lunes, 6 de septiembre de 2010

PINK HOUSES

Cuando Orson Welles lo citaba como una referencia y regañaba a los críticos por no haberle prestado la debida atención, probablemente no tenía en la cabeza las películas que rodó en los últimos años de su vida.
Serían sus rapidísimas y sorprendentes obras (comedias, aventuras, melodramas... mil películas en una, una y mil películas) de los 30 o sus aclamados westerns "morales" de los 40 o tal vez alguna de sus emblemáticas obras mudas.
Quizá el propio William A. Wellman nunca escuchó tales elogios.
Da lo mismo. Wellman hace de todas formas el guiño o la broma de decir que la voz de Welles es la voz Dios en "The next voice you hear..."
Es con esta película única (y menospreciada por los que la vieron) con la que inicia la parte final y no estrictamente la que más me interesa de su carrera pero sí la que más huella me ha dejado.
Por supuesto hay de todo en esos 10 años, hasta una película mala y tendenciosa como "Blood alley". Pero ahí están y para mí, por encima de otras de mayor fama, "My man and I", "Track of the cat", "Goodbye my lady" y hasta "Darby´s rangers" dispuestas a acompañar para siempre a quienes se acerquen a ellas.
"The next voice you hear..." es lo más parecido a una declaración de intenciones para los años venideros. Actores de segunda fila o que habían dejado ya atrás sus mejores años, argumento tan original como inabordable para la mayoría de puro extravagante (con un más o menos soterrado elemento fantástico, ensoñador, fuera del tiempo), depuración estilística no tan lejana de la que practicó Fritz Lang para deshacerse de todos los manierismos del pasado y una poco disimulada, expansiva, omnipresente vindicación de valores humanistas que ya recorrían toda su obra.
No sé qué tanto por ciento de "culpa" tendría el productor Dore Schary, que ese mismo año 1950 también hizo posible que Robert Stevenson rodara la mejor película de su vida, "Walk softly, stranger". Decía en una entrevista reciente Little Steven, el guitarrista de la E Street Band (con motivo del nuevo tour mundial de la banda, pero recordando los días de "Nebraska", un disco en el que ni siquiera participó), que hoy día ya no hay lugar para la grandeza porque las estructuras que la hacían posible han desaparecido y viene a la cabeza esa declaración al contemplar las aparentemente melifluas imágenes de "The next voice you hear...", un film que sólo puede ser entendido dentro de un sistema de estudios que apoyaba iniciativas personales para proyectos arriesgados, pero que sin embargo y ahí está el matiz, no habían sido concebidos para cubrir de gloria a sus creadores, demostrar sus magníficas habilidades visuales interesasen o no a alguien, subir su caché y copar todas las portadas. Lo verdaderamente alternativo.
No cabe mayor libertad que la que destila "The next voice you hear...", una película que paga con sutileza y atención miniaturista a los pequeños gestos la posibilidad de haber podido ver la luz. Wellman no necesita más que unas conversaciones en una cocina, un viejo Sedan con el motor ahogado, un policía puntilloso, un aparato de radio y un bebé por nacer para dar una clase magistral de puesta en escena "finalista" como los grandes Ford, Dwan y Capra, donde una caricia, una sombra, un relámpago o un apretón de manos alcanzan un grado de emoción indescriptible al culminar lo que parecen ser rutinarias escenas domésticas.
El excelente guión del poco prolífico Charles Schnee salva la dificultad impuesta de dejar en off la voz de Dios con una variedad de recursos que nunca hace pensar en que ese era uno de los objetivos de su trabajo; un atributo de los grandes. A veces se retarda una escena, otras hay una acción paralela que retoma protagonismo, la mayoría es sustituida por una elegante elipsis y cuando al fin creemos que ha llegado el momento... hay veinte segundos de silencio que durarán para siempre.
Pero a diferencia de lo que sucede con sus obras más claramente de género (no digamos las de izquierdas, incluso sin razones de peso para denominarlas así), lo peor de ver o revisar actualmente "The next voice you hear..." es constatar la escasa o nula posibilidad de que alguna vez le sea concedido el estatus cinematográfico que merece debido al tema que trata. Apostaría a que es más fácil que sea enarbolada como "ejemplificante" por grupos cristianos que por Cahiers du Cinema, igual que les sucede a "Goodbye my lady", que gustará más a ecologistas o nostálgicos (si aún vive alguno) de las películas de la perra Lassie o "My man and I" pudiera ser más plausiblemente obra de cabecera de inmigrantes orgullosos en USA.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi también me gusta mucho el Wellman de los 50, aunque no es demasiado fácil acceder a estas películas. De las que he visto, me quedo con Track of the cat, que me parece mágica.
Y aprovecharía para acordarme de otra película de Wellman que adoro, que es The Light That Failed.
José Antonio.

Jesús Cortés dijo...

Sí, es una de las muchas muy buenas de los 30. De todas formas mi favorita absoluta no es ni de esa década ni de los 50. Es además uno de mis diez o doce westerns favoritos: "Yellow sky".

Anónimo dijo...

Extraordinario blog, Jesús. Felicidades.

Últimamente he conseguido por fin ver algunas obras de Wellman (The Story of G.I. Joe, Yellow Sky) y volver a ver Track of the Cat, The Ox-Box Incident, Across the Wide Missouri, Westward the Women. Y consecuentemente he constatado que es uno de los grandes del Hollywood clásico. Y de los olvidados. Ni siquiera el gran Jacques Lourcelles en su indispensable diccionario lo valora en su justa medida.
Wellman, cuando se implica, es un director en verdad singular: al contrario del cine de su época, él es un director que se centra en el grupo más que en el individuo y, así, trata a los personajes encarnados por las estrellas como a los de los otros intérpretes (Mitchum y Fonda en Track of the Cat y The Ox-Bow Incident son uno más de los muchos personajes y además no terminan por liderar la acción). Y en cuanto a la acción (nuevamente al contrario del cine de la época), ésta tiende a empantanarse.
The Next Voice You Hear..., "Good-bye, My Lady" y otras de los años 30 recomendadas por Marías como Other Men's Women, Safe in Hell o Heroes for Sale, son películas que tengo apuntadas para ver cuando se me presente la oportunidad.
Rodrigo Dueñas.

Jesús Cortés dijo...

Yo creo que Wellman era tan cambiante como para no ser reconocido por temas o marcas de fábrica más allá de ciertos planos llamativos con alas de sombrero que tapan caras, conversaciones sin que se vean más que cuerpos sin cabeza, etc. que han llamado la atención como únicos elementos distintivos de un director de verdad camaleónico y que si por algo se distinguió siempre es por no arredrarse ante nada. Trabajó con los actores más difíciles, se atrevió con los más imposibles argumentos y novelas, se rió de códigos de censura y morales varias...
En los 30, antes del código Hayes, tiene películas que hay que verlas para creerlas.
Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Sobre eso iba yo a preguntar. ¿Exite monografía o estudio estimable sobre Wellman? A mi me parece uno de los directores más difíciles de abordar. Algo que me pasa también con Walsh, en algún sentido.

Anónimo dijo...

Sobre Wellman me gusta mucho la entrada que le dedican Coursodon y Tavernier en su "50 años de cine norteamericano".
Sobre Walsh, lo que escribe de 22 de sus películas Lourcelles en "Dictionnaire du cinéma" es extraordinario. Prodigios de concisión y de emoción son las críticas aparecidas en el nº 2 de "Casablanca" de Miguel Marías, José Luis Guarner y Manolo Marinero. Y muy divertidas (y muy walshianas) son sus memorias (que aquí se titularon "La vida de un hombre"), aunque por desgracia no entra en profundidad en sus películas.
Rodrigo Dueñas.

Jesús Cortés dijo...

También está el libro que editó San Sebastián con motivo de la retrospectiva que le dedicaron a principios de los 90, que no conozco.
Si Miguel pasa por aquí, quizá recuerde alguna cosa interesante escrita sobre él.

Anónimo dijo...

Sobre Walsh se me olvidaba "Print the legend", un artículo de Paulino Viota (excelente, revelador y muy original, como todo lo que escribe) sobre "They Died with Their Boots on" (y además sobre Eisenstein y sobre el golpe de estado de Tejero). Se publicó en el nº 20 de Contracampo (y también recientemente en una antología de artículos de dicha revista).
Rodrigo Dueñas.

miguel dijo...

Nunca fue uno de mis directores favoritos, aunque está claro que tiene muy buenas películas. Para mi, tanto Ox-Bow Incident como Track of the cat me resultan demasiado "intelectuales"... todo es demasiado grave y evidente, prefiero la ligereza de Across the Wide Missouri, mi favorita de las que he visto suyas, aunque pueda parecer algo zafia.

Pero me apunto varias de las que has nombrado y ni conocía.

Gracias, como siempre.

Jesús Cortés dijo...

Yo la verdad no encuentro el lado "intelectual" a "Track of the cat" (y supongo que el de "The Ox Bow incident" viene a colación por la denuncia de la pena de muerte, que tampoco me parece nada "culta" esgrimirla), yo la encuentro misteriosa, extraña, tensa, muy original y emocionante dentro de sus colores y sus texturas poco cálidads y desde luego totalmente carente de pretensiones. No es Kubrick, vamos.

Anónimo dijo...

Muy buen enfoque de esta rarísima, innecesaria del todo (sin demanda alguna) y libérrima película del gran ignorado Wellman, cuyas películas más afamadas ("The Public Enemy", "The Ox-Bow Incident") no son siempre las mejores, mientras muchas casi invisibles se cuentan entre las grandes de cada decenio en el que trabajó. Aunque yo sigo encontrando que ninguna es tan perfecta (y divertida) como "Yellow Sky", que es justamente célebre (o lo era en mi juventud), creo que es uno de esos cineastas de los que conviene ver hasta las malas (que también las hizo). Desgraciadamente, ni el libro publicado en su momento por San Sebastián y la Filmoteca (era el único, y al menos tenía información) ni ningún texto largo que yo conozca hace justicia (ni a medias) a su obra, posiblemente aún poco conocida para que nadie esté en condiciones de emprender la tarea. De lo que no creo justo acusarle es de "intelectualismo" (y conste que no me parece ni un defecto, ahí están Godard, Straub, Preminger o Lang) ni un insulto salvo cuando se refiere a pretensiones vacías); es posible que algunos guiones fueran algo "trascendentes" de intención, algo pedantes incluso, o excesivamente retóricos, pero poco de eso quedaba ua vez pasado por su dirección de actores, su cámara y su elíptico estilo narrativo, de los más expeditivos y dinámicos, como el de Walsh (o, en un tono algo menor, el de Curtiz).
Miguel Marías

Anónimo dijo...

Este blog es extraordinario, Jesús.
Y las entradas de Marías son un regalo de cultura y de inteligencia y una muestra de generosidad impagables. Espero que este hombre no se muera nunca y deje escrito y dicho al menos una milésima parte de lo que sabe y piensa. Ah, y que definitivamente se anime a elaborar (y compartir con todos) una lista de sus favoritas de los 40. Ya he añadido Yellow Sky. Gracias.
José Antonio.

Anónimo dijo...

Suscribo punto por punto la entusiasta entrada de José Antonio.
Y también me adhiero a su petición a Marías para que elabore la lista de los mejores de los años 40. Sobre todo por los descubrimientos que nos revela a muchos (veo que no sólo a mí). Por ejemplo, gracias a la lista de los años 30, además de señalar las grandes obras conocidas y reconocidas (siendo además muy significativos tanto el orden como las ausencias), en mi caso lo que aprecié más fueron los títulos que desconocía de, entre otros, Shimizu, La Cava, Borzage, Naruse, Guitry o Wellman. Anotados los tengo para verlos cuando se me presente la ocasión.
Gracias, Marías.
Rodrigo Dueñas

Anónimo dijo...

Como José Antonio, creo también que "las entradas de Marías son un regalo de cultura y de inteligencia y una muestra de generosidad impagables". Pero, como todos, Marías también es mortal y tiene algunos gustos y preferencias particulares cuando menos discutibles. Echando un vistazo a su lista de 100 cineastas preferidos (no de 100 películas predilectas) en el Beyond The Canon de Iain Stott, obvia al recientemente fallecido autor de À double tour, Les bonnes femmes, Les godelureaux, La femme infidèle, Que la bête meure, Le boucheur, La rupture, Juste avant la nuit, Une partie de plaisir, Betty, La cérémonie, Merci pour le chocolat, La fleur du mal... (y convoca en cambio a ¡Leos Carax!). Además, en su larga lista de mejores películas de los años 60 en Miradas de cine, sólo cita a Claude Chabrol por Les bonnes femmes. ¿Por qué esa manifiesta alergia ante un cineasta ejemplar tanto en sus altas como en sus -muchas, sí- bajas?

Anónimo dijo...

¿Alguien podría pasarme el enlace con esa lista de directores favoritos de Miguel Marías, por favor? No la encuentro por ningún sitio. Gracias.
José Antonio

Jesús Cortés dijo...

Imagino que te refieres a las listas de Betond the canon que suele pedir de vez en cuando Iain.
Prueba en http://beyondthecanon.blogspot.com/

2009/12/participants.html
Miguel no eligió 100 directores sino 100 películas pero sin repetir director, que no es lo mismo.

Anónimo dijo...

Hola, Jesús. Primero quería felicitarte por el maravilloso blog con el que constantemente nos descubres a cineastas y películas olvidados o poco conocidos. Admito que espero impacientemente cada nueva entrada del blog; las que más me han gustado de este año han sido "El legado tenebroso" (sobre "Peeping Tom", que no he visto) y la dedicada a Naruse.
Lamentablemente no he visto ninguna película de Wellman (aún estoy en fase de descubrir el cine de Ford y Hawks) pero ya me apunto varias, en especial "Yellow sky".
En referencia al comentario del anónimo, me parece que está siendo un poco injusto con las listas de Miguel Marías ya que toda lista conlleva un proceso de selección en el que tienes que eliminar películas o directores que en realidad te gustan mucho. Está claro que a Marías le gusta Chabrol (las inclusiones de la magistral "Les bonnes femmes" y de la infravalorada "Bellamy" le delatan) y que si la lista de Beyond the canon hubiese sido de 150 o de 200 películas, seguramente hubiese aparecido Chabrol. Por estas razones, no entiendo la queja.
Ya que se ha mencionado al fallecido cineasta, me gustaría preguntarte, Jesús, cuáles son tus favoritas. Yo, ayer mismo me vi dos suyas, la excelente "Juste avant la nuit" y la notable "Au coeur du mensonge", que curiosamente guardan bastantes puntos en común aunque prefiero la primera (Michel Bouquet hace una gran interpretación).
Antonio.

Jesús Cortés dijo...

Mis favoritas de Chabrol son creo que por este orden "Que la bête meure", "Les bonnes femmes", "Le boucher", "Les godelureaux" y "Juste avant la nuit". De su última década me quedo con "La fleur du mal" y "Bellamy".
Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Sí, esa lista sí la conocía, Jesús. Pensé que era sólo de directores. Gracias.
Añadiré que yo sigo de forma entusiasta a poquísimos críticos de cine. Me atraen cuando descubro que sus comentarios encierran inteligencia y reflexión, y cuando encuentro insólitas coincidencias con mis gustos personales. Marías es uno de ellos. Y Jesús Cortés otro. A ellos debo muchos descubrimientos y también reconsideraciones sobre películas y directores. Y ni qué decir tiene que no siempre estoy de acuerdo con Marías, faltaría más. Pero siempre me interesa su opinión.
José Antonio

Anónimo dijo...

Alguno a lo mejor es muy joven para haber leído mis defensas de Chabrol ("Ophélia" en "Nuestro Cine") cuando estaba generalmete muy mal visto, y hasta tachado de fascista, o saber que yo traduje el libro (creo que el primero) a él dedicado por Robin Wood & (creo recordar) Michael Walker, que completé para tratar de ponerlo al día (en textos desgraciadamente desfigurados por el editor). Yo aprecio mucho a Chabrol (y como persona era muy divertido, además), lo que no quiere decir que me guste o convenza del todo buena parte de su obra ni que otra parte haya envejecido más bien mal; a mí incluso me ha bajado últimamente "Les Godelureaux", y sigo considerando que su obra maestra es "Les Bonnes Femmes" ("Que la bête meure" casi la empata, pero debe demasiado al final de "Moonfleet", a Richard Strauss y a la magnífica novela en que se basa). Añadiendo "L'Oeil du malin", coincido casi exactamente con Jesús.
Por otra parte, hay muchos directores muy buenos e interesantes cuya obra máxima, o el conjunto de su filmografía, no alcanza el nivel de otros, quizá menos conocidos, famosos, recientes o "modernos". Prefiero de lejos Wellman que Chabrol, y no digamos Naruse, Borzage, Ophuls, N. Ray o Griffith, aunque Chabrol, para el cine francés de 1958-2010, sea una figura importante, y pese a que, dentro de su generación y la siguiente, para mí menos que Godard, Rohmer, Rivette, Eustache, Pialat, Resnais, Vecchiali, Demy y hasta otros cuantos mucho más recientes, como Carax, Brisseau y algunos más. Todo es relativo y además subjetivo.
Miguel Marías