lunes, 2 de abril de 2012

DOS CUERPOS Y MEDIO

"Identificazione di una donna" pudo ser la última película de Michelangelo Antonioni.
En varios diarios italianos donde se le veneraba más allá de lo aconsejable, abrumándolo - no se cansaba él de recordar su modestia, quizá muy real y no un escudo para protegerse de los que siempre le tachaban de pretencioso - con una atención y un silencio "encíclico" ante cada uno de sus movimientos, se llegó a correr la voz de que el maestro había muerto del ataque que acababa de sufrir.
No fue así, pero lo cierto es que se acabaron ahí las películas de Antonioni en esa década y no sería hasta mitad de los 90, trece años después, cuando retomaría su obra casi exactamente en el punto en que la había dejado con la colaboración con el aplicado Wenders en "Al di là delle nuvole / Par-delà les nuages".
El recibimiento a "Identificazione di una donna", que consolidaba su vuelta a Italia despúes de un periplo de casi quince años de coproducciones anglófilas (que algunos entendieron como anglófobas, sobre todo su trip en el desierto californiano) había traído de nuevo la típica retahíla de halagos tan automáticos como siempre desmesurados, que no hubiesen permitido jamás el contagio a un público no "convertido" a las bondades de su cine. Era habitual que el mismo ambiente creado en torno suyo fuese capaz por sí mismo de disuadir a curiosos y hasta posibles nuevos adeptos.
Imagino que resulta ventajista decirlo ahora, que se tiene la perspectiva de los años, pero realmente no era necesario.
Los que consideramos a varias de esas películas filmadas después de "Il deserto rosso" como las mejores que nunca hizo (no la antes referida "Zabriskie point" a pesar de su curioso uso de la música, pero sí desde luego "Blow up", la precedente "Il mistero di Oberwald" y sobre todo "Professione: reporter" y esta que nos ocupa), no debíamos recordar tiempos mejores ni adaptar el presente del cine de Antonioni a él, tratando de buscar la continuidad en la excelencia de esa parcela que se le adjudicó como propia en tiempos de "La notte" y compañía.
Una parcela que ciertamente ni era suya ni era la más importante que cubría su espectro creativo por muy en primer plano que estuviese y que ha quedado empequeñecida, difuminada o al menos recortados sus triunfos, con la difusión en esta última década de lo que por aquellos años hacían en particular varios japoneses como Naruse y Gosho.
Mucha menos atención que la plasmación de la soledad y derivados, compartida o no, en presente, imposible y paralizante, tuvieron su dirección de actores, sus minuciosos retratos de múltiples ambientes, su elegancia e inteligencia para el encuadre, su sencillez expositiva y su minimalista fluidez narrativa.
De todo aquello ya hace mucho tiempo, Antonioni se murió hace un lustro ya como vieja gloria semirretirada (aunque alguna colleja más le cayó con su corto para el film colectivo "Eros") y sus aclamadas obras de los 60 hace muchos años que no tienen - ahora hemos pasado al otro extremo y ya pocos las recuerdan, con total injusticia - el predicamento que tuvieron.
"Identificazione di una donna", la más hermosa de sus películas, a pesar de una famosa escena en la niebla - que "justificaba" ese deseo irreprimible de tanto exégeta por detectar cripticismos, incluso políticos, bien señalizados y anunciados con mimo para connaiseurs en el cine de Antonioni, despacio, alrededor de esos clímax fantasmales que parecen querer precipitarse al vacío - es uno de sus films más diáfanos y carnales.
Francamente divertida - no sabría decir si a pesar o quizás debido a la pose de pez fuera del agua de Tomas Milian - resulta una buena parte de la peripecia de ese director de cine detenido en medio de su vida, entre dos mujeres elusivas, sin probar trago, no como los atribulados alter ego de Hong Sang-soo.
No es ningún detalle trivial que este Niccolo Farra, a diferencia de otros protagonistas de su cine, hombres y mujeres, realmente toma atajos y se molesta en averiguar si sabe salir de la inacción bloqueante que le sobreviene o a la que finalmente deriva.
En una escena, la primera vez que contacta con la complicada Mavi, está mirando una radiografía, que se supone que es lo más cercano al "interior" de cualquiera - lo que tantas veces se ha asimilado a lo logrado mediante una escena cinematográfica que penetre en la epidermis de tanto que desvela de la intimidad un personaje - , y dice que prefiere ver a la gente cara a cara, para saber cómo son, porque si no, no hay forma de conocerlos.
Debido a esa toma de iniciativa y por su particular punto de vista inquisitivo, siempre buscando - a través de mujeres, como en la magnífica "Il grido" -, algo que pueda sugerir una historia o un personaje, queda el protagonista de "Identificazione di una donna" tan cerca del cine negro - no del europeo ni en realidad tampoco del americano, más bien de la literatura que lo inspiró - como el, en muchos aspectos, opuesto que deambulaba por "Professione: reporter".
Es interesante el aspecto erótico del film (amplificado, despersonalizado y visto desde fuera para casi convertirlo en el mismo centro de la citada "Par-delà les nuages"), reiteradamente fuera de contexto cuando aparece, que parece tan ostentosamente prescindible que resulta buñueliano.
Pero ¿no lo son entonces también tantas líneas de diálogo (brillantes, de Tonino Guerra diría que una buena parte), tantos giros argumentales cuidadosamente expuestos para acabar una y otra vez en el punto de partida y tantas esperanzas vanas de encontrar, aunque sea por casualidad, un atisbo de estabilidad emocional que sirva para construir algo y no para pasar el tiempo mientras llega la próxima catástrofe?

73 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

Un texto estupendo y contagioso. Es muy cierto que quienes lo hemos alabado más allá de lo recomendable podemos resultar la mar de anti-pedagógicos para que un director atrapado en todos los peores sambenitos vuelva a despertar curiosidad. La etapa que señalas es fantástica y probablemente sí valga tanto o más que la arquetípica, aunque personalmente "L'avventura" es una película que me obsesiona y "Il deserto rosso" tiene un color increíble y las mismas paredes desconchadas que "Hannah and her sisters". "Professione:reporter" es muy grande y no entiendo por qué no le preguntan nunca a Joan Gaspart por ella y por qué existe tan poco recuerdo del paso de Antonioni por Barcelona en aquella época. Nuestro sacralizado modernismo quedó inmortalizado para los restos en la historia del cine.

Anónimo dijo...

Antonioni es uno de los más grandes directores de todos los tiempos.

Jesús Cortés dijo...

"L'avventura" nunca fue de mis preferidas, prefiero "Il grido", no digamos "Banka" o "Shuu".
"Il deserto rosso", a pesar de que me bajó algo con los años, sí me ha gustado siempre mucho.
Es muy bueno pero solía ser demasiado frío para estar entre mis italianos favoritos y está claro que se le sobrevaloró tanto como se le olvida ahora y no puede ser por las mismas razones cuando hay tantos orientales y franceses tratando de incidir en esa línea. Debe ser cosa de modas.

Anónimo dijo...

Madre mía, decir que ésta película es la más hermosa de Antonioni y afirmar sin sonrojo que Antonioni está sobrevalorado y prefieres "Il grido" a "L´avventura". ¿De verdad te gusta el cine o simplemente Antonioni te viene grande? Deberías cambiar el nombre de tu blog por el de "Elogio de la mediocridad".

Anónimo dijo...

Volvemos otra vez a Antonioni como lugar de trifulca cinéfila. A los que les gusta mucho les parece mal que no se entre en un ditirambo continuo. a los que les gusta menos, que los otros no paren de elogiar y elogiar. ¿Por qué será? Hay otros grandes cineastas a los que no se les discute nada y se les perdona todo. "Il misterio Antonioni". La película de la que se ocupa el bloguero es una de mis favoritas. Como con casi todas las suyas, no encuentro palabras para describirla. Para mí es emocionante, vibrante, misteriosa, ,pero no sé por qué. Simplemente me llega hasta el fondo. "La aventura" es una de las películas que revisito con frecuencia porque me perturba toda ella. La planificación es absolutamente increíble. El fuera de campo como tema narrativo y visual. "Cronaca di un amore" es el guión más extraordinario de la historia del cine. Una película sobre el conocimiento que juega estructuralmente sobre cómo se adquiere el conocimiento, tanto los personajes, como el público. Increíble.

Anónimo dijo...

Te equivocas, decir que "Identificación de una mujer" es la más hermosa de Antonioni es como decir que Rossy de Palma es más bella que Claudia Cardinale. Opinión muy respetable, aunque incomprensible, que denota una preocupante falta de criterio cinematográfico. Seguro que Marías le secunda, viniendo de alguien que es capaz de decir que la mejor directora de todos los tiempos es Lupino o Tanaka te puedes esperar cualquier cosa. Existiendo Duras, Akerman, Muratova, Shepitko o Varda, entre muchas otras, decir semejante chorrada sólo demuestra una profunda ignorancia del cine realizado por mujeres. Antonioni tiene películas buenas y malas como cualquier director, decir que las malas son las buenas es para hacérselo mirar.

Anónimo dijo...

“A pesar de su curioso uso de la música”, lo peor con diferencia de la película, Antonioni renegaba de ella, de la música, y como ya sabrás, fue una imposición de los productores americanos. Ciertamente se puede comparar a Antonioni con las mejores de Naruse, situándolos al mismo nivel, pero insinuar que el mediocre, por no decir chapucero, Gosho, le puede difuminar parte de sus triunfos es delirante. “Vieja gloria semirretirada” ¿Vieja gloria alguien que es capaz de filmar con 92 años “La mirada de Michelangelo”? Lo dejo porque tus habituales generalizaciones basadas en humo me ponen de los nervios.

Anónimo dijo...

Anónimo, ¿cuántas películas de Tanaka has visto? ¿puedes hablarnos de ellas?
Rodrigo Dueñas

Anónimo dijo...

Para mi desgracia he visto tres, las más conocidas, busca su título en IMDB no me las sé de memoria, y con decirte que son peores que la peor de Gosho o de Lupino, que las tiene, involuntariamente, dignas de Ed Wood te lo digo todo. Cuando las veas hablamos, o cuando las vuelva a ver Marías, que me temo que no las tiene muy frescas que digamos.

Sergio Sánchez dijo...

A pesar de que puedo apreciar un cierto nivel de sana jocosidad y puyas entre discrepantes, qué pena que cada vez con más frecuencia los debates en internet deriven por ese camino de mala educación y prepotencia, viniendo sobre todo de quienes se les llena la boca con sus "directoras" y tan flaco favor les hace nombrándolas más por snobismo de quien se cree superior que por aprecio sincero de su obra.

Yo sigo sugiriendo, si no la moderación de comentarios, pedir por lo menos una cuenta google de referencia, que te sale en las opciones de "comentarios" en blogger. Sobre todo porque de un tiempo a esta parte este blog está puesto en el punto de mira de una cinefilia zombie, muchas veces vinculada al mundo universitario del audiovisual, pretendidamente moderna y extrañamente rencorosa y zafia (bueno, a éste igual hasta le puedo poner hasta nombre y apellidos).

Lo vertido aquí, por mucha razón que tuviera, me interesa lo mismo que un programa de crónica social de Tele 5. Ah, el cine y sus propiedades compensatorias.

¿Nadie tiene una opinión legible sobre Antonioni?

Luis dijo...

Gracias por la entrada, no he visto esta película de Antonioni. Pero, curiosamente, la de Professione: Reporter es, de las que conozco, la que menos me agrada.
Y me apetece enmarcar, esta última, en un puzzle o cóctel discutible con filmes de esos años como La rupture (Chabrol, 1971), La salamandra (Tanner, 1971), Walkabout (Roeg, 1971), Max et les ferrailleurs (Sautet, 1971), What? (Polanski, 1972), La noche se mueve (Penn, 1973), The Long Goodbye (Altman, 1973), La conversación (Coppola, 1974), Obsesión (De Palma, 1976), Stroszek (Herzog, 1976), El amigo americano (Wenders, 1977), The Shout (Skolimowski, 1978), incluso La muerte en directo (Tavernier, 1978).
En todas ellas, de una u otra manera, cunde el desánimo, hay hombres aniquilados por su tiempo y su espacio, se perciben desencuentros entre significados y significantes, ruptura de generaciones, incomprensión ante los hechos, ansias por registrar lo real y frustración al conseguir sólo fragmentos, indicios, sucedáneos.

Jesús Cortés dijo...

De todas ellas y de tantas que abundaron en los 70 o sus fronteras con ese panorama (también Bresson, Pialat, Ferreri, Godard, Trumbull, Mulligan, Berlanga, Powell y muchos otros), creo que "Professione: reporter" es de las que más lejos llegó y más audazmente supieron no quedarse en producto de una época prescindiendo de casi todo lo prescindible. Es un film fascinante. Los dos mayores saltos adelante de Antonioni son con ella y antes con "Blow up", mucho más que con las famosas de la trilogía de la incomunicación.

Anónimo dijo...

"Tan flaco favor les hace nombrándolas más por snobismo de quien se cree superior que por aprecio sincero de su obra". Resumiendo, que no has visto ninguna de sus películas, o como los taxistas, has visto una y ya puedes entrenar a un equipo de la Champions. Si en lugar de repetir las opiniones de los demás como loritos, o escribir de oídas con el palillo entre los dientes, te tomaras el esfuerzo de ver alguna película de esas cinco geniales directoras, que no son debutantes precisamente (Duras (+ de 15), Akerman (+ de 30 películas), Muratova (+ de 15), Varda (+ de 15), Shepitko (- de 10 porque murió joven)), a lo mejor aprenderías algo de cine y desarrollarías un mínimo de criterio propio. Y si quieres me remonto al cine mudo, Alice Guy Blanché, Dulac e incluso Mabel Normand, a las que tampoco conocerás, que también son muy superiores a Lupino o Tanaka, y que desde luego han aportado bastante más a la creación del lenguaje cinematográfico.Por si te quedas con ganas de ampliar tus limitados conocimientos sobre el tema de mujeres directoras de regalo te aporto dos geniales directoras actuales: Deborah Stratman y Sharon Lockhart.

En cuanto a Luis muy bonita tu lista, me recuerda a los listines telefónicos de Marías, pero me temo que te has olvidado de la película que es el origen, y cumbre, de ese subgénero, "La estrategia de la araña" (1971) Bertolucci, de nada.

Jesús Cortés dijo...

Quien quiera que seas, harás bien en tranquilizarte y dejar de tratar a todo el mundo como si fuesen unos ignorantes. si este es tu discurso, vuelve a la grada o al bar o donde quiera que sea que alguien te escuche, porque este no es espacio para insultar a nadie.
Primera y última advertencia.

Sergio Sánchez dijo...

Una gran lista, Luis.

He visto más de tus directoras anónimo que de las que defiende Jesús. Probablemente, y eso es lo que me hace saltarme a veces el sagrado "don't feed the troll" (que ruega encarecidamente que no se contesten mensajes como los tuyos), estoy muchísimo más de cerca de tus gustos que de los suyos. La vergüenza ajena y el creer que esas obras no merecen esas defensas prepotentes y maleducadas (todo lo contrario) es lo que hace que me salte la etiqueta más fundamental de la red. Pero hasta aquí he llegado, también mi sentido de lo ociosidad tiene un límite.

Jacques dijo...

No gustándome para nada las formas del anónimo, he de decir que a mí también me ponen a veces de los nervios ciertos comentarios de Jesús y Miguel (y ésa en parte es mi atracción por este blog, del que me gustan tantas cosas como me disgustan, pero que me parece un blog extraordinario), aunque jamás se me ocurriría responder de la manera que lo ha hecho esta persona. Creo que aunque Jesús y Miguel no desconocen en absoluto el cine “moderno” (para no liarnos en diatribas estériles, digamos “nuevas olas” y posnuevas olas), cosa que no se puede decir de la mayoría de la cinefilia española, su tendencia y sus preferencias giran mayoritariamente alrededor del cine clásico (no digamos ya la de la mayoría de los contertulios habituales del foro), de ahí que el 70% de las entradas de Jesús sean de obras anteriores a 1960 y rodadas en USA, y además, no por casualidad, sean las que concitan un mayor número de comentarios. Si es simple cuestión de gusto no tengo nada que añadir, pero no hay argumentación posible que me pueda convencer de que Ida Lupino (directora maravillosa, por otra parte; de Tanaka no opino porque no he visto nada) es mejor que Chantal Akerman, Agnes Varda, Marguerite Duras, Claire Denis, Larissa Shepitko (al menos, cuando dirige “Krylya” y “La ascensión”) o la Muratova (aunque sólo sea por “El síndrome asténico” y algunas más). Si fuera un encendido admirador del cine anterior a las rupturas de la modernidad, probablemente Lupino sería mi preferida; si fuera un postclásico (y también algo nostálgico por un cine, o por una forma de hacer cine, de narrar, ya perdida, cosa que no soy en absoluto) probablemente me gustaría tanto como a Jesús y Marías Aparna Sen, pero como no tengo claro (ni quiero tenerlo) qué soy, prefiero quedarme con Akerman, Varda, Duras, Lupino, Denis, Shepitko y Muratova. Me resulta muy difícil elegir, por no decir imposible, y en el fondo me niego rotundamente a hacerlo. Gracias a todos por vuestras opiniones, es un placer leeros.

Jacques dijo...

Por otra parte, no puedo estar más en desacuerdo con los comentarios de Jesús sobre Antonioni (compararlo con Gosho y Naruse, me parece profundamente desacertado), cineasta crucial para buena parte de las derivas de algunos de los más estimulantes e interesantes autores de los últimos 25 años.

Jesús Cortés dijo...

Conozco bastante bien a Naruse (si no me equivoco, sesenta y dos películas) y muy poco a Gosho para mi desgracia, sólo seis películas, más otro par vistas sin subtítulos que ni cuentan.
Quizá tu conozcas mucho más a ambos o tengas your own private Yukari Kawabata .
Ninguno puede ser influencia para "la modernidad" porque no se han difundido sus obras, pero ambos dejan muy en entredicho muchos triunfos atribuidos a otros (no sólo Antonioni, del que aprecio tantas cosas que me da igual cuánto de ello le pueda "pertenecer").
La modernidad, siento disentir, no creo que sea lo contemporáneo - no puede serlo, porque si es así, es un todo vale - ni lo que hay después de la nouvelle vague, ni lo que parta de premisas "postclásicas" (término estrictamente vacío de significado si no se asocia a un paso adelante, ¿no?).
Nada me parece más moderno que Ida Lupino porque nada ha llegado más lejos.

Anónimo dijo...

Vamos a ver, si he sacado a colación cinco directoras con una carrera más que dilatada y contrastada, no es para menospreciar a Lupino y Tanaka, de las que a pesar de todo me siguen gustando mucho “El autoestopista” y “Carta de amor”, pero decir que son las mejores directoras de la historia es algo imposible de sostener viendo sus películas, es como retrotraerse a la llegada a la luna, o afirmar que Ozores es el mejor director español de la historia. Si Marías y Cortés no redujeran tanto el foco, tanto que casi es imposible tomarles en serio, sólo les falta incluir a la decepcionante Arzner, no haría falta indignarse, comparar, ni añadir nombres para demostrar que el abanico es infinitamente más amplio del que nos quieren vender. Cansa bastante la división que se quiere establecer entre cine clásico y moderno porque es profundamente empobrecedor, hay buenas y malas películas tanto en el cine americano de los 40 como en el actual, ponerse las orejeras y no ver más allá de un acotadísimo intervalo tanto temporal como espacial es incompatible con ser cinéfilo, con ser curioso. Negar la importancia, y la actualidad, de Antonioni (todo el mejor cine asiático actual deriva directamente de él, lo mismo que el europeo, de Angelopoulos a Tarr), sería como ningunear a Mies van der Rohe en arquitectura. El lenguaje cinematográfico dio un salto al vacío con Antonioni y no querer verlo es quedarse anclado en la prehistoria del cine, que por supuesto está muy bien, pero por suerte ya no se escriben solamente sonetos, también existe el verso libre. Pretender que sólo es cine los versos rimados es autolimitarse, que te guste Ford no es incompatible con que te guste Antonioni, me gusta mucho más Antonioni pero no por eso dejo de valorar a Ford, en cambio diciendo que Lupino es la mejor directora de la historia del cine estás menospreciando, insultando, tanto al resto de directoras, como a los que tenemos un mínimo de cultura cinematográfica. Tú última frase “nada me parece más moderno que Ida Lupino porque nada ha llegado más lejos” no hay por donde cogerla, si realmente piensas eso francamente es imposible hablar de cine contigo ni tomarte en serio, empeñarse en que viajar en diligencia es lo más moderno es bastante delirante.

Anónimo dijo...

A mí, la que más me gusta de Antonioni, es EL REPORTERO. Y la actriz de ZABRISKIE POINT, jaja. Pero viéndolo objetivamente, la mejor es LA AVENTURA. Con un final demoledor, además.

Uno que pasaba por aquí

Nauta virtual dijo...

Yo estoy de acuerdo con lo que dice el anónimo, pero no en cómo lo dice. Y me parece triste MOSTRAR esa agresividad por discrepar en una valoración sobre cuestiones cinematográficas (por cierto, desde el anonimato) cuando cada día que pasa al pueblo español lo trasquilan con más descaro, y casi nadie levanta la voz.

Saludos

Anónimo dijo...

Yo creo tener relativamente clara la diferencia entre “clásico” y “moderno”, sin que exista un ápice de intenciones de denostar un término a favor de otro, o de señalar que uno es libre y está plagado de rupturas radicales y el otro lo está de filmes formularios realizados con plantilla y plegado a las servidumbres del sistema de estudios. Tampoco pretendo imponer a nadie mis ideas, o criterios, estos quedan para mí. En mi modesta opinión, a partir de las “nuevas olas” (incluidas) arrancaría la “modernidad” propiamente dicha, sin que esto excluya algunos cineastas anteriores que me parecen modernos en cuanto que preceden en su estilo y rupturas e influyen determinantemente en los realizadores de esas nuevas olas, a saber: Antonioni, Bresson, Dreyer, Rossellini, etc. Y otros que me parecen descaradamente modernos o premodernos o protomodernos, como Ozu, o los maestros soviéticos, que como toda vanguardia eran modernos, en cuanto a radicales, innovadores y profundamente rupturistas.
Del mismo modo, tampoco me parece “moderno” todo lo que viene después de las nuevas olas, es más, la mayoría del cine que se produce de los años 80 en adelante es posclásico o neoclásico y posmoderno. Resumiendo, Claire Denis o Bela Tarr podrían considerarse modernos, y Clint Eastwood neoclásico.

Jacques dijo...

No me gusta empezar una discusión señalando la cantidad de títulos que ha visto cada uno ni creo que sea determinante para valorar a un cineasta, aunque siempre sea importante haber visto al menos sus obras más importantes, pero ya que apelas a ello en tu primer párrafo te responderé. Seguramente no he visto tantas películas como tú de Naruse (aunque no me quedo muy lejos de tu record), pero como Internet se ha convertido ya casi que en un pueblecito te diré que muy probablemente tenga las mismas que tú, o sea el montante de obras subtituladas que hay colgadas en KG (bajadas en su día y depositadas convenientemente en varios DVD y algún disco duro), que casi con toda seguridad asciende a esa cifra, descontados los títulos en VO, que a menos que se conozca el japonés, no vamos a tener en cuenta. De Gosho no he contado los que he visto, pero seguramente me salgan esos 6 (de nuevo todos los colgados en KG con subtítulos en inglés y/o castellano) más, mira tú por dónde, uno más (la famosa “Entotsu no mieru basho”) que está a pelo en KG, pero que hace unos 10 años se emitió en “Cinematk”, lógicamente subtitulada, pase que grabé y que conservo en una cinta VHS.

Desvelado nuestro arsenal nuclear, pasemos a hablar de lo que importa. Que Naruse o Gosho tengan de protagonistas en algunas/muchas de sus películas a parejas en crisis no es suficiente argumento para emparentar o comparar su cine con el de Antonioni. Más clara estaría la posible conexión Antonioni-“Viaggio in Italia” sin que eso supongo desdoro alguno (¿por qué no has mencionado las similitudes de “Meshi” con “Viaggio in Italia” con reconciliación final de la pareja, procesión incluida? ¿O es que Rossellini te gusta infinitamente más y entonces no te parece justo ningunear sus logros y forzar una comparación imposible con Naruse e incluso con Gosho (¡)?), y sin embargo desde su trilogía justamente célebre, Antonioni intenta otra cosa con el tiempo cinematográfico y con el relato, radicalmente distintas y absolutamente nuevas. Las aproximaciones de Naruse y Gosho son humanistas, sentimentales, la de Antonioni es metafísica, y cuando Naruse intenta otra cosa (por no decir “intenta modernizarse”), como en “Hikinige”, fracasa. El final de “La aventura” o de “El eclipse” muestran la soledad del hombre/mujer y su disolución/desaparición junto a la de un planeta/universo teocentrista convertido ahora en un desolador y vacío (no) lugar postatómico, generado a partir del big-bang. El “environment” en Antonioni es crucial (Monica Vitti en “Il Deserto rosso” anticipa en un montón de años a la Julianne Moore de “Safe” de Todd Haynes) soslayar todo eso y limitar sus películas a parejas en crisis (como hacen Tavernier y Coursodon cuando crucifican su cine, por no dirigir películas tan transparentes, legibles, “cálidas” y “emocionantes” como “Strangers when we meet” de Richard Quine) es no haber entendido absolutamente nada. Mucho más triste cuando además, antes de sus rupturas y marcas autorales definitorias y definitivas, Antonioni tiene ya monumentos cinematográficos como “La signora senza camelie” o especialmente “Le amiche”, cuyo retrato de mujer libre y absolutamente moderna, y por ello incomprendida en un mundo de hombres estúpidos, antediluvianos y egoístas, es tan descomunal y emocionante (para el que lo quiera ver y no le puedan los prejuicios) como el de Grémillon en “L’amour d’une femme”. Tachar de “vieja gloria semirretirada” a quien con 92 años filma “Lo sguardo di Michelangelo”, cuando aquí se han defendido tantas medianías y mediocres de quinta fila (sólo por haber rodado en el marco del cine clásico, y del sistema de estudios en su época dorada, aunque fuera en los urinarios de Poverty Row) es desalentador.

Jacques dijo...

Y no puedo estar más en desacuerdo con lo de Lupino, directora que no inventa nada ni innova nada (ni de temas, ni mucho menos de formas), a pesar de su innegable sensibilidad para evitar convenciones y dibujar personajes. Su gran baza es su sutileza para escapar de un marco limitado (el del cine social progresista) y no caer en ninguna de las trampas en las que luego caerá la generación de la televisión (y ella misma en la mediocre “The trouble con angels”), pero de ahí a decir de ella que “nada me parece más moderno que Ida Lupino porque nada ha llegado más lejos” hay un trecho que no pienso recorrer, porque entre otras cosas falta a la más esencial verdad cinematográfica, otra cosa sería que en vez de Ida Lupino te estuvieras refiriendo a Chantal Akerman.

Anónimo dijo...

La comparación con Naruse es muy pertinente, y no se limita a cuestiones argumentales, o al protagonismo de parejas en crisis, también es formal. “Nubes flotantes” tiene muy poco, nada, de humanista, o sentimental, y mucho de nihilista. Naruse procede, al menos en ésta película, su obra cumbre, por vaciado, llenando la película de agujeros temporales y espaciales, de elipsis, de silencios, de sobreentendidos, algo profundamente moderno, que ciertamente le emparenta con el Antonioni de “Crónica de una amor”o con la Marguerite Duras guionista de “Hiroshima mon amour” o “Una larga ausencia”, repito, solo en esta película. “Meshi” también es profundamente moderna, pero en este caso principalmente en su contenido, claramente feminista, baste compararla con las películas de Ozu para apreciar lo revolucionario de su mensaje, aunque gran parte del mérito haya que atribuírselo a la influencia benéfica de la genial escritora y guionista Fumiko Hayashi. Ambos, Naruse y Antonioni, comparten un rasgo de estilo, los famosos paseos, las paseggiatas, una característica común que posteriormente ha sido muy imitado, que se lo digan a Yoshida, y que no es un invento de Rossellini, los paseos, las derivas, de Rossellini, son con guía, incluida “Stromboli”(¿Dios?), las de Antonioni a pelo, véase “La noche”, “Blow-Up”, “El reportero”, el matiz es muy importante. Rossellini fuerza siempre la redención a toda costa, como buen cristiano, Antonioni es fatalista, apocalíptico. Lo de compararlo con el artesano Gosho eso sí que ya no lo veo por ninguna parte, basta ver en una sesión doble “Buenos días” de Ozu con “Yellow Crow” de Gosho y jugar después a las 100 diferencias, algo que vería hasta un ciego. Gosho no puede eclipsar a nadie y mucho menos a Antonioni.

Jesús Cortés dijo...

No relacioné los Naruse que conozco para "presentar credenciales", siempre digo lo que he visto (que es lo que tengo, donde vivo es imposible que sea de otra forma) y lo que no. Tampoco he dicho que los relacione a él o Gosho con Antonioni porque tengan parejas en crisis (¿dónde lo dije?) y no he argumentado eso ni otras cosas que me atribuís de gustos o fobias.
Escribo de lo que me gusta y cuando me atrae hacerlo sin mirar de qué año o nacionalidad es el film, cosa que no podría hacer en ninguna otra parte. Si lo hago poco de cine actual es simplemente porque tiendo a defender casi inconscientemente lo que encuentro desatendido u olvidado y ese no suele ser el caso de films en cartelera.
Me gusta más Lupino que Akerman o Duras o Vardá o cualquiera de las muy buenas que habeis mencionado, pero no demasiado y evidentemente no porque sea "clásica", sino porque me emocionan y llenan más algunas de sus películas, que no todas.
"Vieja gloria semirretirada" no es calificativo mío como se deduce al leer el texto (leer, no ojear pensando en dónde le busco las cosquillas a nadie) sino el estado de opinión general que había hasta el día antes de que muriera en diarios y revistas que le habían atizado por su estupendo corto para "Eros" y de repente recuperaron "Lo sguardo..." en cuanto expiró para recordar hipócritamente su grandeza. Esa apreciación, que suelo sintetizar siempre como tantas cosas (no soy didáctico y hasta doy por "sabido" todo o pienso que no sé ni una palabra más que el que me lee) por pura deformación al escribir, no se entiende y hace falta explicarla tan prolijamente...
Preferiría que habláramos de cine, de Antonioni o de Ed Wood, pero no de mis gustos o mis errores o del estúpido nombre del blog.
Si no puede ser, no me interesa.
PD: "Banka" de Gosho, aparte de prefigurar extrañamente unas cuantas cosas y entre ellas a Antonioni, anuncia para mi gusto (también "Wakare-gumo", "Ima hitotabi no", "Osaka no yado" y otras...) a un gigante bastante desconocido hasta por los propios japoneses que haríamos bien en intentar conocer.

Anónimo dijo...

"Preferiría que habláramos de cine". Cuando quieras empiezas, desde luego en esta entrada a la contra de momento has tirado de topicazos y de sentencias sin argumentar nada, y no, el me gusta más no es un argumento cinematográfico. A veces, casi siempre, ya no digamos Marías, da la sensación de que te olvidas de que en las películas existe algo que se llama sintaxis, lenguaje, cámara. Se puede escribir a base de máximas, de hecho la mayoría de críticos profesionales y no profesionales lo hacen, pero luego no te extrañe que alguien te pida que explicites el porqué de tus sentencias, cosa que nunca haces.

Anónimo dijo...

¿"Banka" prefigura a Antonioni? ¿en que basas esa afirmación? No me vale con "a mi gusto".

Jesús Cortés dijo...

"Banka", de 1957, llegando más allá que "Il grido" (y antes que "L'avventura" y compañia) contiene, sobre todo en su tramo final, pero también en una suerte de travellings, emplazamientos de cámara, captación de espacios y en los diálogos y el diseño de personajes sobre el que transcurre el film todo lo que poco tiempo después se dijo que había elevado Antonioni a lo máximo o que directamente acababa de inventar.
Una de las grandes sorpresas del año para mí.

Jacques dijo...

Efectivamente, Jesús, no lo has dicho, pero como no has dicho nada, me he visto forzado a intentar buscar dónde pueden estar esos paralelismos o similitudes que te permiten comparar a Antonioni con nada menos que Naruse o incluso Gosho, y a “Banka” ¿con qué? ¿con “La aventura”, con “La noche” o quizás con “Zabriskie point”? Yo he intentado explicar porqué no me parece acertada (y sí profundamente forzada) esa comparación (bastante más de lo que ya me parecería comparar “Viaggio in Italia” con “Meshi” o Antonini con Quine, como hacen la infausta pareja de "50 años de cine americano") pero estoy impaciente por conocer tus argumentos.

Y Jesús, la lista de films y autores desatendidos de los años 60, 70, 80, 90 ... es absolutamente kilométrica, sin necesidad de tener que someterse a la generalmente estúpida y aburrida cartelera española.

Anónimo dijo...

"Sobre todo en su tramo final, pero también en una suerte de travellings, emplazamientos de cámara, captación de espacios y en los diálogos y el diseño de personajes sobre el que transcurre el film todo lo que poco tiempo después se dijo que había elevado Antonioni a lo máximo o que directamente acababa de inventar".

No sé si eres consciente, me temo que sí, de que no has dicho absolutamente nada. ¿Qué en concreto en su tramo final te recuerda o prefigura a Antonioni? ¿Qué emplazamientos de cámara? ¿Qué suerte de travellings? ¿En qué consiste el diseño de personajes de Antonioni, la captación de espacios y diálogos? Todo lo que has dicho es un gran tiro al aire sin concretar nada. Tranquilo no voy a insistir, en este país es imposible hablar de cine con nadie de manera mínimamente seria, fundamentada, argumentada.

Jacques dijo...

Sigo insistiendo en que la comparación con Naruse no es del todo pertinente (y la de Gosho un desatino), es muy cierto lo que indicas de "Nubes flotantes", pero aunque sea muy probablemente su obra cumbre, es tam sólo un título en una carrera muy larga, un título que además no tiene realmente continuidad, es una isla en una obra que sigue (a pesar de todos los cambios obligados por formar parte del sistema de estudios japonés) más la línea "La voz de la montaña" o "Madre".

Anónimo dijo...

La historia del cine, y su evolución (aunque todavía tengamos que oír periódicamente el ridículo latiguillo de que el lenguaje cinematográfico, su sintaxis, está cerrada desde el mudo, sin comentarios), está llena de islas, de películas aisladas, de verdaderas epifanías sin continuidad, si no fuera así el concepto obra maestra dejaría de tener sentido, otra cosa es que la patética historia del cine y su corolario la política de autores premien la continuidad, la coherencia, la carrera, en su acepción funcionarial. A Naruse lo venero por "Nubes flotantes", y el resto, con bastantes excepciones, no voy a poner una lista a lo Marías, lo valoro en su justa medida, como al resto de directores. Si la premisa para hablar de Antonioni es "Identificación de una mujer" es para echarse a temblar, pero bueno es la estrategia habitual del blog, echar mano de un director artesano sin el menor interés, a ser posible americano, y hablar de él partiendo de su peor película. En el fondo lo raro es que se esté hablando de Antonioni en este blog, aunque sea para minusvalorarlo, lo cual ya es un avance, y un síntoma de que Antonioni sigue estando más que vivo.

Anónimo dijo...

La censura es lamentable, pero el anonimato también. Deberían ser ofrecidas tres opciones: cuenta de google, OpenID y Nombre/URL. Fuera la opción Anónimo. No cuesta nada ponerse un nick, aunque sea "fustigador de blogeros". Es una sugerencia.

Ozzy

Mario Vitale dijo...

No entiendo demasiado este debate. No creo que sea tan fácil verlo como una pugna entre clásico y moderno. Evidentemente, sólo hay dos tipos de películas, las buenas y las malas, y en el medio puede haber muchos matices, todos los que se quieran. No entiendo algunas descalificaciones que se han vertido sobre Jesús y su blog, sobre todo si es fácilmente constatable que aquí él ha escrito y propiciado debates sobre películas de Stephen Dwoskin, Claire Denis, Jean-Pierre Gorin, Sharunas Bartas, Philippe Grandieux, Arnaud des Pallières, Vecchiali o André Delvaux, al lado de Heny King, Marcel Carne, John Ford, Charles Chaplin, Frank Borzage o Griffith. Tanto Jesús como Marías han demostrado su eclecticismo pero, al parecer, despiertan rabias y odios en cuanto hablan de sus preferencias y, siempre que lo han hecho, lo han hecho de manera educada.

Todos somos cinéfilos y, salvo que nuestro reloj se haya detenido o retrasado a 1950, somos conscientes de que es imposible ver el mundo como lo veían los cineastas del segundo grupo mencionado. Es una cuestión de mirada y de entorno. Pero no creo que sea incompatible con amar, considear y RELACIONAR ese legado de cine clásico con los títulos, años o décadas más recientes, máxime cuando ese legado está, debido a los modern times, sometido a continua revisión e interpretación. Creo que ésa es la labor que Jesús viene realizando en este blog.

Por supuesto que el environment es esencial en el cine de Antonioni, pero... ¿acaso no lo es en el de CUALQUIER gran cineasta? Parece que sólo es moderno jugar con los espacios, los silencios, los encuadres y una cadencia temporal llevada al límite como hace Akerman en JEANNE DIELMAN, filmando como Delphine Seyrig friega de espaldas a la cámara, al espectador y a la vida para mejor mostrar su alienación y el lugar en que la sociedad machista la ha colocado. ¿Y si la película de Akerman la relaciono, porque así me viene a la mente, porque me lo recuerda, porque mis ojos y cerebro así lo relacionan, con una película que seguramente muchos de nosotros hemos descubierto después pero que se rodó bastantte antes, caigo en la más absoluta gratuidad? Yo creo que MISS LULU BETT, más de 50 años antes, también hablaba de los mismos problemas que tenía Jeanne en la de Akerman. ¿Es un delito que, a lo mejor, haya días, meses o años, en que prefiera la maravilla de William C. de Mille porque consiga otro tipo de emoción que no logra la de Akerman? Está claro que en la película de 1921 hay un climax negado en la película de 1975. Quizás ver volar los cazos y platos en la cocina a la que estaba destinada Lulu me emociona hasta el éxtasis. ¿No tengo derecho a expresarlo si no insulto a nadie?

Es una pena ver la palabra chapucero al lado del cineasta que rodó OBOROYO NO ONNA o ENTOTSU NO MIERU BASHO, pero es una opinión y la respeto a pesar de que, desde luego, no la comparto. Supongo que el delito de Jesús ha sido relacionar a Gosho con Antonioni, no con Yoshida. Parece ser que Gosho, a diferencia de Ozu o Yoshida, no tiene caligrafía, y si la tiene es el pim, pam, pum de siempre... Yo también pensé en Antonioni cuando veía BANKA, con esa niebla permanente y las sirenas sonando y punteando los diálogos y silencios de los personajes, con su amargura existencial y su mezcla de deseo y olvido difícil de explicar si no se ve la película. No creo blasfemar si pienso en Antonioni en algunos momentos y creo, además, que a Michelangelo no le hubiera disgustado la maravilla de Gosho, aunque no la hubiese rodado así.

Anónimo dijo...

Dices bien: rapiñar. Por desgracia muchos foreros se dedican a eso en los blogs de cine.

La peli de Bolognini es muy buena, para mi gusto. Un pobre solterón echado a perder por una puta sin escrúpulos. Buenísima.

Ozzy

Anónimo dijo...

Lo de puta sin escrúpulos, y solterón echado a perder no lo veo, o sería quedarse demasiado en la superficie. Más bien veo a un cultureta que va de sobrado, que se cree que sabe de la vida porque lo ha leído en los libros, y que cuando se le pone delante una mujer sin complicaciones, sensual, que domina el presente, pierde la cabeza, lo que viene siendo un encoñamiento de toda la vida. El típico caso de hombre con complejo de superioridad intelectual que se cree que está manipulando a una mujer superficial, simple, y acaba trasquilado, comiéndose los mocos, a solas. Si la película, y el libro, son tan buenos, es porque en mayor o menor medida es algo que nos ha pasado a todos, una cura de humildad, de realidad, muy sana, así que más que llamarla puta como tú haces, yo la calificaría de vehículo de conocimiento, de sabiduría.

Anónimo dijo...

Chapucero en el sentido académico del término, lo que muchos llaman, como elogio, escritura clásica, o lo que es lo mismo, saber de antemano cual va ser el próximo plano, algo que muchos consideran la quintaesencia del clasicismo, del cine, y que francamente me deja indiferente. No hablo de transparencia, que sí se podría considerar una virtud, según los casos, hablo de los malos caligrafistas, artesanos, aquellos a los que se les ve las costuras en cada corte, que son incapaces de construir un espacio propio, Gosho es uno de ellos. El montaje de sus películas, la planificación, es muy deficiente, atropellada, vulgar, algo que jamás se podría decir de una película de Antonioni, ya que mima cada centímetro del encuadre y cada corte. Antonioni tiene un tempo propio, maneja el tiempo a su antojo, el de Gosho es completamente funcional, ilustrativo, lo mismo que su teatral puesta en escena. O dicho de otro modo, Antonioni siempre está por encima de sus películas, y Gosho las desperdicia, no las consigue llevar a su terreno, quizás porque no tiene un terreno propio, como buen impersonal director de estudio. Digamos que es el típico director que no es chicha ni limoná que tanto encandila a Cortés y Marías, y que a mí no me interesa en absoluto, otro Shimizu o Kinoshita, pero con bastante menos talento.

Puedes relacionar cualquier película con otra faltaría más, pero si quieres que esa opinión u ocurrencia sea tenida en cuenta, es preferible que sea explicada, argumentada, y no se reduzca a una mera, y superficial, coincidencia argumental, creí que hablábamos de cine, de lenguaje, no de novelas. Si para ti “con esa niebla permanente y las sirenas sonando y punteando los diálogos y silencios de los personajes” es la esencia de las películas de Antonioni, su rasgo definitorio, pues permite que el argumento me parezca bastante cogido por los pelos. Si eso es lo que hace que disminuya su brillo, su originalidad, pues permite que esboce una irónica sonrisa.

Anónimo dijo...

La llamo puta, porque se prostituye, o no hemos visto la misma película, anónimo.

Y lo de "encoñarse" no nos ha pasado a todos. Yo por suerte llevo felizmente casado treinta años, y nunca me hubiera arrastrado por una vulgar arpía como la chavala que interpreta Cardinale. No generalices, por favor.

Ozzy

Tomás Sánchez dijo...

A los que somos meros aficionados al cine, y leemos con mucho gusto este blog, y tenemos la EDUCACIÓN de no molestar con impertinencias porque no vamos a opinar sobre Naruse o Godard habiendo visto sólo 6 o 7 películas de cada uno de ellos; agradeceríamos que se callaran aquéllos que prefieren opinar sobre los "blogueros" antes que sobre las películas.

Un cordial saludo a todos los demás intervinientes!

Jesús Cortés dijo...

Acabo de volver y veo enlaces de media fire que han vuelto loco a blogger. Elimino ese comentario y todo debe marchar bien ya.

Anónimo dijo...

@Miguel Marías, no sabes cuánto te agradeceríamos algunos que aconsejaras a Garci que ponga más cine europeo en "La noche en B/N". Es que, por Dios, ha repetido cosas que ya puso en "Qué grande es el cine"... En las televisiones públicas tienen acceso a verdaderos tesoros en los archivos y siempre apuestan por lo mismo. ¿O no? A ver si le convences, porque entre la hora de emisión y las repeticiones, va a perder audencia a pasos agigantados. De cualquier modo yo voto por ti para presentar un programa de cine en TV.

Anónimo dijo...

Todo debe ir bien, sí, y todos a rezar, que no son días para estar interesándose por cosas profanas como el cine, que es fuente propicia para el pecado.

Anónimo dijo...

Todo marcha bien, censuramos solo los comentarios de los disidentes, es lo que suele pasar cuando blogger se vuelve loco, que es una locura selectiva, y nos inventamos unos cuantos de loa a Marías, viva la democracia cinematográfica, manque pierda. Impasible el ademán Jesús, no pasarán.

Anónimo dijo...

Yo tb. estoy de acuerdo con el anónimo malencarado, aunque no hay por qué atacar a Jesús. Las opiniones son libres, para manifestarse y para discrepar. Algunas opiniones de Jesús me parecen muy sui géneris, pero son suyas y no entiendo la agresividad contra su persona. Otra cosa es que tampoco se pueda discrepar, ya que Jesús suele soltar sentencias, pero vamos, tampoco veo que a él le moleste que se discrepe. A seguir con la buena marcha del blog, que tiene entradas muy interesantes. Saludo.s

Jesús Cortés dijo...

He tratado de mantener abierto a cualquier comentario el blog porque muchos de los que habitualmente comentan lo hacían como anónimos. Visto que hay quien no sabe hablar sin insultar y siempre lo hace anónimo, desde ahora, se termina ese sistema.
Pido a quien quiera seguir diciendo cosas razonables que se saque una cuenta de esas google y continue haciéndolo.

Antonio Muñoz dijo...

Mucho mejor ,por que con tanto anonimato ya no se ni quien escribía.
Aunque no se por que me da que igual es un familiar de Antonioni.

flamencopami dijo...

Comprendo la reacción airada de algunos usuarios del blog antes las afirmaciones bastante gratuitas, carentes de base, de apoyatura argumental, de Jesús Cortés. Que alguien arremeta con balandronadas en contra de un director de la reconocida talla de Antonioni (son cientos los estudios y las tesis que lo atestiguan, muchas actuales, basta poner su nombre en Google books y docs), y lo haga desde la desinformación, el prejuicio y la condescendencia, es muy irritante. Compara a Antonioni con Naruse y Gosho para rebajarlo sin dar la más mínima explicación. Le inquieren varias personas en los comentarios que aclare esa opinión con preguntas muy concretas y quedan sin respuesta, como si las ocurrencias del bloguero tuvieran que ser admitidas como dogma de fe. Resulta curioso que sea uno de los anónimos el que haya tenido que argumentar la comparación con Naruse, algo que no ha hecho en ningún momento Jesús Cortés.

De primeras José Cortés falta a la verdad, o está muy desinformado. No es cierto que “Identificazione di una donna” sea la última película de Antonioni en la década de los 80. “Roma”, el maravilloso corto digno del Val del Omar de “Aguaspejo granadino”, es de 1989, “Kumba Mela” también. Leyendo tu sensacionalista texto se puede deducir que no hizo más películas hasta “Más allá de la nubes” por razones de sequía, o bloqueo creativo, y olvidas, u obvias, interesadamente, que si no pudo hacer más películas es por razones estrictamente de salud, sufrió varios infartos cerebrales que le dejaron en estado casi vegetativo y postrado en una silla de ruedas durante años. Después continuas con sentencias como “había traído de nuevo la típica retahíla de halagos tan automáticos como siempre desmesurados, que no hubiesen permitido jamás el contagio a un público no “convertido” a las bondades de su cine”. Estás prejuzgando que esos halagos son hipócritas, falsos, y para no perder la costumbre ni tan siquiera especificas cuales son y porque los consideras automáticos y exagerados. Sueltas una frase rimbombante tras otra pero eres incapaz de sustentarlas.

Podría continuar pero carece de sentido tratar de debatir con alguien que aborda el cine de una manera tan frívola, superficial y tendenciosa. Decir que un director está sobrevalorado es tanto como no decir nada, tienes la obligación, si no quieres ser tildado de diletante, de oportunista, de justificar que es lo que le hace perder ese valor, y en que consisten esos valores supuestamente inmerecidos. A lo mejor es mucho pedir para un blog de opinión, que no de análisis, de cine, pero considero que es una condición indispensable, y necesaria, que para hablar de cualquier tema se tenga un mínimo de conocimientos, y se exprese con cierto rigor y seriedad, lo que no excluye el sentido del humor. Hablar por hablar, sin reflexionar previamente, es muy poco estimulante, instructivo, para los lectores, y en poco contribuye a la difusión, valoración, del cine.

Jesús Cortés dijo...

Pues yo no comprendo la reacción airada y menos la falta de educación de nadie. Si no me gusta algo, paso página o lo olvido, pero no le pido cuentas a nadie sobre su opinión, que en mi caso no puede ser menos "instructiva". No escribo para que nadie aprenda (¿quién me dijo que enseñe algo a alguien? no soy tan pretencioso) ni siga nada de lo que digo, es por placer; cada vez menos.
Ese placer era reivindicar una película (ni americana ni de antes del 60 ni "clásica") que ha quedado demostrado leyendo esto que está y estará siempre subvalorada tristemente por los "fans" (que no han cambiado nada en 30 años por desgracia) de Antonioni. Ni uno de los aparecidos por aquí, a los que de entrada poca atención puedo prestar viendo cómo se expresan, lo que me conocen para juzgarme (este me llama José) y las cuentas pendientes que tienen con mi sombra que desvirtúa cualquier comentario, la considera importante. Menudos fans.
Considero a Naruse muy superior a Antonioni. Inmensamente superior. E intuyo por la porción vista, que Gosho también lo es, pero puedo estar equivocado.
Eso no lo pone en niguna parte, efectivamente, no hay manual ni libro ni Rosenbaum de turno que lo haya dicho, no está aceptado pero si lo pienso no me suena a la boludez que le suena a quien no opina lo mismo. Para mí es evidente, desde el plano uno al último. No sólo "Ukigumo", casi todas las quince o dieciocho que prefiero me parecen mejores que el mejor Antonioni.
Y es mejor siendo más concreto, consagrando mucho menos la puesta en escena y los argumentos a vacíos existenciales y a soledades dibujados con vacíos y con silencios, haciéndolas aparecer ante los ojos de cualquiera que quiera verlos entre líneas, con cada palabra y cada gesto, por mucho que quieran hasta disimular los personajes esos sentimientos, haciéndolos comportarse como personas normales, sin environments especiales.
Ahí está en cartelera un film que es puro environment y que deriva de todo aquello (más de Jancsó, pero bueno), la ultima de Tarr, elevada a los altares con las reseñas más prolijas y divertidas del año. Un aburrimiento insoportable de película que habla de todos los finales posibles del humanismo sin los seres humanos como protagonistas, aplastados por el mundo, comiendo patatas como ratones, sin personajes, sin palabras casi, sin un atisbo de humanidad. Y provoca el éxtasis. A mi no.
Tener que "argumentar" (¿para qué? Mario intentó razonar y de nada sirvió tampoco) me temo que es lo que llevo haciendo desde que escribo, pero lo hago para comprender yo primero las películas, para ordenar mis ideas, no para defenderme de críticas de nadie.
Y hasta aquí he llegado.

Sergio Sánchez dijo...

Creo que estáis exigiendo de una charla distendida entre amigos y conocidos un absurdo rigor, universitario, analítico, historiográfico, metódico y científico. Hay gente que ve películas con placer y a veces hastío y le apetece contar que le han parecido a otros que también ven películas y no viven en el mismo sitio.

Que no le aprobaríais en el examen de acceso a la cátedra de Semiología de la Imagen en la Sorbona...pues bueno, creo que algunos sobreviviremos a la decepción.

Atacad con esa fiereza a las tesis y los artículos de los colegas de cátedra. Yo, que no estoy de acuerdo con Jesús respecto a Antonioni, me identifico con su condición de mero aficionado. Y creo que los que os habéis profesionalizado (unas veces en la realidad y otras veces ejerciendo como tales) nos exigís a los aficionados el uso de unos determinados criterios y raseros que no nos interesan nada.

A mi empieza a pasarme con cierta frecuencia, más en facebook que en mi blog, recibo no ya discrepancias, si no respuestas absurdas que me piden un compromiso y una militancia con la renovación del lenguaje audiovisual que no son de mi incumbencia. Tengo los gustos todo lo modernos o rancios que me da la gana, sin pedir perdón por ello.

No cobro sueldo alguno por charlar de cine con mis amigos y conocidos y obviamente digo lo que me da la gana, ya que no tengo ninguna responsabilidad social. Y hace bien el compañero en hacer exactamente lo mismo. Ya que no es cierto que se le haya preguntado con normalidad. Late en las réplicas una agresividad incomprensible.

Luis dijo...

Llevo escasos meses frecuentando este blog, y me parece fabuloso. Y bastante único, la verdad. Yo sí aprendo y descubro con este blog, lo admito sin más. No es meramente de opinión; aquí hay conocimiento y pasión de tipos que han visto muchísimo cine. Y que han reflexionado.
Lo de menos, muchas veces, es estar o no estar de acuerdo. Muchas veces yo no estoy ni a favor ni en contra de lo que leo. En ocasiones, he leído entradas sobre directores totalmente desconocidos por mí. Esto supone para mí un placer añadido. O he leído argumentaciones u opiniones sobre directores u obras que sí conocía (mejor o peor) pero que me han abierto una nueva vía de "conocimiento", o una novedosa manera de enfrentarme a ellos. En este sentido, este blog me parece fascinante.
Echarle en cara falta de "academicismo" (si no he entendido mal) es algo paradójico. Me resulta siempre curioso que algunos académicos (digamos, vinculados a departamentos universitarios y los Film Studies) echen pestes del cine académico y lo hagan… académicamente.
Creo que no puede confundirse lo académico con lo "verdadero" y, menos aún, con lo-único-que-merece-la-pena-leerse-porque-es-serio-y-riguroso. Los críticos o expertos de cine que más me han gustado y enseñado no venían del mundo académico. En cambio, los tochos o artículos académicos que sí he leído (y no son pocos) me suelen parecer (no siempre, conste: estoy generalizando) ingenuos en su pretensión de objetividad (además de aburridos, y como en cloroformo). Como si el sujeto que escribe o analiza (o dice analizar) se tuviera que quedar “fuera” del objeto que analiza (o dice analizar). Ay, la ciencia. Coger la película con guantes de plástico, como si fuese una autopsia. ¿Pero está la película muerta? Yo quiero y necesito a gente que escriba de cine desde cierto conocimiento, sí; pero un conocimiento caprichoso y espadachín: desde la santa subjetividad. Que es lo más honrado que puede hacerse. Si alguien no se define ni se compromete personalmente con lo que escribe, pues no me parece de fiar. Aunque haga ciencia, el hombre.
Insisto en que me encanta el blog y le doy ánimos a J. Cortés para que siga con su labor. Entrar en su blog se ha convertido en uno de mis más esperados pasatiempos semanales.
Sí me sorprende el tono de algunos (pocos) que entran aquí como enfadados, y con mala educación. ¿Pero no entramos en un blog de cine porque nos gusta, nos divierte y porque (al menos yo) aprendemos? Si yo estuviese tan airado o resentido, ocuparía mi tiempo en otros hobbies. Y firmando lo que escribo, claro.
Por otro lado, suscribo casi todo lo dicho por S. Sánchez en su última entrada.
Y admito, ya para terminar, y porque discrepar respetuosamente me parece una de las cosas más civilizadas del mundo, que a mí “El caballo de Turín” (de B. Tarr) me cautiva desde el minuto uno, me deja sin aliento, me hipnotiza, me descoloca, me fascina… A mí, claro. Con mi obligada subjetividad a cuestas, qué le voy a hacer. Decir ahora lo contrario sería mentir.
Un saludo muy cordial de un fan de este blog.
Luis
(alguien que, como ya mencioné en una ocasión, tiene su propia y humilde web, ¡y extremadamente peculiar y subjetiva!: www.elcineenquevivimos.es; mi ignorancia es atrevida)

flamencopami dijo...

Te contesto, aunque sigas sin argumentar absolutamente nada, ni contestar a ninguna de las preguntas previas que te han formulado varios usuarios, incluyo mi primera contestación, y no hables de cine en ningún momento. Lo de llamar irónicamente “fans” a los que no les gusta demasiado ésta película, entre los que me incluyo (junto con “Más allá de las nubes” y el episodio de “Eros” la peor con diferencia, lo que no equivale a decir mala, sino más bien muy alejada, alejadísima (no voy a entrar en detalles porque tu contestación no lo merece) de sus mejores películas, lo comparo con él mismo, privilegio de los genios, aún así eso equivale a decir la mejor de Vecchiali, Rivette o Zulawski, entre muchos otros (te lo argumentaría con mucho gusto haciendo una análisis comparativo, o sintáctico, si lo prefieres, pero repito que alguien que habla con esa displicencia, ignorancia, de Antonioni no lo merece) ), es ridículo, que te guste un director no implica que seas un hooligan incapaz de ver los defectos, subjetivamente hablando, si una película no me gusta lo digo, sea de Antonioni o de Naruse, y como me considero una persona inteligente trato de explicarme el porqué me gusta o disgusta algo, soy así de snob.

flamencopami dijo...

Si comparar, incluso hablando de anticipación, a Gosho con Antonioni, como hace Mario, en base a algo tan superficial, como una escena de niebla, lo llamas razonar, o argumento cinematográfico, me temo que tenemos definiciones muy distintas del término. Por esa regla de tres “Asesinato por decreto”, o las películas dickensianas de Negulesco, o “Jennie” u otras cien mil películas con niebla prefiguran el cine de Antonioni, es tan inconsistente que no merece ni la pena pararse a barajar la ocurrencia, hace ya unos años que Aristóteles concluyo que el número de temas, de argumentos, es muy limitado, importa el cómo, no el qué. Supongo que entonces también sacaréis la esquizofrénica conclusión de que “La caja de Pandora” de Pabst es la clara anticipación de la película porque en ella sale una fotografía de Louise Brooks, de locos. Que consideres o dejes de considerar a Naruse infinitamente mejor que Antonioni, francamente me es indiferente, es otra de tus estrambotes fundamentado en la absoluta nada, es un exabrupto anclado en la nada ya que no hay en tus palabras ni el más mínimo argumento cinematográfico que respalde semejante ocurrencia. Que intuyas lo mismo con Gosho, recalco lo de intuyo, exactamente igual. Sin argumentar tu opinión es tan respetable como la de mi portera de edificio. La nómina de directores que reconocen influencia directa, en entrevistas que circulan por la red, de Antonioni es amplísima, pondré solo unos cuantos: Angelopoulos, Wenders, Kar-Wai, Kieslowski, Yoshida, Hsiao-Hsien, Jarmusch. Todavía estoy a la espera de que algún director, no digo solo japonés, sino de cualquier otra parte del globo, se declare en deuda con el cine de Naruse o Gosho, aunque desde luego Naruse si que lo merecería, y ni tan siquiera está considerado en su país entre los cinco grandes. La importancia de un director también se mide por estas cosas, por su papel de maestro, de precursor, de vanguardia, no solo por las innumerables monografías que se le han consagrado, infinitas más que las dedicadas a Naruse o Gosho, que se pueden contar con a palma de una mano y me sobran dedos. Y desde luego si aspiras a reivindicarlos desde la nada más absoluta, sin la más mínima capacidad de análisis, me temo que esa situación no va a cambiar a muy corto plazo. Ya sé que nos tendría que valer con tu elaborada sentencia “Para mí es evidente, desde el plano uno al último” pero esa “argumentación” no te serviría para ganar ni una pelea de patio en un centro de primaria, me recuerda mucho a los porque sí que entonan constantemente los niños pequeños, una razón de gran peso intelectual desde luego.

flamencopami dijo...

La explicación a tu falta de argumentaciones está en tu última frase: “Tener que "argumentar" (¿para qué? Mario intentó razonar y de nada sirvió tampoco) me temo que es lo que llevo haciendo desde que escribo”. Temes mal, de momento sólo has expresado opiniones, sensaciones, intuiciones, máximas, señales de humo sin ninguna base razonada. Si a ti vale, tu mismo, desde luego a mí no, para debatir de cine se necesitan dos personas que quieran, y sepan, hablar de cine.

En cuanto a Sergi (creí que este blog era público, y de cine, no una merienda entre colegas de botellón), por lo visto también es muy dado a prejuzgar, ni procedo del ámbito universitario, tengo estudios hasta COU por si estás interesado en mi currículo, ni practico la crítica, ya sea amateur o profesional, ni aspiro a ello, soy un simple espectador que entiende el cine como algo importante y le gusta expresarse, con fundamento, conocimiento, y al que le irrita el amateurismo dogmático fundado en el desconocimiento y en la arrogancia del que crítica todo aquello que no comprende, por falta de humildad, curiosidad y paciencia, no hablo de inteligencia. Di lo que te venga en gana, faltaría más, pero si para hablar de cine solo eres capaz de dar opiniones a vuela pluma no cuentes conmigo como lector, para cotillear de cine ya están los foros y la mayoría de blogs de cine, incluido éste. Argumentar es un coñazo desde luego, pero es un requisito previo para tener en cuenta cualquier opinión, y a partir de ahí contrastar ideas. Si te dignas, o puedes, contestar todas las preguntas que se han ido quedado en el alero, todas, seguiré contestando, si por el contrario vas a seguir soltando intuiciones, evidencias, balones fuera, me despido del blog, y aquí paz, y después gloria.

flamencopami dijo...

Si comparar, incluso hablando de anticipación, a Gosho con Antonioni, como hace Mario, en base a algo tan superficial, como una escena de niebla, lo llamas razonar, o argumento cinematográfico, me temo que tenemos definiciones muy distintas del término. Por esa regla de tres “Asesinato por decreto”, o las películas dickensianas de Negulesco, o “Jennie” u otras cien mil películas con niebla prefiguran el cine de Antonioni, es tan inconsistente que no merece ni la pena pararse a barajar la ocurrencia, hace ya unos años que Aristóteles concluyo que el número de temas, de argumentos, es muy limitado, importa el cómo, no el qué. Supongo que entonces también sacaréis la esquizofrénica conclusión de que “La caja de Pandora” de Pabst es la clara anticipación de la película porque en ella sale una fotografía de Louise Brooks, de locos. Que consideres o dejes de considerar a Naruse infinitamente mejor que Antonioni, francamente me es indiferente, es otra de tus estrambotes fundamentado en la absoluta nada, es un exabrupto anclado en la nada ya que no hay en tus palabras ni el más mínimo argumento cinematográfico que respalde semejante ocurrencia. Que intuyas lo mismo con Gosho, recalco lo de intuyo, exactamente igual. Sin argumentar tu opinión es tan respetable como la de mi portera de edificio. La nómina de directores que reconocen influencia directa, en entrevistas que circulan por la red, de Antonioni es amplísima, pondré solo unos cuantos: Angelopoulos, Wenders, Kar-Wai, Kieslowski, Yoshida, Hsiao-Hsien, Jarmusch. Todavía estoy a la espera de que algún director, no digo solo japonés, sino de cualquier otra parte del globo, se declare en deuda con el cine de Naruse o Gosho, aunque desde luego Naruse si que lo merecería, y ni tan siquiera está considerado en su país entre los cinco grandes. La importancia de un director también se mide por estas cosas, por su papel de maestro, de precursor, de vanguardia, no solo por las innumerables monografías que se le han consagrado, infinitas más que las dedicadas a Naruse o Gosho, que se pueden contar con a palma de una mano y me sobran dedos. Y desde luego si aspiras a reivindicarlos desde la nada más absoluta, sin la más mínima capacidad de análisis, me temo que esa situación no va a cambiar a muy corto plazo. Ya sé que nos tendría que valer con tu elaborada sentencia “Para mí es evidente, desde el plano uno al último” pero esa “argumentación” no te serviría para ganar ni una pelea de patio en un centro de primaria, me recuerda mucho a los porque sí que entonan constantemente los niños pequeños, una razón de gran peso intelectual desde luego.

flamencopami dijo...

Quien censura se retrata, paso de tratar de debatir, más bien monologar, sobre cine, con un niñato malcriado. Adiós.

Sergio Sánchez dijo...

Hay muchas maneras de argumentar, muchos criterios y muchos raseros, el problema es cuando sólo damos por válido el criterio que conduce a nuestra propia visión. Es muy fácil, partimos del apriori "Antonioni es un genio que goza de un amplísimo reconocimiento en todo tipo de estudios". No hay argumento de ningún tipo capaz de cargarse ese apriori. Si uno aprecia otro tipo de cine opuesto a las formas de Antonioni, lo puede expresar de cien mil maneras diferentes, pero no va a haber manera de no irritar a los partidarios de ese apriori.

Llamar "desconocimiento" y "arrogancia" a todo aquel que sólo está expresando preferencias no tiene ningún sentido y es ejercer como "profesional", independientemente de que sólo se tenga el graduado escolar. Presuponer falta de humildad, curiosidad o paciencia a quien prefiere unas obras y no otras de un director, es partir del dogma de que ese director es un incontestable, un dogma que ningún aficionado tiene por qué asumir. Más cuando ese aficionado se distingue por tener unos criterios muy claros sobre películas (sobre si le gustan o no) y efectivamente no suele pedirles cuentas a nadie por los suyos.

Obviamente los blogs son públicos, se puede discrepar con ellos, pero si las opiniones te irritan...

flamencopami dijo...

Como no quiero ser tildado de hacer lo mismo que Jesús Cortés, no argumentar, me despido tratando de justificar el porqué considero ésta película una de las peores de Antonioni. Disculpas a Jesús por acusarle de censurarme, tuve que mandar tres veces todos los comentarios y resultaba bastante sospechoso que no aparecieran y los del resto sí.

1) La elección del trío protagonista. Decir que hay poca química entre ellos es quedarse corto, siendo una película de alto contenido sexual el hecho es si cabe más grave. Es más que comprensible que el personaje de Tomas Milian se enamore de las bellísimas Daniela Silverio y Christine Boisson, que ellas sientan el irresistible deseo de tirárselo forma parte de la magia del cine. La actuación del cubano Tomas Millian es mediocre, plana, ni se cree su personaje ni nos lo hace creer, está igual de perdido que Nicholson en “The passenger”, el comienzo es similar, pero en esta ocasión eso no hace mejorar la película sino sacarte de ella. Se lo pongo en el debe de Antonioni, en el de la dirección de actores, y no en el de Millian, porque aunque Millian no sea Mastroianni precisamente, demostró en “Oro maldito” de Giulio Questi y en “Los indiferentes” de Maselli, otro reconocido deudor de Antonioni ya no digamos Griffi, que en unas buenas manos podía ser un actor bastante solvente. Lo de Daniela Silverio y Christine Boisson ya es de cárcel, al margen de tener unos cuerpos desnudos preciosos no hay más que poder destacar, son tan inexpresivas como un poste, a años luz, por poner un ejemplo, de la pareja Jeanne Moreau – Mónica Vitti en “La noche”. Ya sé que la inexpresividad de los actores es una marca de estilo de Antonioni, pero como sucede con los modelos de Bresson esa inexpresividad es buscada para poder expresar más mediante la mirada o los gestos, para retardar, intensificar, la emoción, aquí la inexpresividad es simplemente inexpresiva, no trasmite nada.


2) La fotografía. Es tan descarado que Antonioni quiere buscar resaltar los colores puros sobre fondo blanco, que en lugar de parecer un cuadro de Mondrian acaba pareciéndose más a un chirriante anuncio de H&M. Cosa que no sucedía con la fotografía de “Blow-Up”, que a pesar de estar diseñada en base a una limitada gama de azules, el azul acaba equilibrando el resto sin destacar, algo muy complicado de lograr incluso para un pintor experimentado.

flamencopami dijo...

3) El montaje. En esta película es mucho más convencional, funcional, que en el resto. Algo que pondrá cachondos a los amantes del clásico, pero que a los que esperamos un mayor juego con el tempo cinematográfico nos sabe a muy poco. Las habituales entradas y salidas en vacío, la dilatación y/o concentración de la duración de los planos, no con fines estéticos como simplonamente le achacan, sino para hacer visible el tiempo y exteriorizar la soledad de sus personajes, aquí son prácticamente inexistentes, lo que gana en trasparencia lo pierde en brillantez.

4) La cámara. El virtuosismo de sus grandes películas, véase los milagrosos travellings de “Roma” o “El reportero”, aquí brillan por su ausencia. Sus justamente famosos paseos, derivas, que poco tienen que ver con los narrativos de Naruse o los acompañados de Rossellini, y no es una cuestión solo de duración, los paseos de Antonioni constituyen secuencias enteras no fragmentos aislados, y son agujeros en la narración no respiros narrativos o espaciales, dicho de otro modo no avanzan la narración, la historia, como en Naruse o Rossellini, no sirven para explicar a los personajes, son puntos muertos en movimiento, nihilismo con patas.

5) Elipsis. Fuera de campo. La película está llena de agujeros, saltos, narrativos y espaciales, pero más que ocultar algo dan la sensación de ser simplemente temporales, para avanzar la película de forma más rápida, no provocan inquietud, ni misterio. Escenas tan vulgares como todas las de sexo, rodadas como si fuera una soft-porn de Playboy en cualquiera de sus grandes películas nos las hubiera ahorrado, elidido. No me imagino a Mónica Vitti limpiándose la raja después de mear como sucede en esta película. Alguien lo puede ver como una provocación o una trasgresión pero a mí me sobra. Las digresiones para romper la continuidad, fluidez, narrativa, algo que desespera a los clásicos, y que no son más que una forma de mostrar la quiebra de la realidad, la incapacidad de representarla, como si fuera un cuento para niños, léase cine clásico, tan imitado por Oliveira, otro deudor consciente de Antonioni, aquí solo aparece en el ridículo plano de una vendedora tocando el paquete de un maniquí, demasiado zafio para ser perpetrado por Antonioni.

6) Para no alargar esto demasiado, aunque podría, termino con algo positivo. La secuencia de la niebla, lo que despectivamente califican sus detractores el “environment”. Lo que viene a ser explicitar los estados psicológicos y/o fisiológicos mediante fenómenos meteorológicos o el paisaje, algo tan viejo como el cine, y no hace falta recurrir a “El viento” de Sjostrom, y que si es más destacado, valorado, en las películas de Antonioni, es porque lo hace de forma más inteligente, menos burda, que la mayoría de directores, no es un añadido más, es la esencia de la película, un personaje más, el personaje, lo mismo que los vacíos. Un recurso tan emulado por la mayoría de directores festivaleros actuales, que da bastante vergüenza ajena y no hace otra cosa que encumbrar más si cabe la sutileza, elegancia, con que lo hace Antonioni. En cine no se trata tanto de innovar, cosa bastante imposible, sino de saber utilizar los recursos que se tienen, los mismos de los que disponen el resto, con mayor brillantez. En eso, e incluyo los zooms y los barridos, Antonioni es el maestro, el más grande, alguien capaz de dotar de grandeza, de eliminar su carácter descriptivo, a una vulgar panorámica. La película no es mala, pero tampoco es buena, es una especie de remake para todos los públicos de “El reportero”, quizás una forma de introducirse en la filmografía de Antonioni por la puerta de atrás, por la puerta del cine narrativo más simplón, convencional, o clásico.

Un saludo, y que lo pasen ustedes bien.

flamencopami dijo...

P.D: Se me olvidaba comentar la música. Un combo de la música más guarra de los 80, Yes, Tangerine Dream, O.M.D, da miedo. Ni sirve de contrapunto, ni de intensificación, solo es un ridículo hilo musical de ascensor que no pega ni con cola. Pocas películas de los 80 se salvan de estos atentados musicales. Ya lo dejo tranquilos.

flamencopami dijo...

P.D-2: Y en cuanto a Gosho, no hay ninguna de sus películas que le llegue a la suela de los zapatos, de las chanclas, a “La isla desnuda” de Shindo, película posmoderna de 1960, que debería avergonzar a Bergman o Lisandro Alonso, y que cuenta con el plano más maravilloso de la historia del cine. SPOILER: Acaba de fallecer el hijo, la madre sube a la cumbre del islote para estar a solas con su pena, de lejos, en el horizonte, vemos el pueblo y de repente empiezan a verse fuegos artificiales, el contrapunto más brutal, más bello, que he visto jamás, algo que no está al alcance de Gosho, ni de la mayoría de directores. Me quería despedir con una recomendación japonesa. Audiós.

Roberto A. B. dijo...

El anónimo que ha escrito esto:

<<“Meshi” también es profundamente moderna, pero en este caso principalmente en su contenido, claramente feminista, baste compararla con las películas de Ozu para apreciar lo revolucionario de su mensaje>>

Que explique qué tiene de revolucionario el mensaje de una película que termina con la protagonista aceptando que su felicidad -y por extensión la del resto de las mujeres- solo existe junto a un hombre que no le hace ni puto caso pero que trabaja y los saca adelante. Todo ilustrado con un último plano de mujeres fregando y haciendo la compra.

Lo que se viene conociendo como feminismo puro y duro. Vamos no me jodan, si pones ese final en una quedada de foreros de Hazteoír y te sacan a hombros. Que la película es estupenda en otros aspectos, desde luego, que formalmente puede considerarse moderna, también. Pero considerar ese mensaje como revolucionario sugiere dos cosas: o no se ha visto la película, o se ha visto y el que la ha visto es un rancio de cojones.

Lo que hay que leer. Y estos son los que encima van pidiendo explicaciones al resto.

Ciao.

Jesús Cortés dijo...

Establecida la moderación de comentarios y restablecida la opción de comentario anónimo para quienes no quieran tener cuenta google y han venido interviniendo o quieran hacerlo a partir de ahora.
He tratado de ser paciente con todo esto, pero es evidente que no sirve de nada.
Se puede - no diré que y se debe, porque imagino que cabe que el otro haya visto algo mejor que uno - disentir y expresar de la forma que se quiera desacuerdo con lo escrito por cualquiera de los que por aquí dejan sus opiniones.
Pero o se hace educada y tolerantemente o no se hace.
Ahí fuera seguro que hay docenas de sitios donde esperan con ganas cualquier clase de polémica que "anime" el asunto y divierta a quien sólo mira.
Este no es uno de ellos.

Anónimo dijo...

No me parece normal todo esto, ni la agresividad hacia Jesús ni la falta de encaje de las críticas del propio Jesús. Creo que os equivocáis todos.

Crusoe dijo...

Buenas tardes.

Antonioni exploró como pocos, o quizá como nadie en el cine, ese problema tan moderno de la incomunicación entre los seres humanos, especialmente en contextos urbanos hostiles (aunque no siempre, valga 'El grito' como ejemplo). Era un "reaccionario" (no dicho esto peyorativamente). No creía en el progreso material, tecnológico, que consideraba nocivo, acaso un primer paso para el fin del ser humano como lo hemos venido conociendo. Por otra parte, se aprecia su formación de arquitecto en la gran maestría visual que tienen casi todas sus películas, en cómo sabía asociar el espacio físico a los sentimientos de los personajes. A la soledad de los personajes, una soledad fruto de lo que él veía como la decadencia occidental, tanto en el urbanismo, como las costumbres, la cultura, etc. De todos modos su visión "reaccionaria", que yo comparto en cierto modo, no tenía nada que ver con posicionamientos políticos "conservadores". Era algo, si se quiere, "existencial".
Le horrorizaba la sociedad industrial (post-industrial ya, en realidad). En ese sentido, Antonioni fue un acorde disonante en la partitura de la fe en el progreso. Entre sus correligionarios, quiero decir. Comprendió que el hombre difícilmente puede ser algo más que un número, un eslabón de la cadena, en el caos deshumanizado y decadente de la modernidad. Y lo plasmó, a veces tediosamente, otras veces con pleno acierto, en esa fusión de espacios y personajes, en esa descripción de soledades compartidas, que caracteriza su obra.

Dicho esto, en caso de buscar similitudes, podemos encontrarlas en muchos otros autores, no sólo en Naruse, si bien nadie abordó ciertos temas con la frecuencia de Antonioni. Por ejemplo, Satyajit Ray tiene muchas similitudes con Antonioni, si pensamos en películas como 'Días y noches en el bosque', 'El héroe', 'Sociedad limitada', etc. Aunque en mi opinión el alcance de crítica política es mayor en S. Ray, quien además se preocupaba por tratar profundos dilemas morales que en Antonioni se ven eclipsados por la necesidad de huir de esa soledad asfixiante. Incluso autores "posmodernos" como Kar-Wai ofrecen claros vínculos con la obra de Antonioni, al margen del estilo videoclipero y la ultraviolencia de las cintas del autor de Hong-Kong. Todas están recorridas por la necesidad de amar o ser amados.

En resumidas cuentas, su influencia es notable: de S. Ray a Kar-Wai, pasando por Truffaut, los intentos de imitación de Coppola, los ecos en Penn (es decir, en los propios EEUU), las similitudes con infinitud de autores "menores" italianos (Pietrangeli, Maselli, Vancini, Emmer...) Y evidentemente sólo un maestro, un autor que supone un punto de inflexión (guste más o menos) en la historia del cine, puede alcanzar semejante grado de influencia.

Por último, en cuanto a la polémica, pienso que sólo cabe decir que cada uno opina como quiere, aun a riesgo de caer en poses extravagantes. Si a uno le gusta más Naruse que Antonioni..., desconozco qué mandamiento templario ha violado... Otro tema es establecer grados y categorías ("superior", "inferior"), cuestión que puede molestar a quien esté en desacuerdo. Personalmente no considero a los autores citados por el dueño del blog "superiores" a Antonioni, pero es su opinión, como lo es la mía que el cine norteamericano (en general, y excluyendo el noir, así como ciertas obras de los "disidentes" de los 60'-70') está totalmente sobrevalorado. Cuestión de gustos, digo.

Saludos

Jesús Cortés dijo...

¿Encajarlas mal?
He tenido que desbloquear la mayoría que cogía blogger como spam (un trabajo muy agradable ese de devolver a la vida a quien te llama o te viene a llamr reaccionario, censurador, inconsistente, niñato...) he respondido cuando se me ha preguntado sin calificar lo que me parecen los exabruptos e inquinas vertidos en ellas (hacia mí, hacia mis pésimas argumentaciones no sacadas de un manual ni apoyadas en convenciones y hacia directores que admiro) y sólo he cortado el tema cuando he recibido mensajes tanto aquí como al correo personal, que nadie ha leído y que no son tolerables.
Me ha faltado sólo sortear un premio a la que me degrada con más gracia.
Tal vez te refieras a eso.

Ricar2 dijo...

Vuelvo de vacaciones y me encuentro a uno de mis blogs favoritos lleno de descalificaciones absurdas. Echo de menos cuando solo le leiamos tres o cuatro. Yo también tengo algunas opiniones absolutamente heréticas: me aburro mortalmente muy a menudo con Antonioni, Oliveira, Kim Ki Duk, Losey y alguna otra vaca sagrada y estaré en deuda eterna con Jesús y demás comentaristas del blog por haberme descubierto a Naruse. Saludos y templad los ánimos, por favor. Que estamos hablando de películas, no de fútbol o partidos políticos (que para el caso...)

Anónimo dijo...

A mí lo que más gusta de este blog es la recuperación, a menudo a contracorriente, de películas minoritarias. A veces estoy de acuerdo y a veces no, pero espero que Jesús siga por ese camino. En el caso de Antonioni lo más fácil es comentar L'avventura, lo aclamadísima, innovadora e influencial que fue y sigue siendo. Para eso te lees cualquier libro de cine "académico" y te quedas tan contento.
Comparto con Crusoe ese paralelismo entre Antonioni dentro del cine italiano y Ray dentro del cine indio (del poco que conozco, por supuesto), aunque no precisamente por DIAS Y NOCHES EN EL BOSQUE, la más renoiriana y, por momentos, divertida película de su autor.
Ángel

Crusoe dijo...

Pues estoy de acuerdo con Ángel en que este blog ha recuperado del olvido o dado a conocer algunas obras poco publicitadas. Por ejemplo, yo descubrí aquí 'El luchador y el payaso', de Barnet, que desconocía por completo, y por cierto, revisé todavía el viernes, para enseñársela a una persona. También me sirvió este blog para descubrir a Solntseva, e incluso con cierta ayuda técnica de Ángel me metí en la ardua labor de traducción de los subtítulos de 'Nezabyvayemoye', tomándome ciertas licencias debido a lo precario de los textos en inglés como punto de partida. Es decir, que además de descubrir a Solntseva, me apasioné en cierto modo con una de sus películas. Otro ejemplo sería 'Tres años sin Dios', extraordinaria película filipina de la que se habló aquí, y de la que yo no habia tenido referencia nunca antes. Por tanto, por todo ello, me parece injusto tachar de "reaccionario" (supongo que en el sentido de pro-hollywoodiense) a J. Cortés, o de monotemático, independientemente de si nos gusta más o menos el cine "clásico" americano, más Antonioni que Naruse, etc.

PD: Ángel, al asociar a Antonioni 'Días y noches...' pensaba en esa necesidad de los personajes de la película de enamorarse o "conectar" espiritualmente con otras personas. La diferencia con Antonioni es que en 'Días y noches...' se abre un horizonte de esperanza, aparte de esa naturalidad que mencionas. Y bueno, por otra parte, a mí me gusta Antonioni, me gusta Naruse, me gusta lo clásico, me gusta la vanguardia... Personalmente lo que valoro es la relevancia de lo que se expresa, más allá de cómo se exprese, ya que esto depende de la época o la cultura tanto como de las intenciones autorales. Lo apasionante de la historia del cine es su variedad. En mi opinión, los cánones son un poco como los uniformes...

Crusoe dijo...

De cine indio, ya que salió el tema, me voy a permitir recomendar varios títulos que, espero, resulten desconocidos. Uno de ellos es 'Khandhar (Las ruinas)', mediados de los ochenta, de Mrinal Sen. Lo saco a colación porque ésta es una entrada sobre Antonioni y la película de Sen (todo el cine de Sen en su etapa de los ochenta y noventa, la más intimista) aborda los problemas de comunicación en el mundo moderno. 'Las ruinas' parte de un argumento sencillo (fotógrafo solitario y desengañado que recibe la invitación de un amigo para pasar un fin de semana en el interior y a cuya prima, mujer solitaria y desolada, conoce allí) que le permite explorar el territorio de la decadencia (de la añorada, y tal vez idealizada, grandeza india, postrada ante los pies de un progreso occidentalizado, de un capitalismo avasallador, si bien apenas aludido en las escenas inicial y final, con ese ruido del tráfico, de motores y bocinas empequeñeciendo la fotografía de ella). Se aborda también un amor que no estalla, imposible o inviable (de hecho, éste es su tema central) con una delicadeza y a la vez con un realismo fuera de lo normal. La actriz, S. Azmi, que fue guapísima en su juventud (véase 'Ankur', o 'Los jugadores de ajedrez' de Ray) conserva todavía esos ojos irrepetibles en 'Las ruinas', pero por lo demás es ya una flor marchita, como su propio personaje, enterrado en vida.
Otro título que recomiendo es 'Bhumika', de Shyam Benegal (mismo autor de 'Ankur'), sobre la soledad de una actriz (guapísima entonces Smita Patil, de facciones extraordinariamente simétricas, y ojos para el recuerdo, aparte de lo gran intérprete que fue) en un mundo de hombres, con cuyo marido y amantes jamás llegará a compenetrarse (valga también la recomendación a propósito de Antonioni y la soledad frustrante).
'Las ruinas' la encontré en DVD, con subtítulos en castellano. 'Bhumika' circula por ahí, con subtítulos en inglés.
Por cierto, yo llegué al cine indio, ya hace algunos años, siguiendo la pista de una actriz que me parecía la mujer más bella que hubiera visto o imaginado jamás. A partir de ahí empecé a profundizar en Ray, Ghatak, Sen, Benegal, etc., descubriendo una filmografía de una profundidad y un lirismo incomparables. Por supuesto nada que ver con los productos de Bollywood.
Saludos

Ricar2 dijo...

Qué curioso, Crusoe. La mujer más bella que he visto en el cine es también de una película india/bengalí. Se llama Madhabi Mukherjee, y la vi en Subarnarekha (El hilo de oro), de Ritwik Ghatak.

Crusoe dijo...

@Ricar2, gran actriz M. Mukherjee, y gran película la que citas, para mi gusto la mejor de Ghatak (a falta de ver 'Komal Gandhar').

Los ojos irrepetibles de aquélla a la que me refería:

http://www.hindustantimes.com/Images/2009/9/6c1f821b-17d9-4d0f-917b-19c66259dab6HiRes.JPG

http://bollywood501.com/classic_f/Shabana_azmi/Ankur/pic04.html

En cuanto a la Patil de finales de los setenta, las pocas fotos localizables no le hacen la menor justicia, y la pésima copia que hay en Youtube, un VHS con el color desvaído, tampoco. En cualquier caso, 'Bhumika`' puede encontrarse, calidad DVD, en un famoso "barco pirata sueco"

Demure dijo...

El otro día dije que Mariano Ozores era mejor que Scorsese. Y me pidieron explicaciones. El día siguiente, riéndome, dije que Ford era, evidentemente, mejor que Verhoeven. Todos nos reímos y nadie pidió explicaciones. Que hipocresía. Buen blog Jesús xD.