miércoles, 24 de junio de 2015

BAI CHEN (1922-2002)

Miguel Marías



A principios de 1987, poco después de asumir la dirección de la Filmoteca Española, acepté una invitación a una muestra de cine chino reciente en Pekín (ahora Beijing), aunque iba fundamentalmente para entrevistarme con el director de la filmoteca de aquel país y cerrar un amplio ciclo de cine chino que llevábamos tiempo intentando organizar junto con la Cinemateca Portuguesa. Entre las muy interesantes películas recientes a mí me impresionó sobre todas una a la que los críticos o directivos de festivales expertos en cine chino u oriental en general no me pareció que prestaran mucha atención. Se titulaba “Qiutian li de chuntian” (1985/6), que daban como equivalente de “Primavera en Otoño” y su sinopsis hacía pensar que se trataba de un melodrama, como ha sido frecuente en todos los cines chinos de cualquier época, género (o más bien, visión del mundo) que, como cualquiera que me conozca un poco sabe, goza de todo mi respeto y de mis simpatías.
Cuando salí, perplejo y emocionado como pocas veces - como tras ver por vez primera “Ugetsu monogatari” de Mizoguchi, “Ordet” de Dreyer o “Wagon Master” de Ford - por la que me pareció ya (y me sigue pareciendo, tras casi 30 años y unas 200 películas chinas más) la mejor película china, pregunté a mi intérprete por su director, y me presentó a un señor más bien bajo de estatura y que me pareció muy viejo (yo aún no tenía 40 años, pero él tenía sólo 65), de aspecto tan fatigado como modesto y amable, que se prestó a un breve diálogo dificultoso (mi intérprete no sabía mucho castellano y ninguno de los dos tenía idea de inglés o francés). 
Como su película me había parecido inesperadamente cercana a “All that heaven allows”(1955) de Douglas Sirk, que no era probable que hubiese visto, se lo comenté; pero ni la película, ni Douglas Sirk, ni Rock Hudson ni Jane Wyman parecían serle nombres conocidos, sus ojos no revelaban ni que le sonasen vagamente. Resultó que había logrado hacer muy pocas películas, que había pasado muchos años apartado del cine, trabajando en el campo - fue una de las muchas víctimas absurdas de los excesos delirantes de la llamada “Revolución Cultural” -, y que acababa de regresar a su oficio verdadero con la película anterior, “Da qiao xia mian”(“Bajo los puentes”, 1983/4), que acabo de ver ahora, y que me parece otra obra maestra del melodrama; a la espera de lograr volver a ver con subtítulos “Primavera en Otoño”, no sé ya cuál prefiero de las dos, las únicas de Bai Chen que he visto (y probablemente veré), pero suficientes para considerarle como un grandísimo cineasta, de la estirpe de Frank Borzage, Henry King y Leo McCarey, emparentable con el mejor John M. Stahl y Gregory LaCava, con Satyajit Ray o con los grandes japoneses Mizoguchi, Naruse, Tanaka Kinuyô, Ozu, Goshô, Shimizu, Shimazu, o Kinoshita.
Lo primero que me ha llamado la atención de “Bajo los puentes” ha sido reconocer la misma estructura narrativa “abierta” y nada rígida: sin introducción ni presentación de los personajes, nos incorporamos in media res a una historia en marcha, que acabaremos descubriendo que tiene dolorosas y ocultas raíces en el pasado. No abundan los “villanos” - como sí en tantos melodramas de otras latitudes o también chinos de otras fechas - ni las personas verdadera, deliberada o interesadamente malvadas, aunque sí los cotillas y maledicentes, los prejuiciados y malpensados, los puritanos y pacatos (sí, también en la antigua China comunista), que hacen daño casi inconscientemente, por ociosidad, irresponsabilidad o aburrimiento. De esas actitudes provincianas serán víctimas los personajes centrales de las dos películas suyas que conozco, en particular, ¡cómo no!, las mujeres. La principal de “Bajo los puentes”, Nan (Gong Xue, además de encantadora una excelente y sobria actriz), no es, sin embargo, ni la única que sufre ni la única gran intérprete; sean jóvenes o viejas, y sin que sean en modo alguno débiles o inadecuados - al contrario - los actores masculinos, se puede suponer que tal vez Bai Chen fuese, sobre todo, un gran director de actrices.
Pero era también, claro está, un cineasta con tanto sentido del ritmo (pausado, modulado, sin acelerones bruscos pero permanentemente tenso) como del espacio y de la mirada. Su aprovechamiento de habitáculos estrechos y reducidos, su modo elegante de mostrar una actitud o una reacción a través de un movimiento o un gesto físico natural, su capacidad para captar y combinar en elocuente diálogo silencioso las miradas hacen pensar, inevitablemente, en cineastas como Borzage, F.W. Murnau, Josef von Sternberg, D.W. Griffith o John Ford, pero también en otros más modernos, como Roberto Rossellini, Raffaello Matarazzo, Nicholas Ray o Sirk
Quiero con esta observación apuntar que entre los rasgos (aparentemente, dado lo poco que abarco de su exigua obra) distintivos de Bai Chen estaría también uno no tan frecuente en el melodrama: la elegancia. Siendo como es un género propenso al énfasis e inclinado a la acumulación excesiva y a los tormentosos clímax finales (recuérdense los de Sirk o Vincente Minnelli), es relativamente excepcional que domine en sus mejores muestras más bien la serenidad, la contención, la calma conquistada (como la “aceptación” que corona “The River” de Jean Renoir); pues bien, esto es justamente lo que sucede en las dos grandes películas de Bai Chen que he conseguido ver, y que, entre otras cosas, se niegan a aceptar, a pesar de todo, el pesimismo y el desánimo como formas de enfrentarse al futuro.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, Miguel, por el texto. Y a Jesús por ceder su espacio.

De acuerdo en todo lo dicho. Yo destacaría, sobre todo, esa contención en el género del exceso. De hecho, durante la primera mitad no sucede nada especialmente relevante, y las escenas cumbre no dejan de ser decepcionantes desde el prisma melodramático (el accidente se salda con un rasguño y el flashback esclarece bien poco que no hayamos adivinado antes). En vez de una película de 1984, parece una de los años 30 (dicho esto sin ánimo peyorativo, más bien al contrario).

Respecto a "Primavera en otoño", vamos a hacer todo lo humanamente posible por recuperarla. Es todo lo que puedo decir por el momento, sobre esa y sobre otras mencionadas aquí y allá en este estupendo blog.

Ángel

Jesús Cortés dijo...

Poco más que añadir, sí.
Sólo darte las gracias, Ángel, como a Mario Vitale tantas veces, por haber rescatado esta película esencial y a ver si algún día podemos ver la otra, que viendo las coordenadas en que se mueve esta, donde no cabe un sólo detalle preocupante - preocupado él por enfatizar o decir de alguna manera complicada algo, quiero decir - seguro que es igualmente extraordinaria.

Carlos dijo...

Mil gracias por este hermoso texto y por la labor de recuperación. Siempre es un placer leer al gran Miguel Marías con este entusiasmo y además descubriendo películas (aunque siemepre lo hace, aunque sean conocidas, nos las descubre como nuevas).

El otro día me crucé con Miguel Marías en el pase de la película póstuma de Manoel de Oliveira en la Filmoteca, pero no me atreví a saludarle. A ver si para la próxima. Me gustaría saber, si es posible, qué le pareció la película. Una pena que no hiciera él la presentación de dos invitados tan especiales como Jose Manuel Costa y el nieto de Oliveira, Ricardo Trepa, ya que Chema Prado no estuvo muy bien. Fue una proyección algo accidentada y descuidada, ya que no pusieron el cortometraje póstumo, que a mi también me parece buenísimo, y nadie salió a dar explicación alguna por los errores.

Siento si las preguntas son impertinentes y fuera de lugar. Me veré lo más pronto posible esta película de Bai Chen y gracias al blog por sus siempre agradables recomendaciones, no siempre convencionales.

Carlos C. dijo...

Estupendo texto, Miguel. Tengo muchísimas ganas de ver estas películas. ¿Os animarías, Miguel, Jesús, a hacer una lista con vuestras películas chinas favoritas?

Saludos.

Jesús Cortés dijo...

Miguel ya hizo una para Peter von Bagh, me parece. Igual es buena idea que la actualice.

Rodrigo Dueñas dijo...

Feliz sorpresa.
Que, aquí o donde sea, podamos seguir encontrando los tan necesarios textos de Marías. Textos reveladores, justos, valientes. Textos que iluminan y que ayudan a vivir.
¡Bien por Marías!

Jorge dijo...

Ojalá que la suban a descarga directa para poder acceder a ella se ve muy interesante.

Jesús Cortés dijo...

No por mucho tiempo, supongo, pero ahora está en descarga directa en cineforum clásico, Jorge

Jorge dijo...

Gracias por el dato Jesús.

Mario Vitale dijo...

La verdad es que Miguel ya lo ha dicho casi todo. Añadir, a lo mejor, la precisión del flashback. Por su pertinencia -en una película que confía más en la fuerza de los sentimientos que en los abundantes símbolos del destino que pueden ahogar de tristeza a los protagonistas (la rueda de la máquina de coser, las ruedas de bicicletas a reparar, las ruedas del carro), se hace necesario contar -para superar- ese pasado; por su pasmosa fluidez narrativa; y por su, tan paradójico como profético final, pues es interrumpido por su propia narradora, que irrumpe casi para "rescatarse" a sí misma. Un gran personaje femenino principal cuya deriva existencial se ve removida por otro personaje femenino secundario, discreto y de enorme fuerza interior, tal vez la clave de la película.

Miguel Marías dijo...

Gracias por los elogios, que me abochornan un poco. El mérito es de Bai Chen, de quienes, sabiendo lo que yo ignoro, trabajaron para ponerle subtítulos, y de Jesús por tentarme.
Chema Prado (es mala suerte suya, irremediable) sufre si tiene que hablar en público, le pasa a muchos; los que no (o ya no) padecemos pánico escénico tenemos mucha suerte o hemos logrado vencer nuestra timidez(yo no hablé en público hasta los 26 años o así, y tuve que hacer un esfuerzo). Y yo no hubiera pintado nada presentándolas: siento decir que ninguno de los tres Oliveira programados hace poco en la Filmoteca se cuenta, para mí, entre lo mejor (que es mucho) de su obra, sino entre lo más endeble(ya había visto su "O velho do restelo" y tuve que calificarlo de "fracaso interesante"; por su avanzadísima edad y estado de salud no pudo hacer más, o no le dejarón, y se queda en un esbozo); es decir, que tampoco el spot publicitario (como tal, muy por encima de la media) "Um Século de Energía",ni el tan misteriosamente guardado desde 1981/2 "Visita" (muy simpático) me resultaron muy reveladores ni especialmente memorables. Prefiero con mucho sus largos, siempre, y entre los últimos hay dos que considero de lo mejor que hizo nunca, "Angélica" y "Gebo et l'ombre".

Anónimo dijo...

Como nadie se lanza, empiezo yo con mis favoritas chinas (sin repetir director):
The Goddess (1934, Wu Yonggang)
The Big Road (1935, Sun Yu)
Street Angel (1937, Yuan Muzhi)
Along the Sungari River (1947, Jin Shan)
Legend of Tianyun Mountain (1980, Xie Jin) -la mejor-
To Live (1994, Zhang Yimou)
Beijing Bicycle (2001, Wang Xiaoshuai)

Y en un segundo grupo: The Spring River Flows East, Myriad of Lights, Spring in a Small Town, An Orphan on the Streets, Yellow Earth, Sacrificed Youth, Black Cannon Incident, The Blue Kite, Still Life... Entre lo más reciente, me han gustado las 2 del marginado Li Yan.

Ángel

José Oliveira dijo...

Olá a todos. Há algum lugar (site) onde se possa descarregar algum dos dois filmes? Um grande abraço. José

Jesús Cortés dijo...

Sí, en www.cineforum-clasico.org
Encantado de verte por aquí, José

José Oliveira dijo...

Muito obrigado, Jesús. O encanto é mutuo. Lembro-me perfeitamente de o Miguel ter falado desse realizador em Lisboa. Mas esqueci o nome e pensei que não mais me lembraria. Graças a vocês, reencontrei-o. Vou então tentar ver os filmes. Um grande Abraço.

Anónimo dijo...

Buen melodrama, lástima ese final veladamente propagandístico ("nos irá bien mientras al país le vaya bien", mientras le vaya bien al mismo país/régimen que destruyó a la familia de la protagonista). :(

Lector

Jesús Cortés dijo...

Me parece uun reproche injusto. Si no practicó Bai Chen la ironía cuando alguien dice algo así como que en países como el suyo, socialista, también hay gente reaccionaria o maledicente, no recuerdo exactamente el matiz, hay que entender desde ese momento - y hay muchos más detalles - que adopta la posición de sus personajes, relativamente o nada versados en ninguna clase de postura ideológica que no fuese la oficial, que aceptaban sin rechistar.
Alguien como él, con todo lo que le pasó, estaba investido de suficiente perspectiva (no me parece llamar autoridad al sufrimiento) para adoptar cualquier postura respecto a lo que cuenta y me parece admirable que aún así prefiera dejar a un lado las lecciones, que además serían obvias y no sé si muy libres tampoco con Deng Xiaoping al mando.

Anónimo dijo...

"Nos irá bien miestras al país le vaya bien" es una frase que puede encerrar muchos significados. Está el propagandístico, que descarto por los detalles que apunta Jesús; está el irónico, como también apunta Jesús; está el crítico con el sistema: no hay cabida para el destino personal y sólo cabe el destino colectivo; está el pragmático: ¿no está claro que existe una indisoluble relación entre la marcha del país donde vives y la tuya?, en cuanto a economía, social, etc... Me parece una frase tan abierta como genial para concluir la película.

Saludos.
Elías.

Marcos Gómez Moure dijo...

Me parece un buen film Jesús. Aunque no siento que este a la altura de Mizoguchi, Dreyer y demás maestros. A veces, tengo la sensación de que la originalidad radica en que lo asiático es "sinónimo" de calidad para algunos críticos. Para mí, la grandeza del film es su extremada sencillez. El argumento no aporta nada nuevo. A lo largo del cine hemos visto una gran cantidad de películas de madres solteras repudiadas por una sociedad anticuada y inhumana. Recuerdo film italianos de los 30,40, polacos, indios... que siendo inferiores cuentan esencialmente lo mismo.Lo más destacado para mí es la fluidez narrativa y la sinceridad de los interpretes. Mi pega está en el niño, no hace falta saber chino para percibir que en su personaje sobreactúa en algunas partes. No tiene la naturalidad de Pablito Calvo en Mi tío Jacinto por poner un ejemplo. Sobre el flashback que tanto elogia mi amigo Mario Vitale, para mí resulta un tanto sobrante. Nan le entrega el diario, Zhihua lo lee, para que mostrar visualmente lo que ya se intuye a lo largo del relato. Para mi gusto, sería más intimo que el espectador no visualizase el pasado de Nan. En cambio siento en falta al padre de Nan , el cual "desaparece" en el tercio final del film con lo interesado que estaba en casar a su hija. Sobre el final para algunos "propagandístico" estoy en concordancia con Jesús a la hora de decir que puede encerrar muchos significados. ( Por su puesto que también propagandísticos). A falta de Mizoguchi, Matarazzo, Ghatak... bienvenido sea Bai Chen digno hermano de ellos por sentimientos que no por técnica.

Anónimo dijo...

Qué bueno leerte por aquí, Marcos. Desde luego lo peor de la película es el niño, en contraste con unos adultos estupendos.

Por cierto que hemos encargado para traducir aquella de la que hablamos hace unos días. A ver si Inés nos da otra alegría.

Ángel