miércoles, 14 de junio de 2017

CANARIOS

En 1949, después de ser incluido en la lista negra de rigor y negarse a declarar ante el Comité de Actividades Anti-americanas, Edward Dmytryk filmó una película en Inglaterra, "Give us this day", de efímera repercusión en festivales y severamente silenciada en USA. A la vuelta del viejo continente, Dmytryk fue detenido, encarcelado, terminó por retractarse de sus intenciones iniciales y habló.
Como precisa y exclusivamente esto último es "lo que cuenta", ese interludio europeo, supuesta afirmación de sus auténticos ideales momentáneamente a salvo de las garras del monstruo instigado por McCarthy, ha quedado poco más que como una nota a pie de página en el feo barullo de la paranoia anticomunista que asoló Estados Unidos y no mucho más significa en el conjunto de la filmografía de un cineasta apreciado por varias obras anteriores lindantes con el cine negro y despreciado luego por otras posteriores reblandecidas melodramáticamente cualesquiera ideas pudieron haberle quedado.
Como está tan olvidada, "Give us this day" (también conocida como "Salt to the Devil" y con el nombre de la novela en que se basa, "Christ in concrete", que fue como la rebautizaron cuando llegó a la cartelera americana), cualquiera puede suponer que será un panfleto puerilmente "obrero", excéntrico -  ¿qué otra cosa puede ser un film neorrealista hecho por un ucraniano-canadiense en Inglaterra queriendo reconstruir el New York más empobrecido circa 1929? - y sin duda oportunista, aprovechando la atención internacional prestada a una serie de films, italianos los más puros y mejores.
Pero de milagros como este está lleno el cine y muy particularmente el americano, al que "pertenece" esta película. Si los extranjeros emigrados allí en gran medida lo construyeron, al ser expulsados se lo llevaron al destierro, desde las cenizas de una guerra mundial hasta las de otra, en este momento en que ya llegaban Lupino o Kazan y en cualquier momento anterior con Capra, Sternberg, Dwan Ulmer.
 
 
 
 
 
 
 
Porque resulta que hay pocas películas tan emocionantes, tan bien escritas, en 1949 como "Give us this day" y ninguna más dolorosa, honesta y asombrosamente adelantada a su tiempo como para parecer contemporánea de las que aún tardarán en llegar entre doce y quince años con la firma de Arthur Penn, Paul Newman o Robert Rossen
Sería arduo  - no contiene el menor rastro de discurso o siquiera matiz político, ni reivindicaciones o denuncias sociales, no sale una "autoridad", salvo el juez de la escena final, que no abre la boca - esgrimir la inclinación ideológica del film para defenderlo y sumamente inútil además, salvo para reducirlo a un eslogan que aniquilaría la complejidad largamente trabajada para alumbrar unos cuantos prodigiosos momentos de hondura cinematográfica dados con un diálogo, un gesto, un corte del plano.
En realidad, el mayor drama de Geremio (Sam Wannamaker), Annunziata (una prodigiosa Lea Padovani) y cualquiera de los habitantes de "Give us this day" - pues son eso, retratos humanos por encima de caracteres a cuestas con arquetipos varios - es que ninguno de los pesares y derivas que afectan a sus vidas, parecen remediables por los demás porque ellos no los hacen responsables de tales entuertos.
Los nueve años perdidos por Kathleen (Kathleen Ryan) desde que rechazó a Geremio, el sueño de la casa que él - y sobre todo ella, Annunziata - acarició o la pobreza endémica de los inmigrantes mientras no puedan acceder a una mejor educación - y de esto tal vez se pueda salir el mayor de los chicos de Geremio, que atesora un don y quizá será "un nuevo Marconi" como le augura el viejo Luigi -, duelen sobremanera contemplando el film, que no mendiga compasión ni predica solución alguna, presentando los hechos como ineluctables y, bendito sea, sin la banal aspiración de cercenar el melodrama no sea parezca todo "falso", yendo al realismo máximo e inigualado de McCarey, Ford o Griffith, los cineastas de la pareja.
Precisamente en las que conocemos, en las que no vemos pero sabemos están ahí y sobre las que no se formaron o se pueden deshacer, recae todo. Ni villanos ni benefactores, ni un mundo más allá de cuatro paredes se necesita para mover ese universo.  

18 comentarios:

Roberto Amaba dijo...

Y ese mismo año también filma "The hidden room", que es impresionante. Sin duda, un díptico a reconsiderar o a descubrir.

Un abrazo Jesús.

Jesús Cortés dijo...

Sí, con Robert Newton, más "inglesa" y que a su vez recordaba a un Arthur Crabtree muy curioso, "Dear murderer" del 47. Esto por supuesto nos lleva a hablar de aquella noruega tan desaprovechada, Greta Gynt.

José Andrés dijo...

Por alguna razón, Dmytryk logró concentrar en los años de posguerra algunos de sus mejores títulos, además de este que comentas, "Till the End of Time", "So Well Remembered" y "Obsession"... un ciclo que para mí se cierra (eventualmente) hacia 1952 con la arriesgada "The Sniper". Digo eventualmente porque luego hizo cosas tan notables como su adaptación de Greene, "Raintree Country" o "Warlock". Sobre la influencia del neorrealismo en el cine anglosajón de la época, sugiero echar un ojo a "Chicago Calling", del olvidado vienés John Reinhardt.

Jesús Cortés dijo...

A mí la segunda que más me gusta - pero a una buena distancia de esta que comento - es la adaptación de Greene a la que supongo te refieres, "The end of the affair" del 55. No conozco "Chicago calling", gracias por la pista.

Anónimo dijo...

No la he visto, intentaré comprarla si se ha editado. Dmytryk es un cineasta muy irregular con películas muy interesantes pero con otras tediosas, decepcionantes o incluso ridículas, además en todas sus etapas. ¿Cuáles serían vuestras favoritas?
Un saludo,
Xabi.

Rodrigo Dueñas dijo...

Frente a tantas otras películas de denuncia, los personajes existen. Y son seres humanos que se empeñan en existir, en vivir: lo que da un giro y pone en marcha el relato (o mejor, el cambio decisivo en la vida del protagonista) es la reacción ante la conversación ante la conversación (-¿En cuánto tiempo se olvidarán de nosotros? -En mi caso, en dos días. ¿En el tuyo? -Una semana) con su amigo.

Rodrigo Dueñas dijo...

Disculpa Xabi por mandar mi comentario sin fijarme en que había uno tuyo. De las películas de Dmytryk que conozco, que no son muchas, ésta y "The sniper" son, con diferencia, las que más me gustan.

Anónimo dijo...

¿En qué películas concretas de "denuncia", o sea, con fuerte carga de crítica social, no existirían los personajes, Jesús? ¿Puedes citar, aunque sea, tres o cuatro títulos? Si no, es difícil entender con exactitud a qué te refieres. Con algunos ejemplos se ve todo más claro.

Un saludo

Jesús Cortés dijo...

No pensaba ni en ellas, no escribo "a la contra" de nada, pero supongo que el contraste es grande con las muy malas de Ken Loach, con cualquiera de León de Aranoa o Matteo Garrone...

Anónimo dijo...

Sí, Loach tiene algunas donde los personajes están al servicio de una tesis, sobre todo desde que se asoció con Laverty (desde entonces la mayoría). Pero antes de eso todas (o casi todas) me parecen buenas películas (a veces con las limitaciones propias del género). Las primeras de Aranoa (mejor dicho, la 2ª y 3ª de su filmografía) no me parecen representativas de lo que dices, porque tienen personajes definidos y, es más, son precisamente películas de personajes. Pero a partir de Princesas (incluida) cae en picado. De Garrone no he visto nada.

Un saludo

Jesús Cortés dijo...

Loach las tiene incluso magníficas y no son de las primeras, como "Ladybird, Ladybird" o "Hidden agenda".

Anónimo dijo...

Hidden Agenda es de lo mejor suyo. Yo seguí su obra hasta Carla's Song, que no recuerdo si ya está escrita o coescrita por Laverty. Pero desde el 98 (más o menos) el cine de Loach dejó de gustarme. Y no porque no esté de acuerdo con sus críticas.

En cuanto a Aranoa, ya no vi sus últimos trabajos. Princesas me decepcionó mucho y dejé de seguir su carrera.

Un saludo

PD: Chicago Calling está en Patio de Butacas.

Jesús Cortés dijo...

A mí no me gustó de Aranoa ni "Familia" y entonces no era muy "social" que digamos. Mire donde mire, siempre simplifica, discursea y se apega al sensacionalismo. Y no mejora ni aprende, porque "Un día perfecto" es mucho peor que "Los lunes al sol", que era ya muy poca cosa.
El documental político más reciente no lo aguanté ni un rato. Era bochornoso.

Miguel Marías dijo...

La verdad es que el caso de Dmytryk es raro, y rechaza ciertas explicaciones moralizantes segín las cuales "una vez que habló se fue a pique". Las cosas no son (casi) nunca tan simples, ni tan moralizantes. Dmytryk hizo desde sus comienzos muy amenas y divertidas y ágiles series B, y a continuación una pésima, atropellada o ridícula, y lo mismo le sucedió luego, lo mismo en los 50 que en los 60, por buenos que fuerran los actores e importante el presupuesto. Nunca comprendí que pudieran ser tan malas algunas de sus películas más famosas, como "Raintree Country", "Warlock", ·The Young Lions", o proyectos que parecían con potencial como "Anzio" o "Alvarez Kelly", por no pensar en horrores ridículos como "The Blue Engel", "Shalako", "Bluebeard", o su "reencuentro con Lea Padovani en "The Reluctant Saint". Casi sus melodramas calenturientos a lo Joseph Levine son de lo más pasable de sus últimos decenios. Para mí, tras "Give Us This Day", de lejos la mejor y absolutamente magistral, y "The End of the Affair", la mejor sería la muy temprana "Hitler's Children"(1943).
Cuando leí su libro "On Film Editing"(1984) empecé a sospechar una posible explicación de su permanente irregularidad: con la mentalidad típica de un montador hollywoodense, pensaba que todo se arregla en el montaje

Anónimo dijo...

A mí me pareció muy sólida "Back to Bataan", aunque no parece tener partidarios (como sí los tiene la inferior "Bataan" de Tay Garnett, por otra parte un director mucho más interesante).

Ángel

Jesús Cortés dijo...

A mí también me gusta Ángel. Buen guión ese.

Mario Vitale dijo...

Poco se puede añadir. Viendo esta maravilla tal vez la palabra clave sea "dolor", que ya ha deslizado Jesús. Y no sólo por el tremendo modo que Geremio se autoinflinge esa herida en la mano, sino porque la película se contempla con auténtica desazón y suspense ante el destino de un puñado de seres humanizados -palabra ya vieja en el cine- en cada encuadre, mirada o silencio. Tal vez Geremio no merecía ese espeluznante final, pero por el camino ha llegado a comprender lo que es la lealtad, la solidaridad y la responsabilidad. No es poco.

Luis dijo...

Encuentro Bluebeard, que tengo reciente, una película de gran interés. Y su galería de chicas guapas es apoteósica, la verdad.
Es curioso observar cómo directores del periodo clásico, cuando siguen activos a finales de los 60 y 70, se adaptan a, o al menos, se dejan contagiar de diversas maneras por las nuevas coyunturas estéticas y sociológicas del momento. Por ejemplo, con estilos más sucios o descuidados, con técnicas de moda como el zoom o el ralentí, con músicas y retóricas sociales muy del momento y por supuesto con atrevimientos eróticos antes impensables.
Sobre Loach, también Ladybird Ladybird me gusta mucho y me pareció muy divertida Looking for Eric, entre otras. No veo que tenga ninguna obra maestra, ni siquiera sobresaliente, y sus planteamientos, como todo el mundo sabe, tienden a lo esquemático, sí.
Sobre Aranoa, siempre me pareció que su manera de ilustrar el problema del paro en Los lunes al sol era demagógica y contraproducente, por ejemplo.