martes, 1 de diciembre de 2009

VIAJE DE IDA A SANTUARIO

La última película del muy escurridizo (buena paradoja, el cine más accesible y “de relleno” de programas dobles en su época es hoy mucho más complicado verlo que el de muchos directores de cinematografías exóticas) Edward Ludwig, ruso de nacimiento como Lewis Milestone, “The Gun Hawk” en 1962, es un western pequeño y cuadrado, nada espectacular, rodado entre capítulos de series para la pequeña pantalla, un destino un tanto inesperado para uno de los más imprevisibles y estimulantes (la antesala de lo apasionante) realizadores del cine americano.
Conozco sólo 14 películas de Ludwig (más o menos un 40% de su obra sonora; las mudas, unas 60, que firmó como Edward I. Luddy, la mayoría supongo que films de dos rollos, no he podido encontrarlos ni sé cuáles se conservan) y todavía no intuyo sus límites. Cada nueva obra que he podido encontrar o cada revisión aportan nuevas cosas.


The Gun Hawk” llamó la atención en su día de Godard y a él le debemos probablemente que no se haya olvidado del todo este inasible y extraño film, patentemente de estudio, pero tan intenso y elíptico, tan milimétrico dentro de su irrealidad, que acaba acercándose a la excelencia y sin problemas de conciencia de ninguna clase, puede incluirse entre las grandes obras finales del género no “crepusculares” - de calificativo a género a estas alturas - y tan de su época desde el mismo comienzo con la adictiva canción “A searcher for love” (que suena a Frankie Avalon) como rotundamente intemporal.
Ludwig no aprovechó su gran oportunidad para ser famoso. En 1944, “The fighting seabees”, con John Wayne y Susan Hayward cosechó un gran éxito de taquilla, aunque no sea una de sus mejores películas para mi gusto. Su carrera no se relanzó y casi mejor así, porque a partir de ahí están buena parte de las que más me entusiasman (“Wake of the Red Witch”, “Sangaree”, “The blazing forest”, “Jivaro”, que gustaba mucho a Mourlet, poco sospechoso de tener mal gusto y también fan de Dwan y Walsh, los directores más emparentables a primera vista con el estilo de Ludwig, “Caribbean”…) aunque también la muy discutible “Big Jim McLain”, anticomunista o algo parecido, ya no vale la pena dirimirlo, y que estaría bien contraponer a “My son John” de McCarey, del mismo año 1952, para ver las, digamos, diferencias de enfoque.
Como las mejores que hizo (también varias de los 30 y entre ellas la primera que pude ver, la delirante “Adventure in Manhatan”), “The Gun Hawk” necesita al menos dos visionados para detectar qué tiene de extraordinaria.
La verdad es que la historia que cuenta “The Gun Hawk” es realmente buena y profusa, nada anecdótica, pero la depuración - el conocimiento del oficio en suma - es tal, que parece que no haya un solo recurso melodramático usado "apropiadamente".
Salvando las distancias, “The Gun Hawk” es lo que “Red line 7000” de Hawks a su respectivo género, una revitalización que parece pura rutina y una obra romántica - sobre todo sobre la amistad - tan poco al uso (la última media hora es un increíble tour de force lleno de sentimiento, un "derroche" digno de Matarazzo y que evitaría cualquier director para no caer en el ridículo) que casi ni lo parece. La inectulabilidad de los acontecimientos y la mirada del director, atenta y penetrante a la vez que comprensiva y valiente, conducen el ritmo de la película por caminos inimaginables y apenas dejan espacio para la reflexión. Es una continua sorpresa.
Rory Calhoun, que en mi memoria siempre será el gaucho de aquella inolvidable obra maestra de Tourneur, demuestra unos poco alabados recursos expresivos, nunca interpretó tan bien con el gesto corporal, y soporta el peso trágico del pasado y el presente del film, que parece, como todo gran western, que ya empezó a andar un rato antes de que comience la proyección.
En una época de recapitulaciones, últimos fulgores - algunos cegadores -, grandes espectáculos y obras que buscaban caminos, incluso si colaterales, poco transitados (“Two rode together”, “The man who shot Liberty Valance”, “Cheyenne autumn”, “The comancheros”, “How the west was won”, “A distant trumpet”, "The last sunset", "Comanche station", “Rio Conchos”, "Lonely are the brave", "The misfits", "Spencer´s mountain", "Cimarron"...) y también de recién llegados que parecen en retirada desde el debut o dispuestos a negar las formas tradicionales a cualquier precio (“The deadly companions”, “Ride the high country”, "Ride in the whirlwind", "Per un pugno di dollari", "La resa dei conti"...), "The Gun Hawk" resulta una rareza que recupera la ingenuidad fundacional del western mudo y es vitalista por pulso sin resultar desenfadado ni pop. No se enclaustra en espacios cerrados por limitación sino por elección y cuando debe ser secretamente épica y desaforadamente lírica, lo es, sin ambages.
Nada muere en el vasto territorio del western que cubre "The Gun Hawk", todo está condenado a repetirse o, peor aún, a no resolverse a satisfacción de nadie: es un film inconcluso. Surge el nombre de Nicholas Ray al mirar dando un par de pasos atrás para ver mejor y viene a la memoria aquel intento de musical quizá fallido pero hermoso, "The true story of Jesse James". Está ese mismo peligro y falta esa red que sostiene los proyectos bien diseñados. Ludwig no se distinguía precisamente por la ingeniería (de ahí el relativo fracaso de "The fighting seabees"; es una broma), era un cineasta intuitivo, listo, al que no se le notaba la tramoya por irrefrenable empuje antes que por planificación, pero cuando daba en el clavo era concreto y tenía una economía narrativa encomiable.
Prefería, me parece, ser confuso y raro antes que dormirse en los laureles y eso no reparte buenos dividendos cuando se trata de tener una carrera "en condiciones".

14 comentarios:

Roberto Amaba dijo...

Hola, qué tal Jesús,

De Ludwig sólo he visto ésta y "El periodista infalible". Debo tener grabadas unas cuantas más y cuando llegue el día ya me orientaré mejor con esto a la hora de elegir.

De la segunda me quedo con lo atrevida/divertida que era, 60 minutos a todo trapo y con el periodismo como uno de los grandes géneros de los 30, donde era tratado de manera más ácida (American Bluff, His girl Friday, Nothing Sacred). Luego se hizo, algo más "serio", en los 40 (Historias de Filadelfia incluída, Citizen Kane, Call Northside 777, Juan Nadie) hasta llegar a los 50 (Park Row, Deadline USA, Ace in the hole, While the city sleeps etc.).

De Gun Hawk recuerdo que me llamó la atención el comienzo, con la cancioncilla que, ciertamente, sonaba a los "ídolos teen" de entonces, Avalon, Ricky Nelson, y el fondo de los créditos, con la manta -que luego salía en el porche de la chica- de colorines casi psicodélicos. Si no hubiera sido por aquellas dos cosas me parece que no la habría llegado a ver.

Y me gustó mucho, a pesar de que parecía hecha con cuatro perras y con un casting discutible (o para lo que daba el presupuesto, vamos). Muy concreta, sin accesorios, un poco Boetticher, pero luego en el último tercio, como bien dices, se hacía más intensa, se paraba, se reconcentraba/encendía como la fiebre del protagonista.

En general era como una variación de ese tema tan amigo del western: en vez del amor fatal, la amistad fatal. Con Pat Garrett y Billy the Kid como iconos principales.

Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

Te gustarán seguro las de aventuras de los 50, con actores "uncool" hoy día, supongo: Fernando Lamas, John Payne, etc.
Tenían sexo, eran divertidas, devoras el metraje sin darte cuenta y fueron parte del imaginario infantil de una generación junto a las obras por todos conocidas y por films hoy día dificilísimos de ver como los de Lewis R. Foster, "Garras de codicia", "El secreto del pirata", "La casa grande de Jamaica" y otros (mejor así, con los títiulos traducidos que son mejores que los originales).
Yo tengo debilidad total por Ludwig, cualquier cosa suya hay que verla en cuanto se presente la oportunidad porque no decepciona.
Un programa doble casero con "Reap the wild wind" de DeMille y "Wake of the Red Witch" es lo que yo llamo una tarde bien aprovechada.

Anónimo dijo...

Hola, Jesús, sospecho que has conseguido ver los mismos Ludwig que yo (17 contando un episodio de "Bonanza"), y espero que hayas logrado ver "The Gun Hawk", para mí la mejor de las que he revisado en VO y en años recietes, en su VO, no el decepcionante DVD sólo doblado al español que han tenido la criminal ocurrencia de editar en España. Por desgracia, este apasionante individuo (como Lewis R. Foster, John V. Farrow, Stuart R. Heisler, Robert D. Webb y algunos otros, como a veces George Sherman o John H. Auer) no está nada de moda (nunca lo estuvieron, realmente, ninguno de ellos), y no es probable que tenga un "revival" que nos permita volver a ver "Jivaro", "Sangaree" , "The Blazing Forest", "Caribbean" o "Flame of the Islands", mientras es fácil encontrar las menos estimulantes, de "The Big Wheel" a "The Fighting Seabees", pasando por la muy oueril y aburrida "Big Jim McLain", sólo útil para granjearle desprecios apriorísticos y despacharlo como "facha". Y era un maestro en el empleo de la pobreza, casi como Dwan, J. Tourneur y el Ulmer más inspirado.
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

Sí, Miguel, conozco las dos versiones de "The Gun Hawk" y lo del doblaje no tiene nombre, sobre todo el del sheriff ayudante, que directamente lo borra como personaje, una hazaña casi comparable a la escabechina que hicieron con "Detour" de Ulmer.
"Flame of the islands" es una de las últimas que he podido ver, magnífica; siguiendo con los programas dobles, haría buenas migas con "The revolt of Mamie Stover" de Walsh.

Anónimo dijo...

Otra gran e insólita película, realmente asombrosa, "The Revolt of Mamie Stover", poco vista y nada reconocida. Su edición e DVD tendría que haber sido un acontecimiento, y sospecho que haya pasado sin pena ni gloria. Hay etapas enteras de las mejores obras de Walsh ignoradas, omitidas, menospreciadas: "The Strawberry Blonde", "The Man I Love", "Glory Alley", por mentar las tres primeras que me viene a la memoria. Los grandes cineastas muy prolíficos que hubo en otros tiempos (hoy es raro el que rueda una al año) acaban abrumando, y hasta los cinéfilos deciden inconsciente y casi automáticamente prescindir de las menos famosas, a veces simplemente no vistas nunca por nadie, que así permanece años y decenios en el "limbo".
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

De las que citas, Miguel, no he podido encontrar aún "Glory alley". También tengo entre mis preferidas de Walsh varias poco famosas y menos vistas: "Fighter squadron", "Salty O´Rourke", "Silver River", "The tall men", "Uncertain glory"...
No hay tiempo de abarcarlo todo pero hay que organizarse y sobre todo no dar por bueno lo que se encuentra fácilmente y creer que ya con eso llega porque se pierden grandes cosas.
Me parece que esa "disciplina" muchos la encuentran un poco freak, nerd o como quieras llamarla y les repele.
Así pasa lo que pasa en las listas de favoritos de la década por ejemplo como decías el otro día en el blog de Girish, que la vorágine en que se ha convertido internet devora y olvida, quita toda la trascendencia y acaba igualando lo efímeramente notorio con lo realmente grande.

Anónimo dijo...

También entre las mías. Y una que aquí se ha podido ver pero nunca ha sido apreciada como debería, para mí una de sus cinco mejores, "Along the Great Divide" (Camino de la horca, 1951), típico guión boetticheriano, pero muy anterior, con más humor y...mejor, en definitiva. Y bien querría revisar (y no hay modo, la editan y reeditan varias veces, en USA y aquí, y siempre cuadrada, cuando no en copia infame y mutilada... si se multasen las tropelías y las estafas...), "Esther and the King".
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

"Along the great divide" es también de mis favoritas. Walsh creo que es el más grande director de westerns. "They died with their boots on", "Pursued", "A distant trumpet", "Along the great divide", "The King and four Queens", "The tall men", "Colorado territory", "The big trail"... ese ramillete lo tiene Ford y no sé quién más.

miguel dijo...

La primera vez en mi vida que encuentro alguien que, como yo, le gusta The Revolt of Mamie Stover. Mira que me han mirado mal por defenderla, pero me parece de lo mejor de todo lo que he visto de Walsh (que por lo general es buenísimo).

Por lo general, la última parte de su filmografía se desecha con desdén, pero a mi modo de ver hay al menos dos obras maestras (Mamie Stover y A distant trumpet) y unas cuántas grandes películas: The Tall Men, The naked and the dead...

De esa época (mediados de los 50) todavía me faltan Esther y el Rey o Negocios del corazón, de las que no se dicen cosas muy buenas, pero visto lo que se dice de las anteriormente citadas...

Jesús Cortés dijo...

Miguel, no creo que "The naked and the dead" y "The tall men" sean sólo muy buenas, a mí me parecen mejores que "The roaring twenties" las dos, más complejas, más emocionantes, más maduras, aunque eso imagino que es un gusto poco compartido y menos en España donde mucha gente "influyente" (de tanto repertirlo ellos, imagino) el gran Walsh parece que se acaba en 1949.
"The King and four Queens" si fuese de Mankiewicz sería una reconocida obra maestra.
Lo mismo pasa con "Band of angels" o "Battle cry", que no casan con una serie de ideas preconcebidas (tan "pre" que ya no se sabe quién las instauró). Todo responde probablemente a lo que decía Miguel Marías sobre la amplitud de las filmografías. Para muchos cinéfilos resulta agortador estar constantemente cambiando las fronteras de lo que ya creen acotado y lo que no se ajusta a lo que conocen lo despachan como rareza o algo peor.
Precisamentre el cine de Walsh ha enseñado, no subterráneamente, lo puede ver cualquiera con una mínima capacidad de abstracción, en films de guerra y westerns especialmente, con cada nueva obra, un enfoque distinto. "Colorado territory" marca la transposición de un noir a un escenario distinto y lo mejora, "The tall men" se hace elíptica y épica, "The King and four Queens" introduce la comedia, "A distant trumpet" retoma el espíritu de "Silver River", lo mezcla con esa visión que Ford acaba de dar en "The horse soldiers" y "Liberty Valance" y se desdobla desde interiores para despedirse... no me parece que toda esa constante reinvención pueda ser olvidada tan alegremente.

miguel dijo...

Yo siempre he preferido al Walsh finalista. Despreciado por el sistema y arrinconado como "director de estrellas" creo que hizo sus películas más personales.

De la década de los 40 mis favoritas son Colorado Territory y Murieron con las botas puestas, que para mi son complementarias. Battle Cry es otra que todo el mundo desecha como demasiado melodramática. Iré a por ella sin dudarlo tras la recomendación. "Band of Angels" me parece algo más floja, demasiado marcada por el diseño de producción, aunque no la he vuelto a ver desde que la pasaron en Qué grande es el cine, así que mira que hace años...

El descubrimiento de estas películas de Walsh es uno de los placeres más extraños que he tenido en mi vida como cinéfilo. Hoy en día es muy habitual la sensación de que siempre se llega tarde al ver una película. En el caso de Walsh nunca me ha sucedido eso. Todavía es territorio virgen...

Jesús Cortés dijo...

De los 40 no te pierdas si tienes oportunidad de verla, la rarísima "The horn blows at midnight", un musical que es también un gran film sobre el cine y una comedia surrealista loquísima.
Otra que mencionaba antes, "Salty O´Rourke", igualmente maravillosa, tiene un aliciente extra: está Gail Russell.
Las dos inéditas en todas partes que yo sepa.

Anónimo dijo...

Apoyo la moción con entusiasmo. "The Horn Blows at Midnight" es una comedia surrealista que pocos esperarán de Walsh, pero que ensancha el espectro de lo que era capaz de hacer, y encima muy bien.
Miguel Marías

Anónimo dijo...

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- Norman