lunes, 19 de abril de 2010

LA AMÉRICA DE JAMES STERLING JR.

Tras dos fracasos consecutivos, "Beyond the forest" y "Lightning strikes twice", bastante injustos en mi opinión, sobre todo en lo referente a la segunda de ellas, King Vidor hace en 1951 la película más arriesgada de su carrera, "Japanese war bride".
Las mieles de sus triunfos en los 20 y 30 quedaron atrás. Desde la posguerra, su carrera, en contraste con el crecimiento imparable de los que habían sido sus iguales o incluso quienes habían permanecido antes a la sombra de su emblemática figura, no se relanzaba. 
Imposible de etiquetar como moderno - como DeMille, Capra, McCarey o Borzage, que corrieron parecida suerte - no con más de 50 años, no sin poder vincular su cine al de Orson Welles, de ninguna manera si seguía en esa clave de melodrama "pasado de moda", Vidor no se había "especializado" definitivamente en ninguna de las corrientes más caudalosas que atraían espectadores a las salas de cine. No había cultivado el pujante cine negro, ni se había decantado por los westerns ni por las comedias, como en algún momento hicieron Hawks y FordCurtiz y Walsh, que estaban llevando su cine poco a poco a otro nivel.
Poco había jugado a su favor tampoco haber estampado su firma en "Duel in the sun", que parece que ha dejado mejores réditos a largo plazo a quienes participaron sin acreditarse, que de nada parecen haber tenido la culpa y que no son responsables de las atonías del film.  
Imagino que la controversia despertada por "The fountainhead" también lo dejó tocado, como a Capra la acogida de "It´s a wonderful life". Allí puso lo mejor de sí mismo y se encontró con un estéril debate ideológico que para nada ha servido a nadie. Capra tuvo que escuchar comentarios sobre el conservadurismo de su película, que, pecado mortal, tenía en cuenta el sacrificio y la bondad llevada al desprendimiento fácilmente tachado de bobalicón (y todavía no habían visto "Good Sam") cuando hablaba de la felicidad.
Vidor, menuda sorpresa, encontró a su Howard Roark, uno de los personajes más admirables (y bien construidos) de su carrera tachado de naive, irreal Capitán América, un soñador incorrompible que simplemente no podía existir más que en la mente de un ingenuo.   
Para "Japanese war bride", de la que sólo me disgusta su título, que parece aludir a un concepto más que a una historia, Vidor vira hacia la más absoluta cotidianeidad, que tanto se había alabado (y olvidado ya) al hablar de alguno de sus más emblemáticos trabajos del mudo y acaba por desconcertar a todo el mundo. Como Cukor ese mismo año con "The marrying kind" (igualmente una de sus obras máximas), Vidor planta la cámara delante de un pequeño drama sin grandes pretensiones y en clave doméstica, sin actores de renombre: el secundario Don Taylor y Shirley Yamaguchi, que no era una estrella en Japón y no trabajaría más en Estados Unidos hasta que fue reclutada con buen ojo por Sam Fuller (que toma nota de este Vidor y "The crimson kimono" lo certifica), para "House of bamboo".
En los cines brillaban "Singing in the rain", "Distant drums", "Strangers on a train", "David and Bathsheba", "No man of her own", "The flame and the arrow", "All about Eve", "Where the sidewalk ends", "Winchester 73"... tan extraordinarias como alejadas (no tanto en realidad algunas de ellas si se miran con detenimiento) de lo que estaba pasando en la sociedad americana que encaraba una nueva década con el conflicto de Corea de fondo, aún sin poder desprenderse del recuerdo de la 2ª Guerra Mundial.
Pero recordar, en tiempos de paz, el recelo a todo lo que provenía de Oriente o aproximarse al panorama que esperaba en los pequeños pueblos a los que volvían de la guerra (sin postularse como "estudio" de integración de ex-combatientes: sólo hubo un "The best years of our lives") gustó ya bastante menos. Le había pasado a americanos como David W.Griffith y estaba a punto de sucederle a extranjeros como  Fritz Lang.
El desencanto sin moralinas ni mensajes conciliadores que recorre los fotogramas de "Japanese war bride", que no termina con un fácil final feliz pero que tampoco se cierra en falso dejando los problemas planteados cómodamente en el aire y su retrato de la nueva América que venía, no debieron gustar mucho. Los films neorrealistas italianos habían sido admirados por su frescura... pero al fin y al cabo hablaban de miserias ajenas. Algunos plantearon asuntos parecidos de integración racial, pero con fecha de caducidad, como "Senza pietá" de Lattuada, que se apoyaba en la urgencia y el desespero o, ya en USA, "Bad day at Black Rock" de Sturges, pero nadie se podía dar por aludido con una historia así, que rápidamente posiciona "correctamente" a cualquier espectador, sin debates.
Tachada de racista, "Japanese war bride" es, sobre todo y como otra obra maestra desterrada, "My son John" de McCarey, una gran película sobre la por entonces todavía sagrada institución de la familia.
Vidor presta una gran atención a los detalles, a los gestos y los tiempos de las acciones y en ese aspecto alcanza su cumbre de puesta en escena diáfana.
El tema, las intenciones que nos dicen tuvieron o lo que un director sin duda creemos opinaría, han acabado orillando un buen número de películas poco vistas pero necesarias y que no fueron concebidas para resumirlas en un diccionario ni contarlas apresuradamente. Hay que verlas, dejarse llevar por sus imágenes hasta donde el gusto y la comodidad nos permitan.
"Japanese war bride" es una de esas películas.
Hay que ver cómo la diminuta Tae da un masaje a su desconfiada suegra y cómo esta le acaricia la mano al quedarse dormida, cómo vuelan los periódicos la tarde de domingo en que la envidiosa Fran se revela definitivamente, cómo Vidor prepara la escena del primer beso entre Jim y Tae, cómo están dirigidos los actores japoneses secundarios integrados ya como ciudadanos americanos, cómo desembala ella sus muñecas, símbolo de los recuerdos y la cultura que dejó tan lejos, cómo abre Vidor el plano de la fiesta de los Schafer desde la posición de una solitaria y centro de todas las miradas Tae, iluminada toda por una gran farola o cómo surge de la nada ese inolvidable close up cuando ella estalla en lágrimas tras ser acusada de algo que no ha hecho.
Y yendo a ese cargo principal del que se le acusa, yo no confundiría el imperialista y altivo racismo ni tampoco la intolerante e indiscriminada xenofobia con lo que claramente me parecen egoísmo y resentimiento  (para colmo de un sólo personaje) hacia quien viene de fuera y ha logrado, sin usurparlo, quedarse con lo que sin ninguna razón creía propio, quizá porque es mejor que ella misma; ni con la indiscrección y falta de tacto para con alguien tomado por lo que no es sin conocerla ni pararse a preguntar nada; ni con la estupidez por parte del borracho que insulta patosamente en la fiesta a la chica llamándola geisha o con la envidia hacia la figura del viejo Hasagawa, próspero empresario, respetado a regañadientes por la comunidad, que no devuelve favores ni da las gracias por haber logrado alcanzar su posición... como cualquier americano. 

12 comentarios:

Roberto Amaba dijo...

Espléndido comentario Jesús, en todo de acuerdo salvo en los dos primeros renglones. Prefiero Beyond..., me sigue asombrando como se mete en todos los charcos del melodrama y sale sin una sola salpicadura. Aquí también lo hace, con más naturalidad todavía y evitando -cosa muy difícil- los discursos facilones sobre el racismo o la América rural. Además tengo debilidad por las películas que le atizan de manera inteligente a la institución familiar.

Se la deberían poner en bucle a todos los directores ególatras y enfáticos, a ver si se les quitaba la tontería.

Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

Bueno, yo tampoco estoy de acuerdo con esos dos renglones. Si hablo de fracaso y al final del párrafo de riesgo me refiero siempre a lo que el público y la crítica determinaron en un contexto ajeno al trabajo de Vidor. "Beyond the forest" es efectivamente muy buena y urge igualmente revisarla, pero con "JWB" se llevan años pasando del calificativo (puede parecer menos buena, claro, esto no es matemáticas) a la afirmación tajante, sin relación con lo que de verdad el film muestra.

Carles Matamoros dijo...

Hola Jesús,

Aquí tienes un seguidor de Vidor asombrado por no conocer la importancia de esta película de la que hablas. Mira que revisé buena parte de su filmografía hace poco (a mi también me gusta mucho "Lighting strike twice"), pero no pude encontrar "Japanese War Bride".

Pienso que Vidor tuvo una carrera, aunque genial, un tanto errática y no le dejaron hacer casi nunca lo que quiso. A excepción de "The Fountainhead" y varias de sus películas mudas. Entre sus films menos conocidos, siento especial predilección por "Our daily bread" y "La boheme".

¿Qué te parecen? El primero también da lugar a discusiones ideológicas...

Jesús Cortés dijo...

Carles, mis favoritas de Vidor están todas en la parte final de su carrera: "The fountainhead", "War and peace", "Ruby Gentry" y esta "JWB". También "Man without a star", "The big parade", "The champ", "Show people", "The crowd" y otras como las que mencionas, sobre todo "Our daily bread". Tampoco dejaron hacer lo que quiso a Ford o Hitchcock, pero está bien lo que ha quedado ¿no?

Anónimo dijo...

Me parece estupendo, Jesús, que recuerdes y defiendas la magnífica "Japanese War Bride", que desde que la ví me parece una de las máximas obras maestras de Vidor, y quizá la más denostada (aunque hoy se olvida la pésima recepción de casi todas, de "The Fountainhead" a "War and Peace", de "Ruby Gentry" a "Man Without A Star"), y para colmo injustamente. En lo que no estoy de acuerdo es en tu desagrado por el título, que es la etiqueta genérica (y ya despectiva) que la sociedad ponía a esas mujeres (también hay películas parecidas, pero con problemas menos graves, con alemanas e italianas, estas últimas aludidas en "The Bridges of Madison County"). Estoy de acuerdo con Carles en que "La Bohème" es una de sus más grandes películas mudas, y entre las sonoras creo que "Bird of Paradise" está miserablemente subestimada.
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

Creo que tienes razón Miguel con lo del título. Ves, ya me gusta todo de ella y eso está mejor aún.
La verdad es que la retahíla de descalificaciones asociada al cine de Vidor ya casi debe hacer dudar a quien se acerque ahora a su obra. Es complicado encontrar algún film dé después de 1928 que no tenga un montón de detractores.

Roberto Amaba dijo...

Vidor, además de todas las citadas, tiene otra muy ninguneada que es una de mis películas de aventuras favoritas de siempre: Paso al Noroeste. Tan grande como las mejores de DeMille o Walsh en el género y que siempre me termina viniendo a la cabeza cuando veo cosas de Ray y Fuller quince o veinte años después.

Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

Hace mucho que no veo "Nothwest passage". En mi memoria se cruza con "The big sky" de Hawks y "Frontier rangers" de Tourneur, pero lo mismo ni hay relación.
Esto juega malas pasadas. ¿No te dice tu cerebro acaso que la apertura de "Nostra Signora dei Turchi" estaba ya en algún Val del Omar?

Carles Matamoros dijo...

Ostras Roberto! "Paso al Noroeste" está también muy bien y, para variar, fue denostada en su momento por su ideología presuntamente pro-genocida...Hay una secuencia, la de la ocupación de un poblado indio, que es de una crudeza inaudita en buena parte del cine americano de la época. Solo por eso, y por el cuidado retrato del compañerismo masculino (ese lento vagar de los personajes en busca de comida, tan desesperados como los franceses en "Guerra y Paz")y las tácticas de combate, merece ser recuperada.

Jesús, tienes razón en lo de Ford y Hitchcock. Pero, en el caso de Vidor, no puede evitar preguntarme qué hubiera hecho con mayor libertad. Aunque, bueno, supongo que a estas alturas poco importa...

Anónimo dijo...

Siento no estar de acuerdo con respecto a la inconclusa "Paso al Noroeste", que me parece una de las peores películas de Vidor. Aparte de estar inacabada, tiene unos baches de ritmo que superan los de cualquier otra de sus películas, y tiene un tono belicoso que no me cuadra nada... y no resiste la comparación con "The Big Sky", "Unconquered" o "Drums Along the Mohawk". Y otra que algunos adoran y a mí me deja frío y aburre es "An American Romance", en parte porque Brian Donlevy me parece un actor inadecuado. Será que a mí eso del acero, el trigo...
Miguel Marías

Jorge dijo...

Vidor es uno de los directores que más admiro y uno de los pocos de los que espero poder completar toda su filmografía (al menos la sonora porque ni idea tengo de lo corta o larga que sea su filmografía) porque hasta ahora de lo que he visto todas me han gustado y mucho. Es una lástima que siempre se lo olvide cuando se habla de los grandes del cine clásico para mí es un indiscutible gigante. Por las listas que publicaron Jesús y Marías veo que su película favorita de Vidor es "Ruby Gentry" quería preguntarles que les parece "La calle" y "Noche nupcial" que son dos de mis favoritas y de las películas que más me han conmovido en una pantalla bueno en realidad todo Vidor es puro sentimiento. Saludos.

Jesús Cortés dijo...

No soy muy fan de "Street scene", a pesar de ver ahí la (buena) sombra de varias películas rusas y alemanas que me gustan mucho. "The wedding night" sí me parece de las mejores de los años 30 suyas y además tiene a Anna Sten, por la que tengo debilidad. Si te gusta ella, busca "Der mörder Dimitri Karamasoff" de Fyodor Otsep, donde estaba inconmensurable.