lunes, 17 de junio de 2019

OTRO BLUES

"A modern hero", estrenada al filo mismo de la implantación del código Hays, es la única pelicula americana de Georg Wilhelm Pabst, el afamado cineasta eslavo de la época silente, que trataba de abrirse paso como tantos otros entre las ruinas dejadas por el derrumbe del lenguaje con que había triunfado. 
Oficialmente nunca lo consiguió.
La fama de Pabst es vetusta desde hace décadas - y más pronto que tarde, será observado como un fósil - pero se circunscribe casi enteramente a lo rodado hasta "Westfront 1918, vier von der infanterie". De la parte "final" de su carrera, los últimos veinticinco años en concreto, con películas filmadas bajo banderas francesa, austriaca o italiana, es rara la que no ha sido apreciada negativamente, arrasadas por igual las más concordantes con su pasado (la muy elusiva "Geheimnisvolle tiefe"), o las más excéntricas (la magnífica comedia "Cose da pazzi"). Paradójicamente, es al final de su periplo, cuando "volvió a ser alemán" - que es lo que nunca fue, más que mientras duró el delirio nazi -, cuando hay alguna en general mejor tratada.
Resulta de todas maneras llamativo que "A modern hero", un primer film en Hollywood de tan renombrado emigrante, trabajando para la Warner Brothers, con Barthelmess como protagonista - no la estrella que fue en su juventud, pero sí el mejor actor que nunca había sido, gracias a la excelsa "Heroes for sale" de William A. Wellman - y partiendo de un libro reciente de un autor prestigioso, esté tan olvidado.
Poco cuentan ya las discretas críticas ni su mal resultado en taquilla; tampoco hay estigma alguno de producción desorbitada de presupuesto o plagada de percances de la que la industria debiera renegar para que no cundiera mal ejemplo.
Pabst y Marjorie Rambeau, durante el rodaje
Sospecho en cambio que influyen otros factores muy poco cinematográficos. Se me ocurren dos: el controvertido y rocambolesco retorno a Alemania de Pabst que marca su vida y su reputación futura - con la desdichada "Paracelsus" como centro, que le confirió una escarapela no muy diversa de la que prende del pecho de Veit Harlan por "Jud Süß" - y el hecho de que la inconformista y problemática actriz Jean Muir fuera la primera en ir a parar a la lista negra de McCarthy.
Si eso es suficiente para no restaurarla, difundirla y restituirla a donde le corresponde...
Ese lugar debiera ser el que ocupan las más grandes películas de Pabst y un puesto entre las mejores americanas de 1934 (no precisamente un mal año: "Little man, what now?", "Livin' on velvet" y "No greater glory" de Frank Borzage, "The Scarlet Empress" de Josef von Sternberg, "Cleopatra" de Cecil B. DeMille, "Judge Priest" y "The world moves on" de John Ford, "Our daily bread" de King Vidor, "Death takes a holiday" de Mitchell Leisen, "It happened one night" y "Broadway Bill" de Frank Capra, "Imitation of life" de John M. Stahl, "Whirlpool" de Roy William Neill, "The merry widow" de Ernst Lubitsch, "The black cat" de Edgar G. Ulmer, "Treasure island" de Victor Fleming, "The secret bride" de William Dieterle o "What every woman knows" de Gregory LaCava).
Un caso grave de miopía - presbicia en mi caso - el que debemos haber sufrido una mayoría, porque pienso ahora que muy pocos directores - en todas partes - fueron capaces, en estos momentos de transición, de hacer un film tan deslumbrante como este.
No servirá de disculpa, pero las virtudes de "A modern hero" no tienen esa capacidad instantánea para poner en alerta a cualquiera, quizá porque no se encadenan con las que se le atribuyeron en el pasado - expresionismo = cero - ni anuncian nada que tuviese continuidad en el futuro, aunque respecto a esto último, siempre me quedará la oblicua duda de si no fue esta - el ramillete es amplio - una de las muchas películas que juró Orson Welles no haber visto y se conocía de arriba abajo.
La clave para mejor darla a ver es sencilla y al mismo tiempo de difícil divulgación.
¿Cómo transmitir, sin contemplarla, la revelación continua, de que cada escena - porque el engarce de fotogramas y su cadencia lo permite - es la más inteligente y adecuada manera de comunicar lo que pretendía? Me refiero a lo que sucede en esos segundos de deleite al comienzo o al final de la misma, en que se piensa qué admirable solución, qué capacidad para quitar lo superfluo y qué destreza sin embargo para darlo a entender.
La narrativa inenarrable, que vino a llamarse invisible.
Lo má asombroso es que esto se produce en la película menos solemne, menos vanidosa imaginable, la que menos tiempo otorga para hacer esa reflexión que mencionaba y la que menos se obstina en dirigir la mirada.
Hablamos en realidad de una frenética, sobria, esencial y osada morality play que pudo haber sido uno de los Griffith sonoros que nunca filmó el maestro y una película a la altura de las facturadas por sus iguales y herederos: prístina de líneas y encuadres como un Stahl, tan dura y expeditiva como el mejor Walsh contemporáneo, afilada moralmente como tantos DeMille, imprevisible como los primeros Dwan sonoros.
Me pregunto cómo de despreciable parecería este arribista con cuentas pendientes y víctimas a cada paso que da, de no ser por tanta precisión y tan depurada y bella plasmación en imágenes, aunque la respuesta llega, como un torrente, en un final en que se desanda en minutos una vida y se vuelve al regazo y a la inocencia. Un castigo escrito en el guión, como era norma, pero un turbio relámpago de amnesia edípica en la pantalla, uno de esos quiebros desconcertantes que abundarán en el cine de un ilustre contemporáneo de Pabst que tampoco encontraba por entonces su sitio, Luis Buñuel.

12 comentarios:

José Andrés dijo...

Ahora soy quien se congratula por encontrar a alguien que hable de Pabst y que, además, alabe esta pequeña gran película recortada por el estudio, olvidada casi desde su estreno (no le gustaba ni al propio Pabst, que pidió que se eliminara de su filmografía) y que no ha merecido ni una línea, buena ni mala. Los europeos en Hollywood han generado una amplia literatura que suele ceñirse a los nombres más conocidos. En el caso de los alemanes (o de quienes forjaron su prestigio durante la República de Weimar) parece haber una primera división, formada por directores de todos conocidos, y luego otra donde juegan todos los demás: Dupont, Thiele, Berger, May... y, quién lo hubiera dicho cuando llegó, el reputado Pabst, ave de paso en todas partes.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por este post. Aunque de Pabst solo he visto las generalmente consideradas obras mayores (que no son tan pocas, tiene unas diez muy reputadas, pese a ese triste estatus de fósil que mencionas y que, efectivamente, parece haber adquirido el pobre), me considero un gran admirador suyo. Esta se me había escapado hasta de las listas de películas que quiero ver y aún no he visto. Ojalá me parezca un tesoro enterrado como a ti. ¿Está disponible por la red?

Gracias de nuevo, gran post.

McTeague

Jesús Cortés dijo...

Está en Cineforum Clásico

Anónimo dijo...

Gracias!

¿Estaría entre tus favoritas de Pabst? Aunque nadie me haya preguntado pondré mis favoritas de Pabst.

1- Bajo la máscara del placer (1925)
2- Tres páginas de un diario (1929)
3- La comedia de la vida (1931)
4- El amor de Jeanne Ney (1927)
5- Carbón (1931)
6- Cuatro de infantería (1930)

Luego irían Don Quijote, La Atlántida o Secretos de un alma, pero no me parecen tan buenas como las primeras 6. La de Piz Pallü (si la consideramos suya) no me gustó. Y creo que eso es todo lo que he visto de él. Aparte de "A Modern Hero", ¿qué otras de Pabst son grandes?

McTeague

Jesús Cortés dijo...

Sí, mi ranking actual sería:

1.- Tagebuch einer verlorenen
2.- Der liebe der Jeanne Ney
3.- Die büchse der Pandora
4.- A modern hero
5.- Cose da pazzi
6.- Die freudlose gasse
7.- Die 3groschen-oper
8.- Geheimnisse einer seele
9.- Der letzte akt
10.- Abwege

Anónimo dijo...

Olvidé La caja de Pandora, que sería mi número 7, todavía dentro de las grandes. Me apunto el resto.

Gracias!

McTeague

José Andrés dijo...

Lo siento, pero "Die weiße Hölle vom Piz Palü", aun siendo más típica de Fank que de Pabst, es para mí uno de los mejores bergfilm de todos los tiempos. Y rompo otra lanza por su obra final, "Durch die Wälder, durch die Auen", dedicada a Carl Maria von Weber, con una deslumbrante Eva Bartok.

Jesús Cortés dijo...

Las dos finales son buenas, con cierta falta de gracilidad. Y todo lo visto de Fanck, en solitario, co-rodando o solo guionizando, suele ser como mínimo interesante.

Anónimo dijo...

En el último número de la revista "Dirigido por" hicieron una encuenta de las mejores películas españolas y extranjeras del siglo XXI. Preguntaron a varios críticos españoles sus cinco españolas y diez extranjeras preferidas de este siglo. Te animarías a dar a conocer las tuyas?

DX

Jesús Cortés dijo...

Cada día se me ocurriría cambiarlo, pero hoy diría, sin orden:

- Yeojaneun namjaui miraeda
- Go go tales
- Litoral
- La fille de nulle part
- Histoire de Marie et Julien
- Film socialisme
- Lastuja - Taiteilijasuvun Vuosisata
- Two lovers
- Khang lang phap
- Operai contadini

Y españolas:

- Leo
- Tiovivo c. 1950
- Mujeres en el parque
- Más allá del espejo
- Història de la meva mort

Anónimo dijo...

Hay alguna forma de ver "Operai contadini" subtitulada en español?

Jesús Cortés dijo...

No que yo sepa y no en inglés se traduce bien todo, lo cual complace a sus autores.