lunes, 29 de abril de 2013

TESTIGOS

El cine rodado en Alemania tras su capitulación de la Segunda Guerra Mundial en 1945, ha quedado estigmatizado, quizá abusivamente, por el producido durante los doce años que duró el Régimen Nacionalsocialista.
Con el país en desarme y enfilando la Guerra Fría, se trata de un abundante número de películas nada homogéneas y de muy diverso interés.
Abriendo más el plano aún, no hay prácticamente cineasta alemán activo durante los casi veinte años que recorren el lapso temporal que separa el inicio del ascenso de Adolf Hitler en 1933 y los días del "milagro" económico ya en los años 50, que se libre, bien por una parte de sospechas o acusaciones relacionadas con el entreguismo, la propaganda, la interesada tergiversación de la realidad o la loa al banal escapismo destinado a mentes sencillas y tomadas por fácilmente maleables, bien por otro lado y pasada la guerra, de haber acatado dócilmente un nuevo servilismo internacional, a países y compañías que habían invertido mucho dinero en la reconstrucción del país.
De entre los primeros, los Harlan, Käutner, Braun, Ritter, Hochbaum, Kimmich, Hippler, Riefenstahl, Von Baky, etc. no se zafan desde luego, indiscriminadamente además y aún hoy día, de una fama producto de una generalización sin apenas matices, a menudo condenatoria e inapelable, que no discierne ni las diferencias de intereses que los separaban ni el talento de cada uno, si lo tuvieron.
Tanto es así que muy pocos films alemanes de ese periodo y alrededores están reconocidos históricamente como visiones siquiera aproximadas de lo que realmente sucedió en algún ámbito, oficial o informal, rural o urbano, en primera línea de combate o en retaguardia, quedándose ese privilegio obras de las más dispares nacionalidades y épocas, a las que las distancias física y temporal apenas han mellado (y hasta han afirmado) su credibilidad.
Pero ni los problemas y censuras varias con el Ministerio regido por Goebbels, ni la constatación de la escasa simpatía que pudiesen despertar al traspasar las fronteras soviéticas ya con la guerra terminada, ni las muy distintas condiciones de trabajo que tuvieron quienes retomaron una industria que era un erial, garantizan desde luego que nos podamos encontrar ante buenas películas. Las obedientes y las "desviadas", como también luego las pacifistas y críticas, pueden ser nulas cinematográficamente.
Como hablamos de cine, se ha de estar dispuesto a ver todo y no rasgarse las vestiduras si las películas más discutibles (o despreciables) ideológicamente nos puedan parecer que destilan una jerarquía visual, un sentido de la narración o una capacidad de sugerencia muy por encima de cualquier obra intachable o salvada por sus intenciones. Y no sólo en Alemania: ¿quién podría negar el talento de Goffredo Alessandrini o del chino Wang Ping?
Resulta de lo más sorprendente entonces encontrar que en algún lugar entre Rossellini y Borzage encuentran acomodo los fotogramas de un film de esos años, "Die mörder sind unter uns", primero de la posguerra filmado por Wolfgang Staudte en 1946, debutante muy poco antes y señalado siempre como uno de los refundadores del maltrecho cine de su pais.
Otro Staudte, "Rotation", ya de 1949, en mayor medida aún que "Die mörder sind unter uns", es una de las pocas obras, casi la excepción que confirma la regla, respetadas como muy importantes por la propia crítica de su país y la foránea, que desde que terminó la guerra, prefieren mayoritariamente mirar al pasado o al presente y no mancharse las manos con unas películas que, de ser defendidas, garantizarían reticencias.
Con valores a veces decisivos y en otras circunstancias contraproducentes, como los de la urgencia y la falta de perspectiva, es "Die mörder sind unter uns" un sumamente raro superviviente de un realismo incandescente en el escenario más  dantesco imaginable.
En ese Berlín en ruinas, un laberinto de escombros donde nada está donde solía - del que también parten los flashbacks de la obra maestra de Helmut Käutner, "In jenen tagen" un año después -, la historia de amor impulsada por una fe que trasciende lo cotidiano y casi lo lógico, con ese frágil perfume romántico de tantas protagonizadas por Margaret Sullavan, que pone en escena esta hermosa película, pudo ser un arma arrojadiza contra la miseria y el horror vividos, un pastiche cursi, lo opuesto a "A time to love and a time to die".
Pero Staudte se esmera en escribir, con esas justas proporciones que permiten hacer universal cada línea de diálogo, un guión asombroso para unas imágenes por fuerza desequilibradas, alineadas con ese realismo tan poco naturalista, que parece paradójicamente otro planeta, otra civilización, de "Deutschland im jahre null".
Sacando provecho a la falta de referencias espaciales y morales, el film compone un collage de sensaciones, lleno de interrupciones y estallidos de sentimiento, insólitamente emparentable con el Sarajevo godardiano, donde hablan los personajes (a los demás y sobre todo a ellos mimos, para sentir que se pueden seguir escuchando) pero también se expresan igual de desesperadamente los cascotes que caen sin previo aviso con los cambios de temperatura o con el viento y las mismas grietas de las sucias guaridas donde se refugian como animales los fantasmales habitantes de la ciudad.
Contando con la angelical Susanne (Hildegard Knef), que irradia esa belleza limpia e inmarchitable que fulminaría cualquier pesadilla y haría mirar hacia adelante aún en semejante escenario, la historia sin embargo se centra en Hans (Wilhelm Borchert), un muerto viviente cuando ella lo encuentra viviendo en el que fue su apartamento - ya nada pertenece a nadie - y decide escucharlo, luego redimirlo y finalmente amarlo.
Más allá del "mensaje" final y el gesto que lo precede, con un antiguo oficial de por medio - un gris manipulador que reúne adeptos con los nuevos tiempos y que no pagó por ninguno de sus crímenes - el film alcanza sus cotas más altas en varias escenas sencillas y privadas de dramatismo.
La simple colocación de las luces de un árbol de Navidad, una traqueotomía practicada rudimentariamente a una pobre chica que se ahogaba y varias escenas con la cámara tan cerca de los actores que nada más parece haber en el mundo, ponen nudos en la garganta que nada deben a la impresión causada por dramas terribles o irresolubles momentáneamente aligerados por transiciones sino a la plasmación de la plenitud más elemental de la convivencia con lo que se respeta, con quien se tiene cerca y con quien se quiere.

17 comentarios:

Rodrigo Dueñas dijo...

Gracias por el descubrimiento, Jesús, porque puedo acceder a la película y no lo he hecho al no haber oído hablar antes de ella.
Estoy viendo películas de Käutner (justo acabo de ver la excelente "In jenen tagen") de quien ya alertaste sobre su valía en la entrada sobre "Montpy" y esto hace que te pregunte por otros directores (y películas) alemanes de esas tres décadas y media (efectivamente como dices, despreciadas en bloque como indignas) que creas que merecen conocerse.

Rodrigo Dueñas dijo...

Lo escribí mal: el Käutner se titula "Monpti".

Jesús Cortés dijo...

El caso más flagrante de injusticia aparte del palmario de Käutner es seguramente el de Veit Harlan, ajusticiado por su (efectivamente infecta) "Jud Süß" del 40, pero también autor de una obra maestra como "Opfergang" (que podría ser de Powell & Pressburger, del mismo Borzage o del Stahl de "Leave her to heaven"), de otras muy buenas películas como "Immensee" o "Der Herrscher" y alguna más ("Die goldene stadt", "Der große könig", incluso la malhadada "Die reise nach Tilsit" y las carísimas "Kolberg" - increíble algo así en 1945 - o "Die blonde frau des Maharadscha" que algún día habría que poner en paralelo con el díptico indio de Lang) buenas o al menos mejores de lo que se dice de ellas habitualmente.
Muchos años después, el hijo de Veit, Thomas, fue autor también de valiosos documentales como "Torre Bela" y "Wundkanal".
Paralela a la carrera de Staudte corre la de Harald Braun (el Braun que listaba en el texto es Alfred), del que investigo ahora cosas y las tiene buenas ("Zwischen gestern und morgen", "Träumerei", "Der fallende stern").
Es una mole ingente de films por ver y entresacar lo que haya interesante, que parece que no es poco; talento para el cine nunca faltó por esos lares.

Lobo López dijo...

Sí que hay que investigar en ese período. Por ejemplo, Wolfgang Liebeneiner, que hizo casi 100 películas ¿se le pegaría algo de Ophüls tras protagonizar "Liebelei"?, o Hans Steinhoff (¿hizo algo bueno?), Gustav Ucicky, Willy Forst, Paul Martin, Peter Pewas, etc.

Por cierto Jesús, ¿no has visto de Harlan "Die Kreutzersonate"? Yo me estoy leyendo ahora la novela de Tolstói y espero verla pronto.

Saludos

Jesús Cortés dijo...

Sí, la versión de "Die kreutzersonate" de Harlan está bien, se me olvidó mencionarla. Prefiero la de Machatý, de todas formas y me gustaría saber si Buñuel se inspiró en alguna de ellas (hay bastantes) para el arranque de "C'et obscur objet du desir".
De Ucicky lo mejor que ví fue "Der postmeister" del 40. ¿Alguien vio lo que hizo aquí con Perojo?
Peter Pewas parece de momento más interesante a priori que en la práctica; todo lo visto es como mucho correcto.
De los otros que mencionas, apenas conozco nada. Con Forst me cansé quizá demasiado rápido.

Doubling the Canon dijo...

Hildegard Knef salía en la primera escena de "Unter den Brücken", rodada todavía bajo las bombas. A mí me gusta más cuando ella está en pantalla, esos pequeños acontecimientos cotidianos (aunque únicos por las circunstancias), que la historia principal del Doctor, la culpa y demás. También prefiero la primera mitad de "Rotation", esa lógica ascensión del partido nazi vista por una familia a la que el régimen ha dado trabajo y futuro (un futuro que se torna en pesadilla y genera el conflicto final, resuelto de forma más discutible).
Ángel

Jesús Cortés dijo...

H. Knef lo hizo muy bien en su breve periplo americano también.
Eran papeles breves si mal no recuerdo, pero encajó perfectamente por ejemplo en uno de los mejores Hathaway, "Diplomatic courier" del 51 y en un primerizo y casi apasionante Roy Ward Baker, "Night without sleep".

Rodrigo Dueñas dijo...

Hola, Jesús. Gracias lo primero por tu pronta respuesta.
De esa época tengo bastante curiosidad por conocer una obra (por lo visto) efectivamente nazi: “Ohm Krüger” (1941), de Hans Steinhoff. Recuerdo que Joao Bénard da Costa decía que era extraordinariamente lírica y épica y la hermanaba a Griffith y a Vidor. Pero por ser nazi (imagino que al contrario de la mayor parte del cine alemán de ese periodo, que obviaba –al menos en cuanto podía, como puede verse en Käutner- cuestiones ideológicas) creo que resulta muy difícil de ver (aunque si has logrado acceder a "Jud Süß" igual la conoces).
Otra cosa (a propósito de lo que dices de “Opfergang”), viendo “Große Freiheit Nr. 7" de Käutner comprendí por qué a las películas de Powell y Pressburger se les ha calificado de teutónicas : son semejantes en el color, en el cuidado de los decorados, en el aprovechamiento de las posibilidades que ofrece el rodaje en estudio, en su ritmo un poco moroso.

Jesús Cortés dijo...

Localizada esa "Ohm Krüger" de Steinhoff.
En cuanto a Powell y Pressburger, supongo que la más alemana de sus películas, "The life and death of Col. Blimp" debió impresionar plásticamente (y quizá tal vez más por su civismo) a Käutner o Harlan, pero imagino que también cuenta mucho la sombra del Munchhausen de Von Baky, que se convirtió en un estándar instantáneo para el público.

Rodrigo Dueñas dijo...

Sí, "The Life and Death..." es la más alemana de Powell y Pressburger, pero lo que es seguro es que ni Käutner ni ningún alemán pudieron sacarle ningún provecho en su momento ya que el cine aliado estaba prohibido en toda la zona del Eje (y más inimaginable aún es que precisamente ésa película se hubiera permitido ver).
En cualquier caso, lo que creo es que la influencia se daba, pero en el otro sentido: del cine y la cultura alemanas hacia el cine Powell y Pressburger.
Otra cuestión (a propósito de Käutner). Supongo que alguien lo habrá señalado ya, el caso es que “Unter den Brücken », la última película que hizo bajo la época nazi, está claramente inspirada en « L’Atalante » ¿no te parece, Jesús ? Pero, por lo que sé, la obra de Vigo fue un fracaso comercial. Como seguro que no se exportó a Alemania, la única explicación que se me ocurre (aunque es bastante aventurada) es que Käutner o el coguionista estuvieran en Francia y diera la casualidad de que la vieran (y entonces, no me extraña que le o les dejara marcados como para diez años después retomar buena parte de sus temas).

Lobo López dijo...

En cuanto a Ucicky y Perojo, si te refieres a "Corazones sin rumbo", parece que la película está prácticamente perdida, solo se han conservado 8 minutos. Aquí más información: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/05815041000570517429079/p0000001.htm#I_1_

Jesús Cortés dijo...

Claro, en Alemania seguro que no, pero pudieron viajar fuera y haberla visto; Käutner creo que pasó temporadas en Portugal, pero seguramente sería en otras épocas. Quizá sí sea una inspiración (via Pressburger se supone) como dices de muchos films alemanes poco conocidos fuera.
Las influencias de "Unter..." pudieron venir igualmente de un film anterior a la obra maestra de Vigo, "Schleppzug M17" de Werner Hochbaum (33). Y también está, una década antes, "La belle Nivernaise" de Epstein.
En cuanto a "Corazones sin rumbo", ahora me explico por qué no la encontraba.

Miguel Marías dijo...

La verdad, no creo mucho en la improbable influencia de "L'Atalante" en "Unter den Brücken...", las películas fluviales con barcazas se parecen algo a la fuerza, y puestos a remontarse hacia atrás, yo creo que quien sí influyó a Vigo (y no sé si a los demás) fue André Antoine con su maravillosa "L'Hirondelle et la Mésange"(1920). Por otra psrte, la muy segura influencia germánica en Michael Powell y el húngaro Emeric Pressburger - que estudió y trabajó en Alemania... hasta que llegó Hitler - viene por mil caminos, entre ellos muchos de sus colaboradores asiduos: actores como Anton Walbrook,Marius Goring, Karlheinz Böhm, Robert Helpmann,Albert Lieven, Albert Bassermann, decoradores como Alfred Junge, Hein Heckroth, el fotógrafo Otto Heller.

Miguel Marías dijo...

Rodrigo: No soy tan admirador de "Ohm Krüger" como Joao, pero es una muy considerable película, y Steinhoff, como otros artífices del cine nazi, era un buen director. Desgraciada o afortunadamente, las cosas no son tan simples como que el cine alemán fuese genial, llegó Hitler y se lo cargó (para siempre, además, por lo visto). Cierto que dejó sin trabajo o hizo emigrar a la mayoría de los mejores cineastas, que eran judíos o más o menos (al menos para Hitler) de izquierdas; pero no dejó de existir la muy poderosa Ufa, ni se fueron muchos magníficos técnicos y actores, por lo que no se dejaron de hacer películas "buenas"... a veces tan buenas que podrían resultar infecciosas, inquietantes, o dar miedo, y repugnantes. Cuando eran muy obvias, propagandistas, caricaturescas, maniqueas... caían, al menos vistas hoy y para mí, en el ridículo y en la más grotesca inverosimilitud involuntaria, como "Jud Süss" y otras, y a menudo de una pesadez y un hieratismo poco soportables. Algunos, muy pocos, que no debían comulgar con Hitler aunque no fueran judíos ni de izquierdas, se las apañaron para no sacar banderas nazis ni svásticas por doquier ni hacer propaganda bélica o belicosa; entre ellas están las del gran Helmut Käutner, y otras dos aisladas que encuentro magistrales, la biopic de uno de los hijos de Bach "Freudemann Bach"(1941) de un tal Traugott Müller, y el melodrama sirkiano "Augen der Liebe(Zwichen Nact und Morgen)"(1944) de Alfred Braun, que no sé por qué IMDb (¿se estrenaría entonces o se repondría?) data en 1951. Pero buenas e interesantes hay (entre las que he visto) bastantes, que o no eran nazis o lo eran muy solapada y disimuladamente.

Doubling the Canon dijo...

Hay una lista de favoritas de Käutner, fechada en 1951, para mí bastante inesperada (por lo menos en cuanto a buscar influencias):
BRONENOSETS 'POTYOMKIN'
DAS CABINET DES DR. CALIGARI
CITIZEN KANE
LE DIABLE AU CORPS
THE GOLD RUSH
GÖSTA BERLINGS SAGA
LA GRANDE ILLUSION
LADRI DI BICICLETTE
ORPHEE
ROMA, CITTA APERTA

También hay una de "Wilhelm" Staudte, que entiendo es nuestro protagonista:
ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT
LES ENFANTS DU PARADIS
THE GOLD RUSH
JOHNNY BELINDA
LADRI DI BICICLETTE
M
MAN OF ARAN
LE MILLION
PUTYOVKA V ZHIZN
VIVERE IN PACE

Ángel

J.C. Alonso dijo...

Magnífica entrada y publicación la tuya. Bien documentada, tratada y desarrollada. Estoy encantado con el artículo, el film “testigos” y la reivindicación de estos autores—llamémosles vencidos o colaboracionistas—de esos cineastas que bailaron en la acera del diablo. Pero no es ese el quid, sino como muy bien dices la calidad de sus trabajos. Esta película, se lo empapó de la A a la Z nuestro simpático amigo Lars Von Trier. No me cabe la menor duda…Lo dicho, te sigo y estás en mi estantería de los belugas. Un placer y un cordial saludo
JCA

Jesús Cortés dijo...

Gracias. Documentarme no es mi fuerte, la verdad, escribo "de oído"; tampoco recuerdo haber apuntado en mi vida una sola palabra viendo un film. Las muy escasas ocasiones en que he compartido fila en un cine con críticos y demás, me ha hecho gracia ver a algunos con libretas alumbradas por linternas o teléfonos móviles. Parecían espías.
En cuanto al amigo Lars, imagino que te refieres, por la cercanía del tema, a "Europa", la única película suya que me gusta por cierto, pero no creo que el danés haya buceado mucho en el pasado y menos en este pasado, para aprender algo o por mero interés.