miércoles, 28 de abril de 2010

ADIÓS, AMIGOS

No importa el tiempo que haga que no se revisan o la muy poca actualidad de su tema; vienen a la memoria constantemente, más allá incluso de su género, sus actores o actrices y sus circunstancias.
Quizá porque hablan de cosas tan pasadas de moda como la dignidad y la valentía, de cómo recuperarlas si se perdieron o cómo conocerlas por fin.
"The apartment", "Una vita difficile", "The grapes of wrath", "Ninjo kami fusen", "Moonfleet", "The wild bunch"... y desde luego "It´s always fair weather", que como tantos grandes musicales de los dorados 50, ha quedado envuelto en una especie de burbuja, pareciendo imposible a estas alturas disociarlos de un estigma tan respetuoso como desagradablemente nostálgico. No debe ser casualidad que todas, en voz alta o sottovoce, transfiguradas en aventura o no, exultantes o desgarradoras, sean además reflexiones sobre la amistad y cómo le afecta el paso del tiempo.
"It´s always fair weather" serviría para hablar de muchas cosas. La perfección de un género, las habilidades - cualquiera cantaba, bailaba, montaba a caballo, hacía comedia y drama, de bueno y de malo, trabajaban con directores rápidos como el rayo y con otros más premiosos - de casi cualquier actriz o actor de estos años, la correspondencia y trasvase del cine de Donen con el de Minnelli (¿parte de ella "Designing woman"? ¿venía ya "On the town" de "The clock"?), qué papel a nivel de dirección realmente tuvo Gene Kelly en aquellos tres míticos films y cuánto de recopilación de los dos anteriores tiene este, etc.
Pero si será eterna para quienes la adoramos sin remedio es por la emoción que inspira su, a poco que se piense, durísima historia.
El contraste con "Singin´ in the rain", feliz y radiante, una explosión de alegría, es dramático. En términos estrictamente "sinatrianos", que no es mala referencia, sería como comparar "Swing easy!" con "In the wee small hours" o, si se admite el salto temporal y más certeramente, con "September of my years".
En pocas películas he visto reflejado mejor el vértigo de los años y lo dramático que resulta constatar la decepción de las expectativas. Convertirnos en lo que nunca quisimos ser, no haber podido alcanzar los objetivos que fundada o ingenuamente alguna vez tuvimos o no haber podido ser lo que los demás esperaban, que quizá nos hicieron depositarios, menuda responsabilidad, de sus propios sueños.
"It´s always fair weather" es una lección vital.
No recuerdo todas las melodías ni sabría apreciar técnicamente la dificultad de las coreografías. Pero jamás olvidaría la cara de Cyd Charisse cuando cae en la cuenta de que Gene Kelly, ese hampón en horas bajas que se odia a sí mismo, tal vez sea más auténtico que todos los hombres que inevitablemente la han adulado durante años y cómo por fin (ilustrado en el inovidable número sobre patines "I like myself", que es una de las máximas muestras, junto o por encima incluso de su famoso predecesor en "Singin´ in the rain" de aquellos que se rodaron "entre el público" y no haciendo la abstracción de que el resto de personajes - sólo al final - entienden el surrealismo, que desde siempre ha sido precisamente lo que más me gustaba de los musicales) él es capaz de sentir algo por primera vez por una chica. Si a ella le gusta él, ¿por qué no debería gustarse a sí mismo?


O ese momento en que Dan Dailey escupe a su gordo jefe todo lo que piensa de él (y de sí mismo), en nombre de todos los snobs arrepentidos de este mundo.
O el gesto de Michael Kidd cuando reconoce lo ridículo que resulta llamar Cordon Bleu a su puesto de hamburguesas en Schenectady.
La premisa argumental, tan limitada, de la reunión de excombatientes, que podría haber sido un panfleto lacrimógeno-doméstico, se transforma en las manos de la divina Betty Comden - genio en la sombra de estos films tan famosos y otras maravillas olvidadas como "Bells are ringing" o, una vez más, "Designing woman" de Minnelli; no es difícil atar cabos- en una de las mejores reflexiones que en el cine han sido sobre la segunda oportunidad de vivir, que tanto contrasta con el otro género que abordó el duro regreso de soldados a la vida civil, el cine negro.
Stanley Donen acaba de cumplir 86 años y lleva los últimos 25 sin dirigir una película. Con su edad, Manoel de Oliveira, se disponía a iniciar el rodaje de "O convento" y le faltaban cinco años para legar su obra maestra "Palavra e utopia". ¿Donen no merecía esa segunda oportunidad?

17 comentarios:

Roberto Amaba dijo...

Hola, qué tal, Jesús,

Es curioso el desprecio que ha sufrido (sufrió o sufre, todos los tiempos valen) el musical, sobre todo por parte de los "cinéfilos". Creo que lo apreciaron más los "vulgares" espectadores que los "entendidos".

Más llamativo cuando desde hace 10 o 15 años la crítica y la neo-cinefilia empezaron a tirar cohetes con los mojones de LVT, Rob Marshall, Luhrmann...

Hace unas semanas estuve repasando la filmografía de Mankiewicz y "Guys and Dolls" seguía vivita y coleando. Tal vez no me emocione tanto como puede hacerlo It's always fair weather, Singing... o The Band Wagon, etc. pero es disfrutable al mismo nivel.

Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

A mí me encanta "Guys and dolls". en realidad me gusta más que "The honey pot" y otras más "intelectuales" y "cultas".
Me molesta mucho que se discuta si Brando era apropiado para ese papel. Tanto purismo ¿para qué? si en el fondo siempre se ha considerado el musical como algo retro.
De Donen tengo cuatro films al menos en un pedestal: "Singin´", "Fair weather", "The grass is greener" y "Kiss them for me".
Lo que dices del desprecio del musical es sinónimo de incultura y hasta diría que desconocimiento mismo de una de las más puras esencias del cinematógrafo.

Sergio dijo...

Stanley Donen firmó un telefilm en el 99 basado en una afamada obra de teatro, "Love letters". Me gustaría saber qué tal le salió.

Respecto al post, absolutamente de acuerdo. La película lleva el sambenito de "segunda parte de Un día en Nueva York" y no hay manera de quitárselo. Para mí no tiene nada que envidiarle, casi al contrario, aunque sea menos mítica, y el "I like myself" es una de las cumbres del género, por dificultad coreográfica, por calidad de la secuencia cinematográfica en sí y por definición psicológica de un personaje y su evolución bastándose de un número.

Donen respaldaría que el mérito de esta época es del incréible equipo, los guiones de Betty Comdem y su marido Adolph Green (parodiados en The band wagon), las estupendas canciones, la calidad de Kelly y Michael Kidd como coreógrafos...hasta llegar a la producción de Arthur Freed, que es el que da nombre a la famosa y legendaria Freed Unit de la Metro Goldwyn Mayer.

El desprecio al musical es debido en parte al exceso de verosmilismo del público, sobre todo del público español, que se muestra reacio a aceptar un artificio como el de alguien que irrumpe a cantar en mitad de una escena, cuando a mi juicio es un artificio mucho más interesante que el número musical que se limita a ilustrar la obra de teatro que los protagonistas están preparando.

Siento la extensión, podría seguir incluso, pero es que hoy era mi día :-)

Saludos

Sergio

PD:Y otro voto para "Guys and dolls"

Anónimo dijo...

Es curioso que entre muchos cinéfilos con los que solemos estar más o menos de acuerdo (por lo menos en materia de cine clásico, luego es muy difícil) se encuentre a menudo una curiosa reticencia hacia el "musical" en general. Y digo curiosa no porque no la comparta en absoluto - de hecho, pienso que, paradoja suprema, es el cine sonoro que más hereda y prolonga del mudo -, sino porque todavía ninguno ha logrado explicármela. Parece ser una especie de alergia. Ni siquiera valen hipótesis que uno aventura - que no suele ser un género narrativo, que rompe con el realismo, que la interpretación no es naturalista -, ya que no gusta tampoco la dramática "Carmen Jones" ni la en el fondo tristísima "It's Always Fair Weather", que evidentemente trata a fondo temas serios y de permanente vigencia. ¿Os lo explicáis alguno, lo puede explicar quien padezca tal alergia?
Claro que su exhibición en España no se caracteriza por el cuidado: antes corrías el riesgo de encontrarte las canciones dobladas y mal traducillas, con "morcillas" locales "de actualidad"; ahora, te las suelen dar sin subtitular las canciones, cuya letra es tan importante como el diálogo y sin la cual a menudo no se entiende nada.
De acuerdo en que "Guys and Dolls" es de los mejores Mankiewicz.
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

Yo tampoco he sabido nunca las razones de esa alergia como decís. Imagino que es un combinado de todo eso. Si no suena conocida la melodía, muchos se desentienden y se aburren.
Tal vez como dice Sergio sea un problema típicamente español y nos parece general.
Pero entonces no se comprenden los elogios a bodrios como "Dancer in the dark"

Sergio dijo...

Otro factor, además del exceso de verosimilismo del público, puede ser la falta de sintonía del respetable con la música. Cole Porter, George Gershwin, Irvin Berlin o Frederick Loewe están muy enraizados en los gustos de la cultura USA, pero aquí resultan ajenos.

Fijaos por ejemplo en que la Gran Vía está llena de musicales exitosos, pero es casi imposible ver representadas obras del repertorio clásico de Broadway. La mayoría son refritos apoyándose en música española, tipo "Hoy no me puedo levantar". "Chicago" se representa sólo a la estela del éxito de la película de Richard Gere.

Otro motivo puede ser la excesiva loa a la sobriedad y la dureza. Parte de la cinefilia moderna ha convertido el roscón de pan duro en santo y seña de sus gustos, ver a Gene Kelly cantar "You're my lucky star" puede darse de patadas con estos parámetros en los que la acidez y el descarnamiento sin medias tintas son lo más apreciado. Por el mismo motivo que no se aprecia a Capra o cualquier mensaje positivo no se aprecia el género musical, que sí tiene más aceptación en la vertiente cruda de alguna obra como "All that jazz" o "Los paraguas de Cherburgo", que lo lleven al terreno de un dramatismo más "a la europea".

Pero vaya, son razones que apunto desde mi propio apasionamiento. Seguramente es una combinación de todo ello.

Sergio

Jesús Cortés dijo...

El orillamiento de Demy en los gustos de muchos que adoran cualquier cosa que esté relacionada con la nouvelle vague es llamativo. Si "Une chambre en ville" no tiene la menor fama, algo no cuadra.

Anónimo dijo...

Sí, y tampoco me cuadra que los musicales que hoy tienen tanto éxito en la Gran Vía sean de hace veinte, treinta, cuarenta años, más que novedades. ¿El atraso secular? No creo. Por otra parte, en un país que ha tenido su opereta en la zarzuela, y en el que hicieron siempre furor niños y niñas cantarines, de Joselito a Marisol, sin mentar a Raphael, que lo que no guste sea Loewe, Gershwin, Porter, Berlin... y "West Side Story" y "My Fair Lady", si no me engaña la memoria, sí fueron éxitos de público, aunque no de crítica. Creo que gran parte de la cinefilia española sigue anclada en las solemnidades varias (realista, socialista, religiosa), y aún tolera una del Oeste, o un melodrama y algún musical si los considera "kitsch"... pero si no dan para eso se sienten tan perdidos como en "El tigre de Esnapur" o "Ensayo de un Crimen".
Miguel Marías

Anónimo dijo...

It's always Fair Weather es el musical de Donen -con o sin Kelly- que prefiero, pero echo en falta un baile de Cyd y Gene que exprese los sentimientos que "nacen" entre ellos, un baile íntimista y estilizado como el Your Were Meant for Me de Singin' o el He Loves and She Loves de Funny Face (o, claro, el Dancing in the Dark de The Band Wagon). Cada vez que veo esta hermosa y, sí, tristísima película, lamento profundamente esa carencia.
Y Guys and Dolls me parece LA obra maestra de Mankiewicz.
Saludos.
Ignacio.

Jesús Cortés dijo...

Ignacio, yo prefiero "The Ghost and Mrs Muir", "Cleopatra" y "People will talk" claramente a "Guys and dolls" y unas cuantas me parecen tan buenas como ella, pero es quizá la que en mayor medida merece ser restituida a su verdadero lugar.

Anónimo dijo...

Jesús, cuestión de gustos y afinidades, ¿no? Después de Guys and Dolls mis favoritas son 5 Fingers, People Will Talk y Sleuth. Sea como sea, Mankiewicz es uno de los grandes, y encuentro todas sus películas valiosas, salvo No Way Out, que se me hace poco menos que insoportable.
De las no musicales de Donen me quedo con Two for the Road y The Grass is Greener, y me encantaría volver a ver en una buena copia Movie, Movie, apreciable en su segmento "dramático" y extraordinaria en el musical.
Ignacio.

Jesús Cortés dijo...

A mí la única película de Mankiewicz que me parece prescindible, excluyendo "Escape" que no he podido ver, es "Carol for another Christmas".

Roberto Amaba dijo...

De Mankiewicz, en el último repaso completo que hice, incluyendo "Escape" que no me pareció gran cosa, se reafirmaron mis filias: "People will talk" (la película suya que más veces he visto), "Cleopatra" (no sé cómo habría quedado con la idea original -dos películas- antes del montaje forzado por Skouras, pero tal y como está es inmensa), "Ghost & Mrs. Muir", "5 Fingers" y "Sleuth".

Las fobias: "Barefoot contessa" y "No way out", el personaje de Poitier es insufrible y en general tiene un enfoque bastante grueso para lo que era Mankiewicz. A "The Quiet American", no le acabo de encontrar el punto, unas cosas me encantan, otras me desconciertan. Y entre las menos apreciadas/conocidas me gusta mucho "The late G. Apley".

Jesús, a mí sí me gusta "Carol...", con su discurso y tal, pequeñita, para la tele... pero tiene cosas que me interesan en relación con el resto de su filmografía; un día lo comentamos.

Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

"The quiet American" es para mí de las más grandes, y una de las que más amplian lo que ya dominaba a la perfección. No me extraña que a Godard le impresionara, varias veces ha tanteado esa idea, desde "Le petit soldat" a "Detective".

Jesús Cortés dijo...

Por cierto, Roberto, muy canina tu lista de Miradas. A eso lo llamo yo marcar el territorio.
No conozco la de Jacobs y a ver dónde encuentro yo siete horas para ella.

Roberto Amaba dijo...

Jesús, si tengo problemas para hacer cualquier lista, imagínate con una como esa. La verdad es que dudé en hacerla, no porque no haya terminado la década, sino porque la cantidad de pelis vistas -incluso el ritmo de visionado- del periodo es muy inferior a la que se debería tener. Y ya que me la recuerdas, lo mismo la cuelgo en el blog, que en estos días me está siendo imposible preparar nada.

Volviendo a Donen, no sé cómo estará de salud, pero estos cineastas "fuera de tiempo", siempre que tuvieran ganas, deberían seguir haciendo cosas incluso en plan casero, a lo Jonas Mekas. Estoy seguro de que seguirían siendo maravillosos.

Anónimo dijo...

A todos nos gustaría que Donen no se hubiera retirado, sobre todo cuando lo hizo (tiene un montón de años ya, y parece que irá a Bologna en junio-julio), pero no me lo imagino haciendo cine "amateur". Por lo demás, me extraña el escaso aprecio que han sufrido "Deep in My Heart", "Royal Wedding", las dos que codirigió con George Abbott o "The Little Prince", y que "Seven Brides for Seven Brothers" parezca sumida en el olvido, como otras de sus, para mí, mejores películas, "Charade" e "Indiscreet". No he visto "Love Letters" ni "The Seven Deadly Sins", con guión de Anthony Minghella.
Mankiewicz, aunque "Escape" y "No Way Out" estén por debajo de su (muy elevada) media, y "NWO" para su tiempo fuera una obra muy decente (y no tan retórica como parece), no hizo ninguna mala película, con la salvedad de que no he visto lo que hizo para TV.
Ya sé que en España se aprecia muy poco "The Quiet American" y menos todavía "Suddenly, Last Summer", pero a mí son, tras "Ghost", "Cleopatra" y "PWT", las que más me gustan. "The Barefoot Contessa" es una película tan terriblemente de los 50 que hoy debe resultar trasnochada y excesiva, pero sospecho que dentro de diez o veinte años volverá a entusiasmar.
Miguel Marías