lunes, 5 de octubre de 2015

UN CUADERNO PARA UN VERANO

No hace falta ver más que un documental sobre sus invenciones y trucajes, a él mismo colocando estratégicamente dragones sobre un decorado o dibujando una cueva atestada de murciélagos con ojos brillantes para prendarse del mundo del checo Karel Zeman, animador y fabulador incansable.
Casi tanto como ver sus películas e imaginar haber vivido dentro de muchas, qué interesante hubiera sido participar en ellas, aunque fuese acarreando maquetas y focos de un lado para otro, cuidando que no se notasen los hilos que suspendían los dirigibles en un cielo de hojalata o haciendo funcionar las compuertas para llenar de agua lagos prehistóricos de donde iban a emerger peces abisales.
El primer film donde combinó animación y actores, "Cesta do pravěku", de 1955, viejo recuerdo de un domingo por la mañana en un cine de los años 80, poco más tiene de nostalgia infantil irrecuperable y sí mucho del hálito de fantasía al que quiere rendir homenaje y del que no es un pálido reflejo, sino un legítimo hermano.
El esmero y el cariño puesto en cada uno de sus fotogramas, "ligeros de equipaje", dispuestos para el movimiento, salva algunos clásicos problemas del cine de animación (con animaciones, en este caso), que de alguna manera van siempre de la mano, como son la tendencia al lucimiento plástico o la falta de contenido.
Diría que a Zeman le complacía más gestar una emoción que un asombro ante la pantalla.
De otra manera no tendría tanto protagonismo la voz en off o la excepcional banda sonora compuesta por un personaje tan brillante como el mismo Zeman, el compositor dadaísta Emil Frantisěk Burian, pocos años antes de su muerte, él que había sido superviviente del campo de concentración de Dachau donde se le había dado por desaparecido.
Sus cuerdas y sus timbales ennoblecen cuanto acontece a estos cuatro amigos, alejando al film de cualquier rescoldo satírico, el tono que había aupado a los cortos de Zeman a la fama.
La mayor deuda de "Cesta do pravěku" con el texto en el que obviamente se inspira, "Voyage au centre de la Terre" de Jules Verne, es desde luego la que tiene con la obra del pintor que ilustró esa y otras novelas del gran escritor francés, Édouard Riou.
Casi sin saberlo (murió en 1900), Riou fue una de las más inadvertidas y olvidadas pero masivas influencias plásticas para el cine que nacía y en cierto sentido es tanto a Riou como a la propia obra de Zeman adonde debería conducir la mirada tras el placer experimentado al visionar el film, al igual que ocurre con algunos films de DeMille y el maestro de Riou, Gustave Doré.
Cinematográficamente, Zeman practica desde el mismo arranque - entre libros, pegamentos y témperas - la máxima eterna de la aventura: no conocer y querer hacerlo; esa es la esencia, la puerta de la imaginación. ¿Cómo no va a poder existir un brontosaurio si no se sabe que no es posible?
La misma que movía el cine de Mèlies, "A high wind in Jamaica " o "Loch Ness".
Funciona desde entonces el film como las mentes de sus jóvenes protagonistas, episódicamente, sin referencias a la realidad o al mundo de los mayores, tan poco divertido, siempre al compás de los gestos del pequeño Jirka, destinatario del viaje y el primero entre los espectadores.

15 comentarios:

Carlos C. dijo...

Estupenda película de un director al que deberían conocer todos los niños. Para mí, que me crié leyendo a Verne, fue todo un descubrimiento cuando ya mayor vi algunas de sus obras. Aunque más que esta, prefiero otras como Baron Prášil o Čarodějův učeň.

Jesús, hablando de cine checo, ¿cuáles serían tus favoritas de siempre?

Saludos.

Jesús Cortés dijo...

No sabría escoger los mejores Zeman, cortos o largos, con o sin actores, todo suele ser valioso, lleno de imaginación, modesto, hecho con mimo.
Cine checo he visto bastante pese a encontrarme reiteradamente con obras que me parecían menos de lo que leía.
Me gusta mucho la mayoría de lo conocido de Machatý, Zeman, Anton y (no sólo las primeras) Forman a las que añadiría algunas aisladas interesantes o apreciables de Herz, Jakubisko, Menzel, Kachyna, Vlacil, Chytilova, Jires, Nemec, Solan y otros que en general me convencen menos.
He rebuscado - en alguna época con ahínco - en esa época de oro de los 60 y la verdad es que no he encontrado las maravillas anunciadas, pero sí buenas películas.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el blog, sin embargo hay un cineasta al que hecho de menos en el listado de los directores tratados, me refiero a François Truffaut. Ojalá que no sea por ese viejo axioma no escrito de que detrás de todo gran admirador de Godard hay siempre una persona recelosa de Truffaut y viceversa.

Creo que es de justicia reconocer que la obra de Truffaut es generosa en grandes películas (Les quatre cents coups, Tirez sur le pianista, La peal douce, Baisers volés, L'enfant sauvage, Les deux anglaises et le continent, La chambre verte y La femme d'à côté son mis preferidas aunque hay otras), además de otro número importante de obras de enorme interés. Cierto es que se pueda alegar en su contra cierta contradicción en la evolución de su forma de entender el cine, sobre todo con respecto a sus escritos críticos iniciales y alguna que otra película fallida o menor (L'argent de poche y Le dernier métro o Une belle fille come moi y Domicile conjugal) pero hasta en la peor de ellas hay siempre destellos fugaces que impiden que su visionado sea una pérdida absoluta de tiempo.

Aún recuerdo la satisfacción que me supuso encontrar en la lista de grandes películas de los 60, que Miguel Marías aportó a Miradas de Cine, la inclusión (si bien solitaria) de la extraña, perturbadora y fascinante (aunque casi siempre incomprendida) Fahrenheit 451, que tiene uno de los finales más bellos y emocionantes de la historia del cine y que me reconcilió con él tras la lectura de la algo puntillosa crítica que escribió en Casablanca a raíz del estreno de La femme d'à côté.

Creo que es perfectamente razonable que un espectador pueda sentir admiración a la vez por Truffaut y por Godard, a igual que se pueda disfrutar, al mismo tiempo, con Rossellini y Visconti, con Renoir y Bresson, con Mizoguchi y Kurosawa o con Hawks y Ford, por mucho que en última instancia optemos por uno de ellos.

Un saludo,

Pablo Salazar.

Jesús Cortés dijo...

¿Y no echas de menos a Lubitsch, Keaton, Feuillade, Pabst, Molander, LaCava, de Sica, Neville, Dieterle...? Pues todos están por delante de Truffaut para mí, que también me gusta.
A veces mucho ("La femme d'à côté" precisamente una de las cuatro que más, junto a "La peau douce", "L'homme qui amait les femmes" y "Les quatre cents coups"), la mayoría de las ocasiones menos pero considerablemente o bastante y algunas veces nada. "Fahrenheit 451" está en el pelotón central y le pasa lo que a demasiadas, que me baja con el tiempo.
Con Godard poco tiene que ver cinematográficamente y la relación generacional y de amistad que mantuvieron creo que ha dado pie a demasiados paralelismos que yo en las películas no veo casi en ningún momento.

Antonio Muñoz Paredes dijo...

Tomo nota de este desconocido director, que por los fotogramas veo bastante interesante. Magnifica la fotografía y empleo del color,tan primitivo ,parecen cromos, de hecho "me hace recordar" los revisitados y magnificos Farrow "California" y "Cooper Canyon"

Anónimo dijo...

Hombre, para mí todos no aunque algunos desde luego que sí (Lubitsch o Keaton especialmente); otros sin duda fueron más relevantes para la evolución del cine, es el caso de Feuillade y en cierto sentido de Pabst. De otros un conocimiento más profundo de su obra me impide posicionarme de forma definitiva, son los casos de Dieterle y La Cava que tienen, no obstante, películas que admiro muchísimo. Por último están los casos en los que discrepo rotundamente: De Sica me parece muy irregular aunque su obra en los años 40 y 50 alcanza un nivel muy alto; Neville es un buen director pero está a años luz de Truffaut; y de Molander no puede decir nada. En cualquier caso todo queda en tus manos.

De tu respuesta infiero que, en efecto, Truffaut está muy lejos de tus preferencias personales aunque esté lejos de mi intención sugerir que no te interese en absoluto. Y comparto contigo que Truffaut no tiene mucho en común con Godard, quizá por ello los admiradores de Truffaut (que son mayoría) suelen detestar a Godard y al contrario, los de Godard (que suelen hacer más ruido y creerse en posesión de la verdad) suelen tener un interés muy relativo por la obra de Truffaut.

Un saludo cordial,
Pablo.

Jesús Cortés dijo...

A mí la relevancia me da igual, es algo externo a los cineastas. Muchos de los que más me gustan o más me han emocionado son estrictamente irrelevantes porque nadie influyente o algo similar le ha prestado nunca la menor atención. Ya me contarás qué relevancia tienen en el cine de los útimos cuarenta años Paul Newman o Nils Malmros, que son dos de los cinco o seis que prefiero.
De Sica es irregular, sí; si hubiera muchas como "I bambini ci guardano" o "Umberto D", sería uno de los tres grandes italianos. De todas formas me parece tan bueno como Truffaut y las que prefiero suyas me parecen mejores que las que escojo de François, que me cae bien, como director y como crítico.
Neville me parece un gran cineasta, mejor todavía que de Sica. Haber hecho "El baile", "Domingo de carnaval", "La vida en un hilo", "Correo de Indias", "El último caballo", "El crimen de la Calle de Bordadores" o "La torre de los siete jorobados" en aquella España de los 40 y 50 me parece increíble.

Sergio Sánchez dijo...

Si has ido a vas a ir a Praga hay un museo Karel Zeman que tiene buena pinta. No fue una de mis visitas seleccionadas, sobre todo por el pavor económico a no poder salir de allí sin el pack de películas. Y es que ese verano me esperaban después Londres y Lisboa y todo tiene un límite.

Jesús Cortés dijo...

Buen verano ese.
Yo nunca he estado en Praga, pero tomo nota. Gracias, Sergio.

Luis S. dijo...

Ya que sale a relucir Neville, diré que a mí también me gusta muchísimo "La ironía del dinero", tan sencilla como audaz.

Anónimo dijo...

Hola, Jesús.
¿Qué habría que ver del filipino Julio Balogun?
Saludos
Jaime

Jesús Cortés dijo...

No me suena, lo siento.

Anónimo dijo...

"Correo de Indias", la película que hubiera Borzage si fuera español. Sublime último tercio. La recomiendo.

Miguel A.

Jesús Cortés dijo...

También Capra y Preston Sturges en "La vida en un hilo", Renoir en "El baile", Lubitsch, Chaplin y Welles en bastantes... es el cine que quiso hacer y el que en buena medida consiguió materializar.

Rodrigo Dueñas dijo...

Bonita idea la de que el desplazamiento (el viaje -cada vez menos "civilizado"- en barca, en balsa, a pie) de lugar a un traslado en el tiempo, donde, además, cada vez se avanza más... hacia atrás.
La concepción de la aventura y del cine de aventuras es extraña a la dominante desde hace ya demasiado tiempo. Aquí lo que importa es la vocación científica, el deseo de descubrir, y de aprender y comprender.
Hermoso es el momento en que tras encontrar con aprensión restos del hombre primitivo, descubren sus pinturas y comprenden entonces que alguien que ha hecho algo tan bello no puede representar un peligro.