Treinta y cinco a帽os despu茅s de su primera tentativa, guardando toda la fidelidad de la que fue capaz a la novela original, el ucraniano errante Viktor Tourjansky clausura su carrera con una variaci贸n o extensi贸n - podr铆a pensarse que ampliaci贸n de un cap铆tulo de su segunda parte - de la muy famosa novela de Jules Verne, "Michel Strogoff", un film perdido entre varios epics y peplums de p茅sima o nula fama, justificadamente en alg煤n caso.
De "Le triomphe de Michel Strogoff" en 1961, estrenada antes de su colaboraci贸n con el italiano Piero Pierotti en "Una Regina per Cesare", que figura en las filmograf铆as como su pieza final, pocas noticias se tienen medio siglo despu茅s.
Lejos o muy lejos quedaban los films por los que Tourjansky fue m谩s o menos conocido: los dramas "La dame masqu茅e", "Volga en flammes", "Les yeux noirs" o "La peur" en Francia, los melodramas "Illusion" o "Manolescu", las comedias "Dreimal kom枚die" o "Der blaufuchs" o el thriller "Orient-Express" en Alemania y hasta un film en Espa帽a, "Si te hubieses casado conmigo".
Y es una l谩stima que su nombre no brille aunque s贸lo fuese para asociarlo a esta pel铆cula maravillosa, la mejor de las filmadas basada en una novela de Verne - aunque ni aparezca la mayor铆a de las veces cuando se mencionan las abundantes adaptaciones a la pantalla de sus obras - junto a la estupenda versi贸n de Richard Fleischer en 1954 sobre "Vingt mille lieues sous les mers".
Tiene sentido que Tourjansky, nada af铆n a corriente, 茅lite o escuela cinematogr谩fica alguna, libre de la esclavitud de las expectativas desde que abandon贸 su querida patria all谩 por los a帽os de la Revoluci贸n, se sintiese atra铆do hasta este punto de insistencia - y atrevimiento: la fusiona en buena medida con las dos 煤ltimas partes, escritas veinte a帽os despu茅s que la m铆tica "Les Trois Mousquetaires", de las aventuras de D'Artagnan de Alexandre Dumas - por la escritura de un autor de tan poco predicamento como su propia obra cinematogr谩fica, arrinconado en la etiqueta de literatura infantil, juvenil o popular, como Agatha Christie.
Para los que hemos le铆do con entusiasmo a Verne desde que tenemos uso de raz贸n, paralelamente y sin hacerlo de menos frente a otros escritores, es especialmente emotivo contemplar c贸mo funciona la reverberaci贸n seria y profunda de uno de sus personajes.
Viejas adaptaciones de los a帽os 30 como la alemana de Richard Eichberg y la inmediata traslaci贸n de George Nichols bajo los auspicios de la RKO - eran los a帽os de la fiebre de aventuras coloniales y de conquistas: "Gunga Din", "The four feathers", "Beau Geste"... - se centraban en la recreaci贸n, el retrato.
Pero no hay mayor gloria para un autor que la descendencia o la fantas铆a sobre sus creaciones.
En la mirada cansada pero firme de Curd J眉rgens (con 45 a帽os que parecen diez m谩s y mejor casan a煤n con la peripecia del film), que tambi茅n incorpor贸 al ic贸nico Capit谩n (aqu铆 ya Coronel) en la m谩s famosa versi贸n de Carmine Gallone en 1956 (tambi茅n dialogada por Marc-Gilbert Sauvajon), est谩n contenidas p谩ginas y p谩ginas de aventuras y vivencias de las que nada se dice y a las que no se alude, pero que condicionan cada paso que da y cada conversaci贸n que mantiene con conocidos y extra帽os.
Desde San Petersburgo a Keeva, siempre con los felinos ojos de Tatiana (Capucine) en el recuerdo, a ese ritmo, maduro pero sin desaliento, a煤n con humor y arrojo para lo que haga falta, camina "Le triomphe de Michel Strogoff", con m谩s vitalidad a煤n que varios Gance y Oph眉ls finales, alejada del br铆o de la contienda y la gloria de la victoria, que ya poco significa y de poco sirve.
As铆, cualquier momento aprovechado habitualmente para impresionar las muescas de la leyenda, los episodios de engrandecimiento del h茅roe, son vistos como inevitables contratiempos ante los que s贸lo cabe paciencia y buen juicio, ya sea un sabotaje, una inesperada traici贸n o una derrota que llama a la puerta, tiene el nombre de uno inscrito en la frente y puede ser paliada sacrificando a otros.
Este laconismo brilla con especial fuerza en la relaci贸n de Strogoff con la muy poco fiable cantante Tatiana, que no vertebra el film y s贸lo supone in extremis una verdadera posibilidad de ser algo importante para ambos, que se cre铆an a salvo de compromisos.
Desde su primer encuentro en la posada, tan escenificado y brillante a su postrera promesa en el desierto, nada ha cambiado y sin embargo nada volver谩 a ser igual.


