viernes, 22 de octubre de 2010

WHITE TRASH

De todas las grandes películas de Luis Buñuel, son seguramente las dos que filmó en habla inglesa, "The adventures of Robinson Crusoe" y "The young one", las que menos atención han despertado.
Como sucede con Renoir, quizá también con Ophüls - con la excepción de "Letter from an unknown woman" y seguramente debió influir desde siempre que fuese una adaptación de Stefan Zweig, europea, de prestigio y no un film de género - el reconocimiento otorgado a - y que merece - esa parte de su filmografía ha solido caminar a un ritmo más lento, con pertinaz puesta en duda de cualidades dadas por asentadas antes de acometer el reto - lleno de desconfianza desde el mismo momento en que se supo que probarían suerte, un poco como sucede ahora con las aventuras francesas (algunas veces y por desgracia con razón: la pésima "Visage" de Tsai Ming-liang), de directores orientales.
Diría que es más fácil encontrar reales o potenciales partidarios a estas alturas de "Robinson Crusoe", cuyo mayor hándicap es que es una de las películas menos vistas de su obra, orillada por prejuicios apriorísticos (y sin fundamento porque la afinidad con los cuentos, las historias de aprendizaje, estaba ya presente en "El gran Calavera", "El bruto", "La ilusión viaja en tranvía", "Subida al cielo", "Don Quintín el amargao", etc.) sobre la adecuación de la gran novela de Defoe al universo buñueliano. Es una adaptación elíptica, fulgurante, modélica.
"The young one" (de producción más mexicana que americana) en cambio la conoce casi cualquiera que se ha interesado por su carrera y aún así permanece en ese pelotón de las obras atípicas (que automáticamente se etiquetan como no del todo logradas), impura, con interés no más que complementario.
Para mí, que siempre me parecen muy interesantes y reveladoras las salidas del "hábitat" natural de un cineasta, que a veces prueban sus fuerzas, muestran nuevas habilidades o recursos y hasta consiguen engrandecer y reforzar su potencia creadora si consiguen tener éxito aunque se trate de una victoria interior, poco entendida o hasta pírrica, Buñuel, nómada involuntario, es un canon.
Por supuesto hay resultados para todos los gustos, pero, por ejemplo, creo que sin los sinsabores de la última parte de la carrera en Estados Unidos de Fritz Lang, hoy día no tendríamos o no serían tan grandes ni "Der tiger von Eschnapur/Das indische grabmal" ni "Die tausend augen des Dr Mabuse". Es también significativo comprobar lo bien que consiguió ambientar Ingmar Bergman su "The serpent´s egg" en la Alemania pre-nazi, rodando en inglés y alemán, sin alejarse y hasta dando una nueva dimensión  a sus temas y obsesiones, quizá por reducir los diálogos casi a la minima expresión, demostrando una versatilidad admirable. Y Abbas Kiarostami acaba de hacer su mejor película en un pueblito de la Toscana y hablada en francés, inglés e italiano.
"The young one", que sería más apreciada de haberla firmado Tourneur, Fuller o Vidor y que como "Robinson Crusoe", demuestra que Buñuel era consecuente cuando mencionaba a "White shadows in the South Seas" entre sus películas favoritas, es en mi opinión una de sus obras maestras.
Tal vez le ha perjudicado que haya sido repetidamente catalogada como una obra de encargo fallidamente erótica y exótica - que es precisamente lo que no es - en lugar de ser vista como un drama primitivo, sobrio y tenso, con un vociferante y sucio Zachary Scott, lo más cercano a un western que nunca hizo, mejor y bastante más atrevido, menos recurrente a "marcas registradas" que "Viridiana", que sí lo colmó de premios al año siguiente.
Y es desde luego uno de los mejores retratos que el cine ha dado sobre la intolerancia que nace de la ignorancia, encarnada en la versión rural de aquellos desheredados que dejó la Segunda Guerra Mundial y que poblaron tantos thriller de los 40 y 50, incluído el negro Traver, que podría haber sido, de haber podido regresar a Estados Unidos, el mismo de "Senza pietá", "Paisá" o "Vivere in pace".
Al no centrar el punto de vista en el personaje inocente e inexperto (quizá con algún tipo de retraso) que interpreta la efímera actriz Key Meersman, ni tan bonita ni catalizadora de los acontecimientos - como sí lo fue la protagonista de "Susana" unos años antes - evitando que surjan comportamientos ocultos o embarazosos que pudieran dar pie al humor o la ironía, "The young one" es la más seca de sus películas, donde conceptos que suelen generar debates éticos como el racismo o el estupro son presentados de la forma más brutal, como puros impulsos salvajes de quien no conoce o se sabe lejos de la civilización y su moral, quizá la más exacta de las encarnaciones de la revolución de los dictados de la psique sobre las costumbres y las cortapisas sociales.
Sobre esa masa de deseo y violencia que se abre paso con perfecto clasicismo, bellamente encuadrada pero sin ese efecto mágico de "The night of the hunter", de la que parece inspirarse en planos exteriores, poco tiene que "corregir"  y menos aún espiritualizar el sacerdote que aparece (con traje y corbata, bien peinado, limpio, urbano, equilibrado) a la hora de película, una especie de contracopia del personaje atormentado que interpretara Paco Rabal en "Nazarín".
En aquellos inhóspitos y sordos manglares no queda lugar para orden alguno y el fracaso de cualquier intento por establecerlo, como en "Wind across the everglades", conlleva el riesgo de terminar comprendiendo y adoptando las conductas que se quieren reconducir.
Buñuel, como siempre hizo y a diferencia de Ray, lo resuelve sin tragedias, insuflando aún si in extremis ese tipo de humanismo con el que se identificaba, asocial, impulsivo y, cuando fuese posible, epicúreo.

viernes, 15 de octubre de 2010

HUMO, POLVO, SANGRE Y RUIDO

Son relativa y diría que sorprendentemente, muy pocos.
Sí, está Karl Freund, que no se acerca para mi gusto al nivel de sus famosos maestros; Jack Cardiff, que por lo que he podido ver de su filmografía (la mitad, aproximadamente, con lo que es bastante probable que esté equivocado) quizá tuvo suerte de que John Ford cayera enfermo y su firma aparezca en la espléndida e infravalorada "Young Cassidy"; sólo conozco aquella que hizo sobre los Harlem Globetrotters el gran James Wong Howe (y me gustaría encontrar "The invisible avenger" del 58, que parece una serie B atractiva); nada he podido localizar de lo que rodó Eduard Tisse, ni tampoco las experiencias argentinas de John Alton, ni las que hicieron Sven Nykvist o Bert Glennon, menos aún las de Julius Jaenzon; sólo me gusta mucho la primera (con Paul Czinner, "Der träumende mund") de las curiosas "colaboraciones" con otros directores de Lee Garmes... y de los que están en activo, apenas recuerdo a Yu Lik-wai.
Abundan los actores y guionistas, no faltan ayudantes de dirección, productores, decoradores o diseñadores de producción y hasta un buen número de "intrusos" procedentes de la literatura o la pintura, pero lo cierto es que casi ninguno de los grandes directores de fotografía han probado suerte en la dirección.
Dejando a un lado razones personales o falta de motivación, sospecho que los proyectos que no llegaron a materializarse, en muchos casos puede que se debieran a falta de financiadores o mecenas y supongo que también a que sus impulsores hubiesen sabido "mover" mejor los contactos en el mundillo, porque prestigio siempre tuvieron.
De hecho, en muchas películas de directores noveles, vista la facilidad (profesionalidad mal entendida, empeorando y sin freno) para montar, decorar y musicalizar en serie o haciendo mecanos con piezas que han demostrado cierto éxito en otras producciones, el trabajo de los directores de fotografía es casi lo único realmente "de autor" - más que los propios debutantes muchas veces y lo siento por su ego - que queda en ellas, el único elemento disonante, normalmente veterano, experto, que - aunque haya alguno con facilidad para contaminarse y perder el norte - (hasta) piensa, discute, corrige y pule o sugiere eliminar caprichos estéticos y salidas de tono propias de la inexperiencia, haciendo honor, en los mejores casos, a ese término anglosajón tan hermoso para denominar su oficio: cinematographer.
Habría que valorar (y sería muy complicado porque sólo quedan entrevistas o biografías; tal vez muchos prefirieron trabajar asidua y continuadamente y no sentir la espera y la desconexión de los directores, que suelen ser, más aún en nuestros días, los que menos en contacto están con el cine, hasta el punto que cuando vuelven deben adaptar o actualizar ideas y costumbres a los usos del momento) cuánto de ellos hay en las grandes películas que iluminaron, pero yo al menos vería con gusto y, dependiendo de los casos, correría detrás - lo mismo para llevarme un buen chasco - de lo que nunca rodaron William H. Clothier, Stanley Cortez, Conrado Baltazar, Nicolas Musuraca, Kazuo Miyagawa, William Lubtchansky, Giuseppe Rotunno, Russell Metty, Claude Renoir, Gabriel Figueroa, Robert Burks, Romain Winding, Aldo Tonti, Joseph Ruttenberg, José Luis Alcaine, Subrata Mitra, Henri Alekan, Winton C. Hoch, Christian Matras, Robby Müller y muchos otros pasados y presentes.
El caso de Raoul Coutard es especial.
Mirando los genéricos y la preeminencia que siempre le otorgó, primero Godard y luego otros, que llegaron a ponerlo codo con codo en el mismo cartel final que señala quién firmaba la puesta en escena, Coutard ya parecía un cineasta y además de los importantes.
Viendo su debut en 1970, hoy olvidado, "Hoa-binh", se confirma.
Y lo mejor es que no se trata de la típica obra donde un reconocido profesional da por fin rienda suelta a lo que los egoístas y acaparadores directores con los que trabajó nunca le dejaron desarrollar, que suele derivar en un pastiche informe, un experimento con champán que no satisface (y muchas veces sólo entiende) más que al propio interesado.
"Hoa-binh" es una sensible, hermosa, dura, arriesgada, por momentos deslumbrante y siempre muy personal pero comprensible por cualquiera, visión sobre algo, tan destructivo que da pie a esa construcción tan libre que puede ser un film, como la guerra, en este caso la de Vietnam.
Pocos se debieron acordar de su enjuta sombra cuando se estrenó nueve años después la épica "Apocalypse now", a la que anticipa (hasta en una icónica imagen de helicópteros en formación... pero con funk de fondo en lugar de Richard Wagner) y si no fuera por la  arrolladora fuerza de la película de Coppola, inquietantemente profetiza y se hubiese podido pensar que sirvió de ignota inspiración. Y menos aún eco tuvo casi una década más tarde cuando, con pocos meses de diferencia, se estrenaron las celebradas "Full metal jacket" de Stanley Kubrick y - aunque centrada en la Segunda Guerra Mundial - "Hotaru no haka" de Isao Takahata, que también algo le deben.
Olvidando si es posible (y no cuesta tanto) los lacrimógenos intentos de película de guerra con niños desamparados de protagonistas más o menos absolutos, "Hoa-binh" aborda un ángulo bastante inédito por la seriedad con que capta sin tratar de buscar cómplices, hacer guiños y dar codazos buscando partidarios, ese momento crítico de la invasión atroz y la pérdida de una forma de vida que acarrea todo conflicto de este tipo. Desnuda y objetivamente.
El riesgo que asume Coutard, que podría haberse limitado tranquilamente y hasta hubiese ganado más adeptos, en fotografiar bella, cósmicamente, el sufrimiento y el desarraigo, las privaciones y la búsqueda de rastros de humanidad, para probar lo bien que es capaz de impresionarlo en celuloide, es alto, pero lógico: no es Francia, a pesar de la notoria presencia colonial de su país en la zona, ni siquiera Europa lo que recoge su objetivo, pero él conocía perfectamente la zona y a sus habitantes, con lo que no le hizo falta informarse apresuradamente para "ambientar" su idea de lo que iba a encontrar. Simplemente planta allí su cámara, mira y trata de aplicar lo aprendido, lo recordado y lo soñado en que el resultado sea verdadero, justo y fresco, que es lo que de la nouvelle vague y de sus años como corresponsal para el semanal Paris Match queda en el film.
Pero la inevitable conexión con JLG, al que imagino que todos esperarían encontrar soterrada o manifiestamente presente, más allá de unos llamativos fundidos a verde, azul o rojo, o con otros directores con los que Coutard había colaborado como Truffaut, Demy o Rouch, no es ni evidente ni muy precisa. La cámara de Coutard flota en interiores de una forma que recuerda a como lo hace la de Satyajit Ray, posándose en los rostros y describiendo las acciones con una calma y un misterio antiguo y simple; cuando sale al exterior se muestra a veces nerviosa, rítmica, muy conectada con vanguardias americanas y la mayor parte del tiempo hipnótica, con encuadres muy sencillos pero llenos de tensión y es donde afloran matices más intensamente personales.
Coutard no fue allí a alinearse y mucho menos a recrearse con el castigo o la capacidad para defenderse que sufrían los vietnamitas (lógicamente del norte), ni a denunciar, ridiculizar, juzgar o poner en solfa los motivos de los americanos. Aún pasarían cinco años hasta el fin de la guerra y no había conclusiones que sacar, sólo valía la pena acercarse y registrar el ciclo de la vida y la muerte alterado por el fuego y el miedo y lo que es más incierto, el del crecimiento y el aprendizaje distorsionado por el desorden causado.  

miércoles, 13 de octubre de 2010

A UN GOLPE DE TIMÓN DE OTRAS VIDAS

Peyrol no es un héroe.
Sus toscas maneras y su mirada desconfiada, como la de un viejo león cansado, no le otorgan ese aura invicta, galante, desapegada - lo importante es permanecer, aunque sea en la memoria de los que nunca le conocieron -  y bandera de una y tal vez cualquier causa.
Le basta con sobrevivir, pisar tierra firme más de una semana seguida, como señala y tener de una vez por todas unos años tranquilos, quizá en algún punto de la costa africana, adonde desea dirigirse. No complicarse la vida con quimeras.
Como dos años antes la inolvidable "A high wind in Jamaica", de la que tal vez pudiese haber sido alternativa o imposible continuación europea para su protagonista en los años que sucedieron a la Revolución francesa, "L´avventuriero / The rover" (aunque es más italiana; en cierto modo entre ambos títulos está el que más le hubiese convenido) mi película favorita - y la única suya en la que a menudo pienso junto a su debut "Corridor of mirrors", aunque de esto último debe tener la culpa el agujero negro en que se convirtió "Vertigo" - del muy irregular Terence Young en 1967, se agarra fuerte a los recuerdos.
Tal vez porque veintitantos años después de aquella  "Blood and sand" (sobre Blasco Ibáñez, tan exitosas sus adaptaciones en el mudo como poco celebradas las del sonoro) de los primeros tiempos del color, allá por 1941, un poso permanece en las miradas cruzadas y en una de ella al final del film cuando lo siente derrotado y se retira del encuadre para no volver, algo de lo que compartieron, al parecer brevemente, fuera de los platós Anthony Quinn y la ya olvidada (¿todavía seguía en activo? se preguntaron muchos probablemente) Rita Hayworth, nieve sobre su cabello, aún bellísima después de mala vida y peor suerte.
Nada prefabricado hay en este melodrama disfrazado de película de aventuras bastarda y sin armonía, tan desequilibrada como emotiva, tan difícil de anticipar como varios Freda a los que tanto recuerda, apéndice - pero sin menosprecio: consigue que la partitura se escuche entre la música y realmente "suene" a Joseph Conrad - de un género que, como el western, aunque con menos llantos y un entierro más discreto, también se moría por esos años.
Precisamente la banda sonora de Morricone sirve bien para definir el film y toma riesgos donde menos se esperan.
Un hermoso arranque sinfónico que ilustra al único alarde, la única maniobra del diestro marino en retirada Peyrol, ese personaje perdido de Nicholas Ray, tan cortada y fulgurante que pareciera de Godard, da paso a unos desconcertantes órganos que saben a Maurice Tourneur, Griffith y Chaplin, que en primera instancia extrañan y con el paso de los minutos quizá apunten en una dirección muy lógica: el punto de vista de la niña-mujer que interpreta Rosanna Schiaffino sólo puede ser acompañado desde esa inocencia fundacional de aquellos primeros tiempos del cine.
Y es que "L´avventuriero" es una de esas películas por las que uno hubiese dado algo porque fuesen más grandes, porque Terence Young tuviese genio, porque ahondara en esa narusiana historia de amor que sólo vive en silencio Caterina y casi ni intuye Peyrol, porque estuviese a rebosar de poesía y fuese recordada para siempre.
Hablaba Truffaut de "grand film malade" al referirse a "A King in New York" y otras obras que el culto anteponía poco a poco a las películas más perfectas, sin advertir, entiendo yo, que son criterios distintos y nunca jerárquicos. Creo que no hay nada "enfermo" ni "nada falta" en una película tan maravillosa como esa y lo mismo puede opinarse de "L´avventuriero" que da mucho y aspira a poco, sirve para una buena discusión sobre estética y regala cuatro o cinco momentos - más que planos a veces, toda una escena - antológicos.

martes, 5 de octubre de 2010

CIUDADANO FORREST

Año 2004.
Al mismo tiempo que la maquinaria Michael Moore llenaba los cines de medio mundo con "Fahrenheit 9/11" y trataba, entre lucrativas bromas, de "reflexionar" (en fin...) sobre los oscuros movimientos que permitieron a George Bush Jr llegar a la presidencia tras un apretado escrutinio en Florida, el escritor Philip Roth publicaba "The plot against America" recordando, y dando la vuelta, a un caso muy antiguo, que el gran público recordará vagamente, pero que pudo cambiar la historia de Estados Unidos.
En efecto, durante la segunda guerra mundial, antes de Pearl Harbor, el famoso aviador y héroe americano Charles Lindbergh se opuso públicamente al intervencionsimo americano en el conflicto que capitaneaba el presidente Franklin Delano Roosevelt, que siempre sospechó de las simpatías (y algo más) de Lindbergh y su America First Committee con el nazismo, sabedores estos últimos de que las posibilidades alemanas de victoria dependían del pacto de no agresión firmado con Rusia, que traicionaron, y la abstinencia americana de la guerra. Roth, judío, fantaseaba con la idea de qué hubiese pasado si Lindbergh llega a derrotar a Roosevelt y se convierte en Presidente.
George Cukor, el eterno artesano de la Metro - tan elegante y se suponía que aséptico ideológicamente que no tuvo ni enemigos: no estaban a su altura de todas formas - poco después de que esa intervención se convirtiera en una realidad, estrena en 1942 una película que dormita en las cubetas de saldo de grandes almacenes etiquetada como una más de las que sirvieron para dar lustre a una de las parejas más famosas de su época, Katharine Hepburn y Spencer Tracy.
Esa película, "Keeper of the flame" ("La llama sagrada" en España, como siempre aportando un matiz equívoco), de nula reputación, es seguramente uno de los más inteligentes y demoledores retratos nunca rodados sobre el poder de manipulación de las masas, además en un momento crítico, cuando la semilla del antisemitismo que se imponía en Europa, se propagaba por Estados Unidos camuflada de patriotismo.
La absorbente trama inquisitoria del film, desde que arranca con un entierro bajo la lluvia que trae a la memoria (y tal vez inspiró a Mankiewicz) a aquel que abría "The barefoot Contessa", se desenrrolla suave pero espectacularmente sin un sólo golpe de efecto y, ¡milagro!, eludiendo el flashback (modélico, genial, guión, uno de tantos, de Donald Ogden Stewart), dejando apenas espacio ni tiempo para advertir la hazaña cukoriana de desenmascarar (la especialidad del maestro, aunque se ocupó casi siempre de asuntos menos comprometidos) a personajes como Lindbergh y el daño que estuvieron y aún estaban a punto de causar a su país, que tanto los idolatraba como mal los conocía, absolutamente adulterados por los medios de comunicación.
Ausente, muerto en accidente de coche al comienzo del film el adorado Robert Forrest, con su viuda aún colocando flores siniestramente bajo sus retratos como si de altares se tratase y vetada a la prensa (salvo Tracy, que es más listo a pesar de tener mejor reputación que el resto de periodistas; eran otros tiempos) la verdad sobre su vida, toda su personalidad desconocida se refleja en un personaje que debería figurar por derecho propio en antologías de la creación cinematográfica: el obediente, fanático secretario, jefe de prensa, quizá también asesor (cómo saberlo a ciencia cierta) encarnado con milimétrica precisión por Richard Whorf, en una especie de variante diplomático-política de aquella inolvidable Mrs. Danvers de "Rebecca", que venera y protege el recuerdo del fallecido y lo hará hasta donde sea necesario.
Su retahíla educada y laudatoria para todo aquel que se acerca a sus amanerados dominios, hace entrar en trance a mediocres y despista a los que se creen avispados, todos convencidos de que están siendo tratados con el máximo respeto y libertad, porque en el fondo hay que comprender que lo más importante es que Robert Forrest, la llama que ilumina los caminos de tantos americanos, como le gusta decir, siga siendo un inmaculado mito.
La permanente tensión de este nublado film, donde todo es lo que parece a pesar de los ímprobos esfuerzos de sus habitantes por fingir, debería servir además para ampliar las fronteras de los terrenos perennemente asociados al nombre de George Cukor: la comedia, el musical y el melodrama. Más amplia que la estupenda "Gaslight", "Keeper of the flame" es junto a la muy extraña y fascinante "A woman´s face" su mejor film en el resbaladizo terreno del cine de misterio, tan realista en sus manos, sin los agujeros y trucos habituales y por desgracia tan poco apreciado por los que perdieron o nunca tuvieron inquietud por escuchar con atención y analizar sin dar por bueno todo lo que les dicen.
Pocas veces estuvo mejor Tracy, un actor que tan pronto supo poner cara al cuarto poder como al primero (¿o es el segundo?, por ejemplo en "The last hurrah", dieciséis años después); aunque más mundano, un personaje como el que tantas veces encarnó Henry Fonda, tan tranquilo y cívico como decidido y audaz, capaz de hablar como escribe y apenas revelar cuanto piensa sin decir nunca algo en lo que no cree.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

UNA NOCHE

Ella llega a la fiesta, nada formal, más bien una reunión de amigos y enseguida ya se fija por primera vez en él, que habla poco y participa menos de lo que sucede.
La cámara la capta nerviosamente, en un bucle de reencuadres que pretenden aprehender cada centímetro cuadrado de su cara, su pelo, sus gestos. No es una belleza, parece algo triste, quizá haya vivido más de lo que hubiese querido.
Escuchamos confusamente las conversaciones y también en algunos momentos se hace el silencio y sólo vemos su cara, primeros planos que procuran encontrar la intimidad, en un efecto de suspensión de la realidad que recuerda al arranque de "La captive" de Chantal Akerman, tan ambiguo; ya sospechamos por ese sólo dato que la mirada de él no es común.
Un gato se sube a sus hombros, inmediatamente se viene a la cabeza aquel del corto de Warhol, "Eat" diez años antes y algo ocurre; empieza a sonar una única y extraña nota, monocorde (ahora tan habitual en concursos y programas de televisión para crear ambientes tensos), que anuncia ese vínculo que se ha creado y que sonará ya toda la proyección.
En un momento, la charla se desplaza más al fondo del encuadre, todos sentados en sofás. Ella lo mira de reojo a él, que no se ha movido de su posición y ahora parece que casi trate de contar el número de veces que ella vuelve la cabeza, con disimulo o abiertamente, en su dirección.  De repente ella se levanta y viene a sentarse a su lado; conversa y le da fuego.
Se abre el plano y por la izquierda del encuadre alguien le da a él sus muletas: la fiesta se termina y es hora de volver a casa. Ella, ya de pie, mantiene el gesto de interés, no sabe él si por cortesía o por valentía pero cuando él se ofrece para llevarla en su coche, retándola, ella acepta, un poco aturdida.
Corte al exterior del coche. Se despiden y el dice que la llamará. Ella acepta, más tranquila, sin gente ni necesidad de quedar bien delante de nadie. Se pierde en la noche.
Han pasado diecisiete minutos.
Sí, es difícil olvidar la impresionante apertura de "Behindert", el tercer largo (segundo en Alemania) de Stephen Dwoskin, pero quizá sea necesario para valorarlo justamente tanto olvidarse de la condición física de su autor (que ni esconde - desde el mismo título - pero que ni esgrime ni mucho menos aprovecha: sólo mira desde ella sin poder desprenderse de sus impedimentos) como de la vitola de artista de culto independiente que le persigue desde que sus obras se dieron a conocer al gran publico hace unos años, destapando para enojo de algunos a uno de esos llamados secretos mejor guardados del cine neoyorkino, con mezcla, como todo lo de allí; en este caso, rusa e inglesa.
Simplemente asombrarse con lo que se ve.
Porque entrelazadas sus imágenes y sus silencios con los de "Scener ur ett äktenskap" de Ingmar Bergman - rodada un poco antes y que aportaría además al conjunto sus largas reflexiones que ponen palabras a lo que Dwoskin a veces sólo bosqueja - tendríamos uno de esos grandes conglomerados fílmicos que definen hasta dónde ha podido llegar el cine en su intento de diseccionar el muy complicado mundo de las relaciones de pareja.
La mirada de Dwoskin, privada y casi furtiva de sí mismo, en principio no debería servir de mucho a nadie más que a él, con el agravante de que además en el film se habla muy poco y se adivina más que se deduce lo que pasa escrutando el rostro de ella: los momentos de ilusión, felicidad, de duda, de culpabilidad, de hastío o abandono, sin que el recorrido sea lineal y cabiendo la posibilidad de que estemos totalmente equivocados incluso con lo que nos parecen certezas.
Pero algo universal y penetrante hay en todo lo que recoge su cámara, quizá involuntario y hasta más ético que estético, a pesar de sus audacias formales. Los rojos y los naranjas que rápidamente se buscan en la memoria como de Bacon, Hopper o Antonioni poco parecen querer comunicar más allá de iluminar esa tentativa mezcla de respeto a su libertad y demanda constante de respuestas que Dwoskin practica sobre su actriz, en muchos momentos, celosa de su intimidad.
Causa vértigo el discurrir de las imágenes, que algo tienen impregnadas de esa carga mórbida o impúdica que trae a cuestas el cine desde que se propuso arrancar la verdad, revelar la intimidad, quitar las máscaras de las caras de sus personajes para que por fin expresen algo que callaban, desde Griffith a Jean-Luc Godard, con los más variados propósitos, escuchando como en "My girlfriend´s wedding" y también mirando, como en "Unas fotos... en la ciudad de Sylvia... y otras ciudades".
"Behindert" curiosamente no anda lejos del cine que más se ha preocupado, bastardamente y sin carta de naturaleza, por la relación entre lo físico y los torcidos senderos de la psique, de Tod Browning a "Peeping Tom" y hasta Philippe Grandrieux, pasando por una extraña conexión con el cine de David Cronenberg (sobre todo "Dead ringers", "Rabid" y "Crash"), no sólo en la filmación del encuentro íntimo entre Dwoskin y Carola, que encuentro hermoso, tan perfectamente modulado y expuesto que evita por puro talento cinematográfico y por su pudoroso proceder, caer en un exhibicionismo feísta y espúreo - o, peor aún, sublimador y esteticista - sino en cualquier plano rodado en escaleras, en cualquier desenfoque, en cualquiera de las mudas escenas rodadas en la calle que parecen sacadas de "Les hautes solitudes".
Precisamente y junto a Garrel, Stephen Dwoskin es una de las grandes pérdidas (quizá aún recuperables ambos y el primero se acercó un poco en "La frontière de l´aube") para el cine de terror y el fantástico, en el sentido en que pudieron probar una vez suerte en él DreyerEpstein. Probar los límites de lo entendible, adentrarse en lo mágico.
Poco se puede añadir o poco se puede concluir del final del film, pero la emoción que comunica ese rostro que se eterniza en primer plano y luego, casi borrosa, su silueta caminando por las calles, como el reflejo en el cristal con el que se cierra, otra vez Garrel, "L´enfant secret", es indescriptible.

martes, 21 de septiembre de 2010

EN LA CARRETERA

La época del Rolling Thunder Revue no es la que recuerdan con más cariño muchos fans de Bob Dylan. Ese final de los años 70 fue especialmente cáotico para la mayoría de iconos supervivientes de la década de los 60 e incluso muchas grandes bandas surgidas a principios del decenio habían llegado a esos años destrozadas, confusas, desnortadas y sacudidas por el terremoto provocado por el punk, el auge de la música disco y la new vave que se vendría encima definitivamente a la vuelta de unos pocos años. Era complicado mantener una identidad y un Dylan maquillado, disfrazado, enmascarado y de espíritu más cercano al glam que al rythm n´blues, fue demasiado para algunos.
Dylan había grabado a partir del aclamado "Blood on the tracks" (para algunos entre los que me incluyo, uno de sus tres mejores discos), "The basement tapes" con The Band y "Desire" hasta llegar al olvidado directo "Hard rain" que recoje esta mezcla de troupe itinerante y performance teatral bañada en los efluvios de la generación perdida que es Rolling Thunder Revue que ya prefigura la evolución de Tom Waits a partir de "Swordfishtrombones" y que tiene más puntos en común de lo que sus partidarios estarían dispuestos a reconocer con lo que por esos años llevó a sus últimas consecuencias George Clinton en su aventura Parliament-Funkadelic. Tal vez los consecutivos y posteriores "Street legal" y "Slow train coming", que buscaban en otras direcciones más cómodas hicieron pensar en el espejismo de un Dylan adulto. 
Justo en ese momento se le ocurre a Dylan filmar una película de más de cuatro horas de duración en su versión original, con escasa repercusión y peor fama, "Renaldo & Clara", que incluye - en su cabeza, misteriosos caminos dylanianos, siempre estuvo "Les enfants du paradis" de Carné - actuaciones, unas ficciones con San Shepard, Joan Baez o su primera mujer, Sara, de la que estaba a punto de separarse y puro "film footage" de la Norteamérica de estos años, la misma que captan los fotogramas de "News from home" de Chantal Akerman, "The killing of a Chinese bookie" de John Cassavetes, "Nashville" de Robert Altman o los de tantos MekasKramer y la que se dibuja dispersa desde las estrofas de "Little criminals" de Randy Newman, el homónimo album de debut de Warren Zevon o "L.A.M.F." de Johnny Thunders & the Heartbreakers.
Es decepcionante lo poco que se recordó este film cuando se estrenó en 2007 "I´m not there", el a priori interesante pero finalmente vacuo trabajo de Todd Haynes, ese director imprevisible, que sospechosamente evita esta etapa de su carrera.
Fue una buena oportunidad para recuperar y quizá valorar en su justa medida esta heteróclita amalgama de recuerdos e impresiones de un país en un momento muy determinado, para nada ajeno al carácter hosco, tan huidizo (hasta la idea de Dylan interpretado por otros del film de Haynes es del propio Dylan, que utiliza a Ronnie Hawkins para encarnarse a él mismo en algunas escenas) como exhibicionista y arraigado en las tradiciones de la música y la poesía de su autor, metido a cineasta y copando un lugar que parecía no corresponderle.
Sí, es un film difícil y más si no interesa la música de Dylan, lleno de contrastes, quizá lento y hasta en algunas partes aburrido, pero contiene esa clase de verdad sobre todo lo que toca que le otorga un interés permanente.
Y por qué no decirlo, demuestra lo sencillo que puede llegar a ser plasmar emoción en celuloide. La abstracción de la música, un plano robado a un hobo somonoliento en la barra de un bar y unas palabras dichas en primer plano con su característico énfasis por Rubin "Hurricane" Carter, configuran en apenas unos segundos inolvidables momentos de cine.
Esa reflexión, tomada como base y hasta como experimento, permite adoptar un ángulo de aproximación más provechoso a la hora de enfrentarse al film que la clásica valoración global, "equlibrista" (si tal cosa existe) y en busca de certificados, cierres y terminaciones.
"Renaldo & Clara" es imperfecta pero legítima, se desparrama por todos sus encuadres como sus elusivas letras, obliga a tener paciencia y a sufrir el desgaste de los minutos para hallar un resuello lírico porque su objetivo no es satisfacer a nadie, como nunca lo fue la música de Dylan, obsesivamente preocupado desde sus comienzos y aún hoy día por escapar de etiquetas, tendencias, escenas y tópicos.
Acostumbrados a verlo parapetado tras su micrófono con ese semblante que no permite averiguar si posa o se exprese con brutal sinceridad, fuera de escena el Dylan actor y director es en cambio cercano y tiene sentido lógico del rodaje de cine, con lo que sospecho que la mayor parte de las aristas y baches del film provienen de la sala de montaje (cosa de especialistas: Howard Alk), que pretende dotar al conjunto de una uniformidad "arty" a base de cortar donde menos se espera y regresar adonde ya creímos que no volveríamos, que ni necesita el film ni le conviene, análogamente a lo que un productor musical hubiese hecho estropeando con arreglos inapropiados el crudo material recibido.
Ese famoso "enjambre de abejas" que el de Duluth identificaba como su música (en una bonita alusión declaró una vez, escuchando cómo había quedado "Blonde on blonde" que el resultado final se parecía bastante a lo que oía para sus adentros), transformado en imágenes es un conglomerado fantasioso-documental que se abre con "When I paint my masterpiece", aquella maravilla que regaló a The Band para el album "Cahoots" y borra de tanto expandirlas las fronteras creativas que alguna vez pudo tener Bob Dylan

jueves, 16 de septiembre de 2010

"PELÍCULAS PREFERIDAS DE LA DÉCADA DE LOS 40 (1941-1950)"

Bueno, a petición popular, aquí envía Miguel Marías sus 292 películas preferidas de la década de los 40, a día de hoy, 16 de septiembre de 2010:

1941 (30)
How Green Was My Valley (J.Ford)
They died with their boots on (R.Walsh)
Smilin' Through (F.Borzage)
A Woman's Face (G.Cukor)
Sullivan's Travels (P.Sturges)
The Lady Eve (P.Sturges)
The Shanghai Gesture (J.von Sternberg)
Unfinished Business (G.LaCava)
Kanzashi (Shimizu H.)
Vénus aveugle (A.Gance)
Remorques (J.Grémillon)
Listen to Britain (H.Jennings & S.McAllister)
The Strawberry Blonde (R.Walsh)
Reap the Wild Wind (C.B.DeMille)
Our Wife (J.M.Stahl)
Man Hunt (F.Lang)
Friedemann Bach (T.Müller)
The Sea Wolf (M.Curtiz)
Meet John Doe (F.Capra)
Penny Serenade (G.Stevens)
Hold Back the Dawn (M.Leisen)
Remember the Day (H.King)
Citizen Kane (O.Welles)
H.M. Pulham, Esq. (H.M. Pulham,Esquire) (K.Vidor)
49th Parallel (The Invaders) (M.Powell & E.Pressburger)
Hideko no Shasho-san (Narusē M.)
Words for Battle (H.Jennings)
The Little Foxes (W.Wyler)
Manpower (R.Walsh)
Now, Voyager (I.Rapper)

1942 (19)
To Be or Not To Be (E.Lubitsch)
This Land Is Mine (J.Renoir)
Once Upon A Honeymoon (L.McCarey)
Gentleman Jim (R.Walsh)
Cat People (J.Tourneur;p.V.Lewton)
Genroku chushingura-I/II (Mizoguchi K.)
The Magnificent Ambersons (O.Welles;cl.R.Wise,F.Fleck,S.Cortez,J.Cotten,A.Moss,N.Foster,H.J.Wild,R.Metty)
The Palm Beach Story (P.Sturges)
Arsenic and Old Lace (F.Capra)
In Which We Serve (N.Coward & D.Lean;a.,cg.,c.N.C.)
Mrs. Miniver (W.Wyler)
Chichi ariki (Ozu Y.)
Correo de Indias (E.Neville)
Casablanca (M.Curtiz)
Le Capitaine Fracasse (A.Gance)
Le Destin fabuleux de Désirée Clary (S.Guitry;cl.R.LeHénaff;c.S.G.)
Yankee Doodle Dandy (M.Curtiz)
Malombra (M.Soldati)
Mashénka (I.Raízman)

1943 (24)
Vredens Dag (C.Th.Dreyer)
Le Ciel est à vous (J.Grémillon)
Ministry of Fear (F.Lang)
Holy Matrimony (J.M.Stahl)
The Life and Death of Colonel Blimp (Colonel Blimp) (M.Powell & E.Pressburger)
Heaven Can Wait (E.Lubitsch)
The Leopard Man (J.Tourneur;p.V.Lewton)
I Walked With A Zombie (J.Tourneur;g.,p.V.Lewton)
The Seventh Victim (M.Robson;p.V.Lewton)
The Song of Bernadette (H.King)
None Shall Escape (A.de Toth)
Hangmen Also Die! (Let´s We Forget) (F.Lang)
Lumière d'Été (J.Grémillon)
I bambini ci guardano (V.De Sica)
La Malibran (S.Guitry)
Uta andon (Narusē M.)
Tanoshiki kana jinsei (Narusē M.)
Romanze in Moll (H.Käutner)
Mission to Moscow (M.Curtiz)
Les Anges du péché (R.Bresson)
Northern Pursuit (R.Walsh)
16 años (C.H.Christensen)
Fires Were Started/I Was A Fireman (H.Jennings)
Meshes of the Afternoon (M.Deren)

1944 (27)
To Have and Have Not (H.Hawks)
The Story of Dr. Wassell (C.B.DeMille;d.2ªu.A.Rosson)
Till We Meet Again (F.Borzage)
Going My Way (L.McCarey)
Två människor (C.Th.Dreyer)
Summer Storm (D.Sirk)
Gaslight (G.Cukor)
Wilson (H.King)
Uncertain Glory (R.Walsh)
Laura (O.Preminger)
Experiment Perilous (J.Tourneur)
The Curse of the Cat People (G.von Fritsch & R.Wise; a.,p.V.Lewton)
Grosse Freiheit Nr.7 (H.Käutner)
The Uninvited (L.Allen)
Falbalas (Jacques Becker)
Augen der Liebe (Zwischen Nacht und Morgen) (A.Braun)
Frenchman's Creek (M.Leisen)
Buffalo Bill (W.A.Wellman)
A Canterbury Tale (M.Powell & E.Pressburger)
The Woman in the Window (F.Lang)
The Way Ahead (The Immortal Battalion) (C.Reed)
Bluebeard (E.G.Ulmer)
Up In Mabel's Room (A.Dwan)
W.Somerset Maugham's "Christmas holiday"/Christmas holiday (R.Siodmak)
Miyamoto Musashi (Mizoguchi K.)
Opfergang (V.Harlan)
El Canto del Cisne (C.H.Christensen)

1945 (22)
Les Dames du Bois de Boulogne (R.Bresson)
They Were Expendable (J.Ford;cl.,c.R.Montgomery)
The Southerner (J.Renoir)
The Bells of St. Mary's (L.McCarey)
Roma città aperta (R.Rossellini)
The Diary of A Chambermaid (J.Renoir)
I Know Where I'm Going! (i know where i'm going!) (M.Powell & E.Pressburger)
Fallen Angel (O.Preminger)
The Spanish Main (F.Borzage)
La vida en un hilo (E.Neville)
Detour (E.G.Ulmer;cl.L.Landers)
Les Enfants du Paradis (Le Boulevard du Crime/L'Homme blanc) (M.Carné)
The Horn Blows at Midnight (R.Walsh)
The Big Sleep (H.Hawks)
Scarlet Street (F.Lang)
Naïs (R.Leboursier;cl.,s.,g.,diál.,p.M.Pagnol)
Love Letters (W.Dieterle)
A Diary for Timothy (H.Jennings)
Strange Illusion (E.G.Ulmer)
Ernie Pyle's Story of G.I. Joe (Story of G.I. Joe/G.I. Joe/ War Correspondent) (W.A.Wellman)
The Clock (Under the Clock) (V.Minnelli;prep.F.Zinnemann; cl.J.Conway)
The True Glory (C.Reed & G.Kanin)

1946 (30)
Paisà (R.Rossellini)
It's A Wonderful Life (F.Capra)
A Scandal in Paris (The Story of Vidocq) (Thieves' Holiday) (D.Sirk)
The Best Years of Our Lives (W.Wyler)
Notorious (A.Hitchcock)
Utamaro o megoru gonin no onna (Mizoguchi K.)
My Darling Clementine (J.Ford;cl.Lloyd Bacon)
Ivan Groznií(1944)/Boyardskií zágovor (S.M.Eisenstein)
Canyon Passage (J.Tourneur)
A Matter of Life and Death (Stairway to Heaven) (M.Powell & E.Pressburger)
I've Always Loved You (F.Borzage)
The Man I Love (R.Walsh)
Cluny Brown (E.Lubitsch)
Cloak and Dagger (F.Lang)
Josei no shōri (Mizoguchi K.)
Waga seishun hi kui nashi (Kurosawa A.)
Leave Her to Heaven (J.M.Stahl)
Angel and the Badman (J.Edward Grant;d.2ªu.Y.Canutt; cl.,p.,c.J.Wayne)
Duel in the Sun (K.Vidor;cl.,s.J.von Sternberg;cl.W. Dieterle,W.Cameron Menzies,C.M.Franklin,D.O.Selznick;d.2ªu. O.Brower,B.Reeves Eason;p.,cg.D.O.S.)
Great Expectations (D.Lean)
Child Of Divorce (R.O.Fleischer)
La Belle et la Bête (J.Cocteau;cl.R.Clément)
Bedlam (M.Robson;p.,cg.V.Lewton)
Gilda (C.Vidor)
The Strange Love of Martha Ivers (L.Milestone;cl.B.Haskin)
Undercurrent (V.Minnelli)
The Locket (J.Brahm)
The Chase (A.D.Ripley)
To Each His Own (M.Leisen)
Antoine et Antoinette (Jacques Becker)

1947 (23)
They Live By Night (The Twisted Road) (N.Ray)
Red River (H.Hawks;cd.A.Rosson)
Out of the Past (Build My Gallows High) (J.Tourneur)
Pursued (R.Walsh)
The Ghost and Mrs. Muir (J.L.Mankiewicz)
Haru no Mezume (Narusē M.)
Black Narcissus (M.Powell & E.Pressburger)
Monsieur Verdoux (A Comedy of Murders) (C.Chaplin;cl.W. Dryden,R.Florey;c.C.C.)
Daisy Kenyon (O.Preminger)
The Exile (Max Ophuls)
Joyū Sumako no koi (Mizoguchi K.)
Sélskaia uchitélnitsa (M.Donskoí)
Unconquered (C.B.DeMille;d.2ªu.A.Rosson)
Ride the Pink Horse (R.Montgomery;c.R.M.)
In jenen Tagen (H.Käutner)
The Lady from Shanghai (O.Welles;c.O.W.)
Forever Amber (O.Preminger;prep.J.M.Stahl)
Desert Fury (L.Allen)
The Other Love/Erich Maria Remarque's "The Other Love" (A. de Toth)
Nagaya no shinshi roku (Ozu Y.)
The Woman on the Beach (J.Renoir)
L'Aigle à deux têtes (J.Cocteau)
Secret beyond the door... (F.Lang)
Caccia tragica (G.De Santis)

1948 (39)
Deutschland im Jahre Null (Germania anno zero) (R. Rossellini)
Letter From An Unknown Woman (Max Ophuls)
The Fountainhead (K.Vidor)
Yellow Sky (W.A.Wellman)
3 Godfathers (J.Ford)
Yoru no onnatachi (Mizoguchi K.)
Hachi no su no komodotachi (Shimizu H.)
Angel in Exile (A.Dwan;cd.P.Ford)
The Inside Story (A.Dwan)
Good Sam (L.McCarey)
Fort Apache (J.Ford)
Silver River (R.Walsh)
Portrait of Jennie (Jennie) (W.Dieterle)
Berlin Express (J.Tourneur)
Le Silence de la mer (J.-P.Melville)
Les Parents terribles (J.Cocteau)
Le Diable boîteux (Talleyrand) (S.Guitry;c.S.G.)
Force of Evil (A.L.Polonsky)
Moonrise (F.Borzage)
The Pirate (V.Minnelli)
L'amore (R.Rossellini)
Kaze no naka no mendori (Ozu Y.)
Caught (Max Ophuls;cl.J.Berry)
The Walls of Jericho (J.M.Stahl)
Four Faces West (They Passed This Way) (A.E.Green)
Wake of the Red Witch (E.Ludwig)
The Boy With Green Hair (J.Losey)
Louisiana Story (R.J.Flaherty)
Fuga in Francia (M.Soldati)
Ladri di biciclette (V.De Sica)
The Red Shoes (M.Powell & E.Pressburger)
Vida en sombras (Ll.Llobet-Gràcia)
Unfaithfully Yours (P.Sturges)
Criss Cross (R.Siodmak)
Act of Violence (F.Zinnemann)
The Naked City (J.Dassin)
Xiaocheng zhi chun (Fei Mu)
Poedz idét na Vóstok (I.Raízman)
The Passionate Friends (One Woman's Story) (D.Lean)

1949 (34)
Banshun (Ozu Y.)
Waga koi wa moeru (Mizoguchi K.)
The Reckless Moment (Max Ophuls)
Under Capricorn (A.Hitchcock)
Colorado Territory (R.Walsh)
Stromboli (Stromboli terra di Dio) (R.Rossellini)
Never Fear (The Young Lovers) (I.Lupino)
Catene (R.Matarazzo)
Twelve O'Clock High (H.King)
El Gran Calavera (L.Buñuel)
I Shot Jesse James (S.Fuller)
She Wore A Yellow Ribbon (J.Ford)
Not Wanted (The Wrong Rut) (I.Lupino;emp.,firm.E.Clifton)
Battleground (W.A.Wellman)
Shockproof (D.Sirk)
Samson and Delilah (C.B.DeMille;d.2ªu.A.Rosson)
I pirati di Capri/The Pirates of Capri (Captain Sirocco/The Masked Pirate) (E.G.Ulmer)
Gun Crazy (Deadly Is the Female) (J.H.Lewis)
Whirlpool (O.Preminger)
House by the River (F.Lang)
Devil's Doorway (A.Mann)
A Letter to Three Wives (J.L.Mankiewicz)
Rendez-vous de Juillet.. (Jacques Becker)
La Marie du port (M.Carné)
Non c'è pace tra gli ulivi (G.De Santis)
È primavera... (R.Castellani)
On The Town (G.Kelly & S.Donen)
Bara en mor (A.Sjöberg)
Le Sang des bêtes (G.Franju)
The Set-Up (R.Wise)
White Heat (R.Walsh)
The Third Man (C.Reed;clg.,c.O.Welles;a.,g.G.Greene)
Whisky Galore! (Tight Little Island) (A.Mackendrick)
Copper Canyon (J.V.Farrow)

1950 (44)
Yuki Fujin Ezu (Mizoguchi K.)
On Dangerous Ground (N.Ray;c.,cl.I.Lupino)
In A Lonely Place (N.Ray)
Winchester '73 (A.Mann)
I figli di nessuno (R.Matarazzo)
Munekata shimai/Munekata kyodai (Ozu Y.)
Where The Sidewalk Ends (O.Preminger)
Rio Grande (J.Ford)
Captain Horatio Hornblower,R.N. (Captain Horatio Hornblower) (R.Walsh)
Pandora and the Flying Dutchman (A.Lewin)
Los Olvidados (L.Buñuel)
Sommarlek (I.Bergman)
Francesco giullare di Dio (R.Rossellini)
The Flame and the Arrow (J.Tourneur)
Wagon Master (Wagonmaster) (J.Ford)
American Guerrilla in the Philippines (American Guerilla in the Philippines/I Shall Return) (F.Lang;d.2ªu.R.D.Webb)
The Next Voice You Hear... (W.A.Wellman)
La Ronde (Max Ophuls)
Stars In My Crown (J.Tourneur)
Circle of Danger (J.Tourneur)
The Baron of Arizona (S.Fuller)
Il Cammino della Speranza (P.Germi)
Till Glädje (I.Bergman)
The Gunfighter (H.King)
The Outrage (I.Lupino)
When Willie Comes Marching Home (J.Ford)
The Prowler (Cost of Loving) (J.Losey)
No Man of Her Own (M.Leisen)
The Mating Season (M.Leisen)
Walk Softly, Stranger (R.Stevenson)
All About Eve (J.L.Mankiewicz)
Sunset Blvd. (Sunset Boulevard) (B.Wilder)
Susana (Demonio y Carne/Carne y Demonio) (L.Buñuel)
Fröken Julie (A.Sjöberg)
The Enforcer (R.Walsh;cl.B.Windust)
Deburau (S.Guitry;c.S.G.)
Tu m'as sauvé la vie (S.Guitry;c.S.G.)
The Narrow Margin (R.Fleischer)
The Breaking Point (M.Curtiz)
Panic in the Streets (E.Kazan)
Gone to Earth (The Wild Heart) (M.Powell & E.Pressburger)
Víctimas del Pecado (E.'I.'Fernández)
The Miniver Story (H.C.Potter)
Édouard et Caroline (Jacques Becker)

**BONUS EXTRA. AVAILABLE ONLY ON CD**

  1940 (18)
The Mortal Storm (F.Borzage)
The Grapes of Wrath (J.Ford)
The Shop Around the Corner (E.Lubitsch)
The Philadelphia Story (G.Cukor)
La Fille du puisatier (M.Pagnol)
The Great Dictator (C.Chaplin)
Christmas in July (P.Sturges)
Rebecca (A.Hitchcock)
Dance, Girl, Dance (D.Arzner)
London Can Take It! (H.Jennings & H.Watt)
Primrose Path (G.LaCava)
The Westerner (W.Wyler)
South of Pago Pago (A.E.Green)
They Drive by Night (Road to Frisco) (R.Walsh)
Waterloo Bridge (M.LeRoy)
Arise, My Love (M.Leisen)
Three Faces West (B.Vorhaus)
Kaze no sotogawa Nobuko (Shimizu H.)