martes, 4 de abril de 2017

CONSENTIMIENTO EXPRESO

Trágicamente desaparecida recién cumplidos los treinta años tras rodar una de las películas más asombrosas de la historia del cine, "Ensayo de un crimen/La vida criminal de Archibaldo de la Cruz", nadie pudo descifrar a la magnética y atormentada actriz de origen checo Miroslava Stern.
Bellísima en color, ese mismo año de 1955 en que terminó con su vida - el oscurecido western "Stranger on horseback", que era sólo su segundo trabajo en Hollywood -, yo al menos la tengo también muy presente por una obra en blanco y negro de un cineasta trotamundos con mucho menos nombre que Luis Buñuel y Jacques TourneurTulio Demicheli, autor de la arrolladora "Más fuerte que el amor" de 1953.
El argentino Demicheli había sido guionista en su país para Soffici, Fregonese, Borcosque o Amadori y ya llevaba un par de años dirigiendo cuando hizo esta coproducción cubano-mexicana de nula fama, la misma suerte por otra parte que corrieron todos los largos, salvo uno, que realizó en esta primera mitad de los años 50 en México. Es curioso que de la "era dorada" de esta cinematografía permanezca en buena medida lo contrario que en otras: los actores son más y mejor recordados que los directores, las aportaciones externas configuran y se funden con las autóctonas, las nuevas corrientes llegan sin naturalidad y demasiado tarde, eliminando la fundamental convivencia y revitalización de los cineastas del pasado, que salen malparados de la competencia con la televisión... tal vez si hubo una vez un perfecto sistema de estudios, fue este.
En los años que separan a "Vivir un instante" (1951), seguramente su primer film notable, de la versión que filma de la novela "Brief einer unbekanten" de Stefan Zweig, "Feliz año, amor mío" - nueve años posterior a la genial adaptación dirigida por Max Ophuls y no por ello engrillada a su influjo -, sólo consigue Demicheli que su nombre suene en 1956 cuando estrena "La herida luminosa", la primera "española" de todas las que dirigió antes de recalar precisamente en España, un conflicto médico-religioso, entre Sirk y Matarazzo, de singular contraste con la revisión abatida por infinita tristeza que muchos años después hizo José Luis Garci.
"Más fuerte que el amor", como la gran mayoría de películas de ese lustro, será un melodrama pero resulta tan carnal, divertido y explícito como sólo lo podía ser en estos años señeros en el cine mexicano una hipotética variación que hubiese reescrito Robert Wilder del film pasional probablemente definitivo, el aún candente "Ruby Gentry" de King Vidor, un libreto además "inverso" en cuanto a la extracción social de la pareja protagonista, Miroslava y un Jorge Mistral con el lado femenino bien recóndito. 
Se trata de una pieza tan absolutamente incorrecta y supongo que inaceptable para un sector amplio de los espectadores de sesenta y tantos años después como lo deben ser los DeMille mudos moralmente "adulterados" (y nada adocenado precisamente andaba el viejo Cecil con los años, como bien demuestra la tremenda "Samson and Delilah" de 1949), varios primeros Wellman sonoros de la prohibición y muchas, si no todas, las obras de uno de los más ilustres contemporáneos de Demicheli - en tiempo y lugar -, Emilio Fernández. La retahíla de calificativos que los adornarían sería de órdago.
No ha lugar ni siquiera con este sorprendente Demicheli una posible defensa como la que puede asistir al Mur Oti de "Cielo negro", "Fedra" y "Condenados" - de los que varias veces es fácil acordarse -, en el sentido de cómo sublima el maestro español elementos clásicos del género para esquivar un panorama irrespirable, por el sencillo hecho de que "Más fuerte que el amor" es un film feliz, "sin nada que demostrar", suave y elegante en transiciones aprovechando los holgados medios de los que dispuso, que se sigue con fruición.
 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Poco he visto de Demicheli y nada de sus comienzos. La edad de oro del cine mexicano tiene mucho que ofrecer, así que seguiré tus recomendaciones. Precisamente ayer me sorprendía gratamente "Almas rebeldes", modesta ópera prima del luego afamado Alejandro Galindo.
A Miroslava la recuerdo, además de en las citadas, en "Trotacalles" (de la que hablaban en Sight & Sound no hace mucho en un número de dedicado a mujeres directoras) y en "Escuela de vagabundos", un simpático My Man Godfrey a la mexicana.

Ángel

Jesús Cortés dijo...

Hay multitud de velados "homenajes" o pseudo-remakes y combinaciones de films americanos en esos años en México. Casi no hay título popular al norte del Río Colorado que no tenga un pariente azteca, a menudo más desenfadado y a veces de insospechada calidad.
Hubiese sido interesante ver a más de uno de estos cineastas rodando en Hollywood, pero ya sabes que los latinos emigraban allí mucho menos como lo hizo Neville - codeándose con estrellas y encontrando un sitio, luego más o menos aprovechado - y más veces como contaba el Indio le sucedió a él, de polizón acompañando al ataúd de Valentino.

Rodrigo Dueñas dijo...

Gozoso ejemplo del melodrama pasional en su vertiente más extremada de sensualidad y violencia, que ya había ofrecido obras magníficas como "Ganga bruta". Deshaciéndose del argumento y aumentando la exageración y el humor, Russ Meyer lo llevará al límite.
Si Demicheli bordeó lo prohibido por la censura, es inimaginable que una película así pretenda hacerse hoy.
Sí: gravemente peligrosa.

Miguel Marías dijo...

Jesús, creo que tuviste un lapsus. Como tantos otros argentinos errantes (y entre ellos bastantes cineastas, Carlos Hugo Christensen, Hugo del Carril, etc.), Demicheli debió de señalarse como peronista y a la caída de Perón optar por tomar otros rumbos más propicios: México, España, a veces Brasil, Italia). Pero todas sus primeras películas - al menos seis - son argentinas, y las mexicanas son de la SEGUNDA mitad de los 50, apenas de la primera; la primera mexicana es de 1954/5; por otra parte, según mis datos, "Más Fuerte que el Amor", cubano-mexicana, no es de 1953 sino del 55.
Aparte de la influencia casi omnipresente en muchos melodramas de los primeros 50 de King Vidor ("Duel in the Sun", "Beyond the Forest", "The Fountainhead", "Ruby Gentry"), a veces con añadidos italianos, principalmente de Giuseppe De Santis ("Riso amaro"), veo aquí bastantes detalles que hace acordarse de "The Quiet Man"(1952) de John Ford. Y, desde luego, hoy nadie se atravería a filmar ni firmar nada tan "incorrecto".

Jesús Cortés dijo...

Puede ser. No miré IMDB ni wikipedia sino un librito de estos de Filmoteca (uruguayo) sobre Miroslava que tenía por ahí arrumbado y remarcaba el 53 como fecha y no decía que era uno de los films de su último año, pero igual era una errata. «Un extraño en la escalera», también mexicana y que no está nada mal, es del 54/55. Las primeras son efectivamente argentinas, algunas buenas, aunque no tanto la más popular (por «neorrealista», rosa, supongo), «Arrabalera».