domingo, 2 de agosto de 2015

ANTES DE QUE OLVIDE

Las últimas tentativas de Jean-Luc Godard por utilizar actores famosos, icónicos - que recuerdan, que "traen" consigo otras películas al público y condicionan, quizá todavía más, a los cineastas - van cumpliendo ya veinticinco años. Veinticinco años.
Alain Delon (y Dominizia Giordano, que sobre todo permanecía en la retina de los espectadores por haber sido la guía de uno de los últimos viajes de Tarkovskíi, "Nostalghia") en "Nouvelle vague" (1990), Depardieu en "Hélas pour moi" (92) como ejemplos más notorios, pero también "su" Eddie Constantine en la intermedia "Allemagne 90 neuf zéro", echarán el cierre a ese camino.
A mediados de los años 90, cuando ya ande totalmente inmerso en sus "Histoire(s) du cinema", esto que parecía una conclusión derrotista para quien tanto amaba a quienes algo tenían que decir y lo hicieron, empezaríamos a considerarlo parte del andamiaje de su cine. Se le ha visto desde entonces tan a gusto con la moviola y el ensayo como a partir de cierto momento a Renoir o a Rossellini con la televisión y diría que con las mismas certezas reconfortantes de no haber elegido una alternativa reducionista por mucho que el devenir generalizado del medio sí lo haya sido.  
Así, no es que se hubiese quedado de repente petrificado bíblicamente como la mujer de Lot, pues siempre había estado mirando atrás desde que comenzara a filmar en aquel vibrante final de los años 50, pero la marea de repensamiento del cine que empieza a arrastrarlo le obliga por pura lógica en esos momentos a incluirse a sí mismo y a cuantos le acompañaron generacionalmente en la ecuación.
Como suele suceder cuando se encuentra una clave que permite avanzar, reverbera una especial belleza en estas películas "de despedida", tal vez las más conectadas con lo contemporáneo de entre las que había realizado desde los años 60.
"Nouvelle vague" es la más conscientemente narrativa (más en su acepción de exponer que la de explicar, como gustaba) de las tres, más aún que "Allemagne..." candente aún como estaba la caída del muro de Berlín e importándole como le había importado tanto Alemania desde casi el principio. Lo es porque, como decía, a su interés por la Historia, debía añadir el hecho de sentirse parte de una, la de la nuevas olas que habían venido a sacudir el cine hacía muchos años.
Como captar en su integridad la alegoría que pone en funcionamiento el film - algo dejó caer Godard, pero no parece más que una parte - no es fácil, ni se puede estar seguro de haber "acertado" en lo fundamental, la opción de instalarse en la dulce contradicción de esperar que el siguiente plano enlace con el presente de una manera comprensible - por haber cazado tal vez el origen de la cita y su "aplicación" a lo que se desarrolla en pantalla -, no es tampoco la mejor desde el momento en que se puede pensar, como nunca, rítmicamente el film: a estas imágenes, estas variaciones musicales y estas palabras, algo había contribuido.
Cada melodía se nutre de otras y se piensa desde el placer que proporcionaron otras, pero, y esto es importante, condicionada al instrumento con que se compone. Cada texto, su cadencia y musicalidad, remite también a otros, e igualmente se identifica pero no se agota con una época.
Cada película y cada sucesión ininterrumpida de apuntes para una película, también.
Aquí están "Pierrot le fou", "Weekend", "Le mépris", "Une femme mariée" o "Je vous salue, Marie" entre referencias visuales o verbales a "To have and have not", "Vertigo", "The long goodbye", "The barefoot Contessa", "Bonjour tristesse", "Un chien andalou", "So dark the night", "La paura", "Leave her to heaven", "Sommarnattens leende"...
El presente es mucho más prosaico, dominado sobre todo por la economía, lo que va quedando de nosotros aplastados por la economía, concretamente.
En la factoría de esta melancólica Condesa (Giordano), en las sienes grasientas del rico Richard Lennox redivivo (Delon, que antes era Roger Lennox, cuando irrumpió en pantalla tan pobre como aquel cine del que Godard formó parte una vez, tan brevemente), en su casa o en el jardín, llueva o haga sol, aparece inmisericorde la conversación predilecta del mundo que Godard alertaba estaba cambiando definitivamente.
Cuando le preguntan a Lennox, aparecido de la nada - pero en un Maserati rojo -, diciendo ser hermano del "fallecido", si está preparado para ser CEO de una de las compañías de ella, lo que debería ser un gag chapliniano se ha transformado con los años - ¿comedia + tiempo = tragedia? - en una inquietantemente acertada visión del mundo por venir.

82 comentarios:

Anónimo dijo...

Este no es santo de mi devoción, ya lo sabes.

A ver cuándo te animas con algo sobre Edmond T. Gréville, cineasta con interesantes películas tanto en francés como en inglés, y tan poco revisitadas las unas como las otras.

Ángel

Jesús Cortés dijo...

No conozco muchas de Gréville. ¿Alguna en particular?

Anónimo dijo...

Desgraciadamente he visto poco. Recuerdo con agrado "Princesse Tam-Tam" y "Noose", donde mostraba imaginación y elegancia en la puesta en escena, lo bastante para desprender un tono muy particular. Habría que pillar "Brief Ecstasy", que, si no lo soñé, gustaba mucho a Miguel Marías. También "Le diable souffle" y "L'envers du paradis" (con Von Stroheim), o incluso "Beat Girl" (en Inglaterra), parecen atractivas. Quizá Miguel nos pueda guiar.

Ángel

Anónimo dijo...

Dos más en el diccionario de Lourcelles: "Remous" y "Menaces".

Ángel

navegandohaciamoonfleet dijo...

Hola, Jesús. Enhorabuena por el excelente texto, que demuestra tal grado de compenetración con su objeto que la última fórmula bien podría ser del propio Godard.

Nouvelle vague, como otras películas suyas de los últimos años resulta tan hermética en cuanto al sentido general que estoy de acuerdo en que es preferible pensar que, si este existe, no resulta relevante para la apreciación de la película. Acabo de leer Molloy de Beckett y, por el azar de las asociaciones, me pregunto si no sería un posible modelo (a nivel de estructura, y al margen de las diferencias de estilo) para el último Godard: la división estricta en dos partes con personajes que reaparecen y mutan de modo misterioso, la narración de acontecimientos perfectamente comprensibles a nivel de detalle pero cuyo significado último se nos escapa y parece incitar a las explicaciones pedantes -algo que tanto el relato como las películas no son en absoluto...

Un saludo

Jesús Cortés dijo...

No he leído "Molloy" y parece buena la conexión. También es algo buñueliano ese desdoble.
En cuanto al asunto de la pedantería, yo nunca he sentido ni rastro de ese defecto o pretensión en sus películas, que, sobre todo a partir de finales de los 60, dudan todo el tiempo, además de homenajear casi continuamente a sus fuentes.
Me emocionan más otros (no llegarán a una docena), pero no se me ocurre nadie más inteligente, original y audaz en toda la Historia del cine.
Quizá el problema sea ese, que no ha perdido nunca de vista lo primero, la emoción.

Anónimo dijo...

Hola, Jesús. ¿Qué te parece Fellini? ¿Y La dolce vita en concreto?
Saludos
Juan

Jesús Cortés dijo...

De Fellini, como habré dicho alguna vez - o más de una -, me gustan unas cuantas películas mucho y varias, incluyendo la mayoría de famosas, muy poco.
"La dolce vita" es de estas últimas.

Anónimo dijo...

Gracias por la respuesta.
¿Qué te parece negativo en La dolce vita?
Saludos
Juan

Jesús Cortés dijo...

Buneo, aparte de no soportar al personaje de Mastroianni y repelerme el mundo que pretende mirar mordazmente, que pueden ser simples fobias, me parece un film insustancial, alargado hasta el paroxismo, fatuo y efectista.

Anónimo dijo...

Madre mía pues si La dolce vita es insustancial el film de Godard que comentas qué será. Al lado de la obra de Fellini debe de tener la profundidad de un horóscopo. Pero bueno supongo que será una cuestión de gustos. El mío como el de tantas personas es que Godard es, más allá de alguna película de su primera etapa, uno de los mayores fraudes de la historia del cine. Un bluff con mayúsculas que confunde profundidad con pedantería y transgresión con tomar el pelo a los que se dejan. No muchos y cada vez menos.

Anton

Jesús Cortés dijo...

A mi me decepcionó su último film y me temo que pueden venir más en esa línea, con lo que quizá no tenga el final de carrera que merece, pero resulta que ahora tiene más defensores que nunca.

LRM dijo...

Totalmente de acuerdo con Anton, Godard más allá de su primera etapa es un bluff. Aparte es chocante el desprecio a un genio como Fellini, artista de creatividad incomparable, en especial a una de sus mejores películas, La dolce vita, que no pretende mirar mordazmente un mundo concreto sino a toda la sociedad moderna. Me recuerda al artículo que escribió Miguel Marías en El Cultural preguntándose por el prestigio de Ocho y medio. Si a uno no le llega una película, pues perfecto, cada uno tiene su gusto, pero basarse en el gusto personal para dictar condenas o absoluciones tan a la ligera me parece chocante, dejémoslo ahí.

Jesús Cortés dijo...

Lees lo que quieres leer porque yo no he dicho tal cosa de Fellini y en parecidos términos podría hablar de algún film de Godard.
Me temo que el que hace generalizaciones eres tú.
Y creo que el asunto no es pertinente, son cineastas muy distintos.

Anónimo dijo...

Tanto Godard como Fellini son dos directores esenciales en el desarrollo del lenguaje cinematográfico que acumulan en su obra multitud de grandes películas además de algún inevitable traspiés. Cierto es que la opinión de Jesús Cortés sobre la La dolce vita suena a rancio catecismo mal aprendido y peor asimilado pero eso no es razón suficiente para descalificar la obra del gran genio suizo. Afortunadamente ciertas opiniones -sobre Fellini o Godard, entre otros- se desvanecerán hasta la impalpabilidad con el paso del tiempo y la obra de ambos cineastas perdurará.

Jesús Cortés dijo...

Son sorprendentes las conclusiones sobre las opiniones ajenas a las que llegáis algunos. Anónimos, siempre.
Yo no hubiese escrito sobre "La dolce vita" o cualquiera otra película o director que me gusta poco o nada, ni una palabra de motu propio.

Anónimo dijo...


Jesús, soy lector habitual de tu blog, aunque nunca comento. Muchas películas de las que has hablado aquí ni las conocía. Pero discrepo contigo en bastantes cosas y solo quería quejarme de que muchas veces juzgues a la ligera. No es nada personal. Pero cuando tú públicamente expones opiniones y descartas o ninguneas a unos directores o parte de sus obras y encumbras a otros, te expones a ser criticado o a que te lleven la contraria. Salvo que te guste que te digan amén a todo.

Luis Rodríguez Martínez (LRM)

Jesús Cortés dijo...

No juzgo, sólo comento sobre lo que me gusta y respondo a lo que me preguntan.
Aunque escriba rápido, no es "a la ligera" en el sentido de que me he pensado cada palabra de estos 299 textos.

Sergio Sánchez dijo...

A mí me tiene asombrado esa crítica de "juzgar a la ligera" que supongo que viene de la esperanza que haya quienes juzgan sin prejuicios de ningún tipo, sesgos , creencias existenciales o artísticas o condicionantes vitales o personales de ningún tipo. Tiene que ser muy divertido leer a esos robots, pero francamente yo preferiría dejar esa diversión para otros. El día que alguien consiga realmente juzgar no a la ligera sino con pesada ecuanimidad ¿qué interés tendrá volver a leer lo mismo sobre la mismas películas?. Yo también creo que Godard y Fellini permanecerán, me gusta "La dolce vita" y muchísimo más "Ocho y medio" pero ¿para qué iba a querer leer otra vez lo mismo sobre ellas?, y si a uno no le gustan ¿con qué ánimo va a mentir cuando le preguntan sobre ellas?.

Luis S. dijo...

No soy nada original en mi visión, muy parcial, sobre Godard. Como a muchos aficionados al cine, me entusiasma el de 1959-1968 (aunque sospecho que me irá entusiasmando cada vez menos). De las que he visto posteriores, es decir, ¡de los últimos 45 años!, creo recordar que sólo me gustaron "Pasión" y "Carmen".
Intentando en lo posible no ser demasiado subjetivo, algo muy complicado siempre y muchas veces ni siquiera recomendable, diría que mi principal reproche al Godard cineasta y hombre de cultura es el siguiente: habiendo sido su cine de los años sesenta una vibrante muestra de cine "liberador" (relativista, alborotador, divertido, subversivo, anti-autoritario, etc.), en la vanguardia de la modernidad cinematográfica, cultural, intelectual y hasta político-social (aunque su política, en fin, tuviera sus puntos negros), sostengo que el Godard post-Weekend, digamos, no supo evolucionar ni estar a la altura de lo que había aportado antes. No hablo de saber integrarse, obviamente no, y eso es algo que Godard siempre se ha molestado en dejar bastante claro (a su manera oscura). Hablo de construir ahí un cine que, después de la liberación, por así decirse, hubiese sabido ser algo más. Un cine que hubiese sabido comunicar más y mejor qué es lo que hay tras la liberación (cinematográfica, social, de costumbres), al menos en Occidente, qué se puede aportar ahí: qué podemos hacer a partir de ahí, no sé si me explico.
¿No habría podido Godard dar un paso más allá, haberse liberado él mismo de sus cargas y caprichos y novedades y, sin renunciar a la lucidez ni a las conquistas, construir algo más sólido, más asertivo, más en verdad culturalmente emancipatorio?

(Quizás, y esto es un paréntesis que escribo casi con miedo y con el fin de intentar responderme a mí mismo de manera parcial, Godard nunca ha sabido o querido ser un "public intellectual", una persona de cultura ejemplarizante y preocupada verdaderamente en intervenir en el presente y el futuro de Francia y del mundo, tampoco un intelectual comprometido en cómo hacernos mejorar como personas y cómo sociedades, y se ha conformado desde hace años con ser un bufón cinematográfico, dicho esto sin ningún afán peyorativo)

Jesús Cortés dijo...

Después del 68 casi lo dejó - renunció a su propio nombre incluso -, pero quien ama tanto algo acaba volviendo a las andadas antes o después. No creo que se "liberara" nunca de cuanto le hizo ir por ese camino, de hecho le obligó a replantearse algunas cosas y no volvió atrás, cosa que ha repetido varias veces más con asuntos menos publicitados o generacionalmnete llamativos, pero igualmente decisivos.
Es cierto que no ha sido un intelectual "al uso", si por eso entendemos a alguien que está presente en la vida cultural. Ha pensado, pero lo ha hecho desde y para el cine, de otra manera no hubiese dedicado tantos años a las "Histoire(s)...", que son ambiciosas dentro de sus postulados, pero no un proyecto ideado para salirse del ámbito cinematográfico y alcanzar otros niveles, como se presume de todo al que se le queda "pequeño" algo.

navegandohaciamoonfleet dijo...

Al paréntesis de Luis, el mismo Godard respondió con un aforismo de su película JLG / JLG - Autorretrato en diciembre: "La cultura es la norma, y el arte la excepción." Si sólo admitimos el arte que se ajusta a una norma, no podremos comprender a Godard (entre otros).

Anónimo dijo...

Un film como Week-end es una tomadura de pelo. Después de esa experiencia desistí. No he visto lo que hizo a partir de esa broma de película. La parte del atasco y tal no está mal, aunque es demasiado repetitiva. Pero el rollo asociativo capitalismo-canibalismo, con esa puesta en escena que podría planificarla cualquier aficionado a los vídeos caseros, y con esa narrativa caótica, da un resultado ininteligible, una cosa insufrible, es la negación del cine. Godard odiaba el cine, cojonudo, debía haberse retirado a escribir novelas baratas. En sus inicios tiene algunas pelis buenas, Le mepris sería una, la menos caprichosa seguramente, pero para mí siempre será un enfant terrible al que se ha sobrevalorado como a pocos.

Jesús Cortés dijo...

En los últimos 48 años ha hecho algunas buenas.
Desde "Weekend", según mis cuentas, 24 obras maestras, más otra docena muy destacable de películas.

Churruchao de Deza dijo...

Esta vez, sin que sirva de precedente, estoy con Jesús Cortés. Godard es una figura capital en la historia del cine. Y me temo que sus detractores no acepten que se pueda hacer una película saliéndose de las normas preestablecidas del clasicismo.

Anónimo dijo...

¡24 obras maestras! Vamos, ni Bergman. Y que sí, Churruchao, que somos unos talibanes los que no admiramos al travieso God.

Churruchao de Deza dijo...

Anónimo, si tú mismo dices que no viste nada después de Weekend... Un poco de rigor, por favor...

Anónimo dijo...

Entre escribir que Godard es una nulidad total o negarse a ver sus películas (y luego criticarlas) y escribir que es autor de 24 obras maestras después de Week-End hay puntos intermedios. Eso sí me temo que deberíamos reflexionar un poco sobre el concepto de obra maestra.

El problema de sus opiniones, Jesús Cortés, es que son como una canción popular en la que la letra ha cambiado un poco pero la melodía es extrañamente familiar. Dicha melodía es buena y la letra que usted le pone no está nada mal pero su aptitud ante los que prefieren otros estilos musicales no es muy tolerante que digamos. Eso sí como muy bien dice no se le puede negar que contesta a lo que le preguntan aunque le suponga críticas (seguramente intuidas) y que su obra (su blog) merece el mayor de los respetos. Dicho respeto de mí lo tiene en ese sentido pero espero que nos permita discrepar de sus opiniones y que no sea tan crítico con los que no piensan lo mismo que usted, porque le he leído cosas sobre algunos críticos españoles excesivas.

Jaime

Jesús Cortés dijo...

Yo cuento 24, pero quizá cuente muchas o me falten, no sé. Trataba de animar a quien no conocía nada de 50 años de carrera a que quizá se haya perdido "algo", nada más. No era una boutade, quiero decir. Godard ha rodado mucho y a un nivel muy alto. Si considero que ha hecho un número de grandes películas, obras maestras o como quieras llamarlas del rango de las de Borzage, Naruse o Walsh, no veo por qué deba decir lo contrario. Shimizu o Guitry tienen hasta 5 en un mismo año, cosa que ahora parece una marcianada.
Si el tono de la respuesta era un poco humorístico, también habría que admitir que sonaba gracioso que alguien afirme que un director está sobrevalorado y no haya visto nada del último medio siglo para acá. Algo no puede estar sobrevalorado si no está valorado siquiera.
Si no "permitiera" discrepar, no habría comentarios, en los que se puede decir educadamente de todo, me parece.
En lo de los críticos españoles no caigo, lo siento. Sería una pregunta que me hicieron.

Carlos C. dijo...

Jesús, ¿alguna recomendación de westerns interesantes que hayas descubierto últimamente?

Jesús Cortés dijo...

Los dos mejores recientes han sido "The lonely man" de Henry Levin y "Station West" de Sidney Lanfield. También recuperé el muy interesante "Stranger at my door" de William Witney.

Anónimo dijo...

Lo que os caracteriza a muchos de vosotros es vuestra negatividad. Os leo desde hace dos años y creo que a veces ese es el problema. Yo por ejemplo siempre me quedo con lo bueno de un director. Me quedo con lo bueno de Godard, con lo bueno de Fellini (que es casi todo), con lo bueno de Scorsese, etc. Con lo bueno de los que pudieron hacer algo en la vida más allá de mirar los toros desde la barrera. Y respecto a las opiniones, son libres. Lo mejor es que se pueda discutir sin diplomacias excesivas. Otra cosa es lo que le he leído a Jesús aquí en una entrada antigua, que le han llegado a amenazar de muerte. Hay una enorme diferencia entre criticar y hasta cabrearse y trolear de un modo propio de sociópatas o algo peor. Yo a alguien así lo denunciaría. El límite es el que marca la propia ley (y perdonad que me salga por la tangente pero como blogger he sufrido experiencias parecidas, las burlas pueden ser molestas pero forman parte de la polémica, en cambio las amenazas son delito).

Enhorabuena por el blog

Mario

Churruchao de Deza dijo...

Las amenazas y el acoso están a la orden del día en internet y como tú mismo dices, Mario, distan mucho de la discusión o de la misma tomadura de pelo. Son peor que una broma de mal gusto. Estos odios y rencillas vienen de webs comunes donde se coincide, pero nunca sabes cuándo te topas con un pirado. Y ojo que muchos de los pirados se te acercan de buenas. Me fío antes del que discute conmigo agriamente que del adulador. El adulador es como la serpiente cuando atrae la presa, moviendo el cascabelito. Y volviendo al tema, sigo esperando a que el anónimo anti-Godard tenga la valentía de reconocer que si no vio nada desde Weekend (film que a mí no me gusta demasiado) se ha columpiado públicamente. Yo no comparto la idea de que Godard haya filmado 24 obras maestras desde entonces, pero alguien que dice algo así AL MENOS se ha visto lo que hizo. Lo que es el colmo es despotricar sin ver.

Luis S. dijo...

Dije antes que de las películas de Godard post-1968 que he visto sólo recuerdo que me hayan gustado "Pasión" y "Carmen". En cambio, y para ser justos, ahora añadiré que en general el cine de Godard que he visto no me ha aburrido casi nunca: sus narraciones (entre figurativas y abstractas; concatenaciones o hileras o fusiones de imágenes y sonidos) normalmente me han mantenido interesado en la pantalla. Sólo recuerdo haber bostezado, y mucho, con "Yo te saludo, María", que es de las que mejor reputación tienen de los ochenta, por otro lado.

Y respondiendo a un comentador, sobre el "arte" y la "norma", de lo que yo me quejo (en realidad, más que un reproche es una personal decepción) es de que el arte de Godard no haya sabido en cierta forma hacerse mayor y no haya podido o querido interpelarnos con más peso y elocuencia (o sólo a una minoría de cinéfilos y a los departamentos universitarios de Film Studies). Que su arte se materialice tantas veces en productos demasiado subjetivos, ingeniosos, estrafalarios (aun extrañamente hermosos, a ráfagas). En lo político, un arte que adivinamos (¡faltaría más!) crítico con el capitalismo pero no con otros sistemas mucho más caníbales que en el mundo han sido.

Pensándolo bien, no sé si mi problema es que no comprendo bien mucho cine de Godard o si, más bien, en realidad sí lo comprendo (sospecho cuáles son sus intenciones) pero apenas me comunica nada y en ocasiones hasta pienso que me desprecia como espectador.

Para finalizar evitando esa negatividad apuntada por otro comentador del blog, diré que hace tres o cuatro años volví a ver "Bande à part" (fue la primera película de Godard que vi, y además en pantalla grande) y me pareció un portento de ilusión, descaro, sentimiento y belleza. Creo que es mi película favorita de Godard.

Churruchao de Deza dijo...

Banda aparte es muy simpática y conserva toda su frescura original. Me gusta bastante. Pero si tuviera que hablar de una favorita creo que dudaría entre El desprecio y Al final de la escapada. Vivir su vida se quedaría cerca. Ah, y si pensamos en Anna Karina creo que nunca salió tan guapa como en Ce soir ou jamais, fil menor de la nueva ola.

Sergio Sánchez dijo...

Precisamente lo que más me atrae de Godard es cómo ha ido cambiando a lo largo de las décadas. Hay mucha nostalgia por lo que hizo en los 60 que no comparto porque los cambios nos han regalado muchos hallazgos y muchas sorpresas por el camino. Y precisamente cambiando nunca ha resultado un objeto extraño sino alguien completamente ubicado en su década. Eso ha estado al alcance de muy pocos o de ninguno. La última me gusta pero me parece un poco mimética o repetitiva respecto a "Film socialisme" que me gusta más.

La negatividad de este blog u otros supuestos o seguros defectos que pueda tener forman parte de sus características propias. A mi no se me ocurre incidir en esos defectos porque sería como esperar que el blog cambie cuando el propio blog es el primero que nunca pide que cambien las películas ni los espectadores.

Tampoco me ha molestado cuando discuto en otros lugares que me lleven la contraria respecto a tal o cual peli, pero en cambio sí me ha molestado ser yo el objeto de debate, sobre todo si nadie te paga ni tus insuficiencias están perjudicando a nadie. ¿Cómo vas a cambiar porque te señalen defectos sobre algo tan inofensivo como tu mirada?. Tu mirada cambia en el debate sobre las películas, cuando tu interlocutor te ilumina zonas no vistas sobre las películas, incluso eso puede tardar en sedimentar. Tarda en sedimentar. Pero tú no cambias porque te llamen prejuicioso, negativo, impostor o estúpido. Si tus defectos molestan lo suficiente será tan fácil como que no te lean, que no deja de ser algo tan inofensivo como los defectos de tu mirada.

Lo bueno de Godard, Scorsese y Fellini está en todos los blogs y está prácticamente consensuado y aceptado de forma universal. Y los rollos son para el mes de agosto. En fin

Anónimo dijo...

Scorsese empezó bien pero descarriló pronto. No hace nada personal desde After hours, que ya no era tan buena como Taxi Driver o Mean Streets. Desde entonces rueda films con oficio, pero sin alma. Ahora decidme que estoy influenciado por la política de autores.

Israel G.

Miguel Marías dijo...

Para echar un poco de leña al fuego, y en vista de la inquina que algunos parecen tenerle todavía a Godard, diré que, salvo la última, Une femme mariée y algunas del periodo "maoísta" (no Le Gai Savoir, que encuentro genial), me parecen magníficas casi todas las películas de Godard, y no "a la ligera", como pretenden que hablo algunos que sí lo hacen, sino tras visiones repetidas, casi siempre numerosísimas. No me he puesto a contar las obras maestras que, siempre según mi criterio (sea peor o mejor, es el único que tengo, y no pienso comulgar con otros), ha hecho desde no recuerdo qué año, pero advertiré que del total de su obra - incluyo, por supuesto, cortos y series de TV- me lo parecen 50, más incluso que Ford, y que desde 1968 yo cuento 36. Es mi opinión, a la que supongo que tengo derecho como cualquiera, y que no sólo no convierto en un dogma sino que no pretendo convencer a nadie ni que nadie la comparta. También tendré derecho a detestar "Otto e mezzo" - lo que no equivale a decir que me parezca muy mala, sino algo quizá peor, pero diferente -, lo mismo que "La città delle donne" o "Fellini-Satyricon", aunque me encanten (sin orden) "Lo sceicco bianco", "La strada", "Le notti di Cabiria", "Il bidone", "Giulietta e gli spiriti", "E la nave va...", "Ginger e Fred", "I clowns", "Amarcord", y hasta "La dolce vita"(pese a que sí que es una película catequésica). Y no a la ligera: he visto al menos dos veces hasta las peores, y "Otto e mezzo" seis (y cada vez ha sido para mí más inexplicable su culto generalizado y casi obligatorio, por lo visto). Y en esto, como en todo, ni siquiera desearía hacer proselitismo. ¿Qué a alguien le chifla (y no estará solo) "Ocho y medio" u "Ocho apellidos vascos", pues allá él, está en su derecho, y que le aproveche. Yo prefiero "Una trompeta lejana", "Pierrot le fou", "7 mujeres" y "El Ángel Exterminador".

Anónimo dijo...

Me sorprende que a usted, señor Marías, le guste Giulietta e gli spiriti y no 8 y 1/2 porque son dos películas que parecen realizados a partir de similares materiales y con un formalismo muy cercano: ambas reflejan sendas crisis de identidad/creativas de dos personajes construidas a partir de recuerdos, sueños y la realidad que los rodea, con imágenes fantasmagóricas y surrealistas aunque añadiendo en Giulietta el uso del color. Aunque la distinción cualitativa de ambas suele ser habitual ya que casi todo el mundo admira Ocho y medio y detesta Giulietta. No me sorprende tanto su desdén hacia el Fellini más barroco y oscuro de La città delle donne y de la extrañísima (y muy aburrida) Satyricon, supongo que Il Casanova se encontrará en esa misma lista. La ausencia que más me llama la atención de su lista de mejores obras del autor es Roma, obra muy similar a Amarcord pero mucho más innovadora en su estructura y menos sensiblera y complaciente a la hora de enfrentarse a la memoria personal.

Que Fellini y Godard sean dos cineastas tan polémicos, capaces de provocar odios tan viscerales como febriles apasionamientos es una consecuencia de que estamos ante dos directores tremendamente personales y creativos, que voluntariamente se apartan de los caminos habituales por los que transita el cine, caminos por los que también se mueven directores superiores a ellos, todo hay que decirlo. No me extraña que tanto Godard como Fellini sean los dos directores que más odia una persona como Fernando Trueba, alguien que representa justo lo opuesto a la creatividad, una especie de Bogdanovich a la española pero muy inferior a éste.

Anónimo dijo...

Pues igual es que usted no entiende Otto e mezzo, que no le llega, porque no es artista, quizá, sino crítico, siempre en busca de la "obra perfecta" según su criterio, o porque no comparte las preocupaciones de Guido, que en realidad son las de cualquiera. Pero por supuesto que está en su derecho de detestarla. Nadie se lo ha negado. Ahora que la comparación que ha hecho con Ocho apellidos vascos, sinceramente, solo puede entenderse como una provocación, como una broma cinéfila. Me he reído mucho. Y sobre las obras maestras, me parece que ese término ya no significa nada, parece que hoy se usa para señalar que una película dice todo lo que pretende decir. Entonces viendo la obra de su tío Jess también pueden contarse a puñados. Era un maestro en lo suyo, como Godard, aunque menos pretencioso.

Anónimo dijo...

¿Quién dicta que director es superior a otro? Me hace gracia ver cómo críticos y cinéfilos en general creéis poder fijar categorías y jerarquías. Sobre la polémica, sólo decir que me gustan mucho tanto Godard como Fellini. (Y ahora me explico lo malas que son las películas de Trueba, él mismo reconoce que no tiene gusto).

Jesús Cortés dijo...

Me temo que nadie va a tener razón ni va poder demostrar matemáticamente nada, pero no queda más remedio que tratar de discernir lo malo de lo bueno y de entre esto último, lo extraordinario. No es que sea obligatorio, pero es una función deseable de cualquier texto sobre cine, que no sirven para hacer amigos ni enemigos, sólo para explicarse uno como piensa y hacerse entender

Luis S. dijo...

Es cierto que hay mucha inquina contra Godard, también contra Fellini, Pasolini, Fassbinder, Rocha y todos aquellos que alguna vez hayan realizado películas que, en su riesgo, podían justamente arriesgarse a ser catalogadas como "paja mental", como dice un amigo mío cada vez que ve una película no americana.
En mi caso, ninguna inquina hacia Godard, al contrario: tiene tres o cuatro películas en la década de los sesenta, además de "Al final de la escapada", que están entre mis favoritas de la historia del cine. Lo que sí intenté en mis dos entradas previas fue argumentar mi reproche o decepción "cultural" ante su cine de la manera más clara y objetiva posible. Quizá sin éxito.

Los ojazos de Anna Karina eran matadores dijo...

Ya, pero lo malo, lo bueno y lo extraordinario no es coincidente. No es lo mismo para Miguel Marías, para Sadoul, o para algunos que no nos dedicamos a la crítica cinematográfica pero sabemos de cine. Y como el problema es irresoluble, deberíamos intentar ser más prudentes en el juicio. Por ejemplo, decir que Godard es un "bluf", ¿incita realmente al debate o pretende ser una imposición?

Un saludo

Jesús Cortés dijo...

Con prudencia quizá chocaremos menos, pero de poco más sirve. Me parece más interesante la imprudencia, pero no sirve de oídas, tiene que ser rigurosa.

Miguel Marías dijo...

Advierto que yo no pretendo "saber de cine", ni siquiera sé en qué podría consistir. Además, tampoco voy de artista. No he creado nada, ni siquiera lo he pretendido. Ahora, lo siento, las suposiciones son todas equivocadas y la mayoría podrían no ser suposiciones, porque llevo dando la lata mucho tiempo, es cierto, aunque procura darla cada vez menos. Mi tío Jesús era muy divertido y simpático; pero un embustero de marca, y un insensato también; hizo algunas películas graciosillas o simpáticas, aunque casi ni una después de 1974, y muchas más absolutamente insufribles, impresentables y soporíferas, de las que invitan a acelerar. Compararle con ningún director serio me parece un insulto para ellos. No cité la filmografía completa de Fellini, por el que se preocupa por algunas ausencias. Me encanta "Toby Dammit", me encanta "Il Casanova...", no está mal (ni muy bien) "Roma" (desde luego mil millones de veces mejor que la plagiadura reciente que tanto gusta, pero muy por debajo de "Amarcord": a mí no me dan miedo los sentimientos ni trato de sentimental al que los tiene; seré yo mismo un sentimental), me encantan "I vitelloni" y "Le voci della Luna", me parecen regulares "Prova d'orchestra" e "Intervista", no me gustan nada su episodio de "Boccaccio '70" ni las "Block Notes di un regista" y sí me gusta el de "Amore in città", como me gusta "Luci di varietà". A quien encuentra (algunas hay) semejanzas temáticas (ahí está el error) entre "81/2" y "Giulietta..." y por eso encuentra raro que me guste la de mala fama y no la supercelebrada, no es culpa mía que una esté infravalorada y la otra estratosféricamente sobrevalorada, y como no es una votación democrática la que decide si una película me gusta o no... Las preocupaciones de Guido no son las de cualquiera, para suerte de la mayoría de la gente; desde luego, no son las mías ni montaría semejantes shows de histeria exhibicionista y autocompasiva. En cualquier caso, no le tengo manía ninguna a Fellini, he visto todo varias veces y me gusta la mayoría, varias muchísimo... pero no comparto la variante idólatra y dogmática de la teoría de los autores que practican, sobre todo, sus enemigos o negacionistas. Y hay películas de Fellini que me parecen fatuas, vacías, grotescas, ridículas, petulantes y falsas... mucho más que ninguna de Godard. Pero esto no es dogma: es mi opinión fundamentada, si se quiere, lo que muy bellamente llamó Jean Vigo "un punto de vista documentado".

Los ojazos de Anna Karina eran matadores dijo...

El punto de vista contrario sobre Otto e mezzo, por ejemplo, no está necesariamente menos documentado. Y yendo al tema, pues "exhibicionista" o "autocompasivo" son meras adjetivaciones que tienen más que ver con el gusto o la impresión particular que con un análisis convincente de la película. Yo no veo en Otto e mezzo nada de lo que usted señala, aun dando por hecho que toda manifestación artística en 1ª persona será tachada de "exhibicionista" por algunos. Otto e mezzo habla del camino personal, de la relación con los demás, de íntimas traiciones y del sentido de lo que hacemos en el mundo, no sólo de la creación artística. Y lo hace rompiendo moldes. Por eso a muchos nos parece la mejor obra de Fellini y una de las mejores películas de la historia del cine. Cuestión de gustos, también. Lo absurdo es pretender establecer dogmas. Una última cosa, a usted nadie le acusó de opinar al pairo o partiendo de suposiciones, eso lo dejamos para el anónimo que atacó a Godard sin ver nada del suizo desde Weekend. Y en cuanto a su tío, usted sabrá si era un "embustero de marca". A mí no me gusta ni me interesa su cine, pero no me parecía tampoco alguien que fingiera ser lo que no era, aunque ahí usted lleva ventaja por haberlo tratado personalmente.

Un saludo

navegandohaciamoonfleet dijo...

"Continuamente se nos aparta de nuestro propósito y se nos tiene por locos, y nuestra falta de miramientos y nuestra incorruptibilidad nos granjean muchos enemigos (que siempre hemos tenido), pero precisamente eso y las acusaciones cada vez mayores contra nosotros, las calumnias contra nosotros, las faltas de consideración hacia nosotros, que son mucho mayores que nuestras faltas de consideración, nos hacen avanzar (...) El entorno nos cohíbe y nos pone obstáculos continuamente y, precisamente a causa de ese continuo cohibirnos y ponernos obstáculos, permite que nos acerquemos a nuestro objetivo y que, finalmente, incluso, lo alcancemos. (...) Al principio creemos poder apoyarnos en el prójimo, pero apoyarse en el prójimo significaría, como vemos pronto, el suicidio de la (de nuestra) inteligencia, el suicidio de nuestro ser, de nuestra alma, alma subrayado. Luego creemos que tenemos que acudir a los expertos (de la inteligencia, del alma, de los objetos), porque continuamente buscamos ayuda, pero una y otra vez nos vemos decepcionados en lo más hondo, en lo más hondo subrayado, sólo encontramos decepciones. Tenemos un propósito, como sabemos, en todo caso algo monstruoso, incluso lo más insignificante, lo más anodino, es siempre de lo más monstruoso, y creemos que tenemos que hablar de ello, preguntar, y nos vemos decepcionados, o no nos comprenden, por claros e insistentes que seamos, o no queremos ser comprendidos. (...) Así, durante toda nuestra vida, estamos siempre, como es natural, abandonados a nosotros mismos, seguimos nuestro camino y tenemos que conseguirlo todo con nuestro trabajo, sin ayuda exterior."

Esto lo escribió Thomas Bernhard en Corrección, publicada en 1975.

Tomás Sánchez dijo...

Creo que a veces se confunde la crítica cinematográfica por un lado (y ya dejo aparte las cuestiones suscitadas en torno a la distinción de la crítica "profesional"/retribuida de la que se hace por pura afición e interés personal), y luego los gustos personales (únicos, intransferibles, y si alguien se toma por lo personal sus diferencias de criterio con gente reputada o experta bien puede padecer problemas de autoestima).

Escribir sobre cine es complejo, expresar con palabras una sensación tan inasible y hasta cambiante como el gusto (¿quién no ha experimentado la sensación de atribuir mayor o menor valor a una película tras un nuevo visionado?) exige una seria labor de introspección y autoconocimiento, pues se trata de analizar los elementos objetivos que atribuyen mayor o menor valor a una película (por mucho que me pretendan convencer, en El Sur siempre me ha parecido una rémora la falta de rodaje de la tercera parte de la historia) como de las propias motivaciones subjetivas, internas (deformaciones profesionales, recuerdos de infancia, principios etc.).

En cierto sentido mis gustos son los que para mí cuentan, y los gustos de los demás me merecen respeto por igual. Ahora bien, lo que pueda escribir una o otra persona sobre cine, lo valoro según la experiencia de la persona con la que hablas y la calidad de sus razonamientos, y sí, habrá personas a cuya labor crítica atribuya mayor valor, y que por tanto me predispongan más favorablemente para el visionado de tal o cual película, dentro del inabarcable conjunto de películas que me quedan por ver.

Anónimo dijo...

Soy el anónimo que desistió del cine del tío God después de Weekend. Os agradezco que queráis sumarme al club, pero todavía me resisto a experimentar el sadomasoquismo. Dentro de unos años, tal vez. Las películas seguirán ahí.

Luis S. dijo...

La verdad es que esta entrada de J. Cortés da para mucho, enhorabuena a su autor. Abriré otra espita, si se me permite. No es una crítica a J. Cortés pero quisiera ponerlo sobre el tablero, pues es un tema que me interesa mucho (a mí, que escribo con bastante insensatez sobre cine y que habré incurrido muchas veces en lo que voy a mencionar , aunque cada vez menos...). Me refiero a cuando un crítico incluye en su crítica (o comentario o análisis) un apunte extra-cinematográfico, digamos referido a la actualidad. Por ejemplo cuando señala Jesús: "lo que va quedando de nosotros aplastados por la economía...". Hay ejemplos en otros críticos mucho más evidentes, a los que volveré al final. Pregunto: ¿no es siempre un riesgo dar esas pinceladas del "mundo de ahí fuera", allí donde entre opinión y hecho puede haber roces y confusión? Uno lee la frase citada y parecería que estamos en efecto todos aplastados por ese ente furioso llamado "economía" (yo, por ejemplo, no siento ningún aplastamiento personal). Es obvio que Jesús se refiere a la crisis económica, muy dura en España, de los últimos siete años, pero considero que frases como la citada suponen sentencias excesivas y se arriesgan a desviar la mirada del cine de Godard y centrarla más en las ideas o ideología que podemos adivinar en J. Cortés (algo quizá inevitable, por otro lado).

Hace un año más o menos me llamó mucho la atención en un dossier de la revista "Cahiers" (versión española) sobre la película china "Un toque de violencia" que casi todos sus críticos y colaboradores incurrieron en esto que he dicho más arriba, pero de manera casi diría escandalosa, como si hubiese un acuerdo previo entre todos. Así que me decidí a escribir un texto sobre la película china que fuese, más bien, una crítica de esas críticas, por así decirse. Si alguien tiene curiosidad, lo puede leer aquí:

http://www.elcineenquevivimos.es/index.php?movie=2288

Jesús Cortés dijo...

No me refería a ninguna crisis en particular, que es obvio que el film no anticipa, sino más bien al peso de la economía en la vida diaria, insoportable a estas alturas.
No va a dejar de ser una ciencia por ello, pero sí que se ha convertido en objeto de debate habitual siendo muy compleja y cambiante. Discusiones sobre la prima de riesgo son que ninguno de los interlocutores sepa qué es son ya normales y no por ello menos absurdas

Jesús Cortés dijo...

Y por otro lado, está el dominio de la imagen, de lo externo, que ha acabado por copar no sólo los foros tradicionales seguidos por el público masivo, sino cualquiera, incluso los más "serios", lo cual se conecta con lo decía antes.
¿Quien no imagina al famoso Varoufakis de villano de una película y a él prestandose a serlo?

Miguel Marías dijo...

Francamente,no entiendo lo que quiere decir Luis S.
Vivimos (casi todos) en el mundo real, el cine se hace ahí fuera, no en un soñado (y pasado) Hollywood dorado, y la economía afecta - lo digo ahora como economista - no sólo al cine sino hasta a los que permanecer "intocados" por la crisis. Salvo que se sea absolutamente insensible a los problemas, dificultades y dramas de los demás (y en ese caso, extrañaría en tal persona algún interés por el cine (o la novela, o el teatro). Además, hay muchas películas, como las de Godard, que tratan precisamente de lo que Manolo Marinero llamaría "la intemperie", de ese "ahí fuera" (fuera de la sala, de la pantalla; fuera de la ficción), y por eso, cuando ha tenido las antenas bien puestas, ha captado cosas que tardarían un par de años en suceder. De "Masculin Féminin" a "Film Socialisme".

Miguel Marías dijo...

Hace una eternidad, un "anónimo" que luego firma como "Ángel", preguntaba sobre Greville. Por alusiones, contesto que: a) no sé si a Jesús Cortés le gustará; para escribir sobre él, es demasiado irregular, y no del todo satisfactorio; b) pertenece más bien a la categoría (intrigante y hasta simpática) de los excéntricos y lo que franceses y anglosajones calificarían de "bizarre"; c) hay mucho que promete y luego defrauda, una cosas es ver una foto y leer una sinopsis fantasiosa y otra aguantar 80 minutos a pie firme y ojo abierto; d) para mi peculiar gusto, las mejores serían "Remous" y "Brief Ecstasy", seguidas de "Menaces". "Le Diable soufflé" está bien. "Beat Girl" tiene cierto interés, como lo tienen, también con altibajos, "Princesse Tam-Tam", "L'Envers du Paradis", "Le Port du désir" o "Les Mains d'Orlac".

Oci ciorne dijo...

Totalmente de acuerdo con Miguel Marías en su penúltimo comentario. Aparte no sé por qué no me pasaste el comentario en que nombraba a dos "individuos" que harían bastante bien el papel de villano (ni siquiera tendrían que actuar, bastaría que fueran ellos mismos), al contrario que Varoufakis, que debe ser el último europeo con agallas.

Anónimo dijo...

Godard no sólo es el mayor genio de la segunda mitad de siglo, y no sólo me refiero al arte cinematográfico, sino un pensador al que el paso dl tiempo situará a la altura de los más grandes. Sus Histoires du cinema serían la más firme candidata a la salvación si sólo se pudiera rescatar una película de toda la historia del cine ya que en ella conviven lo más grande legado por este arte y funciona como la mejor antología posible, pero no una antología fría y meramente acumulativa sino orgánica y reflexiva, donde las preguntas o interrogaciones son siempre más importantes que la respuestas o aseveraciones.

Además Godard ha tenido SIEMPRE la virtud de reinventarse y de negarse a vivir de las rentas que le permitían su innegable prestigio (años 60), ese que tanta nostalgia evoca en algunos de vosotros. Ha preferido arriesgarse continuamente, JAMÁS ha temido transitar por caminos ominosos y hasta clandestinos. Tampoco ha sido un autor que sintiera a gusto con el halago fácil y la admiración, siempre ha desconfiado de los que se acercaban a él con idolatría.

Por su obra, actitud, estilo, por ser fiel a unos principios tan honestos como incómodos merece la admiración de todos aquellos que creemos que el ARTE es algo más que un entretenimiento para la mayoría o un privilegio (no exento de cierto elitismo) para unos pocos, GODARD merece nuestra máxima admiración y nos deja un modelo a seguir SIEMPRE.

QUE DURE PORQUE GODARD MORIRÁ CON LAS BOTAS PUESTAS.

Idoia

Anónimo dijo...

Idoia lo mismo se podría decir de otros directores y sin ser tan aburridos. Porque si hay un rasgo que caracteriza el cine de Godard es el insoportable tedio que provocan la mayoría de sus películas, capaces de provocar el sueño hasta en el más irredento de los insomnes.

Luis

Tomás Sánchez dijo...

Qué opinión tenéis de La Chinoise? Nunca se ha encontrado entre las más valoradas de Godard, pero para mí es de las que más me gustan, me resulta brillante la dualidad existente entre la densidad e interés que despiertan los conceptos políticos manejados en la película por un lado, y luego el sentimiento de frustración y pena que llegan a inspirar los personajes, felices en su rol de meros intelectuales de salón (sobre los que me pregunto si Godard se ve o no parcialmente reflejado en ellos.

Jesús Cortés dijo...

A mí, como "Weekend", me parece muy buena pero no de las mejores. Son películas muy tristes, si, desesperadas, bajo esa apariencia de confusión y caos. "Le gai savoir", que parece más negativa aún, creo que encuentra soluciones y alumbra un camino no seguido luego; esa sí me parece de las verdaderamente extraordinarias

Anónimo dijo...

Luis, si Godard da somnolencia qué le quedará a tu querido Bela Tarr...

Mascarita

Anónimo dijo...


Hola Jesús,

Hace tiempo que sigo tu blog y tus recomendaciones sobre películas con mucho interés. No he querido participar antes -ni creo que lo haga a menudo en el futuro- porque no tengo la sensación no poder aportar gran cosa al debate. Me cuesta encontrar palabras para hablar de cine -algo que admiro de ti y por supuesto de Miguel Marías, entre otros- y para tener opiniones muy contundentes sobre tal o cual director (el tiempo me las ha hecho reconsiderar todas, salvo mi santísima trinidad personal de Ford, Hitchcock y Rossellini). De todas maneras quería felicitarte, más allá de preferencias o gustos personales -que comparto casi siempre-, por las puertas que abres, en tus escritos, a nuevas formas de comprender o sentir el cine.

Un saludo,

Alex

Jesús Cortés dijo...

Bienvenido Alex, un saludo

Anónimo dijo...

Bela Tarr tiene películas aburridas como Satantango, quizá la película más sobrevalorada del cine contemporáneo y otras que no lo son en absoluto. Algunas son incluso magníficas pero el problema es que nuestra concepción de los que debe de ser el ritmo de una película está influenciada por el cine USA y por la mala televisión cuando el cine de Ozu, por ejemplo, tiene un ritmo perfecto para la reflexión y la armonía que proporciona al buen espectador y las películas de acción USA, sean con Bruce Willis o de Michael Mann lo mismo da, son atropelladas y dañan al cerebro con su bombardeo constante de planos y de acontecimientos gratuitos. Demostrado por Lipovesky y Baudrillard.

Anónimo dijo...

No sé si me daña más el cerebro Bruce Willis o Bela Tarr. Lo que te aseguro es que los efectos del segundo se parecen mucho a las drogas duras.

Mascarita

Anónimo dijo...

¿Recomendaciones de BB aparte de Le mépris?

Jesús Cortés dijo...

No hay mucho. "Les grandes manoeuvres" de Clair es de lo mejor para mi gusto, aparte de "Le testament d'Orphée", donde su presencia, como la de todos, es una celebración.
No sé qué tal se conservará "En cas de malheur" de Autant-Lara, que me pareció interesante en su día.
Topó con Vadim, de los menos dotados de toda aquella generación, y del que nunca he entendido qué pudo ver en él Godard, ya que estamos con el asunto.

Anónimo dijo...

El debate Godard permanece 50 años después. Al menos ahora parece que hay un consenso sobre las películas de los años 60, aceptadas una cuantas como magníficas y emocionantes. Cuando yo empecé a leer y ver cine en los 80 ese consenso no existía y los que despreciaban a Godard también lo hacían con su, digamos, primera época, la pop y cinéfila.
Yo soy de los que aman a Godard. Solamente recuerdo una película suya que me aburriese, "Une femme mariée". De todas las demás siempre he encontrado algo que me apasionase. Ideas, asociaciones, poesía. No son películas perfectas porque no lo pretenden ser. No empiezan con una puerta que se abre y acaban con una que se cierra. El recorrido de Godard como cineasta creo que es el más coherente que ha habido en el cine de "autor". De "A bout de souffle" a "Histoire (s) du cinema, uno va viendo cómo se va deshaciendo de todo lo accesorio para llegar a lo más íntimo de su cine, que es, para mí, esta serie de pequeñas joyas en la que definitivamente encuentran una forma todo lo que Godard ha ido contando en las obras posteriores. El cine, la historia, la palabra, la política. Y todo ello, empero, con una forma poética, que es a mí la que me llega.
Unos pequeños apuntes. Con Saul Bass, es el mejor creador de genéricos del cine. No son inútiles ni una sucesión de nombres. Todos ya cuentan la película, de lo que tratan, de lo que pretenden decir. El de Le Mépris el más cinéfilo jamás hecho, en original con la voz de Godard diciendo los nombres.
"Grandeur et decadence...", un episodio de una serie de televisión de una hora es una obra semidesconocida que es absolutamente maravillosa. Creo que es su último intento de hacer una película de emociones. Para mí es hipnótica y plena.
"Nouvelle vague" y otras películas de este período hicieron de Godard el mayor esteta del cine de los 90. Sus planos de árboles, coches, casas, orillas del lago, flores, campos, etc... tienen una fuerza impresionante. Para mí, son ímágenes puras, casi renacidas, como si nunca hubiera habido nadie antes que hiciera cine. Y, por supuesto, con un sonido que vistas en una sala con Dolby hacían de ellas una experiencia sensorial casi total.

Miguel Angel.

Anónimo dijo...

¿Qué tendría Vadim? Misterio sin resolver...

Anónimo dijo...

http://p9.storage.canalblog.com/94/84/422707/37038374.jpg

Siempre nos quedará Le mépris...

Luis S. dijo...

Quizá M. Marías no me entendió porque mi ejemplo, en efecto, tomado del comentario de J. Cortés, no era claro. Pero me hizo recordar otros más evidentes y por eso aporté el link de un artículo mío sobre una película china. Quizá para explicarme mejor, pondré un ejemplo concreto. Sobre "Un toque de violencia" (hace un año y pico, en "Cahiers"), el crítico J. Pena escribía: “el paso de una sociedad rural inspirada por la doctrina del Gran Timonel, a una sociedad urbana dominada por un capitalismo salvaje que ha acentuado la brecha entre ricos y pobres...”.
Dejando de lado el eufemismo del Gran Timonel, referido al (según algunos estudios) mayor asesino del siglo XX, tuve curiosidad por la segunda parte de la frase y me intenté informar un poco. Pues bien, un informe de 2012 del Banco Mundial (que citaba M. Naím en un artículo en El País) señalaba cómo en la China, entre 1981 y 2008, el número de personas viviendo en el umbral de pobreza extrema había remitido en 660 millones de personas (probemos a decir la cifra en voz alta). Y entre 2002 y 2008 el porcentaje había pasado del 28,6% al 13,1%.
En fin, que lo de la "brecha" y los horrores del "capitalismo salvaje" en China, si atendíamos a datos del mundo real, eran asuntos como mínimo cuestionables o podían, digo yo, relativizarse, ¿no?

Sergio Sánchez dijo...

Yo creo que se refería a que ha acentuado la brecha en Occidente y que se puede suponer que la acentuará a la larga en China si lo ha hecho en los últimos años en otros países.

De todas formas yo sugiero que una crítica al capitalismo ni si quiera debería interpretarse como que se está en contra del capitalismo como sistema. Vamos, que yo personalmente no encuentro ni sugiero sistema mejor, que incluso puedo apreciar algo muy positivo y próspero en él, pero comparto todas esas críticas. Que la economía no me ha afectado personalmente demasiado durante la crisis pero me parece obvio y evidentísimo que sí lo ha hecho a un enorme número de personas, que no me dan en absoluto igual, precisamente por lo que apuntábais, porque si te interesa el cine o la novela es imposible que te den igual los demás. Vamos, que decir que la economía nos afecta o que el capitalismo ha acentuado una brecha o que se ha desmadrado maximizando beneficios y creando ricos al mismo tiempo que pobres es casi objetivo.

Y de todas formas volviendo al cine a mi me gusta leer tras cada crítica que hay una persona a la que no sólo le interesa el cine, con opiniones, ideales e ideología, aunque sean contrarias a la mía. El ensimismamiento con el propio cine no tiene mucho sentido porque la mayoría de las veces el cine no habla de cine (a veces sí) sino del resto de cosas que no son el cine...cómo no tomar partido.

Luis S. dijo...

Sergio, la brecha a la que se refería el crítico era en China y los datos del informe al que había aludido M. Naím en El País señalan que, al contrario de lo que dice Pena y lo que decían o sugerían varios otros críticos y colaboradores en aquel número de "Cahiers", el capitalismo en general ha mejorado China, no lo contrario: hay menos pobres y mucha más clase media. No es una opinión. Y me llamó la atención ese énfasis por todos los lados del especial de la revista por intentar revestir el capitalismo "salvaje" con los ropajes del demonio, algo al menos chocante tras décadas de comunismo en China y sus millones (no lo digo yo) de muertos.
Puedo estar de acuerdo en casi todo lo que dices, pero en realidad yo no iba por ahí (y estoy, como tú, en contra del ensimismamiento con el propio cine, etc.). Mi propósito era simplemente anotar cómo a veces los críticos (amateurs, profesionales, diletantes, académicos: da igual) mezclan opiniones/deseos/rumores con hechos y muchas veces interesadamente, con el fin de intentar imponer su propia ideología o quizá, menos conscientemente, porque se suben a la ola de lo que se supone que hay que decir y pensar desde cierto ámbito.

Anónimo dijo...

Sinceramente no entiendo, señor Miguel Marías, como le pueden encartar Il Casanova y Toby Dammit y en cambio detestar Satyricon, aunque lógicamente respeto enormemente su opinión, realizada además después de varios visionados de las tres. Yo por mi parte no he visto ninguna de ellas más de tres veces pero me parecen enormemente parecidas en casi todo: temas, estilo, imaginería, visión del mundo… La valoración que tengo de ellas es muy similar salvo en el caso del corto inspirado en Poe que no deja de ser una obra de menor envergadura que las otras dos.

Un saludo para usted, para Jesús Cortés y todos los que participan en el blog,

Antonio

Anónimo dijo...

Bueno Luis, yo creo que Pena no falta a la verdad. Sí, ahora hay muchas menos personas en situación de pobreza absoluta, cientos de millones incluso, pero la diferencia entre ricos y pobres sí que ha crecido exponencialmente, porque ahora hay multimillonarios. No digo que sea algo malo, estoy de acuerdo en que China está mucho mejor ahora, pero sí que es una situación que puede generar una frustración que antes no se producía en esa medida (aunque había problemas mucho más graves). Al fin y al cabo el capitalismo es un sistema basado en generar deseos consumistas en la población. Y ojo que yo no estoy para nada en contra de él, pero tiene su lado oscuro, por supuesto.

Genjuro

Miguel Marías dijo...

Dejando de lado China, país en el que ni en los 50 ni los 60 ni los 70 ni los 80 ni los 90 ni los 2000 ni los 2010 veo apetecible vivir, contesto al "Anónimo"Antonio. Yo no entiendo que no entienda que, por mucho que pudieran tener en común (y no veo gran cosa en común entre "Satyricon", "Casanova" y "Toby", ni entre - si no recuerdo mal - Petronio, Casanova y Poe) las tres películas en cuestión, las separan, desde luego, y aparte del metraje, la ambición o el presupuesto, cosillas tan importantes como el ritmo, el tono, la planificación, la estructura narrativa, la iluminación, la elección y dirección de actores, la concepción del espacio, la manera de dirigirse al espectador (es decir, de tratarle)... y algunas otras cosas, no precisamente insignificantes (a mi entender), que pueden hasta hundir una película en teoría atractiva y bien intencionada (Wenders lleva unos 30 años demostrándolo y Scorsese ya unos cuantos). Es una perversión de la famosa "política de los autores" (que yo llamaría "teoría de los autores" y aplicaría restrictivamente, y nunca al todavía "autor" de sólo un par de películas) considerar que todo lo que tenga algo que ver entre sí (en términos tan vaporosos como visión del mundo, estilo, temas, imaginería) sea igualmente valioso (bueno o malo) de forma casi automática. Eso eliminaría el riesgo, sin el que no puede haber ni arte ni acierto. Nadie (o casi nadie) se libra de equivocarse, de no lograr sus propósitos (o de tenerlos absurdos), de no aguantar lo bastante, de no tener fuerza, calma o salud suficientes, hasta sin la "ayuda" de productores, actores, guiones a menudo hostiles, rebeldes, impuestos o caprichosos, ni de técnicos incompetentes o soberbios y desobedientes. Tampoco creo que la duración marque diferencias cruciales de calidad: entre un corto magistral, que los hay, y un plomazo de 4 horas que ha costado 300 millones, que también, la verdad es que prefiero el corto sin la menor vacilación, y hasta prefiero "Toby Dammit" bastante por encima de "La dolce vita", pese a que ésta, aunque bastante retrógrada y muy pesadamente moralizante a ratos, no ME PAREZCA en conjunto mala, sino (sin exagerar) buena.

Anónimo dijo...

¿Por qué La dolce vita es retrógrada y moralizante?
Gracias.

Demure dijo...

Muy interesante todo el debate (no entro porque no considero que tenga los conocimientos adecuados, y para defender a Godard, pues ya lo haces otros mejor de lo que yo lo haría). Si se me permite el off-topic, quisiera avisar de la aparición de una nueva película dirigido por Robert Duvall, del que recuerdo que Jesús escribió sobre su 3er y fenomenal filme "Assassination Tango". El film se titula "Wild Horses" y, aunque el cartel no invita al optimismo, creo que tanto Jesús como muchos lectores de este blog pueden estar interesados en su visionado.

Un saludo, Javier

Jesús Cortés dijo...

Sí, ya lo vi hace unas semanas y es bueno, aunque no tanto como "Assassination tango". Es de lo poco destacado del reciente cine americano.

Carlos C. dijo...

Qué tal, Jesús. Perdona por el off-topic también. ¿Hay algo interesante (si has visto) en las filmografías de algunos hoy algo olvidados directores clásicos como Robert Z. Leonard, Sam Wood, Irving Pichel, David Butler, Mal St. Clair, John S. Robertson, George Fitzmaurice, Robert Florey, William K. Howard o Alan Crosland?

Saludos.

Jesús Cortés dijo...

Bastante olvidados, efectivamente.
Yo de casi todos he visto cosas interesantes o hasta muy buenas como por ejemplo "Guest wife" de Wood, "The man I married" de Pichel, "White gold" de Howard, "The beast with five fingers" de Florey o "The enchanted cottage" de Robertson. De momento menos interés parecen tener Butler, Leonard, Clair, Fitzmaurice o Crossland, pero me faltan muchas por ver y es posibe que haya alguna realmente valiosa.
Sin ir más lejos, hace muy poco he visto la sensacional "Merrily we live" del a priori gris Norman Z. McLeod, una comedia tan buena como muchas screwball famosas.
Prácticamente cualquier cineasta de los 30, 40 o 50 es capaz de tener sorpresas así guardadas.
También yo hago un auto off-topic y recuerdo que en breve estará subtitulada en KG la largamente esperada "Zacharovannaya Desna" de Yuliya Solntseva.

Rodrigo Dueñas dijo...

Apunto las sugerencias. Compruebo que la película de Wood y la de Florey se han editado recientemente y que la de Robertson puede verse en Youtube.
Por mi parte recomiendo "Quicksand", de Pichel. Un noir extraordinario.