martes, 8 de octubre de 2019

PAREJAS

Entre los films perdidos más añorados, "Walking down Broadway" sospecho que no debe ocupar una de las primeras posiciones.
No siendo uno de los que vienen desde tiempo inmemorial envueltos en un halo de misterio legendario, los silentes, si era difícil medir su "cotización" poco después de 1932 cuando debiera haber visto la luz, quizá lo es más aún desde que su repudiado descendiente, "Hello, sister!" fue descubierto en los años 70.
En cada década y hasta esos años aproximadamente, fue menguando la nómina de inencontrables gracias a hallazgos en todo tipo de filmotecas, museos, archivos personales, etc., pero los filones se han ido agotando y ahora, que se dispone de más medios que nunca para rastrearlos, la sensación en cambio es de que se trata de una lista casi cerrada.
El fracaso final - y sin duda el más injusto, porque ni gastó más dinero del presupuestado, ni empleó más tiempo del previsto, ni desafió mucho más que otros contemporáneos los escrúpulos de los bienpensantes al mando - de Erich von Stroheim, desde entonces ya solo actor, tomó para la posteridad, como apuntaba antes, la malhadada silueta de un film sin firma, de nula o pésima fama, atribuido - pero sin responsabilizarlos - a los remontadores más o menos confirmados de entre los que la tocaron, Alfred L. Werker, Alan Crosland y Raoul Walsh.
No queda nada claro y hasta se complica y contradice todo, si además de leer los papeles oficiales,  transcritos en varios archivos, se les echa un vistazo a aventurados documentales y se consultan algunas biografías de dudoso rigor - al menos lo son las que afirman justo lo contrario de las otras - para discernir cuánto o qué pertenece a cada uno, incluido el maestro, en ella.
De todo y con todo se ha especulado, pues debe ser negocio rentable, pero a "Hello, sister!", el film que sobrevive y es accesible, poco caso se le ha hecho, como si su mera existencia fuese hasta un problema, como si se tratase de un bastardo con el que nadie sabe qué hacer.
Si las copias renqueantes o no muy gratas a la vista que han circulado durante años no lo lograron, la ya no tan nueva restauración en 4k debería por fin haber llenado de dudas o sencillamente haber dejado atónitos a quienes la hicieron de menos o perdieron el tiempo en tratar de averiguar - como si fuese lo único interesante al respecto - qué plano pertenece a quién. Han pasado varios años desde ese acontecimiento y parece que, una vez más, se ha tapado un error con otro mayor y una película tan extraordinaria como "Hello, sister!" no recuperará jamás el lugar que le corresponde.
Los porcentajes autorales poco deben importar al contemplarla. Si esta narrativa esencial, esta brutal cadencia expositiva, esta audacia sentimental, estos encuadres inéditos, esta dirección de actores y esta penetración en las entrañas de su época, hasta si son retazos de lo que pudieron ser, no pertenecen a Erich von Stroheim, en todo caso se trataría de la primera obra maestra - y la máxima de los dos primeros - de los cineastas citados, bajo el poderoso influjo de su cine, que no inspira, sino que invade y toma cada centímetro de celuloide.
 
 
 
 
 
La violencia y la descarnada presentación de hechos que campaba entonces a sus anchas y que tuvo que hacer intervenir al gobierno para cortar por la sano la degradación moral del cine americano, apenas atenúan la "incorrección" habitual de la obra de Stroheim, al que seguramente debieron parecerle baratijas muchas de aquellas películas escandalosas y estaba dispuesto a entregar un monstruoso doble de "The crowd" o "Lonesome", a costa de integrar la nómina de films sin solución de continuidad con los que se echa el cierre al mudo y a la América de Hoover, pagando tan alto precio como alguno de sus colegas. Recordemos "The struggle", "An american tragedy", "Scarface, shame of a nation", "Freaks", "Heroes for sale", "Man's castle" o "The half naked truth", por donde desfilan muchos de los momentos más duros y verdaderos que en el cine han sido.
Tal vez si no hubiese habido injerencias y las hubo desde su mismo debut, si digamos hubiese podido escribir su "Les faux-monnayeurs" o pintar su "Tod und Mädchen" particular, no hubiese prendido nunca la imagen de Stroheim como la de un degenerado extranjero con aires de grandeza, conminado - como eligió Lubitsch o supo en el futuro adaptarse Buñuel - a filmar con este predominio de lo latente en su cine, de las posibilidades sugeridas, que pueden o no materializarse, pero que iluminan el plano en cada momento hacia puertas y ventanas fascinantes. Esto brilla con fuerza, inequívocamente, en "Hello, sister!".
Y lo latente es simple cálculo: qué tan poco decir o mostrar para generar superlativamente deseo y codicia, suspense y misericordia, placer y terror.
Pocas veces puede reunirse un elenco de personajes tan zafios o, en el mejor de los casos, simples, modestos, ingenuos, contar una pequeña peripecia cotidiana redimida por el amor, interrumpido varias veces su ritmo con momentos humorísticos rayanos en lo patético y comunicar esta tensión sostenida, esta sensación continua de que literalmente cada escena puede terminar con un asesinato.
Lo más interesante de esa intensidad es que no viene acelerada o demorada artificialmente para hacerla notoria ni proviene de ningún desequilibrio compositivo. Cada segundo de película está filmado con una limpieza y una belleza en los cortes que no decae ni cuando el personaje de Zasu Pitts cae en una zanja de la calle o cuando la provinciana Peggy está a punto de ser violada.
Brillan las luces de Coney Island, abundan las sonrisas y hasta una comedia o un musical es o pudo ser "Hello, sister!", que extiende los brazos de sus set pieces hasta el cine de Donen & Kelly, y más allá, hasta Michael Cimino.

33 comentarios:

José Andrés dijo...

Si me dicen que Fejös no se ha ido de Estados Unidos y que ha rodado esta película, me lo creería.

Jesús Cortés dijo...

O que fue una incursión de Lang antes de pasar por Francia, archivada por la Metro.

Anónimo dijo...

¿Sabes sí existen subtítulos en español para esta película?

Jesús Cortés dijo...

No, pero en inglés y francés sí.

navegandohaciamoonfleet dijo...

Ya "Merry-Go-Round" resultó una obra maestra pese a que Stroheim solo rodó, según las crónicas de Hollywood, los primeros 25 minutos. En todo caso gracias por la recomendación, porque "Hello, Sister!" merece verse al margen de toda mística autoral. Me ha gustado mucho Boots Mallory, para mí desconocida.

Jesús Cortés dijo...

"Merry-go-round" no puede pertenecer ni siquiera parcial y hasta mínimamente a Rupert Julian, hasta si rodó un elevado número de escenas siguiendo las instrucciones minuciosas dejadas por Stroheim. Es un caso similar al de "Young Cassidy".
"Boots" Mallory es muy carnal, lástima de carrera interrumpida.

José Andrés dijo...

Ojo con "Young Cassidy". La crítica filofordiana atribuyó a Ford escenas que rodó personalmente Cardiff... cuando Ford había ya cruzado el Atlántico. No me baso en suposiciones: el autor desposeído de esas escenas fue quien me lo dijo.

Jesús Cortés dijo...

Sí, pero yo hablaba de a quién pertenecía el film, quien lo planificó, dejó notas para encuadre, ensayó y dio "el tono" a actrices y actores... quizá pudieron ser mejores films con sus creadores al mando hasta el final, aunque es lógico atribuir mérito o valor a lo que hicieron los otros, pero igualmente el sentido permanece y desborda el resultado. Pasa lo mismo en pintura y otras artes

Rodrigo Dueñas dijo...

A mí me asombra que sea la versión reducida de una obra anterior, pues, ni por asomo, noto cortes ni desajustes y tampoco echo en falta ni un minuto.
Mi escena favorita es la de la claraboya: con qué sensibilidad muestra Stroheim cómo ella se va “deshaciendo” ante el ser que está a su lado. Puro Stroheim, pese a quienes sólo lo ven como el director de la crueldad y la crudeza.

Jesús Cortés dijo...

Es el gran momento romántico, con ese plano anterior tan bonito tomado desde arriba

Anónimo dijo...

¿Has visto ya la de Sciamma y Joker? En caso afirmativo, ¿qué valoración tienes de ellas?

Jesús Cortés dijo...

La de Sciamma no la he visto, ni ganas. Alguna primeriza estaba bien, pero desde hace mucho ya no.
"Joker" en mi opinión no vale nada. Santi Gallego tiene un texto en su blog que puedo suscribir en gran parte en el caso de que fuera necesario entrar a comentar el film, pero prefiero la indiferencia.

Anónimo dijo...

Hola a todos.

No soy muy amigo de comentar temas ajenos al del post en que comento, pero es que si no os pregunto a vosotros, los más cinéfilos que encuentro por la red, no sé a quién. ¿Qué opinión os merece, y cuánto habéis visto, de Kinugasa? Yo solamente he visto tres: Kurutta ippêji (Una página de locura, 1926) que me parece una obra maestra, Jigokumon (La puerta del infierno, 1953) que en una revisión me ha parecido más misteriosa y grande de lo que recordaba, y Jûjiro (1928, no le conozco título en español) que me decepcionó bastante en un primer visionado.

Veo en IMDb que tiene 124 películas, imagino que muchas perdidas e irrecuperables. Aun así, con una filmografía tan amplia, me vendrían bien recomendaciones de por dónde continuar.

Por otra parte, y ya que se habló de "Joker" (coincido totalmente en la nadería que es, y de puro inane ni siquiera llega a ser tan ofensiva como claman algunos americanos), aprovecho la tangente del cine de este año para preguntar si también os ha decepcionado (a los que todavía estiméis a Tarantino) su última película. Es un caso extraño: muchas escenas me encantan y hasta me conmueven, pero me parece que la suma de todas ellas no llega muy lejos ni tiene mucha consistencia.

Gracias en cualquier caso

McTeague

Jesús Cortés dijo...

Los tres Kinugasa que mencionas me parecen mediocres, pero en tantas películas debe haber un buen puñado buenas porque es lo que suele suceder con cualquier japonés contemporáneo. La que prefiero y me parece magistral, faltándome muchas por ver de entre una montaña quizá irrecuperable como dices - es "Onna keizu: Yushima no shiraume" del 55.
"Once upon a time..." me parece muy irregular, pero nada me conmueve o fascina, gustándome solo detalles, alguna luz, un momento aquí o allá. La mayor parte del tiempo me exaspera, me sabe a vista o me tendría que reir y no me divierte.
De "Joker" por cierto me fastidia sobremanera que se hable ahora de "White room" - a buenas horas - solo por la maldita película y no por la muerte de Ginger Baker.

Anónimo dijo...

Pues muchísimas gracias, Jesús. Buscaré la de Kinugasa.

McTeague

José Andrés dijo...

Si te ha gustado "Jigokumon", echa un vistazo a "Ukifune" y "Shirasagi" (su "Heike" es inferior al de Mizoguchi, pero igualmente merece la pena). También yo creo que "Kurutta ippêji" es genial (el mejor filme japonés de los 20 de entre los que conozco, junto con "Oya", de Shimizu, y "Zanjin zanbaken", de Itô). Es excelente, en efecto, "Yushima". Pero me temo que nos queda mucho por conocer de Kinugasa, empezando por mí.

Jesús Cortés dijo...

Mis favoritas japonesas de los años 20 son otras, Jose Andrés: "Wakaki hi" de Ozu Yasujirô, "Fue no shiratama" de Shimizu Hiroshi o "Rojo no reikon" de Murata Minoru, por ejemplo o por encima del resto.
No hay mucho excavable pero valdría la pena conocer hasta la última bobina allí filmada entonces.

Anónimo dijo...

Uniendo cine japonés y recién pasado Halloween. Te interesa alguna película del J-Horror como Kairo, Retribution, Ringu , Ju-on, Dark Water, Onibaba o mas desconocidas?

DX

Jesús Cortés dijo...

Me gustan las de Kurosawa Kiyoshi que mencionas, pero en general son pocas; si hay alguna faceta que me suele repeler cinematográficamente del cine japonés y la mayoría de asiáticos es la del terror. Prefiero Lucio Fulci a todos los Ringu y Ju-on de este mundo.

José Andrés dijo...

Nada que objetar: las tres japonesas de los 20 que mencionas son estupendas y pueden ocupar el podio perfectamente. Con Fulci nunca congenié.

Jesús Cortés dijo...

Fulci tiene de todo, pero cuenta con un buen puñado de películas esenciales del terror italiano, de los 80 sobre todo. Como una prolongación de la polémica "Reazione a catena" (1971) de Bava - no hay argumento, no hay evolución de personajes ni casi entes que puedan llamarse así, no hay conflicto, solo un aquelarre de escenas abruptas, brutales, explosiones de color y movimiento -, varias de las mejores son tan poco narrativas que parecen marcianas vistas ahora.

Anónimo dijo...

Una pena no poder encontrar hoy en día en cartelera gente con el entusiasmo y falta de pretensión de Bava, Argento, Fulci o Carpenter, Craven... Algunos de estos están vivos pero parecen retirados.

DX

Anónimo dijo...

Hola Jesús de casualidad ¿has visto Zombi Child de Bertrand Bonello, sabes sí circulan los subtítulos en español por ahí?
¿Sí la has visto qué te pareció, porque he visto que mucha gente la alaba?

Jesús Cortés dijo...

La he visto sin subtítulos y no me gustó. Los franceses se preocupan poco de subtitular.

Mario Vitale dijo...

Aunque no hayan palacios, ni fastuosos bailes, ni desiertos, ni glamour, ni desfiles, ni ceremonias, están todos los componentes del universo melodramático del gran Stroheim, que a lo mejor podríamos resumir en la eterna pugna ente la ingenuidad y la perversión. Y como Stroheim poco contaba ya para la industria los decorados se limitan a unos cuantos interiores prodigiosamente diseñados, iluminados y encuadrados, que en nada desmerecen de anteriores películas. Los objetos adquieren aquí toda su relevancia, su escondida prolongación dramática: las escaleras, la cama de la protagonista... Aunque para mí el personaje clave es el de ZaSu Pitts.

Traduje los subtítulos y se pueden descargar aquí:

https://www.opensubtitles.org/es/subtitles/7972344/hello-sister-es

Anónimo dijo...

Aprovechando los off-topic y las preguntas por cine actual, - he visto que hace algunos años lo cubrías y escribías sobre ello - qué te parecen las películas que fueron al Festival de Sevilla?. Varias se estrenan ahora en cines y me gustaría tener algo de guía. Gracias de antemano si contestas.

Jesús Cortés dijo...

El balance es bastante pobre de lo poco visto.
Me horripilaron "Merveilles à Montfermeil" de Jeanne Balibar y "Liberté" de Albert Serra.
No me gustó casi nada de "It must be heaven" de Elia Suleiman.
Poco sentí con "Terminal sud" de Rabah Ameur-Zaimeche, "Synonimes" de Navad Lapid y "Tomasso" de Abel Ferrara, salvo contradicciones a cada paso.
Algo más me interesaron, con diversas reservas, "La Gomera" de Corneliu Porumboiu, "Madre" de Rodrigo Sorogoyen y "De una isla" de José Luis Guerin (del que también se pasó un remontaje de "Los motivos de Berta" que supongo motivado y legítimo, pero tampoco revelador de nada especial).
La única que me gustó reamente fue "Gloria Mundi" de Robert Guédiguian, que por cierto se inicia con un homenaje a su compatriota Artavazd Pelechian.

Jesús Cortés dijo...

Se me olvidó incluir en el penúltimo grupo a la interesante "Danses macabres, squelettes et autres fantaisies" de Rita Azevedo Gomes y Pierre Léon con Jean-Louis Schefer y en el tercero a la casi banal "Le jeune Ahmed" de los hermanos Dardenne.

Anónimo dijo...

Has visto las italianas Martin Eden y El traidor?

Jesús Cortés dijo...

Sí, flojas ambas

Anónimo dijo...

Gracias por las pistas. Parece que viene la mayoría de lo interesante ahora de golpe a final de año a cines comerciales. Incluyendo la de Scorsese, veremos que tal está esta vuelta a la mafia,la que más me llamaba junto a esta francesa tan bien recibida, Los miserables.

Anónimo dijo...

Y qué te parecen las dos películas mencionadas en el comentario anterior?

DX

Jesús Cortés dijo...

No he visto la francesa. La de Scorsese me entristeció bastante. Demasiado larga, llena de injerencias y subrayados, sin energía, patética esta técnica de rejuvenecimiento que "actúa" en lugar de los protagonistas (pensarán que la expresion no importa, sólo que esté de cuerpo presente la estrella)...