miércoles, 24 de agosto de 2011

LA MALA REPUTACIÓN

La filmografía de Douglas Sirk, como la de casi cualquier director, ha quedado dividida a posteriori y sin gran cosa que hacer para remediarlo, en partes bien delimitadas.
Esta manía de los capítulos que empiezan y se terminan, las evoluciones por bloques y demás subdivisiones en la valoración que se hace para casi cualquier disciplina artísitica, tan fruto del consenso - acumulativo: todos acaban o acabamos mencionándolas, por comodidad o costumbre -  como arbitrarias y a veces del todo injustas o irreales, es seriamente perjudicial cuando se trata la obra de un cineasta tan rico, inteligente y probado en tantos terrenos - no por voluntad propia ni reto personal precisamente -, de los que sólo uno, huelga decir cuál es a estas alturas, parece legítimamente pertenecerle.
Quién sabe si de haber tenido eco crítico o de público cualquiera de sus incursiones en el western, el cine de aventuras, el bélico, el peplum, la comedia, el cine histórico, el musical, etc. si ahora estaríamos hablando de "otro especialista" bien distinto del conocido, como sucede con esas crónicas deportivas que se escriben desde el ángulo del equipo que marca el último gol o encesta la última canasta como si todo el evento hubiese estado cargando de razones los argumentos expuestos, minimizando el azar que todo lo rige.
De entre las 29 películas que Sirk rodó bajo bandera americana hasta su "retirada" en 1959, con un primer amago de espantada diez años antes (que de haberse materializado hubiese dado al traste con su porvenir autoral) y comenzando por "Hitler's madman" aún en plena guerra hasta "Imitation of life" y con varios casos aún pendientes de inexplicable subvaloración, una gran mayoría de cinéfilos suele escoger un tanto por ciento abrumador o hasta todas sus favoritas de la docena larga final que abre "All I desire" en 1953, un tramo exiguo de apenas seis años que ha oscurecido el resto de su obra.
Unas por simple comparación: las 16 previas a la citada "All I desire", que han sido relegadas a esa categoría de films variopintos, impersonales para los que buscan marcas de autor que además se repitan adecuadamente, de ¿adaptación? y búsqueda de un terreno propicio.
Otras por flagrante olvido, amnésico, con unas gotas de extrañeza (imagino que se suele pensar que son otra cosa, quizá bocetos, puede que tentativas dispersas, en todo caso un poco impracticables, germánicas en grado sumo, como aquellas operetas de Lubitsch): las filmadas como Detlef Sierck en Alemania, que curiosamente son las que mientras estuvo en activo, más gloria le proporcionaron.
Y un último bloque por simple desconocimiento: los tres cortos finales filmados en los 70 de vuelta a su país, cuando ya era más conocido su "lado" culto (todo él lo era), su capacidad para sacar belleza de lo que fuera, de obtener grandes cosas de actores, argumentos, guiones imposibles, como decía Drove. Pocos los han podido ver, casi nadie los recuerda y nadie los menciona nunca.
Se podrían escoger un buen puñado de todas ellas entre las mejores que hizo.
Cuadradas y en cinemascope, en blanco y negro y en color, desde las primeras que filmó hasta las últimas.
El sedoso film de espionaje "Mystery submarine", el perfecto thriller con monja de por medio "Thunder on the hill", el misterio kafkiano "Meet me at the fair", esa asombrosa mezcla de comedia, biopic y drama decimonónico pero que se escapa a toda clasificación posible y que ya la querrían para sí Welles,  Mankiewicz, Guitry o Ulmer, "A scandal in Paris" (y que con la firma de los dos primeros, otra suerte hubiese corrido), su film "ruso", "Summer storm", las desaforadas "Zu neuen ufern", "La Habanera" o "Schlußakkord", su oscura - independiente al parecer, cuando ese término tenía otras connotaciones - "The first legion", que habrá que poner algún día en paralelo con "I confess" de Hitchcock y con el cine de Robert Bresson...
Y desde luego "Shockproof", el film siempre mencionado para recordar que un director en teoría tan alejado de Sirk como Sam Fuller y que estaba a punto de debutar con "I shot Jesse James", firma el guión.
No habían pasado más de diez años desde el nacimiento "oficial" del cine negro derivado pero transfigurado del de gangsters de los años 20 y 30 y una vez pasada la guerra, todo había empezado a matizarse y se agotaban rápidamente los filones abiertos: humorístico-paródico, mezclado con musical... ningún género había quemado etapas a esa velocidad, avivado por la expectación del público: en menos de quince años ya se hablará de muestras tardías, extemporáneas.
Quizá se pueda pensar que de ninguna manera pertenece "Shockproof" a ese género, pero me parecen más interesantes los porqués, ya que comparte tantas características comunes a emblemáticos Siodmak, Huston, Fleischer, Lang o Tourneur.
Donde  - más tímidamente, sin vencerse por completo - los Preminger posteriores a "Laura" y ya abiertamente los primeros Ray o Lupino habían optado por abstraerse de lugares comunes y traspasar en ambos sentidos la frontera del cine negro y el melodrama para ver cómo mezclaban y donde cabían aún la sensibilidad, el humanismo, en un género tan afín al cinismo, la desesperanza, la traición, el engaño, Sirk plantea sin temor a ser calificado de blando, inverosímil y hasta incrédulo, una historia de reconciliación.
En ochenta minutos vertiginosos, este pariente de esos que nadie recuerda (lejano, pobre - por los medios y la clase social en que se mueve - y se pensará que naive) de "Marnie", es un claro ejemplo de - y perdón por el lenguaje equívoco - gestión de balances, el terreno en que mejor se movía Sirk.
Ni los actores, ni el diálogo, ni la cámara ni la atmósfera.
Lo que brilla con fuerza es la precisión, la continuidad, las imaginativas pero discretas, invisibles si no se detiene uno a pensarlas, soluciones visuales, la economía narrativa, la composición de cada fotograma.
Tan efectivo y rápido como un Walsh, "Shockproof", no pierde un segundo en vaguedades.
Pero si por algo se caracterizó siempre su cine es por no deformar nunca lo captado por el objetivo de la cámara.
Una mirada tan aplaudida que no excluye nada e ilumina hasta el último ángulo, conveniente o no para los personajes, sobre todos aquellos films que le han dado fama en los 50, una mirada que muchos años después se concluyó que era la de un extranjero sutil y avezado, que observó con distancia y supo aprovechar cualquier rendija para soterrar velados comentarios sobre el modo de vida americano, que no era tan de color de rosa en esos añorados años, pero que es simplemente eso, una posición que tomó ante tales historias, que hablaban de lo que siempre le interesó: las apariencias, el fracaso, la infelicidad disfrazada de felicidad futura.
Como se dice, no se reía Sirk de aquellos personajes - y abundaban los mezquinos y culpables, quizá abnegados en exceso o víctimas por fin de sus errores tras arrastrar a cuantos tenían cerca -  sino con ellos, estando cerca para dejarlos al descubierto.
Esa distancia no existe porque no es necesaria en "Shockproof", que vive a este lado de la ley y la convivencia, donde prácticamente no hay comportamientos reprobables o sospechosos, ni siquiera malas personas: hasta el único poco fiable acaba rectificando.
Ya se sabe que cuando un personaje va "de frente", la profundidad psicológica de su personalidad se puede dar en un gesto, una frase simple, un entorno, una ventaja un tanto difuminada por el paso del tiempo, perfectamente entendible en su día y que puede acabar siendo equívoca e interpretada su presentación como superficial.
Si Cornel Wilde, un inmigrante que no parece haber visto nada más allá de su despacho y la casa de su madre y admite que nunca tuvo novia, menudo galán, debe declararse a Patricia Knight - que era su mujer en la vida real - Sirk registra sin rubor su pequeño parlamento infantil e impulsivo, la antítesis de las ingeniosas frases que tantas veces hemos escuchado.
Si se fugan los amantes, acaban pareciéndose más a los jovencísimos protagonistas de "They live by night" que a los de "Out of the past", con los que concuerda más su edad.
Y si la historia debe concluir con un inesperado giro feliz de esos que llegan in extremis, no resulta inadecuado. Lo merecían.

25 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Más que ALL I DESIRE, estupenda pero todavía de "mala reputación", el punto de inflexión sería el tremendo éxito de MAGNIFICENT OBSESSION. Pero es verdad que desde las firmadas como Delef Sierck ya era un director de primer nivel: LA GOLONDRINA CAUTIVA es mi favorita, también A SCANDAL IN PARIS (como bien dices muy Mankiewicz) y desde luego SHOCKPROOF, nada nocturna (y con ese final) para encasillarla en el cine negro y además despreciada por su propio autor... los críticos americanos lo tenían fácil para crucificarla.
Tengo varias aún por ver, sobre todo Schlußakkord, The First Legion y Take Me to Town.
Ángel

Jesús Cortés dijo...

"The first legion" es extraordinaria, es una lástima que ande tan descolgada en reediciones y revisiones. También excelente "Schlußakkord".
Yo he podido ver hace poco una de las dos que me faltaban, "Weekend with father", una comedia de 1951. Ya sólo me falta la rara holandesa "Boefje" del 39.
Ni con Halliday ni con Drove hacía ninguna mención Sirk a "Shockproof" si no recuerdo mal.

Anónimo dijo...

Interesante blog este y permite la posibilidad de leer a Miguel Marías probablente el crítico de cine español más arbitrario, pretencioso y nefasto que ha dado este país. Recuerdo con escalofríos aquellas nefastas críticas en Casablanca y Dirigido por en las que se limitaba a enumerar casi cien películas en un paréntesis (??) y además pocas veces he leído a un crítico que cuando comenta una película se remita menos a la película que teóricamente estaba comentando. No me extraña que sus antiguos compañeros en revistas hablen peste de él siempre (Rentero, Latorre o Trueba que lo detesta cordialmente). También puede ser que sea un gran genio incomprendido como leo que pensáis aquí aunque en ese caso no entiendo la unanimidad en el rechazo de todos por él. Supongo que dentro de algún tiempo hasta el bueno de Garci acabara enfrentado ya que parece el sino de Don Miguel.
No creo que me publiquéis esta entrada lo cual es otro síntoma de vuestra tolerancia y devoción por vuestro gran profeta.

Antonio J. N.

Jesús Cortés dijo...

No, aquí no hay moderación de comentarios ni censura, sólo se obvian los anuncios rusos de viagra y demás, que blogger identifica como spamers.
Aquí hay gente que dice cosas interesantes y otros como tú que son unos maleducados y además no tienen nada que decir.

Anónimo dijo...

Que sí, claro que sí torelante Señor Cortés; ya tenemos dos partes de la nueva Santísima Trinidad (el Padre Miguel y el Hijo Jesús)falta la tercera parte. Amén Cortés,Amén.

Isak Borg dijo...

En fin, había escrito un comentario bastante largo y muy mío, pero prefiero retirarlo a ver si por un casual favorezco aquello que en el comentario pido, que se retome el tema de las primeras películas de Sirk y cuantos temas cinematográficos surjan a partir de ahí.

Por mi parte lamento no haber visto nada anterior a "Magnificent obsession", pero continuo leyendo por aquello de que no lo sé todo y a lo mejor hasta aprendo algo.

Un saludo y recuerdos al anónimo habitual

Mario dijo...

Interesantes alegatos para defender parte de la filmografía de Douglas Sirk, observando los origenes que casi siempre son criticados, creo que parte de ser cinéfilo es reinvindicar a quienes encuentren en su propia subjetividad, derecho y sustento mucho mejores de lo que otros dictan al colocar límites y siendo quizás injustos, ligeros o severos, nada es inamovible tampoco, que ya lo encuentres estupendo antes del punto que otra crítica lo ha establecido me parece muy respetable, argumentas bien, subviertes las atribuciones negativas de su cine, me parece buen tema de estudio, da para mucho diálogo. Será motivo para indagar y sacar mis conclusiones. Gracias por eso. Encuentro muy buena tu bitácora. Me da gusto estar con tanta suerte últimamente. Un abrazo.

Mario.

Jesús Cortés dijo...

Sirk ha tenido bastante "suerte" crítica a la postre, retirado, no en su día claro. Ya les hubiera gustado a otros recibir en vida la atención de nuevas y viejas generaciones aunque fuese por una parte de su carrera. Ya nadie duda que es un maestro, del melodrama sólo para una gran mayoría, pero un maestro. Esa consideración no la tienen, mereciéndola alguno aún más que él, Matarazzo, Grémillon, Machatý, Sjöberg, Emmer, Demy, Zurlini, Bernal o Guiguet, que también son bastante más que especialistas, que ahora nos puede parecer un grado pero que en su día y según los casos, fue una condena para algunos.

Mario dijo...

Es cierto que ese cine europeo que mencionas es más restringido o no ha tenido toda la repercusión deseada pero repito que me parece que es cuestión de quienes los conocen de darles su lugar. Ahora cierto que vivir esa época de poca acogida frustra, pero se debe a alguna carencia sin lugar a dudas, no necesariamente del arte si lo vemos siendo lo más subjetivos posibles pero algo dejamos de hacer, alguien nos opacó o nuestro mensaje no se entendió, hay tantas posibilidades que habría que estudiarlas una por una. Un abrazo.

Mario.

Ricar2 dijo...

¡Madre mía, cuántas películas me quedan por ver de doublas Sirk! ¿Era "a scandal in Paris" esa película con George Sanders sobre Vidocq? Me encantó.

No puedo despedirme sin dos cosas: defender este blog, a su autor y a comentaristas habituales: aunque muchas veces no esté de acuerdo con sus valoraciones, me encanta leerlo.

Y la segunda es participaros el descubrimiento de este blog argentino: http://scalisto.blogspot.com/; he podido conseguir muchísimos títulos de Satyajit Ray o Naruse, por poner solo un ejemplo.

Ricar2 dijo...

¿Doublas Sirk? Pues eso, disculpad las prisas

Jesús Cortés dijo...

Sí, "A scandal in Paris" también se la conoce como "The story of Vidoq" o como "Thieve's holiday". Es una de sus cinco mejores películas para mi gusto y "Summer storm", más desconocida todavía, está a su altura o casi.

Anónimo dijo...

Estupendo artículo, Jesús, y reveladora la relación que estableces con "Marnie".
Efectivamente, al volver a verla, constato que a Hitchcock le interesó sobremanera, influyéndole(dejando a un lado lo más evidente: la historia de un hombre que se enamora de una delincuente y quiere redimirla, pese a la fuerte oposición de ella) de forma tal que retoma el arranque (los dos primeros minutos, justo hasta que vemos el rostro de la chica) y lo rehace (de forma aún más concisa y también, aunque parezca mentira, de forma aún más intrigante y sugerente) en las dos primeras escenas (mudas) en que aparece Marnie. Son demasiadas las coincidencias para ser casuales.
Rodrigo Dueñas

Jesús Cortés dijo...

Y sobre todo, aparte de aspectos externos, está la coincidencia de que tanto Sean Connery como Cornel Wilde se enamoran de ellas y no hay nada sucio ni les toman ventaja por tener una posición "de fuerza". Son lo más lejano que pueda haber a pervertidos o caprichosos por simple morbo, en contra incluso de los hábitos de ellas, que son una escapatoria cultivada cuando aún no tenían demasiada (ninguna en el caso de Marnie, pues venía de un trauma infantil, poca en el caso de Jenny, que debía tener apenas 18 o 19 años y amistades peligrosas) capacidad de discernimiento.
Se comportan como caballeros en el sentido, supongo que anticuadísimo para tanta gente ya, en que lo definía Sacha Guitry en "Le nouveau testament": hombres hasta las últimas consecuencias.

Anónimo dijo...

De acuerdo en todo lo que dices aplicado al personaje de Wilde. Y también al personaje de Connery pero... (estamos no sólo ante uno de los más grandes sino también ante una de sus más grandes obras) también se puede interpretar la conducta de Mark Rutland de forma totalmente opuesta: está interesado (aunque de modo oculto) por una mujer problemática (problemática a varios niveles) y hará todo lo posible (y lo conseguirá) por liberarla de todo lo que la encadena, aunque a costa de que al final dependa por completo de él. Esta ambigüedad de Rutland es una (entre otras muchas) de las causas por las que es tan fascinante "Marnie".
Rodrigo Dueñas
P.D. Esta interpretación no es mía: al menos ya la dió (y desarrolló con maestría) José Mª Carreño en su libro sobre Hitchcock. Y Robin Wood la asumió en "Hitchcock's Films Revisited".

Anónimo dijo...

Aunque sea desviarse de Sirk, la verdad es que me ha sorprendido lo que se comenta de que en Marnie Connery es un perfecto caballero, en algunos momentos y muy en especial en la famosísima escena en el barco eso es más que dudoso.
Igor

Jesús Cortés dijo...

Igor, en esa época existía una "obligación conyugal" que ahora nos sonará trasnochada y machista, pero que M. Rutland impone sólo cuando se casa con ella, habiendo tenido oportunidades antes para haberlo hecho.
En cuanto a esa interpretación que dice Rodrigo, sí por supuesto, puede verse así y hasta es probable que Hitchcock estuviese interesado en mostrar signos dobles, aflorando su lado reprimido y el fantasioso.
Sólo te puedo decir que aquí nos falta el punto de vista femenino. Él se lo juega todo por ella, su fortuna, su honorabilidad ante la policía, cosas con las que no se juega.
Tiene infinita paciencia para hacer que sus traumas reviertan - ningún "desviado" se sienta a los pies de la cama de una mujer a ayudarle, anteponiéndola a ella a su propia felicidad - siendo rico y guapo.
Y no estoy de acuerdo en que confíe ni consiga que ella acabe dependiendo por completo de él; si es así será por gratitud o amor, porque al liberarse y reordenar su pasado, podría pasar página y convertirse en una mujer nueva.
Yo creo que es un film profundamente romántico.

Anónimo dijo...

Por supuesto Jesús que estoy de acuerdo con la interpretación que das y por ello no voy a discutirla. Es la interpretación más clara, la que todo el mundo ve, la más reconfortante, la más positiva.
Pero lo asombroso es que la otra interpretación (aquella que duda de que los motivos de Mark sean altruistas, interpretación que puede llegar a ser antitética respecto a la primra) es TAMBIÉN plausible.
Podemos plantearnos las razones de Rutland si nos percatamos de detalles como algún primer plano suyo ominoso, impenetrable, o de frases tan determinantes como la que le dice Marnie: "¿Quién habla de mundos de sueño? Tú sientes una atracción patológica por una mujer que no sólo es una criminal, sino que grita si te le acercas". O esta otra que le dice Mark de pasada: "Cualquier otro chantajista sexual te hubiera puesto las manos encima" ¡Cualquier otro! ¿Es un error? ¿Es una broma? ¿O es un lapsus?
Mark Rutland, al igual que algunos de los protagonistas de, precisamente, algunas de las más grandes y complejas películas de la historia del cine ("Gertrud", "Cat People", "Letter from an Unknown Woman", "The Wings of Eagles"), según el punto de vista desde el que se le juzgue, puede dar lugar a interpretaciones de sus motivos completamente opuestas.
Rodrigo Dueñas

Anónimo dijo...

Jesús, en que no es un desviado estoy totalmente de acuerdo, pero sí tiene un punto de ambiguedad o si se prefiere debilidades que a veces pueden con él.
En la escena que yo decía y que muchas veces se cita como "la de la violación", yo veo bastante claro que él ya no puede contenerse más y aunque ella no quiere sexo se aguanta y se deja hacer.

A mí como a Rodrigo esta dualidad es una de las cosas que me hacen fascinante la película.

Igor

Anónimo dijo...

Volviendo un poco hacia atrás: a mí lo que me sorprende es cómo Hitchcock 1º) se fija en su momento en una obra en la que nadie reparaba (y que a día de hoy, pese a la reconsideración de Sirk desde hace décadas, sigue siendo prácticamente desconocida) y 2º) le impresiona como para que dieciséis años después no sólo retome aspectos fundamentales de la trama y sobre todo de los personajes (ya lo hizo, también para "Marnie" -y esto sí que lo habían señalado ya algunos críticos-, con la protagonista de "Cat People") sino como para que recuerde los múltiples detalles del arranque de “Shockproof” y los adapte, asumiéndolos a su mundo y a su estilo, para el arranque de “Marnie”.
Todo esto demostraría no sólo que Hitchcock (al contrario de lo que afirmaba –aunque sin pretenderlo, se desdecía enseguida pues en las mismas entrevistas citaba, y atinadamente, muchas películas) veía mucho cine, sino que se interesaba por aquello que mereciera la pena aunque no fuese valorado como algo “serio” (“Cat People”) o que despertara curiosidad por ser un gran éxito comercial (“Shockproof”).
Estoy convencido de que Hitchcock veía en Sirk a un gran director: por ejemplo, la escena ominosa en la que el ex-amante se introduce en la casa de la recién casada y acaba a puñetazos con el marido (las escaleras, la madre en el piso superior –y mostrando ambos pisos en el mismo plano-, el villano –peligroso, invasor y… civilizado-, el reencuadre hacia un espejo para mostrar en él el final de la pelea) muestra a las claras que Hitchcock no debía considerarle un mero filmador de “cabezas que hablan”.
Rodrigo Dueñas
P.D. Hitchcock (esto es una suposición mía) conocía el trabajo de Sirk desde al menos dos años antes: todo el comienzo de “Lured” corresponde punto por punto, aún más que al arranque de “The Lodger”, a la descripción de la misma que acostumbraba a dar Hitchcock a los periodistas. Un tipo que se había apropiado de una secuencia suya (y encima muy bien) debía de ser seguido de cerca.

Jesús Cortés dijo...

No recuerdo esos diálogos con tanta precisión como tú, Rodrigo ni si al traducirlos habrá algún matiz o sentido que cambie, pero es posible, como ya dije, ver esa interpretación, esa ambigüedad, no lo niego.
Todo es interpretable porque es complejo.
Esos films que citas pueden mirarse bajo diferentes enfoques, sobre todo cuando hay temas sexuales de por medio, fíjate en cómo "interpretó" Schrader "Cat people" frente a cómo lo hicieron Wise-Lewton, cómo veía Fassbinder los Sirk clásicos volviendo al asunto de partida, etc.
Yo no sé adjudicar otra opción a las opiniones generales que no sean las más obvias y perezosas y con Hitchcock lo fácil es quedarse con el lado manipulador, con la brillantez del doble sentido, pensar que nada es íntegro, verdadero, real. Si fuese así, su cine me interesaría mucho menos y alguno de sus múltiples imitadores y seguidores podría haberlo superado en cuanto consiguiera ser más listo, perfeccionar más aún la forma.
No hay que olvidar que estamos juzgando, dirimiendo la moralidad o el sentido último de algo que es probable que sus propios creadores considerasen desde varios puntos de vista al construirlo, rodarlo, montarlo y no tiene ni diría que debe estar totalmente fijado en las imágenes que finalmente vemos.

Anónimo dijo...

Jesús, no tengo ni mucho menos tan buena memoria como para recordar tan bien los diálogos: están tomados de la traducción mejicana de la primera edición de "Hitchcock's Films" de Robin Wood. Preferí tomarlos de ahí antes que ir a verlos directamente (como debería haberse hecho) en la película, pero para ello debía haber entrado en ella y haber estado saltando y acelerando la imagen adelante y atrás y... me resulta desagradable hacerlo: me parece como si abusara de algo que, encima, respeto y admiro mucho.
Hitchcock es genial y por ello es complejo. Aunque se le puede definir como romántico, o como pesimista (aunque Lourcelles pensaba que era secretamente optimista: rara es la película suya que acaba mal), o como severo moralista, o como humorista, es tan rico que no se le puede encerrar en una etiqueta (es todas las anteriores y unas cuantas más). Otra etiqueta o definición de él sería la de ambiguo y me parece válida si con ella nos referimos a su complejidad y no a lo que algunos definen como "manipulación" (a esto último yo lo definiría como "magistral dominio de la narración").
Rodrigo Dueñas

Isak Borg dijo...

Os quería preguntar ante todo si me podéis indicar cuál es la mejor copia disponible de "Marnie". Una película fascinante, ciertamente, una de las mejores de Hitchcock a mi juicio, que siempre he visto en copias con el formato alterado.

En cuanto a las interpretaciones,muy personalmente, yo no considero a Rutland un desviado ni tengo motivos para pensar que su forma de actuar no sea altruista. Lo que sí que creo que refleja la película es una cierta neurosis en la que el deseo sexual y el deseo de curar se alimentan mútuamente. Un psiquiatra quizás pudiese explicarlo mejor, pero es muy común, que no generalizado ,(tanto en hombres como en mujeres, aunque Hitchcock es insuperable en punto de vista masculino) que bastante gente desee y/o se enamore de personas problemáticas en distintos ámbitos. Por algún extraño motivo, las actitudes de muchos-a veces es una gripe que se supera- hacen pensar que es más fácil inclinarse a amar a un ser problemático, que a alguien feliz y positivo.

En ese sentido Marnie le suelta a Rutland varios sarcasmos hirientes, sugiriendo que será él quien no está bien de la cabeza para haberse puesto en una situación así, o que cuando una mujer no accede a los deseos de un hombre se la patologiza.

Creo que "Marnie" amplifica los temas de "Vértigo" y los pasa por un espejo deformante, es una película profundamente romántica y también un comentario humorístico a ese romanticismo.

Jesús Cortés dijo...

El formato correcto es 1.85:1 y por lo que he podido recabar, así está editado en 2006 en una colección llamada "The Alfred Hitchcock Masterpieces" y en 2003 por la compañia de DVD Universal, que además trae el documental "The trouble with Marnie". Ninguna con subtítulos en español.
Aquí hay un libro-DVD de la serie "The Hitchock collection", también de la Universal y que supongo conserva las condiciones bien.

Isak Borg dijo...

Gracias, ya la tengo localizada, en España todas las ediciones que conozco tienen señalado como formato 1.33:1, 4:3