domingo, 9 de febrero de 2020

HACE MUCHO MENOS DE UN MILLÓN DE AÑOS

La aventura de filmar una película y una película de aventuras.
Culmina su carrera el cineasta sueco Arne Sucksdorff, tres décadas después de sus primeros cortometrajes, con "På jordens baksida / Mundo à parte", una serie de cuatro capítulos para la TV de su país, que comprimen un lustro en la remota e inmensa selva del que le acogió en adopción, Brasil, allá por finales de los años 60 y principios de los 70.
Solo rodó otro film más o una parte del mismo, para ser más preciso, hasta su muerte en 2001. Había sido popular en toda Escandinavia y más allá con varias de sus obras pero lo cierto es que ya retirado fue cuando su influencia aumentó, gracias a su constante activismo a favor del medio ambiente. Es lógico que desde el cine no alcanzase tanta repercusión porque había cundido siempre la sensación contemplando sus películas que su trabajo era intemporal, no una respuesta a la actualidad y que así quería ser entendido.
Esta vez y literalmente desde su título, lo intentó Sucksdorff con todas sus fuerzas: estar lo más deslocalizado posible de los tiempos que le tocaban vivir en cada momento. Ahí fuera se estrenaban películas que parecían venir de un planeta distinto: "Husbands", "Two-lane blacktop", "Tokyo senso sengo hiwa", "O passado e o presente", "Dolgie provodi", "Scener ur ett äktenskap", "The new centurions", "Ice", "Céline et Julie vont en bateau", "Tout va bien", "Alice in den städten"...
Pero no lo consiguió.
En efecto, allá enmedio del Mato Grosso, rodeado de extraños, afanosos, enloquecedores por momentos, animales, aparece una idea no ya de esa ecología panteísta a la que tanto se le asocia, sino de la sociedad de esos años, de su política, de la vida.
El hombre de la cámara, fascinado con la riqueza biológica que le rodea hasta el punto de que se presenta el 50% del film como fotógrafo que prepara una película, tal vez para ser aún menos intervencionista si cabe, no está interesado en captar lo esperable, el ciclo natural, cruel y bello, para sus compatriotas cómodamente repanchigados en los sofás del primer mundo.
Despliega en cambio, mientras él mismo es protagonista del film, la antigua y trabajosa virtud de la armonía, que tanto cuesta, cada vez más, poner a funcionar y ahí le encontramos feliz entre las incomodidades y la austeridad, sin filmar ni un conflicto primario para dejar satisfechos a sus evolucionadísimos espectadores, tratando de mirar a su alrededor como uno más de los supervivientes diarios que ni saben que han obtenido un triunfo cada vez que vuelven a ver el sol salir por la mañana. Bonita utopía.
Enmienda en buena medida esta primera parte del film un error que Sucksdorff cometió, tal vez confundido o entusiasmado por un experimento que no calibró como mezquino en el 65, cuando filmó "Mitt hem är Copacabana". Es más complejo que esto que diré y hasta existe un libro que apunta en otra dirección que me interesa menos, pero no eran personajes que interpretar lo que necesitaban aquellos chicos de las favelas.
Todo el ímpetu preciosista y la dedicación de Sucksdorff a lo que más deseó preservar, la naturaleza - es asombrosa la belleza plástica de muchas de sus obras, sin opulencias -, culmina en ese compendio de vivencias en primera persona impresionadas sin embargo con la ganga multicolor de unos parajes que debieron abrumarle.
Pero aún no hemos visto la segunda parte del film.
Desde que aparecen ganaderos y el cineasta se hace a un lado para no volver a aparecer delante de la cámara, es decir, desde que esa concordia en que había probado vivir ya no es posible, emerge un elemento nuevo, el dinero y todo cambia.
Por varios minutos el film parece abocado a terminar con resignación donde ya estaba en realidad cuando Sucksdorff  llegó y donde se quedaría al marcharse: los rebaños de animales domésticos contemplados en oblicuo por loros desde los árboles o por hieráticos yacarés desde el agua, el hombre, cual metáfora rosselliniana, campando a sus anchas y quebrando, sin reparar en ello, los equilibrios de un escenario que no le pertenecía.
Encuentra entonces a un enjuto maestro en que apoyarse y retoma fuerzas para volver a mirar como un habitante de las profundidades de la selva. Son los mejores momentos del film y tal vez de su obra, porque es el cine, el montaje de planos, los encuadres, los cortes, los que proporcionan el punto de vista. 

12 comentarios:

José Andrés dijo...

Aunque aún prefiero "En Djungelsaga", esta miniserie confirma que Sucksdorff es uno de los contados maestros de una cinematografía necesitada de aventureros. También uno de los mejores documentalistas de la historia, aunque su incursión en el Mato Grosso es a la vez un diario de rodaje, la película de una película futura, el retrato familiar del hombre entre las "bestias" (que Sucksdorff ya paseaba con naturalidad por las calles de Estocolmo a mediados de los 30)... A mí me gustó, más de lo previsto, "Mitt hem är Copacabana". No detecté ese error que apuntas.

Jesús Cortés dijo...

"Mitt hem..." arrastra el corolario de que un niño de los supuestos huérfanos no era tal, tenía familia y cuando fue llevado de gira de presentación la mentira se asentó tanto como para que años después un libro aprovechara para sacar unos billetes del asunto.
En cambio para mí el problema no es ese, más que nada porque puede ser una simple teoría sin base o una de tantas manipulaciones editoriales para exagerar un hecho, sino la mezcla de embellecimiento y abstracción ideada por Sucksdorff para armar el film. Tal vez el equivocado sea yo, pero habla mi estómago y no puedo seguir ni mirando a esos vagabundos con sus cometas y su pobreza salvaje acariciados por el objetivo ni montados sus contraluces ni coreografiados sus atroces problemas. Siento que habría que apagar la cámara y ayudar a esos chicos, tal vez haciendo una película, pero no esa película.

José Andrés dijo...

Comprendido. Yo vi una película que escapaba al feísmo y al miserabilismo, quizá porque me esperaba otra cosa y a lo mejor, ese día, quería verla así. Intervenimos como espectadores en las películas, es irremediable, y como bien dices nos habla el estómago. El estómago, el corazón, el momento, luego la memoría, tantas cosas... Pero viene bien poner estas cosas en común, porque en el cine no solo intervenimos espectadores y críticos, sino a veces los propios cineastas, con verosímiles manipulados que se presentan bajo disfraces documentales (o poéticos) desplegando estrategias que pueden ser juzgadas legítimas o deshonestas según el punto de vista que se adopte. Y claro, nos pueden meter goles.

Jesús Cortés dijo...

El punto de vista moral no es a veces eso, un ángulo, un sitio desde el que se mira, sino un ánimo y arrasa con todo porque da igual que te muevas en mil direcciones, te desdigas, te escondas o hagas trampas, porque una vez advertido, trasciende.
Un ejemplo, nada que ver con el en el fondo noble intento de Sucksdorff, que me dejó este año pasado sin habla: gente pataleando en un cine nada menos que el "Rock n roll part II" de Gary Glitter en una triunfal escena de "Joker". A ver, gente que acompaña la liberación final de un enfermo mental que se convertirá en el enemigo de un héroe al que dirán admirar, rítmicamente al tiempo que suena un himno glam - nadie lo discute - escrito con cierta ironía naive por el que ha resultado uno de los más repugnantes pervertidos de la historia del showbiz ¿En qué enfermo ignorante y asqueroso mundo vivimos?

Anónimo dijo...

Hola Jesús, tras la victoria de Parasitos en los oscar parece haberse despertado cierto interés en el cine coreano podrías mencionar algunas de tus favoritas de esta cinematográfia seguro que serán muchas interesantes que los habitualmente grotescos Park, Bong, Kim o Na. Saludos

Jesús Cortés dijo...

No soy el más indicado, la verdad, he visto bastante poco.
Aparte de Hong Sang-soo, imagino que conocido de sobras y tan activo como desde hace años, mencionaría películas de Im Kwon-taek, Jeong So-yeong, Ch'oe In-kyu, Han Hyeong-mo (quizá no las más afamadas, que me han decepcionado en general), Yoo Hyun-mok (que parece de los más interesantes a investigar, pero solo vi dos) o Shin Sang-ok. Tengo mis teservas con algunos famosos como Kim Ki-young y Lee Man-hui, pero supongo que he visto demasiado pocas para opinar.
Entre los 50 y los 80 hubiese sido más lógico una reevaluación de esta cinematografía y no ahora que apenas queda nada de lo que fue, como le pasa a casi todas.

Anónimo dijo...

No sabía que Gary Glitter tenía ese historial. Y tengo dudas de que buena parte de la platea no sólo tampoco sepa (¿de verdad que es necesario?), sino incluso que conozca quién es el autor de la canción, por más que estén familiarizados con ella.


Genjuro

Jesús Cortés dijo...

Por eso hablaba de ignorancia, que está arrasando con todo y permite cualquier dislate.
Ignorancia también del director y flaco favor le ha hecho George Drakoulias, un tipo inteligente y con buen oído para descubrir mucha buena música que debe haber mirado mucho qué canción encajaba mejor - y ha hecho un buen trabajo - pero contribuido a alimentar el sinsentido de este anticómic con cero espíritu rockero. Movimientos como este, alejando los temas de su esencia, son tan mediáticos como perjudicales. Llevo treinta años aborreciendo el uso de la música que prefiero en el cine.
Pero vuelvo al principio.
¿Has leído la entrevista con Godard que publican en Howling Wretches?
¿Crees que desde el 83 se habrá incrementado el rechazo que generó "Prénom Carmen" o habrá ahora mayor entendimiento de su propuesta? ¿habrá ahora más espectadores que comprendan el cambio de Bizet por Beethoven? ¿más que entiendan cómo dirigía actores y actrices o sus cuitas sobre las bandas de sonido de un film?
¿Habrá alguien en realidad de aquí a pocos años que no piense que Godard era un artista abstracto muy antiguo y antipático que se murió muy viejo sin éxito verdadero?

Anónimo dijo...

Yo creo que le pides peras al olmo. No he leído esa entrevista y preguntarse sobre la reevaluación de "Prenóm Carmen" así en genérico me parece futil, pues es una película que nadie está viendo. Y entiéndase por "nadie" como a lo que excede la cinefilia más devota, con lo cual mayor rechazo que cuando en su momento estuvo expuesta a un público mucho más amplio difícilmente va a generar.

Yo creo que la opinión mayoritaria sobre Godard ya es que fue un director que marcó época en los 60 y luego se dedicó a hacer cosas raras que no le interesan a nadie salvo a cuatro locos/snobs/sesudos críticos/espectadores; y lo normal es que se siga solidificando.

En cuanto a "Joker", a mí la utilización de ese tema en ese momento no me causa rechazo. Se puede interpretar fácilmente como una ensoñación del propio protagonista (tendría hasta lógica lo que comentas de Glitter, de hecho), al hilo de las demás que vemos en el film. Y coincido al respecto del mal uso de la música en las películas; me parece demasiadas veces un recurso facilón que vampiriza las escenas. Pero en fin, lo más discutible de "Joker" es el planteamiento general, creo yo.


Genjuro

Jesús Cortés dijo...

Puede ser lo de las peras con Godard, siempre fue un poco eso y ha empeorado con el paso del tiempo, pero con «Joker» hay toda la información del mundo, toda la actualidad ha mirado hacia ella y el entusiasmo libre de conflictos me parece sintomático y deprimente. Tal vez sean unos escrúpulos injustificados con este panorama, este reino del todo vale, pero también inevitables.

Anónimo dijo...

Jesús, ¿qué películas te gustan que estén relacionadas con comics, del género superheroe o antiheroe?

Jesús Cortés dijo...

Creo que ninguna realmente porque el concepto de superhéroe me gusta poco, ya sea en papel o en cine o tv. Suelen tener a veces estéticas atractivas (y no me refiero a esos físicos de culturista, sino a Silver Surfer y cosas así), pero solo me interesean los personajes que no quieren tener tales facultades, que viven una condena, son deformes o accidentes - desde Drácula a Hulk o The Toxic Avenger - o los que sí pero son un poco ridículos cuando no un desastre o una chapuza, como Ultraman.
Supongo que mi idea de naturaleza sobrehumana se limita a "The fountainhead" o "Borets i kloun" y antihéroes, los del western.