jueves, 26 de febrero de 2015

BAJO LAS ESTRELLAS

¿Puede haber una suicida más hermosa que Gail Russell en el plano que abre "Night has a thousand eyes"?
Este misterio nocturno de John V. Farrow, sin la menor fama, perdido entre la catarata de grandes películas de 1947 - uno de esos años que hubiesen valido la pena haber sido vividos desde la platea de un cine -  parece contagiado de esa expresión afligida suya.
Estará mal decirlo, pero tuvo suerte la trágica Gail.
Quizá ahora sería icónica si hubiese pertenecido al universo de Nicholas Ray, pero al menos pudo aparecer en películas como esta breve, elíptica e intrincada gema de un cine que ya no le importa a nadie mínimamente influyente.
Por una de esas extrañas - pero tan abundantes entonces - conjunciones de talentos, vinieron al mundo planos como ese que le hace Farrow a ella cuando el mentalista que incorpora Edward G Robinson le predice su muerte.
Planos de detalle, sensibles, tal vez consecuencia de las rutinas de un sistema, pero que captan para siempre a un personaje, al intérprete que lo representa, a las mayores habilidades de los técnicos que allí trabajaron, al espíritu del relato que inspira al film, al tiempo y el lugar en fueron creados (las grandes ciudades americanas, después de la guerra)... planos tan penetrantes como los más inquietantes y desoladores que haya alumbrado el mejor de los cineastas.
La poca importancia de las cosas importantes de las que hablaba "Night has a thousand eyes" preside unas imágenes elegantes pero repletas de angustia y sólo salpicadas con pequeños recodos para encontrar un mejor lugar donde poder vivir en paz; un lugar donde poder pronunciar solo veinticinco palabras al día, si es lo que uno ha elegido.
Parece fácil imaginar cómo pervertir el sentido de la novela de Cornell Woolrich en que se basa el film, cómo dilapidar sus bellezas y hacer un uso indebido de su oscuridad - ¿con toda suerte de maniobras de ocultación y falso suspense? - y por la misma razón debería sorprender que Farrow no lo haga y hasta potencie la oscuridad y la desazón de una historia narrándola desde el arranque del flashback "a cara descubierta" que es como a estas alturas debiera llamarse la narración lineal vista la deriva actual de tantas películas "desestructuradas" para parecer más interesantes.
Si hay un arte verdaderamente casi extinto es el de la imaginación para retroalimentar una historia, desplegarla a varias velocidades, reservar sus secretos.
"Night has a thousand eyes" inspecciona desde tres puntos de vista (el del vidente que de repente empieza a sentirse atormentado porque no necesita trucos para predecir el futuro, el de la pareja afectada directamente por sus revelaciones y el de la policía que toma cartas en el asunto) los mismos hechos, en paralelo, superponiendo incluso a partir de un cierto momento los tres, sin caer en un solo efectismo ni alterar su esencia, jugando fascinantemente con la duda.
Un perfume tourneriano pero también al mismo tiempo langiano recorre sus imágenes - expresionistas sin sombras, densas sin nebulosas -, alimentando como pocas veces esa impresión que se tiene al ir ampliando el espectro del gran cine americano que se conoce producido en estos años, de que en cualquier filmografía - y no es desde luego la única gran obra de John V. Farrow, autor de un puñado de westerns excelentes - puede haber un film "matriz" para otra gran mirada a añadir a las mejor conocidas y, como ellas, resulta ser una combinación milagrosa de empeños y circunstancias.
Muy justamente porque aborda lo inexplicable, "Night has a thousand eyes" no podría hablar mejor y más claramente de la ambición y su ausencia, de la intuición y la resignación al destino.

7 comentarios:

Mario Vitale dijo...

Una respuesta a la pregunta inicial (que ya se intuye en el último párrafo): Otra bella suicida al mismo nivel está en el anteantepenúltimo plano de "Anne of the Indies" de Tourneur.

Jesús Cortés dijo...

Sí, y Dominique Sanda, Janet Gaynor, Kyo Machiko...

navegandohaciamoonfleet dijo...

Sólo con leer el arranque de este comentario, dan ganas de precipitarse a buscar la película.
De Gail Russell tengo un recuerdo lejano de mi prehistoria de cinéfilo, cuando vi (en TV, que todavía proyectaba este tipo de cosas en las madrugadas) Los intrusos de Lewis Allen. Algunos la tienen como una película de culto, pero no he vuelto a verla. ¿Crees que merece la pena?
Un saludo,

Jesús Cortés dijo...

Merece la pena y mucho.
"The uninvited" me parece una de las cuatro mejores de Lewis Allen junto a "Desert fury", "Illegal" y "Appointment with danger". Quizá la mejor.
Breve pero ejemplar carrera la de Gail, con otras maravillas perdidas en el túnel del tiempo como "Angel and the badman", "Moonrise", "Salty O'Rourke", "Wake of the Red Witch", "The tattered dress", "Captain China", "Seven men from now"...

Miguel Marías dijo...

Ah, tanto Farrow como la trágica y encantadora Gail Russell son dos misterios que hay que reivindicar. Tengo desde hace mucho al marido de Maureen O'Sullivan (y padre de Mia, Tisa y otras) como uno de los directores "americanos" (era australiano) más ignorados y fascinantes. Y Gail duró poco (36 años) pero importaba siempre, en cuanto salía en un plano. Fue lo mejor de "The Lawless" de Losey, y también vale la pena verla en "The Great Dan Patch" (de J.M. Newman), "El Paso"(L.R. Foster), "Song of India" (A.S. Rogell), otro Farrow, "Calcutta" y otro par de Lewis Allen, "The Unseen" y "Our Hearts Were Young and Gay". Siempre me ha extrañado que no hiciese ninguna con Allan Dwan ni con Jacques Tourneur; les pegaba mucho.

Anónimo dijo...

Apenas he visto películas de Farrow de las que tenga conciencia. "Hondo", una de las mejores interpretaciones de Wayne y creo que una de las películas que forjaron su personalidad cinematográfica fuera del mundo Ford, "The sea chase", excelente y sorprendente... Ninguna otra. ¿Me podíais decir cuáles son las más interesantes de su filmografía? Gracias

Jesús Cortés dijo...

Mis preferidos, aparte de este que comento son todos westerns: "Hondo", "Ride, vaquero", "Copper Canyon", "A bullet is waiting", "California" y "Red mountain", pero vale la pena ver todo.