miércoles, 21 de febrero de 2018

LA AVENTURA

Una de las películas más tristes de la historia del cine no tiene muertos ni desgracias ni enfermedades. No hay tampoco miradas que amargamente vuelvan sobre oportunidades perdidas. Carece incluso de los más evidentes elementos dramáticos durante buena parte de su recorrido y, en varios instantes, es ligera y festiva.
Es también, quizá, una secuela, aunque tan poco notoria...
Toda la vida por delante tiene la joven Nadine de "La punition", tiempo para ser etnógrafa como dice que quiere, tiempo por tanto para parecerse "al padre", Jean Rouch, que la acompaña un día por un París que parece un colosal espectador, como contaban los emigrantes. A la cámara, es de suponer, mira alguno de ellos, ya acostumbrado después de mucho escribirlo, a las maravillas para anónimos que ofrecía la ciudad; y qué ciudad.
Un apéndice, decía, es "La punition" de un film anterior de Rouch, "La pyramide humaine", con el que sin embargo establece una relación parecida a la que tuvieron muy poco tiempo antes dos films más bien hermanos, "Le déjeuner sur l'herbe" y "Le testament du Docteur Cordelier" de Jean Renoir.
Al dinamismo expansivo y al intento de aprehender la armonía ancestral del mundo, presente en las obras en color, se abraza y se opone la rebelión contra la severidad del pesimismo, enjaulado, de las filmadas en blanco y negro.
Nadine sale del Liceo en que estudia - expulsada por estar distraída, con lo que debe ocupar el día para no tener que volver a casa y contarlo -, en un movimiento opuesto al que hacía al comienzo de "La pyramide humaine", cuando llegaba a Abidjan. No es mucho tiempo, ni hay espacio para casi nada relevante, pero cuando caiga la noche y la perdamos de vista en las calles, quedará un nudo en la garganta y las dulce palabras del poeta se volverán de piedra.
La película más realista es la que más duramente cercena la ficción. Esto es tan lógico como infrecuente.
El mundo que ella necesita ver recomenzar y funcionar de otra manera - las teorías, a sus inocentes diecisiete años, no se diferencian casi nada de las conclusiones a las que llegaba, ese mismo año, la zarandeada treintañera Jeanne Moreau de "La baie des anges" de Demy - no va a existir, pero ¿por qué demonios hay que seguir a los demás?
Rouch la filma con una austeridad que se transformará inevitablemente en transgresión cuando llegue el tramo final y Nadine esté convencida, con algún fundamento - y muy poca confianza en sus posibilidades -, de que será una de las omitidas por la vida. Es una violencia que tiene que ver con haber traspasado un límite de su intimidad, un umbral que la sencillez de la cámara en mano y el juego de la improvisación no anunciaban.
Esto es interesante porque pocas veces el rechazo de un personaje a una invitación a formar parte de algo, culminado con un fundido a negro - literalmente, el film se queda sin luz - final, han otorgado un significado más desalentador a una película. El camino lleva justo al destino opuesto al de tantos Chaplin, con sus clausuras mirando al horizonte.
Nadine se decepciona amargamente porque ha tenido malos encuentros con varios hombres (y una mujer), tres con los que conversa más o menos largamente y varios encadenados al final con los que apenas cruza palabra si no es para tratar de desembarazarse de ellos. Todos, salvo su amigo Landry - ya lo había sido en "La pyramide humaine" -, que se solidariza con esta soñadora empedernida, le han mostrado por qué debe aceptar las reglas del juego y le han sugerido cuáles podrían ser sus ventajas en él.
Entre ellas no debe estar leer a Chateaubriand - ¿qué le dirían si fuese la Justine de Sade? - porque la moderna seducción le provoca recelo, sueño o alarma. 

24 comentarios:

Luis S. dijo...

Mi única película de Rouch es "Moi, un noir". La aprecié en todos sus valores objetivos pero sin saber disfrutarla de verdad. Ese tipo de películas que se admiran más que otra cosa. O eso me ocurrió a mí. Mi duda con este tipo de documental creativo (o ficción documental, o lo que sea), y aquí sigo hablando de "Moi, un noir" (que no sé si nos sirve también para "La punition"), es hasta qué punto su carácter de documento (más o menos espontáneo, realista, etc.) es auténtico o incluso veraz, es decir, en qué medida las personas que aparecen en él están actuando o no de cara a la cámara. Hasta qué punto el observador modifica la escena observada.
Por otro lado, no entiendo bien la frase: "La película más realista es la que más duramente cercena la ficción". Es decir, por un lado me parece obvia (oposición realismo/ficción) pero no sé si es lo que quieres decir o es otra cosa.


(Entre paréntesis, con tu permiso, un off-topic total: querría dejar el link de un artículo que encuentro extraordinario que escribió hace algo más de un año el para mí gran crítico de cine Tomás Fernández Valentí. Ahora que ya se habla algo menos de la "edad de oro" de las series de televisión, resulta pertinente leer el artículo de cabo a rabo, pues trata las interrelaciones entre series/películas y pone a cada uno en su sitio. Me parece un excelente análisis:
http://elcineseguntfv.blogspot.com.es/2017/01/television-de-ayer-television-de-hoy.html).

Jesús Cortés dijo...

La veracidad de esta o cualquier otra película "más o menos realista" como dices no está en lo que ocurre, que está pactado o dirigido de alguna manera, a veces muy poco, pero se hace en el montaje. Está en las reacciones y todo cuanto la cámara capte de lo que sienten o traslucen sentir los actores, que a veces por no serlo están menos protegidos y no tienen astucias.
Lo que quise decir con cercenar la ficción es que cuando el hecho en pantalla es veraz, llega el instante en que ni el actor actúa. Hay que irse a cualquier McCarey para ver ese espectáculo en todo su esplendor.

Miguel Marías dijo...

Otro Rouch sobre jóvenes (esencialmente chicas) de una profunda tristeza, para mí complementario de la magnífica "La Punition" es la también mal afamada y muy criticada "Les Veuves de quinze ans"/"Marie-France et Véronique"(episodio de "Les Adolescentes" /"La Fleur de l'âge")(1964//6).

Marcos Gómez Moure dijo...

Llego tarde,mi salud a veces me da golpes, pero quería señalar mi total admiración por este film tan breve en metraje como grande en contenido. Como bien apuntas Jesús, un film llego de tristeza y desolacion. Un drama que se aparta de las formas dramáticas clásicas y que logra un sentimiento desgarrador en el espectador.Para mí, el más grande maestro del drama es Chaplin, pero en sus dramones siempre había momentos de esperanza, de superación ante la adversidad. Rouch deja a Nadine perdida, abatida,decepcionada y es cuando siento, que Calvero moribundo en Candilejas,tiene más vida que ella al atesorar los recuerdos de un pasado mejor. Nadine no tiene ni el regocijo nostálgico de los recuerdos.
Un acierto Jesús este Rouch con tus reflexiones.

Anónimo dijo...

(1)
Quería comentar, siempre con el permiso de Jesús Cortés, algunos puntos del artículo de Tomás Fernández Valentí. Quiero comentarlo porque, aunque no soy ningún especialista en el mundo televisivo, creo que su texto es básicamente un batiburrillo donde mezcla cosas de imposible comparación. Cómo si no puede terminar diciendo que la mejor serie de televisión de la historia es 'Fanny y Alexander', claro que lo es, o mejor dicho, que no lo es, porque para empezar básicamente no es una serie de televisión, cosa que sí fue por ejemplo, y sin salirnos de Bergman, 'Secretos de un matrimonio'. Basta comparar ambos títulos (aspect ratio, 16 mm vs 35 mm, planificación, escritura, arranques y finales de los capítulos, incluso título y temática buscando captar audiencia, etc.) para darse cuenta de que 'Secretos..' está producida pensando desde las primeras etapas del proceso en la pequeña pantalla (aunque luego también se estrenara en salas de cine) y 'Fanny y Alexander' no, otra cosa es que 'Fanny...', supongo que por la presencia en la coproducción de la televisión danesa o por el deseo de Bergman de desarrollar más los personajes y la trama, tuviera también una versión más larga; pero la versión más larga sigue siendo la misma obra originalmente pensada para la gran pantalla, por lo tanto sigue teniendo un aspect ratio 1.66:1 (cosa que por ejemplo no ocurre con la famosa 'Heimat' de Reitz, donde la versión tv es 4:3 y la versión cine, con diferente estructura de capítulos, es 16:9), aunque al meterla a empellones en la tv se la dota de una indefinida estructura capitular, más bien azarosa, donde cada corte de cada capítulo no ha sido hecho, como en 'Secretos...', pensando en dejar a la audiencia 'colgada' esperando el siguiente, si no que al tratarse de un filme (y no una miniserie) concebido globalmente como una obra de x horas los cortes, y duración, de los capítulos televisivos parecen hechos a posteriori.
Esto me sirve como ejemplo para ir un poco más allá y decir que la obra televisiva (producida en la edad dorada de las televisiones públicas europeas) de autores como Rossellini, Oliveira, Bergman, Godard, Kieslowski, Fassbinder (pero también podría añadir Pialat, Franju, Comencini, Rohmer, Yoshida, etc., y si además de los seriales nos metemos en los telefilmes la nómina de grandes nombres europeos sería ingente) es decididamente 'otra cosa' y poco, o ningún sentido, tiene intentar compararla con 'Columbo', 'Mission: Impossible', 'The Fugitive', 'The Invaders', etc. Razones se me ocurren muchas, desde el diferente concepto de televisión que había en USA y Europa (que es lo que acaba dando lugar a la existencia de una televisión privada/entretenimiento vs pública/formativa-educativa), pasando por la forma en que se gestan y producen (no es lo mismo tener de patrocinador a Camel, Colgate o Marlboro que tener a una, o varias, televisiones públicas europeas de los 60, 70 u 80) hasta llegar a la personalidad que puede infundirle a un trabajo televisivo un cineasta como Godard o Fassbinder que claramente son directores y creadores, mientras que en sus equivalentes norteamericanos tenemos escindidas esas figuras, recayendo, normalmente, todo el protagonismo en el creador y reservando, en la mayoría de los casos (salvo honrosas excepciones), el cargo de director para medianías asalariadas carentes del menor rasgo de estilo.

Santiago Gallego

Anónimo dijo...

(2)
¿Es 'Out 1' de Rivette una obra televisiva? ¿Lo son 'France, Tour, Detour' o 'Six fois deux/Sur et sous la communication' de Godard? ¿Lo es la obra de Alan Clarke? ¿Lo son las entregas de Akerman, Denis, Mazuy, Assayas, Téchiné, etc, para 'Tous les garçons et les filles de leur âge'? Yo creo que sí, pero están dentro de un extraño, y muy concreto, 'modelo' (o experimento) televisivo europeo (totalmente dinamitado, además, por la tremenda personalidad de sus autores, que son grandes directores de cine, aunque puntualmente hayan trabajado en la tv, y que cuando se acercaron a este medio, salvo el citado Clarke, ya lo eran), que además tuvo fecha de caducidad. Realizar una forzada, y grosera, comparación con un serial norteamericano de aquellos años no nos dice nada, igual que tampoco nos lo dice intentar compararlas con otros seriales europeos de la época, como 'Blake's 7' o 'The Avengers'.
Es complicado, y un poco inútil, comparar la excepción con la norma a voleo. Yo creo que la televisión de autor europea (grandes cineastas que ensayan el medio televisivo) que va, grosso modo, desde que Rossellini se pone manos a la obra hasta finales de los 80 es algo que no tiene parangón en el medio televisivo circundante, pero ni en el americano ni en la producción media europea de esos años. Es televisión y no es televisión (es un concepto radical de televisión, es la televisión 'violentada' por el cine, aunque habría que ir caso por caso, porque 'Grandeur et décadence d´un petit commerce de cinéma', por ejemplo, me parece más (sublime)televisión que cine), y al mismo tiempo es la televisión llevada a un sueño imposible y maravilloso que ni los poderes públicos ni las propias audiencias (ni por supuesto la publicidad, cada vez más omnipresente) iban a tolerar demasiado tiempo. ¿Habría sobrevivido, incluso en el seno de la BBC, Alan Clarke en estos tiempos cuando ya tuvo problemas en los suyos? Y peor aún, y aunque 'Scum' parece desdecirlo, ¿el cine británico le habría permitido rodar durante tantos años lo que la BBC le permitió?
Incluso en el medio televisivo norteamericano, aunque muy raramente, también encontramos esa excepción: ¿cómo demonios podemos comparar 'Twin Peaks: the return' (donde todos los capítulos los dirige el propio Lynch) con 'Juego de Tronos' o 'Breakin Bad'? E incluso aquí (para seguir subrayando lo diferente del modelo televisivo norteamericano con aquel modelo europeo de autor) un cineasta de la altura de Lynch no va solo, sino que tiene que apoyarse en otro creador, Mark Frost (de currículum cinematográfico inexistente), para poder justificar su presencia, y ser aceptado, en la pequeña pantalla norteamericana. Y sin embargo 'Twin Peaks: the return' es Lynch pero hay casi tantas cosas que lo alejan como que lo acercan al resto de su producción cinematográfica, que es precisamente lo que justifica y da sentido a la existencia de un largometraje como 'Twin Peaks: fire walk with me'.

Santiago Gallego

Anónimo dijo...

(3)
En la historia de la televisión norteamericana, por el contrario, existen ejemplos de series y seriales con un creador X (a veces un creador de personalidad tan descomunal como Alfred Hitchcock) y luego una nutrida nómina de buenos directores contratados, aunque esto último no es lo habitual. Esto se daba más en el pasado que en la actualidad, donde se suele recurrir a nulidades; Valentí cita la original y celebrada 'The Twilight Zone' (ya, en cambio, el buen remake del serial de los 80 tiene un montón de medianías alternándose con gente como Friedkin, Dante, Milius, Craven, etc.), pero también valdría para 'The Outer Limits' (donde, además, los creadores, Stefano y Stevens, dirigen también algún episodio de la primera temporada, apareciendo en muchos como director de fotografía nada menos que Conrad Hall, con una nómina de directores similar a la original 'The Twiligh Zone') o 'Thriller'. Luego, cosas como 'Screen Directors Playhouse' (donde podemos encontrar a Ford, Borzage, McCarey, Dwan, Lupino, Dieterle, Zinnemann, etc.) son decididamente otra cosa, una 'rareza', una excepción, como una traducción, a escala de mesa camilla y sofá, del medio cinematográfico (y a veces teatral) al aún embrionario medio televisivo, pero sin explorar aún todas las nuevas posibilidades de la pequeña pantalla.
En épocas recientes no conozco muchos más ejemplos dentro de la televisión norteamericana donde la nómina de directores sea el reclamo, tal vez tan sólo 'Masters of horror', donde como su nombre indica el gancho es precisamente ese, y ahí encontramos a Carpenter, Dante, Landis, Hooper, Cohen, Argento, Gordon, Holland, McNaughton, Coscarelli, etc; aunque finalmente lo peor del look televisivo se imponga y casi ninguno de ellos luzca al nivel que lo hace en sus mejores obras cinematográficas pese a las buenas ideas de guion salpicas por aquí y por allá. En cambio nadie se acuerda de su creador, Mick Garris, que tan sólo se dedicó a reunirlos a todos en una comida, presentar el proyecto, moverlo, y que recibió como recompensa que le dejaran dirigir algún episodio.
Acabo citando algunos maravillosos títulos que me parece que están gozosamente 'intoxicados' por la televisión y que evitan todos los errores en los que a veces cayó la llamada 'generación de la televisión': 'Le testament du Docteur Cordelier', 'Psycho' y 'The Man who shot Liberty Valance'.
Por si a alguien le ha parecido lo contrario, no me interesa la televisión, salvo esa televisión de autor (por llamarla de alguna manera) europea ya citada, y del resto, pequeñas excepciones por aquí ('The Prisoner', 'A Ghost story for Christmas') y por allá ('The Outer Limits', 'The Twilight Zone', 'Alfred Hitchcock presents', 'Twin Peaks: the return').
Perdona la parrafada, Jesús, un abrazo y un saludo a todos.

Santiago Gallego

Jesús Cortés dijo...

Bueno, te has esmerado diría que demasiado en darle la réplica a un texto que no creo dijera nada ni muy bueno ni desde luego nuevo de un medio que se ha ido al garete desde hace mucho por mil razones y que renquea como el propio cine, que ha mimetizado muchos de sus defectos y ni una sola de sus virtudes.
Cada vez que veo ese gigantesco Renoir que citas, sueño que eso fuese o debiera ser la tv, pero me temo que no. Ya me gustaría experimentar auténtica avidez por un próximo capítulo de algo y no tragarme de mala manera un efecto flagrante para crear una expectativa a todas luces comercial y corporativa para fomentar el consumo.
Debo sin embargo comentar poco porque mi experiencia con series actuales de todas maneras es muy limitada. Lo último que vi fue la falsa psicológicamente y extraviada narrativamente "La peste" de Alberto Rodríguez. La de Lynch, tan celebrada, me decía tan poco que no la pude ni terminar. Normal, porque me está bajando todo lo suyo horrores.
No entiendo las pasiones que despiertan las demás que he picado o probado y abandoné al instante. Demasiado pronto tal vez, pero cada vez me molesta más perder el tiempo.

José Andrés dijo...

Agradezco ese esmero y esa molestia porque introduce una reflexión necesaria sobre la evolución paralela de dos medios que en principio competían entre sí y que pudieron entablar un diálogo fructífero (de hecho, por momentos, lo lograron, hasta que llegaron las nuevas generaciones de ejecutivos, a cual más bárbara y analfabeta). Otro debate sería el de las revistas de cine. Hace mucho que dejé de leerlas, cuando las abandoné a mediados de los noventa ya eran de una mediocridad espeluznante (cf. Dirigido Por), pero cuando por casualidad u obligación releo lo que se escribía entonces constato el horrible envecimiento de los textos, que se deshacen ante la mirada como el Drácula de Fisher. Es una seria advertencia para todos los que escribimos sobre cine.

Marlon dijo...

No me he olvidado de Griffith, Browning, Murnau o Stroheim pero no he visto tantas películas pero sí los tenía considerado para ponerlos en la lista.

Anónimo dijo...

Hola Jesús una consulta no crees que todos los géneros tuvieron su época de esplendor en las décadas de los 30's, 40's y 50's me refiero a las comedias, los melodramas, el cine negro, el western, el suspense, etc salvo quizá el terror y el cine de acción es decir por más que en los 30s y 40's estuvieron gente como Tourneur, Whale o Browning y en los 50's y 60's gente como Bava, Corman o Fisher las verdaderas edades de oro del cine de terror estuvieron en los 70's y 80's con lo que hicieron Friedkin, Donner, Hooper, Carpenter, De Palma, Cronenberg, Romero, Roeg, Hardy, Mulligan, Argento. Y en el cine de acción pues aparte de los thrillers policíacos muy buenos de los 60's y 70's, el cine de acción como se le conoce hoy en día tuvo su apogeo en los 70' y especialmente en los 80's, claro si también incluimos ahí al cine de artes marciales. Por eso creo que el terror y el cine de acción no tuvieron su edad dorada en el hollywood clásico sino en décadas posteriores al contrario de la mayoría de géneros que sí brillaron en la edad dorada de Hollywood. Un saludo.

Jesús Cortés dijo...

Bueno, yo recelo de esto de las edades de oro. Cuentan los cineastas, no las generaciones,que son puras coincidencias, propiciadas por las condiciones de producción, claro.
En el cine de terror sucede lo que en cualquier otro. Más pánico, miedo o congoja provoca la buenísima "When a stranger calls" de Fred Walton que "The invisible man" de Wahle, que sin embargo es probablemente mejor película, más audaz, una comedia travestida de melodrama fantástico y un film costumbrista brillante. No sé quién puede haber sentido algo más que zozobra viendo "Vampyr", pero es evidente - para mí - que supera al mejor Carpenter, que seguramente sea más espeluznante.
El mal en estado puro, ese que ves en el ataque indio del comienzo de "The searchers", ese que planea sobre "The seventh victim", no es ni divertido ni adictivo, solo desasosegador.
En cuanto al llamado cine de acción, es una calificación bastante absurda porque se aplica a la validez de una serie de efectos, no a un esquema narrativo o ambiental. Yo no sé si Dwan es cine de acción, tampoco si lo es Oliveira, pero en sus películas suceden muchas cosas, a veces muy rápidamente, sirven los mapas, los objetos cobran importancia y cambian de aspecto con el movimiento, enraizan en la Historia, lo que se dice se contradice a veces con lo que se hace y sin embargo se comprende todo... ¿mejora eso un film de kung-fu?

Anónimo dijo...

Claro yo no voy a negar que cualquier película de las que he visto de Dwan sean ampliamente superiores a cualquier película que hizo Stallone o Schwarzenneger pero en esa época tanto Dwan, Karlson, Walsh, Fuller a lo que hicieron se les etiquetó como cine de aventuras, bélico, noir, etc pero no como cine de acción que como dices parte más de un conjunto de efectos llámese explosiones, balaceras o peleas a puño limpio, por eso creo que más cercano a ese cine de acción son los thrillers que se hicieron en los 60's y 70's como Bullitt, The Getaway, Madigan, The Killers (la de Siegel) o Harry el sucio, quizá haya sido mucha influencia el James Bond de Sean Connery que a su vez era una copia de "North by Northwest" pero de existir los videoclubes hoy en día como existían en los 80's y le pides a la dependiente que te preste el catálogo del cine de acción te vas a encontrar con películas idénticas a las que hacían Van Damme, Norris, Stallone, Willis, Schwarzenneger, Seagal,Lundgren, claro sin ese patrioterismo y esa ultraviolencia rancia de la era Reagan pero películas hechas con el mismo molde con el que se hizo "Die Hard" por ejemplo.

En el cine de terror yo creo que en esos años de Vampyr, Nosferatu, The Black Cat, Dr. Jekyll and Mr Hyde (la de Mamoulian), The Uninvited o El caserón de las sombras por mencionar sólo algunas, al igual que en el resto de géneros, el cine de terror era más cine arte que cine comercial, a mí me asustan y me parecen buenísimas películas como "Drácula" de Fisher, "Psicosis" de Hitchcock, "The Innocents" de Clayton o "Peeping Tom" de Powell, pero es un terror híbrido con otros géneros, como bien pudiera ser "La hora del lobo" de Bergman, un terror intelectual, pensante pero no es un terror frontal, sin cortapisas, a quemarropa como si lo fue en su irrupción "La noche de los muertos vivientes" de Romero, "El exorcista" de Friedkin, "La profecía" de Donner, "La matanza de Texas" de Hooper, "La cosa" o "Halloween" de Carpenter, "Shivers", "Rabia" o "The Brood" de Cronenberg, "Carrie" de De Palma, yo sé que todos tienen padres sin Hitchcock no habría De Palma, sin Tourneur no habría Romero, sin Bava o Freda no habría Argento o Fulci, sin Polanski o The seventh Victim no habría el exorcista ni la profecía y probablemente sin películas de serie b del fantástico como "Them" de Gordon Douglas no habría Carpenter pero para mí lo que se hizo en los 70's es una evolución en el género, canalizando bien las enseñanzas de los maestros antiguos, se formó un cine de terror más frontal, más espeluznante, más a carne viva, así como Los padrinos de Coppola reinventaron el género de gangsters y para mí están el cumbre por encima de lo extraordinario que hizo gente como Cagney, Robinson, Muni o Bogart en el pasado (al cine de gangsters me refiero no específicamente al cine negro), lo mismo que "El sexto sentido" de M. Night Shyamalan es tan grande en su maestría en el cine de fantasmas a lo que hizo Jack Clayton con "The innocents". No digamos que el cine de terror se hizo adulto porque nunca fue más adulto que con Vampyr, pero sí que aprendió muy bien del pasado y en los 70's estalló una nueva ola renovadora que para mí es la cumbre de este género, todo lo que se ve ahora en materia de terror tiene como referente ineludible al cine de terror de los 70's y los 80's aunque yo creo que en los 80's se orientó un poco más a lo juvenil para darle cabida a otro tipo de público. Disculpa por la parrafada.

Jesús Cortés dijo...

Con efectos no quise referirme a efectos especiales ni a tics, sino a una determinada manera de insuflar suspense e ilusión de trepidación a base de trocear planos, elegir ángulos, montar, utilizar la banda sonora y la música, etc.
Por lo demás, claro que aprecio muchas de las películas que citas y he crecido con varias, sirviéndome como tantas bandas de rock de mis días adolescentes para llegar a otras. Está muy bien ver "Halloween 3" y oir a Wrathchild, pero el camino lleva más arriba, hasta Terence Fisher y Alice Cooper Band y se puede seguir aún más adelante y alcanzar a Murnau y Little Richard.
No estoy muy de acuerdo con la apreciación de ese Shyamalan, bastante inferior a otros suyos en mi opinión.

Anónimo dijo...

Hola Jesús me podrías decir tus diez películas latinoamericanas favoritas que no incluyan a éstas porque ya las conozco y ya las he visto:

Las de Buñuel en México
Tiburoneros de Alcoriza
Dulces cazadores de Ruy Guerra
Limite de Mario Peixoto
Ganga Bruta de Humberto Mauro
Más allá del olvido de Hugo del Carril
Si muero antes de despertar de Carlos Hugo Christensen
Armiño negro de Carlos Hugo Christensen
La balandra Isabel llegó esta tarde de Carlos Hugo Christensen
Macario de Roberto Gavaldón
Paraíso Robado de Julio Bracho
Cadena perpetua de Arturo Ripstein
Principio y fin de Arturo Ripstein
Vidas secas de Nelson Pereira dos Santos
La muralla verde de Armando Robles Godoy
Espejismo de Armando Robles Godoy
La boca del lobo de Francisco Lombardi
Caídos del cielo de Francisco Lombardi

Obviando a esas que películas me puedes recomendar de Ecuador, Colombia, Perú, Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Cuba, Costa Rica y las grandes cinematografías de Brasil, Argentina y México.

Jesús Cortés dijo...

Tengo bastantes lagunas de cine latino y sudamericano. Precisamente llevo un tiempo tratando de cubrir algunas y me estoy encontrando un territorio inmenso, con de momento pocas sorpresas. Solo en el cine mexicano y en veinte años de producción hay una auténtica montaña en la que rebuscar.
No sé quién te podría responder a una cuestión semienciclopédica como esa, pero lo que yo te puedo decir es que a mí me ha servido o me está sirviendo mirar bien a Luis Saslavsky, Miguel Zacarías, Alejandro Galindo, lo hecho por esos lares por el gaditano Antonio Momplet, Júlio Bressane, Alberto Gout...
Cualquiera es más interesante que Lelio, Escalante y todos estos ahora colmados de atención y premios.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la recomendaciones por otro lado que te parece el cine de Arturo Ripstein ¿no crees que él debió tener su oportunidad en Hollywood como ahora la tienen Del Toro, Iñárritu y Cuarón ya que es de lejos mejor que esos tres?

Jesús Cortés dijo...

Es mucho mejor que todos esos, desde luego, pero no creo que en Hollywood hubiese mejorado o evolucionado hacia algo distinto. Hollywood desde hace muchos años es un montón de dinero para acceder a tarifa plana estética y eso choca con el mundo de Ripstein. Hubiese cometido un pecado de vanidad yéndose allí, como el que varias veces tentó a Almodóvar y evitó o no se materializó.
Aquella meca de los 30 o los 50 donde cineastas huídos de todas partes contaban por fin con grandes medios, la libertad de mirar a casi cualquier cosa, los mejores actores y actrices, el tiempo para urdir todo y la tranquilidad de contar con más films por delante, se acabó para siempre hace cincuenta años y no volverá por desgracia.

Anónimo dijo...

Hola Jesús de casualidad tendrás los subtítulos en español para "Walden: Diaries, Notes and Sketches" de Jonas Mekas o sabes de algún lugar donde descargarlos. Gracias.

Jesús Cortés dijo...

No, ni en inglés siquiera, pero hay un DVD que los trae en multipista. Quizá se hayan extraído.
Tampoco los recuerdo tan necesarios como en por ejemplo "Song to Avila"

Anónimo dijo...

Gracias por el dato. Jesús me podrías decir tus cinco películas favoritas de la ciencia ficción y sí rescatas alguna de este género del 2000 en adelante. Gracias.

Jesús Cortés dijo...

La única película más o menos reciente digna de estar cerca de las grandes obras de ciencia ficción del pasado, supongo que es "A.I." de Spielberg, que por cierto poco le ha servido la experiencia para esta insulsa nueva "Ready Player One".
Las de Nolan, Cuarón, Scott, Villeneuve y otros las olvidé conforme las iba viendo. De superhéroes todo es una monumental chapuza innoble con los recuerdos de los que adoraban los cómics (que no es mi caso, pero he conocido a muchos).
Luego está lo que hacen a veces Lynch, Grandrieux, Denis y otros que anden cerca de varias tangentes conocidas de lo que fue en los años 50 o 60 el territorio de varios grandes Fleischer, Neumann, Nyby, Arnold, Trumbull, Kubrick, Wise, etc.
Veremos por dónde sale Gray con "Ad Astra".

Anónimo dijo...

De las antiguas Soylent Green, Planet of the Apes, 2001, The Man from Planet X, Forbidden Planet, The Incredible Shrinking Man, Tarantula, Them, The Day the Earth Stood Still, The War of the Worlds, The Time Machine, Things to Come, Metropolis, Solyaris, Stalker todas me parecen estupendas incluso superiores a algunos de sus remakes que se hicieron por ahí pero The Fly y The Thing from Another World me gustan más las versiones de Cronenberg y Carpenter sin desmerecer a las originales.

Interstellar, Inception, Gravity, Arrival, The Martian todas me parecen discretas por ahí le daría otra oportunidad a Children of Men que sí me gustó y aunque Blade Runner 2049 no supere a la primera de 1982 también es una buena secuela pero A.I. Artificial Intelligence es LA PELÍCULA de ciencia ficción, lo mejor que ha dado este género en los últimos veinte años.

Ahora no conecto mucho con rarezas de este género, aún gustándome por otras virtudes pero como pelis de ciencia ficción no, me refiero a cosas La Jetee o Alphaville.

Y sí no te las tomas demasiado en serio y las ves sin prejuicios cosillas como Tron o WarGames y otras por ahí de los 80's son agradables de revisar.

Jesús Cortés dijo...

"Alphaville" me parece, de entre esas tangenciales que decía, una de las mejores y superior a las "equivalentes" de Resnais, Truffaut o Marker o cualquier francés de esa época. Me gusta mucho la de Resnais, "Je t'aime, je t'aime", de la que escribí.
De acuerdo con que el remake de Cronenberg supera al original, pero no para mi gusto el de Carpenter, siendo muy bueno.
De las de estos últimos años, aparte de "Space cowboys", que es claramente accidental y de cómo se acercan y alejan del género Jeff Nichols o Lav Diaz, son muy interesantes algunas, sí, como "Le revenants" de Campillo, "Homecoming" de Dante, "Cloverfield" de Reeves, "Serenity" de Whedon (que tiene varios episodios de "Buffy, the vampire slayer" buenos), "The congress" de Folman o la saga "The purge" de deMonaco.