Como todas las películas accesibles de Ishmael Bernal, que por desgracia son aún pocas pero ya suficientes para advertir su magisterio, "Nunal sa tubig" alcanza un momento de colapso, un punto en que ya no queda nada que decir, poco que discurrir y no gran cosa que hacer salvo emprender otro camino o recomenzar el mismo. Un instante que no tiene por qué ser breve y que de hecho se suele componer de una batería de planos y contraplanos donde acuden personajes que han llegado al extremo en que ya solo les resta por expresar lo más habitual para los sentidos y lo más arduo de convertir en palabras, los deseos.
Sería llamativo que Bernal resolviese así tramas fácilmente vaticinadas y los clímax hacia los que convergen, pero desmintiendo la supuesta previsibilidad y sobreexposición - de situaciones, de gestos y de narrativa - atribuida a este cine popular, híbrido entre varios cercanos y alguno muy lejano y entendible por todos los espectadores como es el filipino, que lo haga de improviso, alterando puntos de vista y apelando a la íntima y absoluta comprensión de lo filmado, es de una arriesgada objetividad elíptica sin parangón contemporáneo; tal vez está más cerca Ishmael Bernal de los maestros del cine mudo que ningún cineasta de mitad de los años 70.
"Nunal sa tubig" es la más arquetípica y al mismo tiempo la más secreta de las películas que pueda uno imaginarse nacida en esa parte del mundo: tan coral, cotidiana, pobre, rural y a la intemperie de la naturaleza como pudiera suponerse, pero también, inopinadamente, resultando ser un melodrama atravesado por múltiples historias apenas insinuadas, un film político al fondo del constante trasiego desde y hacia la ciudad - o, tomando el límite más lejano, el sur -, un film sobre el matriarcado como lo dispuso en "La lotta dell'uomo per la sua sopravivvenza" Roberto Rossellini o una indagación sobre un espacio físico, un lago, que da y quita vida.
La precisión y la capacidad de penetración de la mirada de Bernal alcanza su cénit en este film disperso, sereno e inasible, en el que aplica justo el método opuesto que el utilizado en el que más se le asemeja de los suyos en cuanto a concentración y comprensión de lo observado, el torrencial y en gran medida improvisado "Manila by night / City after dark", de también repletos encuadres como este, dos cumbres pero no dos faros en una carrera tanto más apasionante cuanto más se pueda llegar a conocer.
Antes y después será capaz también de llegar tan lejos reduciendo todas las dimensiones posibles para poder centrarse en unos pocos personajes: el trío amoroso de "Ikaw ay akin", las parejas de "Relasyon" o "Hindi kita malimot", la madre soltera de "Pahiram ng isang umaga", la que no puede ni llegar a serlo en "Hinugot sa langit" o la, aún más solitaria que todas ellas, hacedora de milagros de "Himala", por ejemplo.
Una mujer que sospecha, unos pocos pescadores aislados o el lumpen nocturno de urbes estrepitosas, poco cambia en realidad porque entra siempre tan a fondo Bernal a conocer a sus criaturas que se difuminan las referencias externas y ni parece correr el tiempo ni haber un mundo fuera de plano, con lo que pocas brasas alimentarían al cine militante obligatorio del tercer mundo, el salvoconducto para que pudiera haber llamado a alguna puerta con esperanzas de ser escuchado y nombrado representante y voz de su cinematografía.
Será cada vez menos ambicioso formalmente Bernal en realidad con el paso de los años y hasta su prematura muerte, con lo que poco o nada debía inquietarle lucir semejante escarapela si no venía impuesta por los suyos, que sí le retribuyeron como mereció.
No se puede llegar más lejos de ese cruce de caminos en que lo que es inequívocamente tuyo pasa a pertenecer a los demás.
"Nunal sa tubig" no es más - y es nada menos - que el reflejo en celuloide de la aventura de quien quiso mirar sin camuflarse ni intervenir entre estas gentes iletradas (= que no saben nada que no necesiten) arrancando poesía de donde suele manar denuncia y drama de donde descendía la belleza.
"Nunal sa tubig" es la más arquetípica y al mismo tiempo la más secreta de las películas que pueda uno imaginarse nacida en esa parte del mundo: tan coral, cotidiana, pobre, rural y a la intemperie de la naturaleza como pudiera suponerse, pero también, inopinadamente, resultando ser un melodrama atravesado por múltiples historias apenas insinuadas, un film político al fondo del constante trasiego desde y hacia la ciudad - o, tomando el límite más lejano, el sur -, un film sobre el matriarcado como lo dispuso en "La lotta dell'uomo per la sua sopravivvenza" Roberto Rossellini o una indagación sobre un espacio físico, un lago, que da y quita vida.
La precisión y la capacidad de penetración de la mirada de Bernal alcanza su cénit en este film disperso, sereno e inasible, en el que aplica justo el método opuesto que el utilizado en el que más se le asemeja de los suyos en cuanto a concentración y comprensión de lo observado, el torrencial y en gran medida improvisado "Manila by night / City after dark", de también repletos encuadres como este, dos cumbres pero no dos faros en una carrera tanto más apasionante cuanto más se pueda llegar a conocer.
Antes y después será capaz también de llegar tan lejos reduciendo todas las dimensiones posibles para poder centrarse en unos pocos personajes: el trío amoroso de "Ikaw ay akin", las parejas de "Relasyon" o "Hindi kita malimot", la madre soltera de "Pahiram ng isang umaga", la que no puede ni llegar a serlo en "Hinugot sa langit" o la, aún más solitaria que todas ellas, hacedora de milagros de "Himala", por ejemplo.
Una mujer que sospecha, unos pocos pescadores aislados o el lumpen nocturno de urbes estrepitosas, poco cambia en realidad porque entra siempre tan a fondo Bernal a conocer a sus criaturas que se difuminan las referencias externas y ni parece correr el tiempo ni haber un mundo fuera de plano, con lo que pocas brasas alimentarían al cine militante obligatorio del tercer mundo, el salvoconducto para que pudiera haber llamado a alguna puerta con esperanzas de ser escuchado y nombrado representante y voz de su cinematografía.
Será cada vez menos ambicioso formalmente Bernal en realidad con el paso de los años y hasta su prematura muerte, con lo que poco o nada debía inquietarle lucir semejante escarapela si no venía impuesta por los suyos, que sí le retribuyeron como mereció.
No se puede llegar más lejos de ese cruce de caminos en que lo que es inequívocamente tuyo pasa a pertenecer a los demás.
"Nunal sa tubig" no es más - y es nada menos - que el reflejo en celuloide de la aventura de quien quiso mirar sin camuflarse ni intervenir entre estas gentes iletradas (= que no saben nada que no necesiten) arrancando poesía de donde suele manar denuncia y drama de donde descendía la belleza.







12 comentarios:
Gracias por recomendarla, Jesús. ¿Puedes compartir algún enlace para descarga? No está en páginas de libre acceso.
https://mega.nz/#!cI8AxK6J!nM-3uwMziVk09EIkRcoxZ3wlRls6uV0Em2DmMECsKVc
Gracias!
Postcefalu, te sigo habitualmente y es una suerte que compartas ese link, ya que el film es innacesible para más de uno, veo. Igual (y de paso) quería preguntarte si sabes dónde bajar el film Zebrahead (1992), ya que el torrent para el DVD que hay en Pirate Bay es de un archivo defectuoso.
Un cordial saludo
Raúl
Lo siento, no sé de ninguna fuente para conseguirla. Yo no la he visto. No sabía que The Pirate Bay siguiera activa, ¿no la clausuraron?
Hola otra vez. Yo entro así: googleo "Pirate Bay proxy Spain" y entro aquí -> https://piratebay-proxylist.se/
Y ahí busco lo que sea en el enlace que pique.
Un saludo
Raúl
Hola Jesús.
Una curiosidad, ¿estableces algún tipo de calidad mínima a la hora de escoger tus visionados o primas por encima de todo el interés de la película por encima de la calidad de la copia?
Por otro lado, ¿Conservas todo lo que ves aunque la calidad de las copias, originales o ripeos no sea buena?
Muchas gracias por anticipado.
Ahora casi es complicado encontrar malas copias de la mayoría de películas, todo se renueva, limpia y remoza, lo cual es ideal si se respeta el original, que no siempre. Estas copias remasterizadas de los Bernal son muy buenas.
Media vida llevaba viendo copias imperfectas y aún lo hago; hace poco remiraba la paupérrima - tiene los días contados - copia de "The edge" de Robert Kramer.
No hay nada como acceder a un film tal y como fue creado. En el festival de Sevilla vi por fin "Der tod der Maria Malibran" en 35 mm y el efecto es muy diferente al que recordaba.
Tengo copias bastante pobres de algunas películas aún, pero he ido renovándolas cuando he podido.
No puedo conservar todo lo que voy conociendo porque veo muchas películas malas o mediocres, algunas interesantes y solo unas cuantas buenas. Siempre fue así.
Si nunca has hecho una película, ¿qué criterio sigues para definir lo que es una buena película? Es una pregunta extensiva a todos los que valoramos películas, que conste.
No sé que tenga nada que ver haber hecho algo con tus propias manos o sentidos con hablar o escribir sobre ello. Si traspones esa pregunta a la literatura, la pintura o a artes más corales como el teatro o la música, tiene la misma respuesta.
Si hubiera hecho una película tendría aún más dudas al respecto porque incluiría las mías propias dentro de las generales. Ni siquiera obsesos-controladores-superdotados como Sternberg supieron nunca cuándo les había salido algo bueno.
No hay criterio ni para ver ni para valorar, solo algunas astucias e intuiciones y sobre todo tiempo dedicado a ello. Hay capacidades especiales, hay quienes conocen poco y comprenden y comunican mucho, pero no es mi caso.
"No hay criterio ni para ver ni para valorar".
¿Pero entonces cómo fundamentamos/justificamos nuestras apreciaciones? Conste que estoy de acuerdo contigo. Pero es que nos contradecimos, al hablar de "buenas películas", calificación que, en general, responde a nuestros gustos particulares.
El gusto particular o el gusto a secas para no caer en redundancias, se educa y se perfila con las películas vistas, no hay más. Nunca desaparecen las obsesiones, los caprichos, las querencias, etc. y está bien que sea así.
¿Cómo podría yo sacarme de la cabeza la música por ejemplo?
El concepto de experto servirá para matemáticas pero no para cine, puesto que todos cambiamos de parecer, vamos derivando hacia algo o damos la vuelta.
Las justificaciones tampoco pueden ser otra cosa que privadas y a veces muy arduas de explicar, por mucho que uno quiera expresarlas claramente.
No sirven de nada si el que lee o escucha opina lo contrario. No hay pruebas, solo respeto, comprensión y confianza.
Anteayer murió uno de los que despertó en mayor grado esos sentimientos en tanta gente, uno de los que mejor se expresaron, uno de los más apasionados y en definitiva uno de los referentes fundamentales, Jean Douchet.
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