mayoría de los participantes terminaron en la TV -, han permanecido desde entonces muy inasequibles para gran parte de los cinéfilos, tal vez convencidos o confiados en que la dificultad para verlos proviniese de su carácter tangencial, dudosamente "autoral" dadas las circunstancias de su filmación - una buena ironía para quien pasó toda su vida estigmatizado como legionario de estudios - y definitivamente menor.
Summer Storm. 1944
Enseñar y ajustar lo mejor que los demás daban de sí siempre fue su trabajo, desde los lejanos y gloriosos días de sus primeros triunfos en la UFA, cuando el cine fue más una industria al servicio de "causas" que nunca, con lo que no debe sorprender que estos últimos destellos de su genio, asistido por los más entregados colaboradores y culminando concentradamente tantos años de sabiduría, sean uno de los corolarios más depurados - e inusuales: pocos han vuelto al formato corto hacia el final de sus trayectorias y prácticamente ninguno por elección- legados por cineasta alguno.
Duele verlos en malas condiciones, intuyéndose concienzudamente pensados la iluminación y el color, pero duele más aún comprobar qué fue capaz de hacer de nuevo con materiales prestigiosos, de los que disfrutó relativamente poco (con permiso de Fuller y Ulmer, apenas Faulkner, Remarque, Chejov, Lagerlöf e Ibsen adornan su colección de libretos, abundando escritores mal conocidos, de mala fama o argumentos desechados o considerados inservibles por casi cualquiera) y en definitiva cómo fue capaz de imprimir la misma gran y lúcida huella dejada en sus mejores obras a pesar de llevar década y media retirado.
Thunder On The Hill. 1951
En efecto, dos breves piezas de un acto del lógicamente adecuado Tennessee Williams que databan de los años 40 y 50 y un breve interludio de Arthur Schnitzler escrito en 1901 son la base de "Sprich zu mir wie der regen" en 1975, "Sylvesternacht. Ein dialog" en 1977 y "Bourbon Street Blues" en 1978 y ni la aparición como un Orson Welles de las cloacas del propio Fassbinder en la última de ellas - la más sucia e irreal, la más alejada de los escenarios donde se habían desarrollado sus películas más conocidas y quizá la más cercana al pulso iconoclasta e impúdico de las películas que el nuevo faro del cine alemán había puesto de moda - dando la réplica a una especie de Blanche Dubois terminal, propiciaron su difusión más allá de festivales y complementos a retrospectivas de redescubrimiento.
Sign Of The Pagan. 1954
El cine y el revalorizado melodrama donde por fin le llamaban príncipe, habían cambiado mucho cuando Sirk apura esos últimos cartuchos.
Lo que tantas veces ocupó su mente, es decir, cómo deslizar opiniones sin que se notase demasiado ni menoscabase las posibilidades de éxito comercial de un film y cómo superponer una forma de ver el mundo a historias muchas veces extremas e improbables, se había transformado en un arte remoto e innecesario. Porque se podía decir todo, jaleándose derribos varios de códigos anteriores y porque el público ya no captaría casi nada de ese lenguaje sutil y antiesquemático.
Imagino que la sorpresa entonces debió ser mayúscula porque ninguno de estos tres trabajos parecía consagrarse a épocas anteriores, momentáneamente devueltas a la vida, ni estar conducidos por un cineasta que vivió mejores momentos.
Son tres obras fulgurantes, directas, casi brutales en su determinación, duras, complejas pese a no salir de una habitación y contar con apenas dos actores cada una, hermosas a pesar de que dos de ellas (las adaptaciones de obras de T. Williams) fuesen sudorosas, desesperadas e indigentes, sin nada que envidiar en definitiva a las grandes películas de Cassavetes, Bergman, Vecchiali, Eustache, Antonioni, Dwoskin, Visconti o Biette que las flanquean y definen una época para el cine.
Battle Hymn. 1956
Aparte de esa aparición truculenta y tierna de Fassbinder en "Bourbon Street blues", sólo "Sylvesternacht. Ein dialog" contaba con una estrella, Hanna Schygulla, pero en nada se asemejaba su papel a los roles que la hicieron famosa.
Su altiva dama dispuesta a aleccionar sobre el verdadero amor a un pequeño y patético donjuan una noche de fin de año parecía una moderna encarnación de Barbara Stanwyck hasta en cómo lucía las estolas de piel.
Es un espectáculo ver cómo la cámara capta las palabras y los gestos desplegando brillantemente una batería de distancias y movimientos que abren vías de expresión desde el origen teatral, cómo se aproxima hasta aprisionar a los actores en un encuadre y cómo los devuelve a la seguridad de su libre desplazamiento para que se repongan, brillando los matices sin necesidad de referencias externas que contextualicen el discurso, "contradiciendo" esa virtud que empezaba a ser consensuada como el gran valor de su trabajo en la Universal y aún antes.    
Y no es un factor ventajista como la elegancia - de la opulencia del escenario y las delicadas e irónicas réplicas - lo que propicia que reviva su inspiración: el mismo respeto, la misma espera para saber encontrar la verdad y la humanidad, la misma maestría compositiva y narrativa - medida hasta el último centímetro, nunca acelerada ni estilizada puerilmente - luce en las decadentes pensiones donde se desarrollan los "combates" de quienes conviven con la mugre en "Sprich zu mir wie der regen" y "Bourbon Street Blues", entre botellas de Nightrain vacías, cucarachas volantes y neones intermitentes para ambientar el insomnio. 
Locarno. 1982
 

33 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

Una revelación para los que estamos interesados en Sirk, y en la troupe de Fassbinder. Desconocía la existencia de estas obras.

Anónimo dijo...

Sirk era un maestro del melodrama, muy bueno. Jesús, ¿sabes de un film titulado "Sofía Loren y la tropa de infantería"?

Jesús Cortés dijo...

Ni me suena ni me parece plausible un título así a lo Totò, pero igual es una tropelía hispánica con algún film suyo (supongo) anterior a "L'oro di Napoli".

Anónimo dijo...

Hola, feliz año a todos, sigo este blog desde hace tiempo con gran interés, te felicito Jesús por la gran perspicacia que demuestras en tus comentarios.

Yo he comenzado el año con una dieta de películas de Marguerite Duras, concretamente India Song, Baxter, Vera Baxter y Nathalie Granger, aunque soy consciente de que es un cine muy particular y que puede causar indigestión si se abusa o no se han leído previamente las instrucciones , he de reconocer que lo he disfrutado, con matices, no sé qué opinaréis vosotros sobre el cine de Duras, yo creo que si todo el cine fuese así acabaríamos inmolándonos pero de vez en cuando merece la pena acercarse a él con curiosidad y sabiendo que no es ni Lubitsch ni Hawks. Lo que no sé y si habré abusado de la dosis permitida y empezaré a sufrir secuelas, por si acaso no buscaré en la red La música, La camioneta o Su nombre de Venecia, en Calcuta desierta. Pero pasado un tiempo volveré a visitar la obra de Duras, viendo India Song se observa, en mi opinión, que Hiroshima mon amour es una obra tan suya como de Resnais, en especial los primeros 30 minutos.
Saludos para todos.

Idoa

Jesús Cortés dijo...

Gracias.
Yo no soy mucho de dietas, me gusta más combinar y cuanto más extremo mejor. Ver un Edward Ludwig y luego un Benning es de lo más sano. Supongo que todo me viene de la música, ya sabes, Psychotica, Bach y Green On Red de una tacada.
Duras me gusta mucho a veces. Hace poco revisé "Le camion", milagrosamente emocionante pese al planteamiento, que pudo devenir en desastre. Y por supuesto me encantan las que citas, sin que me apetezca verlas a menudo. No están hechas para el abuso, tienen una textura muy particular que en cierto modo "indica" cuando volver a ellas, en qué momentos resultarán bien.
De acuerdo con su importancia como escritora en "Hiroshima...", pero Resnais (y Vierny) puso lo suyo; no hay más que ver la hipotensa y aburrídisima "Une aussi longue absence" de Colpi, por citar una de esa época, para comprobarlo.

Anónimo dijo...

Feliz Año para el blog Jesús. Una petición: ¿Cuáles son "tus" 13 o 14películas de lo que llevamos de siglo? Disculpa el cambio de tercio. Un saludo

Fernando

Jesús Cortés dijo...

Acotar a tan pocas es complicado y cambiante, pero por ahí supongo que andarán cerca las que más me han emocionado o conmocionado o ambas cosas: "Sanxia haoren", "Khang lang phap", "Blood work", "Kaerestesorger", "Elliegíia dorogi", "Babae sa breakwater", "L'armée du crime", "38 témoins", "Historias extraordinarias", "La frontière de l'aube", "Mr and Mrs Iyer", "Saraband", "Juventude em marcha", difícil escoger entre "Kyatapira" y "Jitsuroku rengō sekiguni: Asama sansō e no michi", "Copie conforme", "L'intrus", "Gone baby gone", "Ebolusyon ng Isang Pamilyang Pilipino", "Two lovers", "A l'aventure", "La vie nouvelle", "Le petit Lieutenant", "Kagami no onnatachi", "Restless", "Le voyage du ballon rouge", "Odete", "The brown bunny", "Histoire de Marie et Julien" y muchas otras.
Algunas recientes aún no vistas como "Like someone in love", "La fille de nulle part" o "San zimei" prometen mucho y ojalá también acaben ahí.

Anónimo dijo...

¿The brown bunny? Jajajajajajajajajajajajaaja. Tienes el gusto atrofiado, macho.

Jesús Cortés dijo...

No lo dudo, pero me sigue pareciendo una gran y emotiva película, aún más con el paso de los años, de lo verdaderamente arriesgado - el riesgo de pegarse un buen porrazo por errar mucho la forma de comunicar algo, no el financiero o el de hacer una intelequia, que siempre tendrá defensores - del cine americano.
Conecta además mucho con el rock y los que somos fans de Layne Staley, Shannon Hoon o (no sólo muertos) aquel renacido Steve Earle de "I feel alright" tenemos además un aliciente extra, un sentimiento filtrado de mil versos de canciones desesperadas.

Lector/interviniente dijo...

The Brown Bunny es controvertida por incluir una escena de sexo explícito (y real) discutible (a mí no me gusta), pero aparte de eso, se trata de una obra sobre el desamor bastante realista y creíble, de cine "puro", con el que parece intentarse recuperar la esencia de este arte, que incluso entronca con Ozu (aunque resulte arriesgada la comparación) y que sobre todo le toma bastante bien la temperatura a esta sociedad actual nuestra tan deshumanizada y poblada de soledades y frustraciones.

Jesús Cortés dijo...

Con Ozu no sé, no casa demasiado el movimiento y el colapso mental y vital, pero con Jonas Mekas, el Monte Hellman de "Two-lane blacktop" y "The cockfighter", Rivette o Nicholas Ray (y Wenders, Tanner y demás cuasi-herederos) sí que me parece conectada.
Se supone que data de hace casi dos años el último film de Gallo, "Promises written in water", pero yo al menos no he podido encontrarlo.
Una carrera muy rara la suya, porque casi es más fácil encontrar defensores de "Buffalo 66", que era bueno, pero respecto del cual, "The brown bunny" me parece un claro avance.

Sergio Sánchez dijo...

Es una pena que esa escena se convirtiera en monotema al hablar de "The brown bunny". Bueno, sería ingenuo pensar que Gallo no se lo imaginaba o lo sabía perfectamente. Pero el tema de la "escena" eclipsó la magnífica película que había detrás (y nada sé yo de rock). Mejor se habló de "Twentynine palms", otra película itinerante por las carreteras americanas con una resolución muchísimo más discutible.Para mí la de Gallo es superior a "Buffalo 66", y por recordarme a alguien yo digo a Kiarostami y dicha escena yo digo que es una versión porno de Mizoguchi (me extraña no haber leído tal obviedad, ejem).

Un saludo

Jesús Cortés dijo...

A mí no me gustó la de Dumont, siendo de las pocas o la única soportable suyas.
Si no te resultan Alice in Chains, puedes escuchar el único album de Mad Season, Sergio, tal vez te guste o probar con los EP's "Sap" o "Jar of flies".
Algo hay en "The brown bunny" igualmente del "Wax ecstatic" de Sponge, del laberíntico "Niandra lades and usually just a t-shirt" de Frusciante y hasta del sublime "Grace" de Jeff Buckley. Toda la tristeza de unos años antes, concentrada.

Luis S. dijo...

No consigo ver o sentir la maestría ante obras de Minelli o Sirk, qué le voy a hacer. Sí es un cine que me interesa (más el de Sirk), a veces me fascina o incomoda, pero no lo veo a a la altura del de los más grandes. Y, lo reconozco, mis argumentos a este respecto son los "clásicos" y más repetidos.
¿Cuál es para ti/vosotros la mejor película, o película favorita, de Sirk y de Minnelli?

Jesús Cortés dijo...

De Sirk, "A time to love and a time to die".
De Minnelli, "Some came running"

Anónimo dijo...

Hay que tener en lugar de sangre horchata para ver Tiempo de amar y tiempo de morir y quedarse como si nada hubiese pasado, la última secuencia, de la carta, el río,los malvados soldados aliados disparando contra el personaje de Gavin es una prueba mucho mejor que el test Voight-Kampff de Blade Runner, para detectar replicantes y no confundirlos con verdaderos seres humanos. Pero no es la única de Sirk, y otro tanto se podría heces con Minnelli: el gesto del personaje de Sinatra poniéndole el cojín al cuerpo agonizante del personaje de Shirley Maclaine.
Por cierto, qué te emociona a ti Luis.

Lisa (esperando a Stefan siempre).

Jesús Cortés dijo...

Es posible, Lisa, que Luis no las haya visto y tenga efectivamente el mismo líquido viscoso que todos corriendo por las venas, incluso que tu S. Brand a pesar de haberte olvidado.
A nadie ofende ni nada malo ha dicho de esos directores salvo que no le motivan mucho.

Anónimo dijo...

Lisa, Luis hablaba de admiración no de emoción, yo me emocioné y hasta lloré, en su momento viendo el final, de Philadelphia (ese vídeo en el funeral con el personaje de Hanks de niño con sus hermanos y esa bonita canción de Neil Young, mejor que la de Springsteen que ganó el Oscar) y no por ello la admiro, todo lo contrario la considero tramposa y obscena. Y que conste que también admiro a Sirk y un poco menos a Minnelli pero es verdad que en el cine de Sirk los límites entre lo lacrimógeno y lo sutilmente emocionante son imprecisos y obras como Obsesión, Imitación a la vida e incluso Escrito sobre el viento son ejemplos perfectos de películas que ha sido acusadas por gente muy competente de lo primero. El caso de Minnelli es diferente, el mal gusto amenaza, en ocasiones, con hacer acto de presencia y lo camp se convierte en un protagonista más, suponemos que sin invitación.
Lo de las heces con Minnelli de tu mensaje, Lisa, me tienen un tanto aturdido, un descuido supongo porque sinceramente ni siquiera en Kismet la cosa era para tanto.

Demure dijo...

"The Brown Bunny" siempre estará entre la espada y la pared. A mí es una película que me emociona siempre que la veo. Su "tristeza" melancólica me hace falta al menos una vez al año.

Hablando de Frusciante, los temas de la bso son excelentes, son parte importante de la película aunque no aparezcan. Lo que dices sobre "Niandra lades and usually just a t-shirt" es totalmente cierto; aunque yo soy más de "To Record Only Water for Ten Days", y también se relaciona muy bien con el film (la cortísima "Ramparts" es tanto para conducir bajo la lluvia como "Milk and Honey"). También "So Sad" del propio Gallo es ideal. Y ya dejo de hablar de música que esto es un blog de cine...

Jesús Cortés dijo...

Llámame radical si quieres pero a mí el Frusciante que me interesa es el demente heroinómano vagabundo por los puentes de L.A. que grabó "Niandra...".
Ya "Smile from the streets you hold" (lástima de hermoso título) me parece un bajón importante.
De hecho, cuando Flea y Chad Smith lo sacaron del montón de basura donde vivia para grabar "One hot minute" se convirtió en otra persona. Había magia en su trabajo de "Blood sugar sex magik" y así lo sintió Rick Rubin que en esa época tenía un ojo clínico. Esos overdubs...
Esto es un blog de cine y cualquier día de música también porque me dan ganas muchas veces de alternar ambas cosas, aunque difícilmente hablaría del universo Pepper si no fuera para recordar al gran Hillel Slovak.

Luis S. dijo...

Me emocionan de principio a fin ¡Qué verde era mi valle! y Pat Garret & Billy the Kid, seguramente mis dos películas favoritas.

Me emocionan los finales irresistibles de ¡Qué bello es vivir!, Blade Runner, Cuento de verano y Eduardo Manostijeras.

Me emocionan las carreras francesas de Bande à part por el Louvre y con Jeanne Moreau en Jules et Jim, pura ilusión.

Me emocionan siete u ocho momentos especiales de Matar a un ruiseñor, Casablanca, Los puentes de Madison, Trenes rigurosamente vigilados, L'Atalante o En un lugar solitario; instantes grandiosos de La gran guerra de Monicelli, El Sur de Erice, el Welles de Campanadas a medianoche y La estrada del mejor Fellini; momentos que ponen el nudo en la garganta en Surcos de Nieves Conde, El padrino, Harry e hijo, Madre e hijo de Sokurov, Cadena perpetua.

Me emocionan destellos de Rossellini, Griffith, Walsh, Renoir, Hawks, Becker, Donen, Fernán Gómez, Mann, Mankiewicz, Neville, Mizoguchi y del indio Ray; destellos de Bergman, Lang, Visconti, Huston, Wilder, Tati, Camus, Cameron, Garci, Guédiguian, Ang Lee, Varda, Kaurismäki, los hermanos Dardenne.

Me emociona el sacrificio final de Furtivos, la decisión de El verdugo, la canción de Penélope en Volver, el torear bajo la lluvia de Mi tío Jacinto.

Me emocionan Toto y Davoli caminando en Pajaricos y pajarracos, Chaplin y Keaton en Candilejas, Crosby en Going My Way, Mastroianni y Loren en Una jornada particular, Scofield en Un hombre para la eternidad, Tognazzi y Gassman en Monstruos de hoy. Me emociona Moretti bailando como Silvana Mangano en Querido diario y el Benigni paródico y marcial de La vida es bella. Y Frances McDormand en Fargo.

Me emocionan los saludos y las despedidas del mediometraje Adiós, hasta luego: el cementerio viejo, del director español Raúl Rodríguez (nada conocido).

Me emocionan también varios segundos de películas irregulares o comerciales como Beautiful Girls y Bagdad Café, Conversaciones con mi jardinero, La maldición del escorpión de Jade, Titanic o El camino a casa de Yimou. Son algunos ejemplos que se me ocurren ahora mismo.

Rodrigo Dueñas dijo...

Una pregunta para el creador y los seguidores de este blog donde se habla de obras tan poco vistas (ni, menos aún, celebradas) como los últimos cortos de Sirk. ¿Alguien ha podido ver alguno de los dos episodios que hizo McCarey en 1955 para la televisión?

Jesús Cortés dijo...

Yo sé de la posibilidad de encontrar uno de ellos, "Meet the Governor", pero no lo he visto.
La verdad es que valdría la pena investigar a fondo esa serie "Screen directors playhouse", porque la nómina de directores que intervinieron es muy apetecible: Borzage, Ford (los dos vistos por mí), McCarey, Dwan, Lupino, Garnett, Zinnemann...

Rodrigo Dueñas dijo...

A ver si tienes suerte y lo consigues. En el 51 hizo McCarey también un corto.
De lo que hizo Ford para televisión lo único que desconozco es "The Bamboo Cross". Según Tag Gallagher es "lo peor de la carrera de Ford". ¿Es para tanto?

Jesús Cortés dijo...

Tampoco lo he visto, ni el corto de McCarey.
¿Sabes qué rol tuvo este último en "Love happy"?. Nunca he conseguido averiguarlo ni veo casi ninguna huella suya ahí, pero se supone que algo hizo.

Rodrigo Dueñas dijo...

No tenía noticia de la relación de McCarey con "Love Happy".
He buscado en Internet y he encontrado el artículo que le dedicó Paul Harrill en "Senses of Cinema". Asegura que aunque inicialmente estaba interesado en dirigirla, McCarey nunca trabajó en esa película.

Anónimo dijo...

Gustos muy americanos, demasiado. España es un apéndice cultural de USA. No se entiende la desafección hacia el cine italiano, por ejemplo.

Jesús Cortés dijo...

El cine italiano es mi favorito europeo tras o junto al francés y creo haber escrito textos sobre bastantes de los que más me gustan: Bolognini, Zampa, Comencini, Antonioni, Visconti, De Santis, Rossellini, Pasolini, Zurlini, etc., en todo caso más que de españoles o alemanes, portugueses o suizos.
Ahora no está en buena forma y gustándome algunos, no voy a elogiar a Frammartino o Comodin si sus películas me gustan poco por el hecho de pertenecer a una cinematografía con ese pasado y lo mismo se aplica al cine americano, donde hay poco donde escoger y apenas cuatro o cinco al año valiosas o interesantes.
Si hablara de música si que el 75% de lo que escribiría sería sobre lo que ha salido de USA.
Me aburre la fobia u ojeriza a lo americano, menos aún si el rencor o los peros tienen raíces políticas o "mediáticas", que son las que menos me afectan e importan.
De allí ha salido una cantidad de basura ingente, pero a mí me ha dado más, he obtenido más placer y me he emocionado más con McCarey o John Fogerty que con nada hispano o europeo (salvo UK en música), que nunca fueron más cercanos o me generaron sentido de pertenencia alguno por poder verlos al salir de casa.
Además ¿qué es ser americano?. ¿algo que representan el irlandés Ford, el italiano Capra, el turco Kazan o el canadiense Dwan, no?

Anónimo dijo...

Estimado Jesús, quizá te haga una pregunta impertinente, pero... ¿no te cansas de justificarte ante tantos anónimos hostiles? Que yo sepa en este blog se ha hablado de películas de todas las latitudes. Al menos a mí, que no me apasiona el cine americano por definición, me hace gracia leer estos ataques gratuitos contra un blog donde se desempolvó, por poner algunos ejemplos, a Axel Corti, Mario O'Hara, Mario Camus, Mauro Bolognini, Yuliya Solntseva, etc., etc.

No estoy usando apenas internet últimamente (circunstancias que no vienen al caso me lo impiden), pero como lector ocasional del blog, y por más que no siempre comulgue con tus opiniones, no podía dejar de escribir este comentario. Hay, es cierto, un canon "clasicista" pro-americano, en ocasiones acrítico, pero también una fobia, muchas veces demagógica, que, onsiderando objetivamente la variada producción cinematográfica estadounidense, puede resultar hasta ridícula si no se justifica adecuadamente. Por otra parte, cada uno tiene los gustos que le da la real gana.

Un cordial saludo y feliz año.

Crusoe

Jesús Cortés dijo...

Verás, es un tema cuantitativo y un problema de "responsabilidad".
Recibo no menos de cinco de esos comentarios diarios, la mayoría mucho peores, amenazas de muerte, insultos (a mí y a vosotros), chistes políticos, etc., aparte de lo que el cacharro este identifica como spams, que son bastantes más y que efectivamente son mensajes indiscriminados de cualquier cosa lanzados en la red; cualquiera que tenga un blog lo sabe.
Al tener establecida la moderación de comentarios para no convertir en un barrizal cada texto (la intención de quien hace esos apuntes, supongo, o será que se aburren o simplemente es que están podridos), me veo obligado (si no, ¿por qué no quito los comentarios simplemente y ya está?) a publicar los que son más o menos correctos (no contienen nada de lo anteriormente mencionado) a pesar de que sean exabruptos de quien no ha leído ni tres textos míos (este último) o me atribuyen algún todo por alguna parte o al revés.
Si sigo teniendo esto abierto y no suprimo la posibilidad de hacer comentarios, que es lo que me dan ganas desde hace mucho para no soportar esas tonterias e inquinas es simplemente para que tú y otros amigos o habituales podais seguir diciendo lo que os parezca.
Obviamente podría publicar y no responder a nada, como hacen otros, pero me parece mejor tratar de ser coherente y no dejar que otros respondan por mí o "hacerme el ofendido", algo irrisorio cuando soy yo quien aprueba que tal comentario se vea.

Anónimo dijo...

Muy buen blog. Me gusta mucho la forma con la que analizas las cosas. En música no compartimos gustos, pero sí en cine.
Mucho ánimo y muchas fuerzas para el libro que estás escribiendo y que sea el impulso para una brillante carrera como escritor, que con colaboraciones comenzaron muy buenos escritores. Y no hagas caso de los que te critican con malas intenciones que es gente frustrada y envidiosa.

Óscar.

Jesús Cortés dijo...

Gracias por el ánimo, pero mi intención es hacer lo mismo que aquí más o menos y el espacio tampoco da para otra cosa.
Creo que la escritura sobre un film debe ser como un aperitivo, no el plato principal, que no cause indigestiones y trate de crear interés o despertar la curiosidad.
Cada vez creo más inútil o innecesario decir nada sobre ninguna película porque se puede acceder a casi cualquier cosa, hay información de sobras hasta de lo más recóndito y mucha gente escribiendo sobre cine en todas partes y a todas horas.
Cualquier cita o arduo trabajo de documentación plasmado en un artículo me suele resultar por ello pesado o redundante o perezoso, con lo que la mejor motivación es decir algo recurriendo, un poco "luteranamente" a la única fuente posible y suficiente: el propio film.

Anónimo dijo...

Sabias palabras. A mí también me molestan los intelectualoides que creen ser los dueños de la verdad en todo. Por lo que dices, sería valioso que escribieras un libro. No cualquiera está en posición para hacerlo, normalmente parece más fácil de lo que es, especialmente para los intelectualoides frustrados. Y como decimos en mi barrio, nadie se recibe de intelectual hasta escribir un libro, así que muchos ánimos y a darle para adelante.

Un saludo. Óscar.