miércoles, 3 de marzo de 2010

DESIRÉE

Por sus imágenes se filtra el cine que había iluminado su juventud y probablemente las obras más o menos contemporáneas que parece que mayor impresión le habían causado.
¿Acaso "Heaven can wait" y "Clunny Brown" - aunque tal vez lo más justo sea remontarse a las operetas con Jeannette McDonald que ya no parece que le gusten a nadie y tirar del hilo hasta llegar a Stroheim y “Foolish wives” - "Madame de...", y "La Ronde", "Midnight", "La regle du jeu" y "The diary of a chambermaid", "A letter to three wives", “Erotikon” (de Stiller, no de Machaty), “A woman of Paris”, algún Clair…?
"Sommarnattens leende" probablemente cierra, en 1955, una primera época en la filmografía y la vida de Ingmar Bergman.
Después de la un tanto olvidada - y es otra de sus grandes películas en mi opinión - “Kvinnodröm” y "Sommarnattens leende", llega “Det sjunde inseglet” y ya nada será lo mismo.
Ese año 1955, si las biografías recogen fielmente su azarosa vida privada, finaliza su relación con Harriet Andersson e inicia una nueva historia con Bibi Andersson, ambas en el film, un hecho que tal vez sea menos circunstancial de lo que parece, dado el, al parecer, muy diverso carácter de ambas.
Estos primeros años de la carrera de Bergman, que no son estrictamente los que más me interesan de su obra, sí son los que quizá contienen las películas que más quiero de todas las que realizó, las de aquel joven director menos consciente de su ascendencia en el cine escandinavo, que miraba a Marivaux o Molière al mismo tiempo que a Strindberg o Ibsen y que filma un variado y complementario conjunto de films de tonalidades muy diversas entre películas consecutivas... esos años en los que se suele decir que aún no tenía una personalidad "definida", como por cierto (y volviendo a Lubitsch: se podrían establecer conexiones con "Pickpocket" y más allá), el Bresson de "Les dames du Bois de Bologne" o el Kurosawa de "Waga seishun ni kuinashi ".
Me pregunto qué consideración tendríamos ahora de esta película si hubiese sido la última de su carrera. Nos habríamos perdido muchas cosas inolvidables, empezando por "Smultronstället" poco después y terminando con "Saraband" hace poco, pero quizá sería recordada más justamente como lo que es, una de las más encantadoras comedias (melodrama cuando ralentiza el ritmo, lógicamente) de todos los tiempos, tan perfecta como algunos de los grandes últimos Guitry, con los que tiene, sorprendentemente, tantas cosas en común.
Ese carácter casi “tributario” del que hablaba antes, imagino que debe haber jugado bastante en contra de la consideración del film, rara vez nombrado de verdad entre los mejores que hizo, que suele ser tratado como un brillante interludio que a lo sumo, algo es algo, permite poner en duda la idea – en la que tantos se han escudado precisamente para otorgar a su cine un valor “extra” - tan reductora (que también afecta a Garrel, Ozu, Eisenstein ... demasiados grandes cineastas en cualquier caso) de que hace falta tener un cierto estado de ánimo y una predisposición, cuando no una "cultura", para acercarse a las películas de Bergman (dolorosas, depresivas, desesperadas), algo que queda hecho añicos al contemplar, con una permanente media sonrisa, esta exhibición de inteligencia fílmica, plena de diálogos memorables, una (nada recóndita) apología de la alegría de dejarse llevar por los vaivenes del corazón pese al sempiterno laconismo nórdico.
No es la única, claro, ni tampoco la última de las que hizo que sea un auténtico placer para la vista, el oído y el alma, pero sí quizá la más perfecta y disfrutable, la que más veces viene a la memoria. El romance, el erotismo y ese delicioso momento previo a la seducción – aunque sea recordándolo - como antídoto de todo lo negativo de la vida.
"Sommarnattens leende" es una de las películas más ambiciosas que hizo. Ya que parece que sólo se hable de pretensiones cuando se cree haber constatado el fracaso del intento, vale la pena rememorar con qué acierto también supo Bergman ser liviano y gracioso, inteligente y embriagador, algo al alcance de muy pocos.
Sospecho que a partir de entonces ya nadie le volvió a decir directamente, más allá de la reverencia, lo que pensaba de su trabajo, ni técnicos, ni actores, ni productores. Esa soledad da que pensar e invita poco a bailar, supongo.
Si lo consigue con aparente facilidad y sin apartarse ni un ápice de sus gentes, sus costumbres y su mundo, es en buena medida gracias al personaje que incorpora Gunnar Björnstrand, a primera vista poco sagaz y un tanto estirado, pero que se revela como el perfecto anfitrión del film, yendo sin perder la calma de las situaciones en las que sale comprometido a aquellas en las que brilla su ironía sin inmutarse e impidiendo el tono de farsa en el que el film parecía condenado a caer. Esta homogeneidad ayuda a que las escenas especialmente emotivas pasen como una exhalación, sin sentimentalismos, y que los gags tengan un poso dramático añadido. Ese ritmo irresistible.
Aquí están además varias de las más impresionantes escenas de su carrera. La conversación a media luz entre Fredrik y su joven e inexperta esposa Anne, aquella en la que Fredrik le cuenta a Desirée en el camerino qué es Anne para él (un momento que parece sacado de los grandes Borzage o McCarey), la aparición de la "cama secreta" o la ruleta rusa final, por ejemplo.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque tratas casi de resumir a Bergman en un artículo, lo que es imposible, está muy bien rescatar del olvido en el que la supongo hoy sumida esta maravilla (una de muchas, también en esa estapa quizá más feliz o menos "abrumada" de su carrera), la más "renoiriano-mozartiana", una comedia grave y muy seria, que parece filmada en una especie de "estado de gracia".
Miguel Marías

Jesús Cortés dijo...

No pretendía tanto, sólo decir que es una de mis tres favoritas de Bergman y una de las películas que más veces me vienen a la mente de todo el cine europeo.

Ricar2 dijo...

No la conozco. Por tu comentario me recuerda a "Sonrisas de una noche de verano", que me encanta y que colabora a eso que mencionas de hacer añicos a algunas de las asunciones a priori de sentarse a ver un Bergman. Por cierto, el hecho de que no pongas el título por el que son conocidas en español me resulta el seguirte muy doloroso. Con las de inglés pase, pero con el sueco y japonés, apaga y vámonos. Saludos y enhorabuena por el blog.

Jesús Cortés dijo...

Es que es "Sonrisas...".
No me gustan los títulos traducidos y menos al español, que suelen cambiarlos o deformarlos de otro idioma, aunque hay excepciones.
Yo las recuerdo por su nombre y así me salen, japonesas incluídas. No recuerdo el nombre de mi vecino pero sí todos los Ozu que he visto por su nombre nipón

Roberto Amaba dijo...

Hola, qué tal Jesús,

Siempre que veo alguna de las películas de esa primera etapa de Bergman, recuerdo las de la primera de Fellini, las que más me gustan de él (I Vitelloni, La Strada, Il Bidone, Cabiria).

No porque se parezcan, sino porque veo una "evolución" parecida. Se hacen más "autores" con el tiempo, se les valora más por los 60-70 que por los 50 y prolongan su carrera, para muchos de manera desconcertante, para otros de manera de fascinante, justo cuando se perdía ese interés "autoral".

Bergman, para mí, tiene muchas más cosas -no sólo en número- que Fellini después de los 50, pero comparten esa aventura inicial, con películas más distendidas y más emocionantes que la época central de sus "obras mayores".

Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

Sí, Fellini puede ser un caso parecido, pero con Bergman tambi´n me psas que tengo favoritas por toda su obra. Me encantan "Il Casanova", "Ginger e Fred"... pero le tengo más cariño a "Le notte di Cabiria" o "La strada".
Y aborrezco "8 1/2"

C. V. Moure dijo...

De los cincuenta (década donde abundan las maravillas firmadas por Bergman) no me olvidaría de una obra maestra, para mí indiscutible, como "Hacia la felicidad" (Till glädje). Desde luego más soportable que algunas de las últimas del maestro.

Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

Es que hay tantas...
A mí la verdad no se me hizo dura "Saraband" pese a lo desgarradora que es. Será que disfruté tanto con la planificación, la dirección de actores, la música y demás que ese placer me sobrepasó el sufrimiento del diálogo, cosa que me pasa con otros Bergman y que arruina, cuando no me sucede, todos los Iñárritus y Angelopulos de este mundo.

Sergio dijo...

Mi caso es algo trágico. Nunca he conseguido disfrutar totalmente esta magnífica e irreprochable película de Bergman porque siempre echo de menos las canciones, lo que la convierte ante mis ojos en inesperadamente imperfecta.

Lo que luego no sucedió con "Otto e mezzo" sí sucedió con esta película de Bergman, un compositor la transformó magistralmente en teatro y música. Stephen Sondheim y "A little night music", que todavía debe conocer una versión cinematográfica a su altura y que debe ser la obra artística que más obsesivamente habré reivindicado yo por las redes.

De la etapa "liviana y graciosa" de Bergman me llegó más directamente la ligereza de "Una lección de amor (En lektion i kärlek)", y creo que no supe entrar demasiado bien en lo que proponía "Esas mujeres (För att inte tala om alla dessa kvinnor)", que es algo posterior.

El Bergman más trascendente me entusiasma con casi ninguna reserva, al contrario que a la entrañable neurótica de Philadelphia que interpreta Diane Keaton. Entre muchísimos motivos porque en los títulos más oscuros aparecen momentos muy sabios y muy bien introducidos de "luminosidad". Lo que yo llamaría cierto optimismo o cierta esperanza vitalista si, como comentamos cierto día, no estuviesen vistos estos términos hoy en día como signo de insuficiencia intelectual.No es una cualidad en si misma pero sí revela para mí una inteligencia poética muy profunda.

¿Alguien llegó a ver a Marisa Paredes interpretando "Sonata de otoño"?. Qué horror, era como si se supieran el desenlace de la obra desde el primer minuto.¡Qué histeria!

Jesús Cortés dijo...

No, Sergio, no llegué a ver a Marisa Paredes, pero me lo imagino.
Sí llegué a ver a Ismael Merlo haciendo de Napoleón y ya tuve bsatante.
Intentaré encontrar "A little night music".

Jesús Cortés dijo...

Quise decir Luis Merlo