jueves, 26 de mayo de 2022

EL PARAÍSO JUNTO A LAS LUCES DEL SALPICADERO

Las pequeñas hechuras de "Return of the Texan", su resignado destino analógico a la eterna espera de una restauración que no llega ni llegará mientras se sigan salvando a las películas por lo que significaron o por los laureles que les fueron arrebatados - a nadie le interesa ganar batallas perdidas, solo apuntarse tantos olvidados -, le confieren una intimidad que sería necesaria preservar si no fuera porque acaba resultando contraproducente. 
Quienes se acerquen a verla, huérfanos de referencias, enseguida renegarán de ese carácter casi privado que tiene ahora su contemplación cuando se sobresalten con cuatro o cinco escenas quizá más que deslumbrantes, entrevistas dentro de lo que parece un rutinario argumento y les costará entender por qué esta obra de Delmer Daves no superó la prueba del tiempo y languidece entre los films poco memorables de 1952.
Se trata, por descontado, de una rareza, como todos los grandes films de los años 50, como nueve de cada diez pilares del clasicismo. Uno de tantos films de esa época inteligentes y maduros, ligeros y modestos.
No es un western, pero todo cuanto sucede pertenece a su territorio, incluso su título, con regusto a serial antiguo de Tom Mix o de cualquiera de aquellos vaqueros naives del cine mudo. 
No es tampoco un melodrama, pese a que acumula en ochenta y pocos minutos suficientes conflictos encadenados y superpuestos para haber podido bailar a ese son, pero no le interesa poner el acento en los resortes que conducen a los precipicios de la historia, sino los que buscan el equilibrio y la paz.
Quizá se trate de una comedia dramática y digo comedia sin ser tan divertida, comedia en cuanto a puesta en escena regocijante tanto de alegrías como de amenazas, sin distinguirlas por cómo llegan sino por cómo se encajan. Qué otra cosa puede ser una película que anda al paso de Walter Brennan, ese actor del que es casi imposible entender una palabra de cuanto dice y que comunicaba todo meridianamente claro con el gesto y la sombra torcida de su cuerpo. En el último rollo del film, sin contraplano, sentado en un tronco del bosque, convocará a todos los Walter Brennan que antes hubo y los que vendrán y protagonizará una escena memorable, cósmica si se puede llamar Cosmos también a ese cielo de Texas que mira por última vez. 
Es "Return of the Texan" probablemente la más cercana a Henry King de las películas que dirigió Delmer Daves y no por ser algo así como la sublimación de la Americana que suele atribuírsele con pocas pruebas, más bien por lo contrario, porque decanta buena parte de los asuntos domésticos más queridos por tantos grandes y pequeños cultivadores que en el cine han sido de las crónicas aventureras que llegan tras la conquista de la nación y que no terminan hasta que se completa la integración de combatientes de vuelta de la Segunda Guerra Mundial.
Ese me parece fue el auténtico interés del maestro cuando plantó la cámara en los pequeños pueblos de su país, no ejercitarse en un provechoso e inofensivo folclore y como sucedía en sus películas, aquí tampoco faltan a la cita la tragedia, el humor, la música, la denodada pelea contra la injusticia, la no menos dura convivencia en una sociedad que se estructura como todas, en torno al dinero, la nostalgia, la política y por supuesto el amor. 
Esto último casi por pura lógica y es que una Ann Marshall le gustaría haber encontrado alguna vez a cualquiera en la vida, suponiendo y es mucho suponer que realmente se anhela lo que se admira, pero solo por este personaje de Joanne Dru - para siempre en la memoria de tantos con la flecha perdida de "Red River" clavada en el brazo - ya vale la pena al menos conceder una oportunidad al film y no dejarlo morir.
Desde que su pelo queda enganchado a la hebilla de Sam Crockett (Dale Robertson, nunca tan bien), durante una proyección de, por supuesto, "Broken arrow", divertida autocita de Daves, no hay un solo plano en que pueda uno dejar de mirarla ni palabra puesta en su boca por Dudley Nichols que consiga distraer de lo que con la mirada y la determinación ya sugería de todas las maneras. Con los hombros, con las caderas, con las manos.
Ella sacude cada fotograma en que aparece y recuerda que Delmer Daves no solo fue un reputado escritor, pero algo cristalizó en su cine de lo que recibió a cambio de ese trabajo. En efecto, "Return of the Texan" no es un apéndice de "Pride of the Marines" ni un borrador de "Spencer's mountain" porque la esencia del film toca de lleno ese lado que Daves compartió primero con Frank Borzage y después con Leo McCarey - y que también pudo haber "puesto en común" con Allan Dwan o Jean Renoir con los que es una lástima que no llegara a coincidir - esa nobleza telúrica resistente y rebelde... salvo en los asuntos del corazón.

16 comentarios:

Rodrigo Dueñas dijo...

Por desgracia, una película tan modesta no era posible que descollase en su momento y, menos posible aún, que sea valorada hoy. El tono reposado, la mirada comprensiva y serena, el rechazo de la búsqueda de efectos, del dramatismo y del énfasis, la nobleza de los personajes... no se llevan.

Jesús Cortés dijo...

Sí, pero es una de las dos o tres mejores de Daves y hay que insistir porque es muy injusto no verla mencionada nunca.

Anónimo dijo...

Hola Jesús, ¿Que te parece la forma, en plano subjetivo que utilizó Daves para narrar la primera parte de "Dark passage"?(en caso de haberla visto) ¿Te llamó la atención?

Jesús Cortés dijo...

Me llamó la atención, claro y no me pareció efectivo porque alarga demasiado el efecto y no digamos lo que sucede en "Lady in the lake" de Robert Montgomery. Es un recurso como otro cualquiera, que bien utilizado - Hitchcock lo emplea mucho y bien -, en las dosis justas, puede resultar bien con la pega para mí de que nuestra visión es periférica y no "encajonada" como la de una cámara de cine. Un plano fijo o con poco movimiento funciona mejor que uno más largo y con rectificaciones de trayectoria. Quizá la realidad virtual resuelva el problema en el futuro, quién sabe.

Anónimo dijo...


Saludos Jesus. Muy bueno tu comentario sobre Delmer Daves.
No he podido ver esa película, pero si un buen número de films de Daves.
Mis preferidas son THE HANGING TREE , THE LAST WAGON , 3:10 TO YUMA ,
PRIDE OF THE MARINES y DARK PASSAGE , en ese orden. Después vendrían BROKEN ARROW ,JUBAL y COWBOY.
Tiene otras buenas o interesantes,pero ,usando la frase de Borges,confieso que he fracasado con sus últimos melodramas,de gran esplendor estético, pero que no me han terminado de convencer.,. Culpa mía ,supongo. Debo volver a intentarlo.
Me quedo , por tanto , con sus wésterns y el aspecto melodramático inserto en muchos de sus films y su romanticismo de buena ley.
Es bien curioso y notable la mezcl de realismo muy terrenal de muchas de sus películas y el romanticismo que impera en ellas.
Una escena inolvidable lo demuestra en 3:10 TO YUMA , tan realista,terrenal y dura y ,al mismo tiempo,tan delicada en la magistral secuencia amorosa entre Glenn Ford y Feliciana Farrrow.
Saludos Jesus
Ruy Moya R

Jesús Cortés dijo...

A mí, tanto esta que comento como otra sumamente desconocida de los 40 que acabo de ver, "The very thought of you" me parecen de las cinco o seis mejores de una carrera que al menos yo debería reevaluar de nuevo. Las que prefería hasta ahora eran "The hanging tree", "Bird of paradise", "Spencer's mountain", "The last wagon", "A summer place" y "3:10 to Yuma", gustándome mucho varias más incluyendo varios de esos melos finales tipo "Susan Slade" o "Parrish" de tan mala fama como pocos visionados desprejuiciados.
Un saludo, Ruy.

Anónimo dijo...


Cierto Jesus, yo también tengo que revaluarlo. A todo esto,un lapsus : es Feliciana Farr y no Farrow. Debo haber estado pensando en John Farrow o en su hija Mia Farrow
Ruy Moya R

Ricar2 dijo...

Hola. De nuevo, gracias por la recomendación, como en tantas otras entradas. Las más recientes que he visto suyas son esos dos melodramas que citas, Susan Slade y Parrish. Las vi con prejuicio por la mala fama que tenían, pero debo decir que me gustaron bastante ambas, sobr todo Susan Slade, también puede ser que por tener expectativas bajas. Saludos

Anónimo dijo...

Hola Jesús,

¿Tienes enlace para ver Return of the texan y, de paso, The very thought of you? No las encuentro.
Gracias de antemano.
Un saludo.

Fernando C.

Jesús Cortés dijo...

https://ydray.com/get/t/16542830766242YocUb21d3eb12d24FS

Anónimo dijo...

Muchas gracias,Jesús.

Fernando C.

José Andrés dijo...

No esperaba encontrar un defensor de esta película, tampoco ya de su director, condenado a pasar inadvertido a causa de su honradez, sus modos discretos y su poesía sutil. Más que oponer preferencias personales, destacaría (al hilo de la comparación con King) el respeto con el que trata a sus personajes y, por extensión, al público. Sus retratos femeninos (por poner ahí el foco) se encuentran entre los más bellos del cine. En cuanto a Joanne Dru se puede decir lo mismo que sobre el cine de Daves.

Anónimo dijo...

Jesús, me gustaría saber cuál sería tu orden de preferencia de las películas de Lupino como directora. La última es la única que desconozco y por lo leído en internet muchos la consideran la peor. ¿Tu la consideras también indigna de su carrera?

Jesús Cortés dijo...

Podría ser este:
- Never fear
- Not wanted
- The outrage
- The bigamist
- The hitch-hiker
- Hard fast and beautiful
- The trouble with angels

Solo he visto dos veces que recuerde la última y bueno, indigna de pertenecer a una filmografía tan brillante, quizás sí sea y no la defendería tampoco como comedia porque no me divierte ni me entusiasma nunca, pero es un film agradable, bien filmado, frugal, en la línea de tantos "con monjas" de la época. Si no se ve, no se pierde uno una gran maravilla, es la única de la que se puede prescindir.

Anónimo dijo...

Hola Jesús, ¿que te parece el cine de Takeshi Kitano? ¿Que peliculas destacarías de su filmografía? Gracias

Jesús Cortés dijo...

Me gustan mucho varias, con "Kikujiro no natsu" a la cabeza, pero me temo que no ha filmdo nada a gran altura en los últimos veinte años.