domingo, 21 de octubre de 2018

MALAS CARTAS

Tanto como en el de Nicholas Ray, Jerry Lewis o Jean-Luc Godard y más aún que en el de Sam Peckinpah, Michael Cimino, Frank Tashlin, Monte Hellman, Aki Kaurismäki, Sam Fuller, Marlen Khutsiiev, Chuck Jones & Friz Freleng, Abel Ferrara o Blake Edwards, el reflejo y la encarnación del espíritu del rock n' roll, hay que rastrearlos en el cine de los años 20 a 40,  acudiendo a - y no solo a los pre-code - William A. Wellman, Ted Wilde, Raoul Walsh, Cecil B. DeMille, Tod Browning, John Ford, Buster Keaton, Fred C. Newmeyer, Frank Capra, Howard Hawks, Edgar Sedgwick o Gregory LaCava; ahí se percibe el ritmo o las pulsiones, los caracteres, el arrojo, el inconformismo o la impúdica sinceridad que explotaría a mediados de los años 50 en forma de revolución sonora y visual.
Sin guitarras eléctricas, sin música la mayoría de las veces, en silencio incluso, aparecía la actitud y la fantasía de poder vivirla, con lo que la tragedia generacional de la que se vienen lamentando durante décadas los rockeros, condenados a escuchar a viejos y a muertos para encontrar las esencias, es leve comparada con la que sufrieron los más cinéfilos de entre ellos en esos años, inmersos en la paradoja de que buena parte de lo mejor que produjo su movimiento, quedó registrado en celuloide (y fue exhibido, con pocas posibilidades de revisitarlo) antes de que naciera como estilo musical.
¿Quién puede ser más rock n' roll en este mundo que Errol Flynn o Barbara Stanwyck?, ¿qué película ha reflejado mejor cuanto significó esta música que como lo hicieron "The cameraman" o "Holiday"?, ¿cuántos desencantados hay más admirables que Thomas Dunson o Lucky Gagin?
De vez en cuando - desde hace mucho cada vez menos, ahora ya difícilmente y del futuro mejor no esperar nada - algún film tiene el feeling adecuado, no es puro y vacío ornamento ni vampiriza algún mito de buenos dividendos, por lo que un caso, no tan reciente por desgracia, como el del malogrado Hal Ashby es muy raro.
Insólito y además triple, con lo que no queda mucho más remedio sino echarlo de menos, tanto como a varios grandes, entre los que quizá nunca estuvo.
El prolijo y sin embargo raudo biopic sobre una de las figuras claves del country & western ("Bound for glory" de 1976), la filmación sobre un par de shows de la gira americana del album "Tattoo you" de los Rolling Stones ("Let´s spend the night together" en 1982) y un film con una de las más originales utilizaciones de una banda sonora ("Coming home" de 1978), las tres precisamente, méritos musicales a un lado, que me parecen las mejores películas de su corta e irregular carrera, son tan importantes para el rock n' roll como los discos de Rory Gallagher y sitúan a Ashby en una posición solitaria y extemporánea.
"Coming home" supongo que es la más sencilla de apreciar. Lo que parece un jukebox aleatorio de acompañamiento conformado por éxitos de los 60 y 70, es utilizado por Ashby y su especialista Frank Warner, a partir de las letras y la tonalidad de la estrofa elegida, para preludiar, doblar y dejar un eco de multitud de momentos de este film doloroso y discreto. Sin un solo plano de la Guerra de Vietnam, el efecto es el opuesto al que provoca el uso de la música en "Apocalypse now".
El concierto de los Stones tal vez se pueda ver ahora como "clásico", una celebración de su mito, pero cualquiera que conozca, al menos un poco siquiera, a la banda, sabe del momento que vivían, con la sorprendente adaptación de su música al convulso final de la década de los 70, que se detiene con el lanzamiento de este álbum, que no es otra cosa que una recopilación de temas descartados de discos anteriores y rehechos o terminados ahora. Estos Stones que vemos son los que serán ya a partir de entonces y de tanto repetirlo parece establecido que nunca fueron antes. Ashby los muestra sin los adornos que luego les pusieron, tan descoordinados y amateurs como siempre, sonando mal (¿no era eso el punk que quiso borrarlos de la faz de la Tierra?), visiblemente incómodos en escenarios rosas con pendientes y globos de colores, pero a gusto en uno más pequeño, aunque de nuevo, anárquicos, un caos sublime de melodías y riffs que definen (como unas pocas bandas más... y ninguna que se lo haya propuesto) esta música.
 
"Bound for glory", que no mira a su tiempo ni contiene apenas música durante gran parte de su metraje, se cobra una pieza aún mayor al centrarse en desentrañar la desconcertante mezcla de solidaridad y vagabunda inquietud que presidieron las andanzas californianas de Woody Guthrie.
Pocos con su talento ha habido menos apasionados por interpretar su música que Guthrie, que prefería dibujar y escribir a grabar discos, pero pocos fueron tan intensos cuando se centraron en ello. En ese imaginario y recurrente cruce de caminos plantó la cámara Ashby - en gran medida, como una ficción, una variación de cuanto aconteció en torno suyo - balanceándose entre las penurias y las satisfacciones que le proporcionaron ambas facetas.
Por suerte lo hizo bien alejado de la épica a la que engañosamente pudo haberle desviado una historia como la de Guthrie, a quien todos señalaban como el padre del folk, el tipo que debió haberle puesto letra al himno americano y no sé qué otras hipérboles, que parecen más absurdas cuanto más se escucha su peculiar voz antigua, rasposa y doméstica, la bandera de los pueblos empobrecidos envueltos en una polvareda de mil demonios de los que nunca se fue del todo.

13 comentarios:

Roberto Amaba dijo...

A mí Bound for glory siempre me pareció como filmada en "estado de gracia". Como meter los pies en el río después de una caminata y quedarte a ver pasar las algas, a escuchar lo que haya que escuchar, a esquivar los destellos y a tirar alguna piedra que otra. Hubo un tiempo en el que se la recomendaba a todo el mundo y creo que nadie llegó a compartir mi entusiasmo.

Un saludo, Jesús.

Jesús Cortés dijo...

Puedo entender eso.
¿Sabes cuál es mi escena favorita? La de la hoguera en el desierto, cuando llega aterido de frío, pero con expresión de haber alcanzado algo parecido a un logro y se mete bajo la manta de aquel tipo. Es una escena digna de Tom Joad o del Barthelmess de "Heroes for sale".

José Andrés dijo...

Hal Ashby: qué normalito y prescindible le parecía a todo el mundo en los 70 y primeros 80. La mera existencia de "Bound for Glory", película de una rara amplitud, incluso para su director, hubiera debido llamar a una reconsideración, pero no fue así (solo recuerdo una crítica favorable de Miguel Marías). Es, de largo, lo mejor que hizo. Tu comentario me anima a repasar "Coming Home", que no veo desde 1979 (ya ha llovido), e incluso varios de sus fiascos, los que (dicen) le fueron sacando del cine y, a continuación, de la vida, arruinada además por las adicciones y enfermedades de todos conocidas.

Jesús Cortés dijo...

A mí me ha subido mucho en las revisiones recientes. Aparte del aspecto musical, es una gran película tangencial a aquellos acontecimientos que marcaron al país para siempre. No teniendo nada que ver a muchos niveles, hace buena pareja en ese sentido complementario con un film por el que tengo predilección, "Big Wednesday" de John Milius.

José Andrés dijo...

Ya somos dos. Y no veas lo que se dijo de ella en su época: anacrónica, fascistoide...

Jesús Cortés dijo...

Sí, gracias a eso casi se ha convertido en una "película test". Quién lo hubiese dicho.

Luis S. dijo...

Descubrí "Coming Home" hace unos meses y me entusiasmó, más incluso que "Big Wednesday", que vi unos meses más atrás (siguiendo una "tip" tuya, una vez más). Sí, la música es un punto fuerte de la película. Uff, es espléndida, emocionante. Y qué bien utilizada está. No sé si alguna película de la historia del cine cuenta con mayor número de canciones pop-rock inolvidables, ¿hay alguna? Dylan, los Stones, Beatles. En fin, está claro que en este sentido Ashby fue a lo seguro, pero su uso fue creativo, acompañando a la acción de maneras muchas veces imprevistas.
Aparte de que recogía parte de la tradición teatral del siglo XX americano (o eso vi yo en el "drama" de los personajes, sobre todo), a mí "Coming Home" me recordó por momentos a Bergman y Antonioni, aunque suene demencial. Siendo una película "muy" americana, al mismo tiempo. Y con una Jane Fonda fantástica. Como nunca, ¿quizá?

Tengo que ver cuanto antes "Bound for Glory".

Jesús Cortés dijo...

EL gran papel de Jane Fonda "oficialmente" es el de "Klute" de Pakula, pero yo la prefiero aquí, en "The Chapman report" de Cukor o en "The electric horseman" de Pollack.
Pocos cineastas americanos se dejaron de fijar en los más afamados europeos o asiáticos. Si hasta el adoptado Hitchcock, con una de las personalidades más definidas lo hizo... la sombra de Kurosawa, Fellini, Bergman, Visconti, Polanski, Truffaut y demás está por todas partes en el cine americano desde los 60 para acá.

Miguel Marías dijo...

Es curioso que las películas más premiadas y de éxito de Ashby ("Harold and Maude", "The Last Detail", "Being There") a mí me gusten tan poco o nada como sus trabajos de montador (principalmente con Jewison), y en cambio a partir de "Bound for Glory" tiene varias que aprecio mucho, entre ellas una que nadie ha mencionado, creo, "8 million ways to die" (1986), aunque mezcladas con otras nada interesantes. Con todo, me intriga un "Second-Hand Hearts" de 1981, rodada para TV.

Jesús Cortés dijo...

Tampoco he visto yo la del 81, con Robert "Baretta" Blake, al que ahora muchos identificarían más con el vampiro de "Lost highway".

Anónimo dijo...

Gran artículo, Jesús! Qué bien que te animes a mezclar tus dos pasiones, el cine y la música. Ya que has mencionado a los Stones, tu top de discos suyo?

Jesús Cortés dijo...

Uff, complicado.
Este verano he vuelto a escucharlos mucho y había pensado en esto bastante; llevo media vida haciéndolo más bien.
Hay varios discos tan buenos como los más afamados, "Sticky fingers", "Let it bleed" y "Exile on Main St." - como te dirán dos de cada tres a quien preguntes y razón llevan en preferirlos -, pero que probablemente nunca van a tener ese reconocimiento.
Hablo de "Some girls", "Goat's head soup", "Black and blue" o "Beggars banquet" sobre todo, pero también otro puñado a gran altura, como el que refiero en el texto y varios de los 60.
Aparte, como pasa con los Who, varias de las canciones que prefiero no están en ningún disco porque fueron singles (aunque luego los hayan metido en recopilatorios) o hasta caras b.
Es algo clave. Para mí los Stones nunca dejaron de ser un grupo de singles, que es de donde venían y los discos son eso, colecciones de canciones individuales, que reflejan como mucho una racha, un estado de inspiración.
Los Beatles tuvieron una sensacional entre el 66 y el 68 y ahí quedaron las canciones de "Revolver", "Sgt, Pepper's lonely hearts club band", "Magical mystery tour" y el álbum blanco. La de los Stones es más intermitente porque vivieron una docena de modas y cambios más y se reparte por fases desde mitad de los 60 hasta los 80.
Es un poco como les ocurren como los cineastas que empezaron en el mudo respecto a los del sonoro. Los grupos desde los 70 en adelante ya pensaban en discos, algunos incluso en conceptos y todo cambió.

Rodrigo Dueñas dijo...

No había visto "Coming home" desde su estreno. Compruebo que la película es una historia de amor hermosa y sentida y un justo retrato de tres seres, y que la música, como bien señalas, Jesús, está perfectamente elegida e insertada. Y que empieza y acaba con "Out of time", una de mis tres o cuatro canciones favoritas de los Rolling.