sábado, 21 de enero de 2017

ALFOMBRAS PERSAS SOBRE MADRONA PARK

Tardamos muchos años en comprobar si tenía razón.
Sonaban ya muy lejos aquellas palabras de Mark Lanegan, el cantante de Screaming Trees, asegurando que hubo un disco fantasma entre "Sweet oblivion" (1992) y "Dust" (1996) desechado por no estar "a la altura", cuando cayó en manos de cuantos quisimos buscarlo el álbum unreleased - no tuvo ni título - en cuestión.
Oficialmente fueron quince años, ya que la mayoría de esas canciones finalmente fueron publicadas en 2011, dentro del póstumo "Last words: The final recordings".
En cualquier caso las sensaciones fueron extrañas. Doblemente, porque no está tan claro que hubiesen supuesto un mal paso de haberse publicado entonces - quizá sí una buena tentativa, pero sin avistar nuevo rumbo - y porque eran un obsequio extemporáneo con la banda ya disuelta, como si de una historia a la que le hubiesen arrancado varias páginas se tratase.
Es un dilema obsesionante ¿Cómo puede saber una banda que su nuevo álbum es mejor o al menos no desmerece frente a su anterior y brillante predecesor?
Muchos se desnaturalizan y malogran anticipadamente en esa persecución, que suele tener que ver menos veces con la ambición (legítima o desmedida) y sí más a menudo con el convencimiento de que en un sólo lp no está todo lo bueno que son capaces de ofrecer, pero lo importante es que la cuestión es previa, privada y decisiva, incontrolable una vez editado el nuevo material.

Todavía con Mark Pickerel en la banda. 1990
Mark Lanegan
Barrett Martin en uno de tantos supergrupos tardíos, con Duff McKagan (Guns N' Roses), Mark Arm (Mudhoney) y Mike McCready (Pearl Jam)
En vivo en el Roxy
Buenos recuerdos. Lollapalooza 1996, con Josh Homme (Kyuss, Queens of the Stone Age) como guitarrista invitado
"Sweet oblivion" había sido un claro paso adelante en todos los sentidos desde el previo "Uncle anesthesia". 
Siempre tuvieron buenos temas, dos o tres por disco quizás, desde el lejano "Clairvoyance" fue así, confundidos en una producción con demasiadas aristas y muy mate. De repente tocaron su cima con aquellas limpias y poderosas "More or less" o "Troubled times", grandes medios tiempos como "Dollar bill" o  "Winter song" y hasta un hit como "Nearly lost you", todas superiores a sus mejores tema hasta 1991, como "Bed of roses" o "Night comes criping". Don Fleming los hizo sonar como los más líricos Dinosaur Jr, pero apoyándose en la potencia de la batería de Barrett Martin, el nuevo miembro, fundamental desde el primer momento para el sonido de la banda. La voz de Lanegan, habitualmente enmarañada, distinta a la que se escuchaba en directo, parecía haber subido dos octavas en la mezcla de Andy Wallace.
Multiplicados, no se quedaron atrás de todo lo extraordinario que se editó aquel año 1992, que no fue precisamente poco: "The southern harmony and musical companion", "Angel dust", "Bone machine", "Blind Melon", "Bricks are heavy", "Dry", "Hollywood Town Hall", "Dirt", "Check your head", "Broken", "Your arsenal", "Danzig III: How the gods kill", "Frenching the bully", "Vulgar display of power", "Blues for the red sun", "Love songs for the hearing impaired",  "Fontanelle", "Good as I been to you", "Automatic for the people", "La sexorcisto: Devil Music Vol I", "Harvest moon", "Psalm 69", "Henry's dream", ""Little Village", "The chronic", "March 16-20, 1992", "Dirty",  "Slanted and enchanted", "The end of silence", "House of pain"...
De repente, uno de los grupos más ariscos y oscuros de la escena de Seattle, creció hasta para clasificarse bien en el Billboard, un hito impensable meses antes de la salida de "Sweet oblivion".
Así las cosas y después de años de dudas, "Dust" no les encumbró precisamente, de hecho los despidieron de la compañía tras su (cuestionable) fracaso comercial, pero es la clase de disco que se graba una vez en la vida.
Cuanto más arreglaban y perfeccionaban las canciones, más se parecían a las de unos Procol Harum o unos Blind Faith, viajando en el tiempo hasta la frontera de los 60 y los 70, abigarrados, densos, pero con melodías cristalinas tras aquella muralla de guitarras, sitares y mellotrones.
La cumbre quizá sea "Sworn and broken", adornado con un solo de órgano de Benmont Tench, pero ahí estaban también "Dying days", "Halo of ashes", el single "All I know", "Look at you" o "Gospel plow", magnificadas por George Drakoulias.
El viaje fue tan largo y el descenso hasta lo más precioso de su capacidad, tan pronunciado, que ahí fuera todo había cambiado y comparadas con las de "Aenima", "White light, white heat, white trash" o "Unchained", sus canciones parecían inocentes y nostálgicas. 
Pero esa, es otra historia.

22 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

Ni idea al leer estas dos entradas de qué nos estabas hablando. Pero la pequeña ventaja de la música es que no hace falta una descarga costosa ni una hora media de concentración para tomar nota de la referencia. Y hoy mientras comíamos he escuchado a estos Screaming trees y he releído posteriormente esta entrada.

Un saludo

Jesús Cortés dijo...

Sí, nunca entendí eso de que hay música o películas apropiadas sólo para esta o aquella hora del día. Mejor estaríamos viendo un Hawks o escuchando a Miles Davis a las diez de la mañana que haciendo la colada o redactando informes.

Anónimo dijo...

¿En qué trabajas, Jesús? A las diez de la mañana yo tengo que estar en el tajo. Ya me gustaría poder escuchar a Davis tomándome un buen café irlandés. No es mala idea, eso está claro.

Jesús Cortés dijo...

A mí también me gustaría.

Luis S. dijo...

Madre mía, qué tiempos. No conozco el grupo del que hablas pero sí he reconocido algunos álbumes que citas. Tengo cuarenta tacos y los noventa fueron mis teens y mis early twenties así que toda la onda de Seattle y etc. formó también parte de mi ambiente, salidas nocturnas y demás. Me hizo entonces mucha gracia Pavement, grupo descreído como pocos, y acaso algo coyuntural, pero qué graciosamente posmoderno era con letras como aquello de "I was dressed for success..." o "Jesus was so cool". Y los más cañeros Faith No More, los Black Crowes (que no estuvieron entre mis favoritos pero están bien) y, por supuesto, en esos primeros noventa, Nirvana (pelín sobrevalorados, ¿no?), Pearl Jam, Sound Garden (qué poderosa "Black Hole Sun")... También disfruté por entonces con canciones de Smashing Pumpkings.

Dicho todo esto, confieso que yo fui más British en aquellos años y a mí lo que me entusiasmaba (ahora, que apenas escucho música, ya ni sé lo que me gusta) eran The Smiths sobre todo (el primer disco, para mí, imbatible), y luego Pulp, The Cure a veces, incluso los estéticos Suede y en ese plan.

Jesús Cortés dijo...

De Pavement me gusta mucho ese "Slanted..." y poco más. Los vi en directo y eran buenos, a pesar de la actitud de "genio indie" de Stephen Malkmus, que se creyó lo que decían de él algunos. Black Crowes es para mí una de las grandes bandas de la hsitoria. Nirvana eran muy buenos, independientemente de todo el aparato comercial que arrastraban. De Soundgarden prefiero "Badmotorfinger", que es la primera gira de ellos que pude ver, con Ben Shepherd fuera de control. Los Pumpkins tienen tres discos buenos y tuvieron un gran momento hacia el 95. Los ví en la gira de "Mellon Collie..." y sonaban muy bien. Un tipo desagradable Billy Corgan por lo poco que lo traté.
Los tres discos de los Smiths son muy buenos, pero yo me quedo con "The Queen is dead", donde están las canciones que mas me entusiasman de ellos. Morrissey en solitario también ha hecho grandes discos.
Pulp nunca me gustaron, salvo alguna canción. Será que no soporto a Jarvis Cocker. The Cure me gustan mucho a veces, pero no siempre. Suede arrancaron con un gran disco y se mantuvieron algún tiempo antes de banalizarse... coincidiendo con la marcha de Bernard Butler, que era el mejor guitarrista inglés joven junto a John Squire de Stone Roses.

Luis dijo...

Y estaban también mencionados Dinosaur jr, lo que me gustaba a mí aquel vídeo de I feel the pain...
Te has movido mucho por ese mundillo musical, no? Veo que has conocido a mucha gente, los entrevistabas? No sé cómo escribir la dichosa interrogación en la tablet...

Jesús Cortés dijo...

Escribía en fanzines, sí y ví bastantes conciertos. Entrevistas, apenas, sólo llegaba a poder acceder a algún backstage y, claro, te tropiezas con gente. Por ahí tengo una foto con Frances Bean, la hija de Kurt Cobain, que me la empaquetó Courtney Love una de esas veces en que andaba intoxicada y me vería cara de (suficientemente) bueno como para quedarme un rato con la niña. La maldita niña me escupió a la cara, pero ya sabes, es un acto punk y no había nada que decir.
Desde luego, a todos los niveles, es un mundillo mucho más interesante y divertido que el del cine y en particular que el de los festivales de cine, que ves más gente seria o solitaria. Y, aunque parezca mentira, más posers; conozco a gente que ha escuchado y han visto en directo todo lo imaginable, infinitamente más humilde y dispuesta a dudar y admitir otra visión de las cosas, que a críticos de cine que no saben ni quién es Matarazzo y se creen que son Jean Narboni.

Luis S. dijo...

Esa diferencia que haces entre críticos de cine y musicales la he pensado algunas veces entre la gente de letras y la de ciencias. Entre, digamos, sociólogos o historiadores o semiólogos o críticos de literatura, por un lado, y científicos, por otro. Estos últimos suelen ser mucho más humildes y menos arrogantes que los primeros, y están más dispuestos a admitir que han hecho algo mal o que no están seguros... Y además, suelen expresarse con mucha más claridad y sin aspavientos. Conste que yo soy de letras...

En cualquier caso, muy interesante tu trayectoria. Y la anécdota de la hija de C. Love, simpática como mínimo, ay los actos punks...

Jesús Cortés dijo...

Yo hablaba de quienes van de lo que no son, que abundan mucho. Entre "profesionales de la profesión" hay muchos vicios, mires donde mires.
Me choca oir a un tipo que escribe sobre cine, música, poesía, danza, etc. complacido porque le llamen - o hasta que se llama a sí mismo - "experto" y luego ir, lógicamente, cambiando de opinión sobre muchas cosas o sobre casi todo conforme pasa el tiempo, a la luz de las revisiones, lecturas, representaciones o lo que sea necesite para conocer mejor lo que le gusta.
Y mejor no hablar de quienes están seguros de cosas que ni conocen.

José Oliveira dijo...

Olá Jesus, como vais? Gostava de te perguntar algo, e perdoa-me por neste post, mas já viste esse western "Mimosas"? Vale a pena andar atrás (visto que não deve chegar a Portugal)? E que mais recomendas por aí?

Um abraço e tudo de bom,
José Oliveira

Jesús Cortés dijo...

¿Qué tal, José?
"Mimosas" es de lo poco interesante español reciente, sí. Va progresando Laxe.
El panorama es tan raquítico como siempre, ya sabes. Se armó un revuelo con la última de Fernando Trueba, bastante oportuno porque desvió la atención de lo pésima que era. Muy interesantes "Tarde para la ira" de Raúl Arévalo y "Ser luz" de José Manuel Mouriño

Jesús Cortés dijo...

Bueno, "Mimosas" veo que tiene cuádruple nacionalidad, pero por la parte (gallega) que nos toca...

José Oliveira dijo...

Muito obrigado, a ver se a "caço" oportunamente...

Luis S. dijo...

Interesante la de Arévalo, sin duda, pero no la obra maestra (cinco estrellitas) que muchos han querido ver, incluso mentando a Peckinpah (y obviando a José Antonio de la Loma et al).

Jesús Cortés dijo...

La relación con Peckinpah no la veo, como tampoco las tienen las de Cédric Anger, que algún punto en contacto tienen con este Arévalo.
Y no recuerdo nada valioso de De la Loma, la verdad. Hasta el último Calparsoro, "Cien años de perdón", director irregular donde los haya, me parece mejor que las que hizo De la Loma.

Anónimo dijo...

Jesús, por seguir con música y cine español..., ¿has visto Mapa, de León Siminiani? Con algún detalle chirriante, me pareció una propuesta original y divertida. Al principio de la película se menciona a Joshua Redman, me gustaría también preguntarte qué valoración tienes de este músico.
Aprovecho para desearte con un poco de retraso lo mejor para este año, que ya se embala. Espero que tengas proyectos ilusionantes.
Un saludo. José Antonio.

Jesús Cortés dijo...

Ví "Mapa" en el Festival de Sevilla y hasta entrevisté a Siminiani para la revista Détour. No estaba mal la película y el tipo me pareció simpático y modesto. Hablamos de música básicamente. Fan de PJ Harvey, Matthew Sweet, Throwing Muses... toda aquella época "alternativa" que saltó al mainstream sin previo aviso. ¡Hasta Primus fueron superventas en USA!
No conozco apenas a Joshua Redman, lo siento.
Espero que a ti también te vaya bien este año.

Anónimo dijo...

He localizado ya la entrevista a Siminiani, Jesús. ¿Colaboras en otras revistas en la actualidad?
Seguro que has escuchado bastantes veces a Joshua Redman sin saberlo, porque tiene aportaciones maravillosas en la banda sonora de varias películas de Clint Eastwood; Space Cowboys, por ejemplo, o Midnight In The Garden Of Good And Evil, con el "I'm an Old Cowhand (From the Rio Grande)" y la versión de Days of wine and roses que interpreta Cassandra Wilson. También compuso la banda sonora de Vanya on 42nd Street, de Malle, y participa en Kansas City, de Altman, haciendo de Lester Young.
Por otra parte, debo reconocer que sus discos no me están pareciendo, de momento, al nivel que suponía, por eso ha sido preguntarte.
J.A.

Jesús Cortés dijo...

Sí, algo hago con revistas. A Juan de Détour le debo un texto, creo. Pronto sale la nueva FOCO de Brasil donde también estoy y el segundo volumen del libro "Ojos sin rostro" va de camino para la imprenta y saldrá más prnto que tarde.
No miré lo de Redman, hablaba de memoria y, sí, efectivamente lo he escuchado más de lo que pensaba, pero tendría que pararme a revisarlo.

Jonatan Martínez dijo...

Precisamente esta mañana un amigo colgaba "Sworn and broken" en Facebook y comentaba como hace 20 años nos juntamos (sin conocernos aún), unos cuantos que con el paso del tiempo nos haríamos amigos gracias a la música y a este engendro del diablo, alrededor de Ben Shepherd después de aquel memorable concierto que dio Mark Lanegan en la Sala Caracol y que terminó, dejándonos a todos extasiados, con esa canción en el bis...
Un fuerte abrazo, amigo.

Jesús Cortés dijo...

Mi primer recuerdo de Ben Shepherd es de aquel triple cartel "californiano" que nos cayó encima por la Expo 92, con Soundgarden, Faith No More y Guns N' Roses. Tocaba el bajo por los tobillos, se cayó y se quedó recostado sobre un bafle. Mal sonido aquella tarde, pero vaya sensación de no vivir (musicalmente) en España por un día.
Más allá de su aportación a algunos temas de "Badmotorfinger", para mí queda su fascinante "Head down", una de mis canciones favoritas de "Superunknown".
Un abrazo y otro para Juanma, donde quiera que esté.