jueves, 9 de diciembre de 2021

APÉNDICE VI: THE BEATLES GET BACK

Tan gastado está el apelativo de "documento extraordinario", que pierde un poco el sentido denominar así a lo que es, esta vez sí, uno de los más inusuales y esclarecedores films nunca editados sobre una banda de rock, este "The Beatles Get Back" montado por Peter Jackson sobre las filmaciones que en enero de 1969 dejó archivadas Michael Lindsay-Hogg y de las que se extrajo el previo "Let it be" en 1970, de escasos setenta minutos frente a estos monumentales cuatrocientos setenta.

Se venía hablando desde hace años de este material, del que únicamente era célebre una parte (el emblemático concierto en la azotea del edificio de Apple Records en Saville Road) y de la posibilidad de que viese la luz más de cincuenta años después de su filmación y de la disolución de la banda, acaecida unos meses después. 

Y por fin sucedió. 

Jackson lo hace muy bien. Tal vez debiera haberse denominado (en inglés) "conductor" antes que "director", pero la verdad es que no es intervencionista ni se dedica a dejar señales que lo identifiquen, limitándose a revisar, cortar lo que se presume reiterativo, hacer unas transiciones de aspecto vintage acordes al momento y acentuar el carácter de diario que tenían las imágenes y sonidos captados, más del doble en cuanto a duración estos últimos que los primeros. Cuando se anunció el proyecto y apareció su nombre, recordé su film "Forgotten silver" de 1995, aquel emotivo mockumentary sobre el ficticio gran cineasta neozelandés Colin McKenzie y no me dio mál pálpito. Todo el mundo tiene un pasado y Jackson una vez fue director de cine.

Y no era tan fácil porque estas bobinas no captan precisamente una celebración como por ejemplo de la que se ocupó Martin Scorsese en "The last waltz". Como es obvio, se trata de un momento extraño para The Beatles, tres largos años después de que dejaran de tocar en directo - y con una mezcla de inquietud y vértigo por volver a hacerlo - preparando un disco o un programa de tv o una película y ensayando canciones que finalmente irían a parar a por lo menos seis discos si mis cuentas no fallan: los dos últimos de la banda ("Abbey road" y "Let it be"), los dos primeros en solitario de Paul McCartney, el primero de George Harrison y el segundo de John Lennon, más una serie de improvisaciones sin nombre o con uno "de trabajo" que no cristalizaron en tema alguno.

El interés del material es inmenso para un seguridor de la banda o del rock y el pop del prodigioso final de la década de 1960, no sé si incluidos mitómanos, que suelen encajar bien los indicios, los detalles y los "refuerzos" a su idolatría, pero no sé si tan bien dosis tan excesivas de realidad como la de contemplar a los fab four sin aparente interés en otra cosa que la música, sin glamour, sin el filtro de la producción de George Martin - una figura decorativa todo el metraje y bien poco más pudo hacer con la mitad de estas canciones, que cayeron en las garras de Phil Spector -, riéndose de todo y de todos (de ellos los primeros, como el muy divertido y diría que necesario pasaje sobre la India, que echa abajo el relato trascendental que nunca fue), más bien agobiados y apremiados por circustancias, que creando libremente y mirando a la Historia.    

Y sin embargo, asistimos perplejos a la creación de algunas de sus canciones, cómo progresan con esa mezcla, imposible incluso para profesionales y sé bien de lo que hablo, entre técnica - acordes, modos, tempos, armonías - y entendimiento instantáneo de una mirada, un efecto, un cambio o cualquier elemento que atrapan al vuelo para conseguir pulir estas ideas que son pura leyenda de la música. Es evidente que la familaridad que puede empezar a sentirse conforme pasan los minutos y el hecho de que llegue un momento en que ya no asombre ver cómo se despliega su música, deja con ganas de contemplar el "gran misterio", la composición, las musas bajando domésticas y cotidianas a saludarlos. 

Entre el final de la primera de las tres partes y el comienzo de la segunda, se encuentra el momento cinematográficamente más intrigante del film, cuando amaga George Harrison con dejar la banda. 

Es realmente divertido pensar que después de cien teorías al respecto, mil cruces sobre la cabeza de Yoko Ono - que debía ser muy activa como elemento desintegrador fuera de cámaras, pero absolutamente pasiva delante de ellas - y una buena batalla de trastos a la cabeza lanzados mutuamente por Lennon y McCartney durante buena parte de la siguiente década en forma de canciones, alusiones, desmentidos y furtivos detalles deslizados a la prensa, resulta que aparece un nuevo sospechoso en el pequeño universo que es en sí mismo el final de los de Liverpool. 

Efectivamente, el cine también pudo ser el asesino. La presencia de cámaras coarta conversaciones, censura otras y como punto álgido, provoca un importante enfado en Harrison cuando Lennon le pide que toque de manera sencilla y empieza a poner de ejemplo al brillante guitarrista de Blind Faith (y antes de Cream, The Bluesbreakers y The Yardbirds), Eric Clapton, al que llega a sugerir como su sustituto. Reducido a ese episodio, se trata de una anécdota, pero habría que pensar que durante esos minutos en que se vuelve incluso violenta la contemplación de las imágenes y hasta surge una inesperada chispa de conexión con "Lightning over water" de Nicholas Ray y Wim Wenders, la idea de este escrutinio es la peor imaginable para una banda con problemas.

El mismo concierto mítico en la azotea se revela ahora un gesto aún más absurdo y lúdico, una broma más de las muchas que hacen y ya prácticamente no queda casi nada del hito mediático que siempre trató de promocionarse. Es el extraño colofón a un proceso parcialmente improductivo y abandonado a medias.

Y por otras pistas deslizadas (el manager depredador que acecha y seduce a Lennon, Harrison anunciando que tiene canciones que se quiere "quitar de encima", McCartney y su disciplina sin gran o ningún eco en los demás...) definitivamente ningún bien le hizo al grupo saber que en este momento de recapitulación y abandono de la línea de experimentación continua en el estudio, la cual habían llevado a una de sus más altas cotas, estaban siendo expuestos a los ojos de todos, los débiles, cambiantes y divergentes lazos que aún les unían.  

48 comentarios:

Rodrigo Dueñas dijo...

Estupendo, como siempre, todo cuanto dices, Jesús.
En lo único que disiento (dejando constancia de que solo llevo visto el primero de los episodios) es en lo referente de, en parte, la labor de Jackson. Creo que (al tener metraje de varias cámaras que ruedan al mismo tiempo) abusa al fragmentar demasiado las escenas, ofreciendo (por querer aprovechar todo el material del que dispone) los momentos a través de muchos planos de corta duración y tomados desde distintos ángulos. Me hubiera gustado que los planos durasen más, que pudiéramos ver con tiempo a aquel o aquellos que están en un plano, qué relaciones y miradas se establecen, qué sienten o cómo reaccionan cuando otro lleva la voz cantante y ellos, en principio, no tienen importancia.
De lo que he visto, lo que más me ha gustado (y mira que he disfrutado con todo el metraje) es el momento en que McCartney, esperando la llegada una vez más con retraso de Lennon, se pone en pie y empieza a trastear con la guitarra improvisando. Y, al poco, de pronto noto que de ahí está brotando, sin que los que están al lado presten atención, “Get back”. Estamos asistiendo al nacimiento de esa obra maestra.
Y Jackson (¡muy bien, Jackson!) muestra esos dos o tres minutos en un plano sostenido, sin un corte que interrumpa la emoción.

Jesús Cortés dijo...

Sí, pudo haber sido un poco más paciente y estoy seguro de que habrá momentos que habrá dejado escapar por culpa de la obsesión con el ritmo en films tan largos, pero que no haya intentado hacer un pastiche de lo que trató de hacer Godard con los Stones es bueno y que a veces trate de construir un pequeño relato con pistas también: la niña de McCartney imitando a Yoko, la complicidad especial de Harrison con Ringo cuando aparece con el primer verso de "Octopus' garden", la cara de felicidad de Billy Preston cuando se siente encajar y le nombran el quinto Beatle...

Jonatan Martínez dijo...

Maravilloso documento en toda su amplitud. En lo referente a lo que comentas de George Martin, sólo apuntar que en un momento dado del metraje, es presentado como el A&R de los Beatles, que seguramente era la figura que tomó ya a esas alturas de la película, una especie de productor ejecutivo que supervisaba las decisiones a tomar. Un abrazo fuerte, Jesús.

Jesús Cortés dijo...

Hombre, ya que apareces por aquí, no sé si sabrías qué disco se refiere Glyn Johns que iba a producir conforme terminara con los Beatles. ¿Sería el debut de Humble Pie?
Un abrazo Jony

Jesús Cortés dijo...

El homónimo quise decir, el tercero

Anónimo dijo...

Hola Jesús, ¿has visto algo de la cineasta experimental y de documentales Su Friedrich?

Jesús Cortés dijo...

No, pero parece muy interesante.

Miguel Marías dijo...

Raro que Peter Jackson (del que sólo aprecio algo "They Shall Not Grow Old", "Forgotten Silver" y su versión de "King Kong") triunfe donde tantos han fracasado, y dado el material de origen, ¿no habría que co-acreditar claramente a Michael Lindsay-Hogg?

Jesús Cortés dijo...

Sí, supongo que sería lo más justo con el aún vivo, ya anciano, Lindsay-Hogg. Por eso aludía yo a lo de "conductor".

Anónimo dijo...

Jesús que maravilla la de Spielberg. La mejor del año estaremos de acuerdo.

Jesús Cortés dijo...

No la he visto. Estos repentinos intereses en el musical, o en el género menesteroso de nuevos bríos que se tercie, lejanos o ajenos por completo a su cine, por parte de veteranos y acomodados, me suelen escamar siempre y gustar casi nunca, pero bueno, miraré.

Anónimo dijo...

Hola, acabo de enterarme de que existió una serie de cortos en la televisión americana de los años 50, que se agruparon en una serie llamada Screen Directors Playhouse, en el que participaron haciendo cortos entre otros ni más ni menos que gente como Ford, Dwan, Mccarey o Borzage. Has visto alguno de estos cortos? Están a la altura de sus grandes obras?

Jesús Cortés dijo...

Sí, he visto un buen puñado. A la altura de sus grandes obras, tal vez solo, que recuerde, "The silent partner" de George Marshall, porque estamos hablando de una nómina de cineastas que tira de espaldas, pero desde luego valen mucho la pena "The day I met Caruso" de Borzage, "Rookie of the year" de Ford, "High air" de Allan Dwan o "The bitter waters" de John Brahm especialmente, habiendo muchos más episodios interesantes y amenos. También hay decepciones, claro.

Anónimo dijo...

Hola Jesús me gustaría saber cuales son tus favoritas de Coppola? Gracias

Jesús Cortés dijo...

"The Godfather II", "Apocalypse now", "The conversation", "The Godfather", "The Godfather III", "Bram Stoker's Dracula", "One from the heart", "Youth without youth", "Cotton club", "Twixt", "Gardens of stone", "Tetro".

Anónimo dijo...

Jesús, ¿vas a publicar lista de mejores del año?. ¡Feliz Año!

Fernando

Jesús Cortés dijo...

Sí, este año mandé lista a Senses

Anónimo dijo...

Al hilo del estupendo documental de Jackson (y Lindsay-Hogg), ¿cuáles son tus películas favoritas de los Beatles juntos o en solitario?

Feliz año nuevo para ti y los lectores y nos leemos por Senses.

Iván Suárez

Jesús Cortés dijo...

"Yellow submarine" es la que prefiero.
Felices fiestas también para todos.

Anónimo dijo...

Hola Jesús ya que tú eres un gran aficionado al terror me gustaría saber si recomiendas algún slasher de los 80 más allá de Halloween y Texas. Gracias

Jesús Cortés dijo...

¿Lo soy? Debería entonces parecer un connaisseur y me temo que me gusta casi cualquier cosa de esos años filmada por Larry Cohen, John Carpenter, Tobe Hooper, Fred Walton, Lamberto Bava, Umberto Lenzi, Luigo Cozzi... yo rebuscaría entre las de los italianos, tienen películas para no creérselas.

Jonatan Martínez dijo...

Sin venir al caso de la entrada, pero qué grande es ver a Layne reinar en la portada del blog, Jesús... ¡Feliz año!

Jesús Cortés dijo...

Uno de los más grandes, ya sabes qué opino. Alice in Chains es probablemente la banda que más eché de menos ver en vivo en su moomento. Miré el otro día el análisis del gran Rick Beato sobre "Them bones" y no tuve más remedio que sumergirme de nuevo en el fascinante y aterrador - ahora más que nunca sabido el triste destino de Staley - "Dirt".

Jonatan Martínez dijo...

Me alegra que disfrutes de Beato, yo también le sigo habitualmente.

ALFA-OMEGA dijo...

Hola me gustaría comentar porque siento curiosidad por saber si has tenido la posibilidad de ver la ultima peli del alicantino Adán Aliaga. Lo digo porque he visto que pusiste "Fishbone" en una de tus listas de senses of cinema. Por lo que a mí respecta me parece que esta nueva peli que ha hecho "Posidonia" es tan buena como la anterior y muy similar (está rodada en la misma isla) aunque mezclando más la ficción con el documental. Tuve la oportunidad de verla en un pase que dieron hace un mes en un cine de Alicante, aunque tengo dudas de que se haya podido proyectar en muchos cines más. Gracias y feliz año.

Jesús Cortés dijo...

La he podido ver y no me ha gustado demasiado. Hay, parece, una transición hacia algo que podría acercarlo al cine de Patricio Guzmán - incluso en la cadencia y el tono de la voz en off - pero se queda lejos. Me parece que el relato, personal y honesto, es sin embargo débil porque el impulso que lo provoca no da para mucho más que un corto o un ensayo. Feliz año

Anónimo dijo...

Nueva cabecera. Veo que te gusta St. Vincent. Sólo he escuchado Masseduction y no me convenció del todo, tampoco me disgusto.¿Para ti cuál es su mejor disco?

Anónimo dijo...

Hola Jesús.
Ya que ha salido el nombre de Alice in Chains, qué opinión te merece la caja de tres Cedés titulada Music Bank?; y de paso, has escuchado el último disco de Jerry Cantrell, Brighten?. Yo, la caja la estoy descubriendo ahora, ni sabía de su existencia, gustándome A.I.C, especialmente Dirt.
Y como si esta sección fuera el Apéndice del Popu, permíteme satisfacer mi curiosidad y preguntarte cómo has visto este año recién finalizado en cuanto a novedades discográficas se refiere, incluyendo descubrimientos de bandas y artistas contemporáneos y/o de otras décadas.
Centrándome en este annus horribilis pasado, yo destacaría muchos discos correctos pero muy pocas o casi ninguna obra maestra -creo que en sintonía con los estrenos cinematográficos-. Recomendaría a los australianos Amyl and The Sniffers -y que lejos quedan maravillas como las de Betty Blowtorch, The Paybacks o Evil Stig-. Me sorprendío el de Sami Yaffa, The innermost journey to your outermost mind. Los excéntricos Viagra Boys me recuerdan por momentos al gran Tom Waits. The Georgia Thunderbolts son un buen exponente del nuevo rock sureño, a la espera de que reaparezcan y recobren la inspiración los grandiosos Drive-by Truckers. Y contienen buenas canciones las de viejas glorias en buena forma, tales como Barn del Neil Young -algo se ha perdido sin Sampedro-; Leftover Feelings del incombustible John Hiatt -no es Bring the Family, pero siempre es un placer escuchar algo nuevo del autor de Slow turning-; In another world de los renacidos Cheap Trick, este no tan potente como aquel soberbio The Latest; Monster Magnet casi nunca decepcionan, y A better dystopia me ha descubierto grandes grupos subterráneos reivindicados por el gran Wyndorf; también es disfrutable el de Jason Ringenberg, Rhinestoned; y menos el de Alice Cooper, pese a algunos buenos temas de su Detroit stories. Howlin' Rain me gustaron sobremanera con aquel extraordinario Magnificent Fiend, y este The dharma wheel sin ser tan redondo atesora algunas excelentes composiciones. En cuanto a música negra, me quedo con el talentoso Curtis Harding y con la poderosa Yola, dos destacados representantes del soul actual. Ah,y el Senjutsu de los Maiden igual nos es tan mediocre como alguna revista comenta.
Redescubrimientos: los cinco primeros álbumes de X, más allá del clásico Los Angeles. Vibrator, del gran Terence Trent D'arby. La antológica caja tercera de Stax del período 1972-75, otra joya como las dos anteriores, aunque con menos hits. Y la vibrante box de los Beach Boys, Thirty years of the Beach Boys, esta sí, repleta de éxitos más allá de su obra cumbre Pet Sounds.
Disculpa la extensión del desahogo, el comentario quizá fuera de lugar, pero no así la sintonía con los artístas y bandas mencionadas. O eso espero.
Ah, se me olvidaba, ¿has visto el documental sobre los Grateful Dead, Long Strange Trip?
No soy un fanático de la banda, pero me interesó la figura del gran gurú Jerry García y dígamos la "mística" alrededor de la banda. Desde entonces no me he quitado de la cabeza temas como Ramble on rose, y directos para recluirse tales como Europe 72, Skull and roses, One from the vault, por citar sólo algunos de los más conocidos y "oficiales" del inabarcable legado en vivo de la banda.
Un saludo.
Alberto de Asturias.

Jesús Cortés dijo...

St Vincent, Annie en realidad, me gusta. No ya por la obvia brillantes en la técnica de guitarra, me parece buena compositora y mezcla con imaginación las que prefiero: Talking Heads, Prince, They Might Be Giants...
Prefiero el nuevo disco, "Daddy's honey". En el Apéndice IV hice un pequeño listado de favoritos anuales y estaba el primero.

Jesús Cortés dijo...

No tengo "Music Bank", pero sí todo lo demás de los AIC de Layne. Lo que vino después ya me interesa menos. Recuperé hace poco su "Unplugged" y de paso me vi de nuevo el mejor de todos en mi opinión, el de Aerosmith. No he oído aún "Brighten" y ya debería hacerlo, me vien bien el recordatorio.
Amyl and The Sniffers y Viagra Boys me parecen bien pero no me convencen aún. No encuentro canciones ahí que me apasionen. De momento, solo divertidos.
El disco de Yaffa sí me gusta mucho. Un tipo con talento y muy infravalorado Sammi.
Está muy bien "Leftover feelings" de John Hiatt, sí, pero no al nivel de otros recientes suyos para mi gusto. Prefiero el de Billy Strings.
El disco de Cheap Trick me gusta, el de Alice un poco menos. Escuché por encima el de Iron Maiden y sonaba bien.
Otros favoritos que no mencionas son el sorprendente dúo gallego Bala, el lp de Mastodon y el magnífico de Pharoah Sanders con la LSO.
TT D'Arby es un grande y "Vibrator" un gran disco. Oscurecido por Prince y Michael Jackson, hubo pocas estrellas de la música negra a su altura. Ya quisieran Nas, Knedrick Lamar, The Weeknd y compañía tener un uno por ciento de talento que Terence.
No he visto el documental de los Dead. Este año disfruté de varios, el de Big Star, "Nothing can hurt me", el de Death, "Death by metal", el de los Beatles que comento, el del sonido Bakersfield, "Billy Mize and the Bakerfield sound"...

Jesús Cortés dijo...

Ah y en cuanto a redescubrimientos y reevaluaciones, este año y desde el confinamiento ha sido muy metálico todo para mí. He escuchado mucho y a fondo a bandas que conocía mal o de nada: Annihilator, Death, los últimos Megadeth, los primeros Pantera, Opth, Celtic Frost, Mercyful Fate, Overkill, Savatage...

Jesús Cortés dijo...

Se me olvidó mencionar algunas grandes subidas fuera de ese género: "On the boards" de Taste, "Wave" de Antonio Carlos Jobim, "In a silent way" de Miles Davis, el debut de Budgie, "Doremi fasol latido" de Hawkind, "Artaud" de Pescado Rabioso, "3+3" de The Isley Brothers, "Winter in America" de Gil Scott-Heron y Brian Jackson, "Leftoverture" de Kansas, "La grasa de las capitales" de Serú Girán, "look sharp!" de Joe Jackson, "Script of the bridge" de The Chameleons, "Songs about fucking" de Big Black, "Automatic" de Jesus and Mary Chain, "Let the rythm hit'em" de Eric B And Rakim, "Souvlaki" de Slowdive, "Lost dogs and mixed blessings" de John Prine, "The fine art of self destruction" de Jesse Malin, "The great American bubblegum factory" de Drvin' N' Cryin', el debut de Royal Blood, "Postcards from paradise" de Ringo Starr, "Part of the light" de Ray LaMontaigne, "Batman, OST" de Prince, "Them again" de Them, "The Kinks are the Village Green Preservation Society" de The Kinks, "Anthem of the sun" de Grateful Dead o los debuts de Almendra e Invisible.

Anónimo dijo...

Hola Jesús, has visto la sátira Don't look Up de la que mucha gente habla maravillas. Independiente de su calidad parece que está dando mucho de que hablar en prensa y se ha convertido en la peli más vista de Netflix. Yo sin haberla visto dudo que este entre las grandes sátiras políticas que nos ha dado el cine en un pasado(Duck soup, Dr Strangelove, One Two Three, To be or not to be, la escopeta nacional, Network...)
Además la única película de McKay que he visto El reportero no me entusiasmó gran cosa, así que no se si darle una oportunidad.

Jesús Cortés dijo...

Yo tampoc sabía si verla, pero como tengo esta manía de picar con todo incluso a sabiendas de que no valdrá nada, le eché un vistazo. Viniendo de un oportunista irredento como McKay, se podía esperar, como máximo, que esta vez tuviese algo de gracia, pero ni eso, La caricatura es aburrida y gruesa y ni que decir tiene que si ha procurado ser sarcástico o brillante, no lo ha conseguido. Dicho esto, no es un film dañino ni inmoral ni un fraude. Simplemente es malo.

Anónimo dijo...

¿Picarás con la última de Joel Coen?

Jesús Cortés dijo...

Aguanté quince minutos y dudo que pueda continuar. Qué espanto.

Anónimo dijo...

Hola, Jesús.

¿Qué te parece Michel Deville? ¿Qué películas te gustan de él?

Saludos.

DAVID P. dijo...

Llegué hasta aquí gracias al gran Miguel Marías y me parece extraordinario el blog. Enhorabuena. Ya sé que no viene a cuento pero tengo curiosidad por conocer tu opinión sobre Lars Von Trier, especialmente sobre Anticristo y Melancolía, esas obras que yo no consigo apreciar bajo ningún concepto pero que tan alta estima disfrutan en algunos círculos. Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

El primer Michel Deville de los 60 me gusta, pero no me parece que filmase ninguna gran obra. Luego, salteadas, hay algunas que me parecen bien. Tuve un espejismo con alguna de los 90 que luego en revisión me bajó súbitamente, así que tal vez debiera volver de nuevo a revisarlas. El tópico de "cine literario", por lo demás aplicable a mucha más gente y hasta más prestigiosa, no es muy preciso (¿qué significa?), a mí lo que suele resultar es frío y desapasionado.

Jesús Cortés dijo...

Von Trier a estas alturas me resulta indiferente, hace mucho que dejé de encontrar absurdo o inexplicable lo que los demás - a veces amigos o gente que leía con respeto - veían en su cine.
Todas la vistas salvo la miniserie "Riget" (luego montada para un film) lo encuentro entre pésimo y mediocre, no habiendo encontrado nunca, ni en los tiempos del delirio crítico por "Breaking the waves" y "Dancer in the dark" otra cosa que inmoralidad, exhibicionismo, mal gusto, histeria, banal contradicción tanto frente a lo que quería aferrarse como a lo que quería subvertir...
Hace años leí que decía, hundido, que había hecho todo eso en una nube de drogas y alcohol, como si tal cosa justificara el desatino. Un 50% de los discos que prefiero y no sé cuantas películas deben mucho y a veces lo mejor a los vicios, adicciones, infiernos químicos, cochambres vitales y descontroles mentales causados por toda clase de porquerías. Por Dios, ¡de esa basura surgió "Apple"!

Juan Pablo dijo...

Sr. Cortés, no sé si nos podría decir su opinión sobre Peter Bogdanovich, como director y como divulgador del cine. Muchas gracias.

Jesús Cortés dijo...

Siempre he tenido gran simpatía por Bogdanovich, tanto como cineasta como en lo que respecta a su labor de divulgador.
He leído cada libro y escrutado cada entrevista suya que he encontrado con interés.
De sus largometrajes, me quedo con "They all laughed", "Texasville", "Runnin' down a dream", "The thing called love" y un poco por detrás "The last picture show", que como para tantos o para casi todos, fue el primer impacto, en mi caso tan joven que me impresionó duraderamente, sin saber aún casi nada de los referentes que allí había.

Anónimo dijo...

Jesús, el cine mudo. ¿Lo ves en silencio o con la música de acompañamiento?

Jesús Cortés dijo...

Sin música siempre.

Anónimo dijo...

Hola Jesús, ¿hay algo que te guste de Guillermo del Toro? Y de paso, si la has visto, que tal la última. Desconozco tanto la peli original como el remake de "Nightmare Alley". Scorsese (a quien he visto hablar sobre cine en algunos documentales, y considero que sus gustos son fiables y afines) ha dicho sobre ella que era " verdadero cine negro" y no " uno de esos pastiches que estamos acostumbrados a ver". No se si lo dijo creyéndolo o para ayudar a Del Toro con la recaudación en estos tiempos difíciles.

Jesús Cortés dijo...

Ninguna pelíula de Del Toro me gusta realmente, ni siquiera las primeras más "artesanales" me dijeron gran cosa. No he visto aún "Nightmare alley", que me da pereza. El original de Edmund Goulding es muy bueno, pero no me fiaría mucho de Scorsese y sospecharía más bien de un derroche hiperbólico opuesto a esos films pequeños, modestos, intrigantes y con escasa vocación mainstream que tanto ha alabado durante años. Ojalá me equivoque.

Anónimo dijo...

Hola Jesús, me gustaría hacerte una pregunta sobre grupos de música. ¿Eres aficionado o te gusta algo de la new wave? ¿Que te parecen grupos como Madness, Blondie, The B-52's, The cars o Talking heads. Gracias.

Jesús Cortés dijo...

Claro que sí. Madness no mucho, pero sí muchísimo los primeros discos de The Cars, todo Blondie o B-52's, los dos primeros de Joe Jackson me encantan y Talking Heads son de mis predilectos de finales de los 70 y principios de los 80; en particular "Fear of music" me parece extraordinario.
La línea divisioria entre postpunk, new wave, no wave, art rock y demás etiquetas es tan difusa que es difícil no encontrar un montón de música excitante en esos años a poco se investigue un poco, igual que sucede en las de metal, las de progresivo, las de pop, etc.